Capítulo 52 - 83 Ducha

Capítulo 54 

Yeo-rok, que había entrado a su azotea, decidió darse una ducha primero. Luego, secó su cabello con un secador y lo peinó. No parecía haber sido un rizado con un producto demasiado fuerte, ya que se estaba deshaciendo más rápido de lo que pensaba. Menos mal. Dentro de diez días, cuando regresara al trabajo, tendría que enfrentarse a Do-won como Eun Yeo-rok. No podía permitirse que su cabello mantuviera la apariencia de Chan-woo, ya que eso solo complicaría las cosas.

Después de comprobar que su cabello había vuelto a la normalidad, se puso ropa cómoda y se sentó sobre la colchoneta. ¿Habría recibido otro mensaje de Do-won? Sacó el teléfono de Chan-woo para revisarlo, pero no había nada más después de su amable mensaje de despedida.

El peligro inmediato había pasado. Ahora estaba decidido a no volver a encontrarse con Do-won como Chan-woo. Se acomodó para dormir, pero justo en ese momento, su teléfono vibró nuevamente. Pensó que tal vez era Do-won otra vez, así que revisó el teléfono de Chan-woo, pero no había nuevos mensajes. Entonces, la respuesta era obvia.

Yeo-rok tomó su propio teléfono, que estaba enchufado a cargar. Había recibido un mensaje de un número desconocido.

<Yeo-rok-ah… Soy Chan-beom. Hoy terminé con mi novia. Te extraño.>

- ¿Qué diablos es esto?

Frunció el ceño con fuerza. Chan-beom había vagado por este vecindario buscándolo varias veces en el pasado, pero nunca antes le había enviado un mensaje. Yeo-rok tenía su propio teléfono desde que cumplió veinte años. En ese entonces, Chan-woo había recuperado su salud y Yeo-rok había dejado de hacer de doble. Naturalmente, dejó de cruzarse con Chan-beom y tampoco tuvo motivo alguno para compartir su número con él.

Aun así, dudaba que Chan-beom no hubiera conseguido su número de alguna manera. Podría haberlo averiguado a través de la señora Mija o del propio Chan-woo. Pero lo que más lo molestaba era: ¿qué tenía que ver él con la ruptura de Chan-beom? Se sintió inquieto. Preocupado, Yeo-rok salió al recibidor y revisó que la puerta estuviera bien cerrada. Siempre era meticuloso con la seguridad, así que no había problema.

Después de asegurarse de que la puerta estaba firme, volvió a su colchoneta. Sin embargo, su mente seguía intranquila.

"¿Por qué no vienes a vivir a la mansión?"

"¿Quién más va a vivir ahí? Es mi casa. Ven a vivir conmigo."

De repente, recordó la vez que Do-won le había ofrecido mudarse con él en la habitación VIP del hospital. ¿Se estaba sintiendo así de asustado? ¿Por qué de repente pensaba en eso? Aun así, mudarse no era una opción. Si se iba a otro lugar, lo haría por su cuenta, pero jamás a la mansión de Do-won.

Vivir allí significaría revelar tanto su pasado como el secreto del niño. Decidido a no dejarse llevar por su debilidad, apagó la luz, se cubrió con la manta y cerró los ojos. Poco a poco, su cuerpo se hundió en el sueño. No sabía cuánto tiempo había pasado cuando sintió una vibración.

Sumido en el sueño, Yeo-rok abrió los ojos lentamente y tanteó la mesita hasta encontrar su teléfono. Eran las 11:30 de la noche. Había una llamada entrante de otro número desconocido. Su corazón dio un vuelco. ¿Chan-beom otra vez? Abrió los ojos de golpe, pero al revisar su bandeja de mensajes, no había ninguna conversación previa.

¿Podría ser un segundo número de Chan-beom? Se sintió inquieto y decidió no contestar. El teléfono dejó de sonar, pero poco después llegó un mensaje. Si Chan-beom había escrito algo extraño, esta vez planeaba denunciarlo a la policía. Con el ceño fruncido, miró la pantalla.

<Yeo-rok-ssi, soy yo. Joo Do-won. ¿Estás en casa?>

No era en absoluto la persona que esperaba. Ahora que lo pensaba, como Eun Yeo-rok, nunca había guardado el número de Do-won ni había intercambiado mensajes con él. Este era su primer contacto directo. Se alivió al ver que no era Chan-beom, pero Do-won también era problemático de otra manera. ¿Por qué le estaba enviando un mensaje? Justo cuando Yeorok intentaba procesar la situación, su teléfono volvió a vibrar.

Esta vez, Do-won lo estaba llamando. No parecía que fuera a colgar hasta que contestara. Ver a Do-won unas horas después de despedirse de él como Kang Chan-woo, pero ahora como Eun Yeo-rok, era incómodo. Sin embargo, no podía evitarlo. Incluso en su identidad como Yeo-rok, no podía arriesgarse a arruinar su relación con Do-won. Era como subir una montaña solo para encontrar otra aún más alta detrás. Con el corazón lleno de dudas, Yeorok tocó el botón para responder la llamada.

- ¿Hola? Actor?

Afortunadamente, al menos en su identidad como Eun Yeo-rok, no necesitaba imitar una voz diferente.

- ¿Está en casa ahora?

Estuvo a punto de mentir, pero a estas horas de la noche, no se le ocurría una excusa convincente.

- Sí…
- ¿Podría visitarlo ahora?

¿Qué? Yeo-rok se quedó en shock.

- ¿Dice que va a venir aquí?
- Sí. Tengo algo urgente que decirle.

Yeo-rok sintió cómo la tensión le recorría el cuerpo. ¿Era por haberse escapado antes? Pero Do-won no sabía que él era el doble de Chan-woo. Yeo-rok se dio una leve bofetada en la mejilla. No debía adelantarse a los hechos. Si actuaba sospechoso sin razón, podría acabar delatándose solo.

- Sé que es tarde y me disculpo por la molestia, pero por favor.

Su voz sonaba suave y dulce, casi como una caricia en el oído. Era difícil imaginar que este fuera el mismo hombre que unas horas antes había estado maldiciendo y diciendo obscenidades sin filtro. Otra vez estaba cayendo en la hipnosis seductora de Joo Do-won. Sin embargo, invitarlo a su casa era complicado. Su azotea era demasiado modesta.

Si Do-won fuera un hombre común, podría haberle sugerido reunirse en una cafetería cercana, pero con su fama, eso no era una opción. Además, si Do-won estaba dispuesto a venir a pesar de saber que era inapropiado, debía ser algo realmente serio. Así que, al final, Yeo-rok no tuvo más remedio que aceptar.

- Está bien… venga.
- Gracias. Llegaré en 20 minutos. Nos vemos entonces.

Antes de que pudiera procesarlo, Do-won ya había colgado. Yeo-rok sintió que su cabeza daba vueltas. ¿En qué me he metido ahora? Se frotó el rostro con ambas manos para despejarse y miró a su alrededor. Aunque solía mantener todo en orden, saber que Do-won venía lo hacía ver todo con otros ojos.

Primero dobló su colchoneta y apagó el teléfono de Chan-woo, guardándolo en el cajón más profundo. Luego, al verse en el espejo, se dio cuenta de que su cabello estaba despeinado y su ropa arrugada por haber estado acostado. No podía recibir a Do-won en este estado. Rápidamente se lavó la cara, aplicó loción y se cambió. En lugar de su ropa de estar en casa, se puso una camisa y pantalones más formales, como si estuviera a punto de salir.
Para cuando terminó de arreglarse, se escuchó un golpe en la puerta.

- Estoy aquí.

Era la voz de Do-won.

- Sí… ya voy.

Yeo-rok se miró una última vez en el espejo antes de abrir la puerta con cautela. El viento frío del invierno se coló de inmediato en la habitación cuando Do-won entró. Llevaba gafas de sol y mascarilla, pero su imponente apariencia era imposible de ocultar. Sin embargo, su atuendo era más informal que el de antes. Vestía un abrigo de lana sobre un suéter de punto, jeans y zapatillas. Además, sostenía una bolsa de papel.

- Perdón por venir sin avisar.
- Ah… no se preocupe.

Yeo-rok respondió torpemente. Tenía que asegurarse de que Do-won no viera en él ni la más mínima sombra de Kang Chan-woo. Pero su propio cuerpo lo traicionaba, rígido y nervioso. Do-won, en cambio, parecía completamente relajado. Ni siquiera prestó atención a su reacción y, en cambio, escaneó la azotea con la mirada.

- Su casa es muy limpia y acogedora.

A través del espacio de su mascarilla, se podía ver una ligera sonrisa en los labios de Do-won. Sin embargo, Yeo-rok, recordando la lujosa mansión de Hannam The Hill que había visto en programas de televisión, no pudo evitar sentir una punzada de vergüenza.

- No lo creo… Es muy pequeña…
- ¿Pequeña? Para nada. Es cálida y tiene un ambiente encantador.

Las palabras de Do-won hicieron que, por un momento, Yeo-rok sintiera que su modesta azotea se convertía en un espacio lleno de encanto y estilo. Este hombre no solo era experto en decir vulgaridades y maldecir sin filtro, sino también en hacer cumplidos perfectos. Con un poco más de confianza, Yeo-rok señaló el cojín amarillo que había preparado.

- Siéntese aquí.

Este cojín lo había comprado en oferta en una tienda de ropa de cama del barrio y siempre lo sacaba cuando tenía visitas. Do-won se sentó sin dudarlo, con total naturalidad. Frente a él había una pequeña mesa redonda. Se quitó lentamente las gafas de sol y la mascarilla, dejándolas sobre la mesa. Su rostro, con rasgos casi irreales, quedó completamente al descubierto. Yeo-rok, tratando de ignorar la repentina aceleración de su corazón, se giró hacia la cocina.

- ¿Le gustaría algo de té?

Mientras preguntaba, puso a calentar agua en la estufa. Pero de inmediato sintió pánico. Solo tenía té verde, té de cebada y café instantáneo. Si Do-won pedía alguna bebida sofisticada, rechazarla sería incómodo. Tal vez al notar su nerviosismo, Do-won sonrió levemente.

- Té verde, por favor.
- Ah… sí…

Yeo-rok suspiró de alivio y sacó su mejor taza del armario. La más limpia y bonita que tenía. Colocó una bolsita de té dentro y, cuando el agua estuvo caliente, la vertió con cuidado. El vapor blanco se elevó en el aire y el aroma a té verde llenó la habitación. Con delicadeza, puso la taza sobre una bandeja de madera y la llevó a la mesa, colocándola frente a Do-won. Luego, se sentó al otro lado, evitando a toda costa mirarlo directamente a los ojos. Pero no pudo evitarlo. Su mirada lo seguía sin querer.

- Gracias. Ah, cierto… Esto es para usted.

Do-won tomó la bolsa de papel que había traído y se la tendió con cuidado.

- No quería venir con las manos vacías.
- ¿uh?

Yeo-rok abrió la bolsa con curiosidad. Era una caja con diferentes tipos de frutos secos, todos en empaques individuales. A simple vista, se veía costosa.

- No tenía que traerme nada…
- ¿No le gustan los frutos secos?
- ¿Eh? No, sí me gustan.
- Qué bueno.

Do-won sonrió satisfecho antes de dar un sorbo a su té.

- Se lo traje porque me sentía mal por visitarlo tan tarde. No lo vea como un compromiso. Son buenos para la salud, así que coma una bolsita al día.
- Gracias…

Yeo-rok miró la caja con atención. Quería saber cuánto costaba para poder devolverle el favor. Pero no había ningún precio visible. Solo frases como "Bueno para niños, estudiantes, ancianos y mujeres embarazadas". En ese momento, Do-won dejó su taza sobre la mesa y lo miró fijamente.

- El motivo por el que vine, es porque tengo algo en qué pensar.



Capítulo 55 


Yeo-rok apartó la mirada de la caja y observó a Do-won. En su rostro ahora había una expresión seria. La atmósfera había cambiado por completo.


- ¿Una preocupación?

- Sí. Me enteré por mi madre. Me dijo que usted solicitó trabajo como empleado doméstico a través de Han Mi-ja.


Yeo-rok sintió una punzada de incomodidad. Recordó cuando recibió el mensaje de que había sido contratado como ama de llaves de Do-won y lo rechazó de inmediato. En respuesta, la señora Mi-ja armó un escándalo, alegando que era amiga de la madre de Do-won desde la escuela y que, además, debían quedar bien con la familia de Kang Ji-tae por razones de negocios. Fue un episodio desagradable.


- Sí… Es cierto.


Pero ¿por qué Do-won mencionaba a la señora Mi-ja de repente? Yeo-rok sintió un mal presentimiento. Do-won lo miró con intensidad y, de pronto, inclinó el rostro acercándose a él. Su elegante línea de la mandíbula quedó peligrosamente cerca de su nariz.


- Me enteré de que el hijo de Han Mi-ja es Kang Chan-woo. Usted lo conoce, ¿verdad?


¡¿Qué?! El corazón de Yeo-rok se desplomó al escuchar el nombre de Kang Chan-woo salir directamente de sus labios. Sintió que el mundo se ponía de cabeza. La humedad comenzó a acumularse en sus palmas.


- Por casualidad, una vez probé Lover, una aplicación de citas —continuó Do-won—. Allí conocí a un usuario llamado Beodeul, que resultó ser Kang Chan-woo.


Yeo-rok sintió la sangre abandonar su rostro.


- Intercambiamos mensajes y algunas llamadas, pero la verdad no conectábamos bien… No me causó una buena impresión.


Pero parece que yo sí le gusté a él, porque insistió en que nos viéramos. Al final, acepté encontrarme con él…


- Pero cuando vi a Kang Chan-woo en persona…


Do-won se inclinó aún más, hasta que su aliento rozó la oreja de Yeo-rok.


- Era increíblemente guapo, hermoso y adorable.


Cada vez que nuestras miradas se cruzaban, sentía ganas de besarlo. Su voz sonó profunda y seductora, como si se lo estuviera confesando a el. Pero Do-won no sabía que Yeo-rok era la persona que se había hecho pasar por Chan-woo. Si lo supiera, jamás le diría algo así. Yeo-rok apretó sus pequeñas manos contra su pecho, tratando de contener los latidos frenéticos de su corazón.


- Pero, ¿sabe? Usted se parece mucho a Kang Chan-woo.


¡¿Qué?! El rostro de Yeo-rok se puso helado de nuevo. ¿Acaso había descubierto la verdad? De repente, le aterraba mirarlo a los ojos. Quería esconderse bajo tierra.


- Aunque, en biología aprendí que los omega recesivos y los beta pueden parecerse mucho. Además, mi madre tenía una amiga con un parecido sorprendente al suyo. 


Yeo-rok escuchaba en silencio. La señora Mi-ja ya le había contado algo sobre la madre de Do-won.


- Cuando lo vi por primera vez, me sorprendí porque pensé que era Kang Chan-woo. Pero luego revisé su currículum y vi que su genética, su edad y su historial familiar eran diferentes. Además, su voz no es la misma. Así que me convencí de que eran personas distintas. Me pareció curioso encontrarme con alguien tan parecido a él.


Ah… No lo ha descubierto. Yeo-rok exhaló con alivio y levantó la cabeza lentamente. Pero entonces vio el rostro de Do-won… Parecía a punto de llorar. Estaba devastadoramente triste. Yeo-rok, sorprendida, alzó aún más el rostro.


- ¿Por qué… por qué me mira así?


Do-won la observó con un dolor indescriptible en los ojos.


- Yeo-rok… ¿acaso no le parezco atractivo?

- ¿Qué? ¡No, no es eso!


Al contrario. Era tan atractivo que apenas podía respirar a su lado. IIncluso con esa expresión melancólica, seguía viéndose deslumbrante.


- La verdad es que Kang Chan-woo me tiene muy confundido… Me da la impresión de que no le gusto. Siempre que puede, escapa o me evita. Hoy también… huyó en medio de nuestra cita. No se imagina lo frustrante que es para mí.


Los ojos de Do-won reflejaban tristeza. Incluso con esa expresión dolorida, seguía viéndose irrealmente hermoso, como una pintura de un maestro renombrado. Pero la belleza y la culpa eran cosas distintas. Yeo-rok se sintió como un criminal por haber engañado y lastimado a Do-won, aunque estuviera obligada a hacerlo por culpa de las amenazas de Chan-woo. Sin darse cuenta, sus cejas se inclinaron con tristeza y sus ojos se humedecieron.


- Lo siento mucho… No huyó porque no le gustas. De hecho, es todo lo contrario…

- ¿Eh?


¡¿Qué acabo de decir?! Yeo-rok se llevó una mano a la boca, atónita. Sus verdaderos sentimientos habían salido sin querer. ¡Se acabó! Había dicho algo que prácticamente delataba que era la doble de Kang Chan-woo. Tenía que corregirlo de inmediato. Se enjugó las lágrimas y levantó la cabeza con determinación.


—Quiero decir… Que no huyó porque no le gustes, sino porque debe haber alguna razón importante para actuar así.


Do-won ladeó la cabeza.


- ¿Y cuál sería esa razón? ¿Tú lo sabes?


Yeo-rok se quedó rígida.


- Ehh… Pues… no estoy seguro…


Le costó responder. ¿Cómo podía explicarle que había huido porque temía enamorarse de él? Era una situación ridículamente complicada. Para empeorar las cosas, Do-won se acercó aún más.


- Es mi hombre ideal… Haré lo que sea para conquistarlo. Pero no sé cómo hacerlo.¿Me ayudarías?


- ¿Yo…?


La pregunta lo tomó totalmente por sorpresa.


- Yeo-rok, eres cercano a Kang Chan-woo, ¿verdad?

- ¿Eh? Bueno… eso es…


Por la manera en que Do-won hablaba, estaba convencido de que Yeo-rok conocía a Chan-woo porque había solicitado trabajo como empleado doméstico a través de su madre. Tal vez era mejor no desmentirlo. Parecía que Do-won realmente quería conquistarlo y lo más probable era que le pidiera otra cita.


Por supuesto, Yeorok pensaba rechazarlo, pero ¿y si surgía una situación inesperada? Si se convertía en su "asesor", podría orientarlo a su conveniencia y evitar situaciones peligrosas. Por ejemplo, podría desaconsejar ciertas acciones bajo el argumento de que "a Chan-woo no le gustarían". Eso haría que su papel como doble fuera mucho más fácil. ¡Era una oportunidad! De pronto, su corazón dejó de sentirse tan agobiado. Había encontrado una solución.


- Sí… - respondió con decisión-. Soy cercano a Chan-woo hyung.


Recordó que el verdadero Chan-woo le había mentido a Do-won sobre su edad, diciéndole que tenía 27 años. Así que, para mantener la mentira, Yeo-rok lo llamó "hyung".


Do-won frunció ligeramente los labios.


- Entonces… ¿me ayudarás?


Yeo-rok tragó saliva. La distancia entre ellos era peligrosamente corta. Si inclinaba la cabeza apenas un poco más… sus labios se tocarían.


- Sí… te ayudaré.


Do-won sonrió.


- Te estaré consultando muchas cosas de ahora en adelante… Espero contar contigo.

- S-Sí… sí…


Era extraño. Los labios de Do-won hablaban de su deseo por Chan-woo, pero sus ojos… ¿Por qué lo miraban con tanto ardor? Estaba confundido. Y su corazón, sin tener la más mínima vergüenza, latía con fuerza. La atmósfera era tan intensa que si se besaban y entrelazaban sus lenguas en ese instante, no parecería raro en absoluto. Pero, inesperadamente, Do-won se apartó.


- Creo que ya es hora de que me vaya.

- ¿Eh?


Yeo-rok se sintió aliviado. Si se quedaba más tiempo… su corazón literalmente explotaría. Sin embargo, Do-won no se dirigió a la puerta. En cambio, se acercó a la ventana que daba a la callejuela y apartó ligeramente la cortina amarilla. Su mirada… Era afilada como una cuchilla. Tan aterradora que estremeció a Yeo-rok.


¿Qué estaba viendo? Curioso y alarmado, se puso de puntillas para mirar por la ventana. Abajo, junto al poste de luz, había alguien. Su silueta le resultó familiar. Pero antes de que pudiera identificar quién era, Do-won volvió a correr la cortina. Ahora, su expresión había vuelto a ser la de siempre: cálida y amable.


- Yeo-rok… ¿Puedo quedarme a dormir aquí esta noche?

- ¿Eh? ¿Por qué?


Hace apenas unos segundos había dicho que se iba.


- No quiero estar solo cuando me siento así de melancólico.


Sus ojos se tornaron nostálgicos. Yeo-rok comprendió de inmediato la razón de su tristeza. Era por Chan-woo… O sea, por el mismo. Y la culpa la golpeó de lleno. No pudo rechazarlo.


- Está bien… puedes quedarte.

- Gracias.


Do-won comenzó a desabrocharse el abrigo, pero de pronto se detuvo.


- Ah… Dejé mi teléfono en el auto. Saldré un momento a buscarlo.

- Está bien.


Do-won salió apresurado. Mientras tanto, Yeorok limpió la mesa y recogió las tazas. Luego, buscó en su armario un edredón limpio. Eligió el más bonito, el más suave y el más acogedor.



* * *



En un callejón oscuro, iluminado tenuemente por un viejo farol, un gato tricolor cruzó la calle en silencio. Se escuchó un suspiro profundo. Apoyado contra la pared, un hombre con chaqueta acolchada negra hablaba por teléfono. 


Era Kang Chan-beom.


— Oye, Kang Chan-beom, ¿cómo va la cosa? Dijiste que hoy nos dejarías acostarnos con Eun Yeo-rok.


[Al otro lado de la línea, una voz sonó impaciente.]


Chan-beom chasqueó la lengua con frustración.


— No lo sé, maldita sea. Vine a buscarlo, pero alguien entró en su azotea y no ha salido.


Su mirada subió a la ventana de Yeo-rok. Su rostro estaba torcido por la irritación.


—¡Mierda, me está volviendo loco!


[A estas horas, ¿entrar y no salir? Suena a novio.]


—¿Novio? Por favor.


Chan-beom se rió con desdén.


—Yeo-rok es demasiado torpe y pueblerino como para saber cómo criar algo así.


[Entonces, ¿quién carajos es?]


—No lo sé… Y eso me jode aún más.


[Nos dijiste que habría fiesta. Ya estamos borrachos y emocionados, ¿qué se supone que hagamos ahora?]


—Ah, joder… esto es un desastre.


Chan-beom frunció el ceño con fuerza. Su mirada irritada se intensificó. Pateó el poste de luz con furia, dejando salir su temperamento agresivo sin filtros. En ese momento, el viento invernal sopló como un fantasma. Y con él, una sombra negra comenzó a expandirse en su dirección.


Su avance era silencioso, con movimientos precisos y letales. Pero, aunque su presencia apenas se percibía, cada uno de sus pasos estaba cargado de una determinación inquebrantable. El dueño de aquella pisada era Do-won. Su rostro era un páramo helado, sin rastro alguno de emoción.


Y en su mano… Un cuchillo afilado brillaba con un resplandor escalofriante.


- ¿Cómo debería destrozarlo hasta matarlo?


Su voz sonó como la de una bestia a punto de lanzarse a cazar.




Capítulo 56 

Una gran sombra se proyectó sobre la espalda de Chan-beom. El aire helado de la noche se volvió aún más gélido. A medida que los pasos que llevaban al infierno se hacían más audibles, la sed de sangre se intensificaba.


Los ojos de Do-won parecían los de un demonio. Bajo la luz del farol, la hoja de su cuchillo brillaba afilada, lista para desgarrar. Justo cuando la tensión alcanzaba su punto máximo, como el preludio de un baño de sangre. La puerta de la casa con el ático se abrió. Un hombre con una sudadera con capucha de estilo militar y pantalones jogger salió al exterior.



- ¿Por qué lleva rato merodeando por aquí?


Su complexión era robusta y aparentaba unos cuarenta y tantos años.


- ¿Yo?


Chan-beom frunció el ceño y se señaló a sí mismo.


- ¿Quién más está aquí aparte de usted? ¿Eh?


El hombre le respondió con un tono desafiante.


Mientras tanto, Do-won se ocultó detrás del poste de luz, observando a ambos en absoluto silencio, como un espectro.


- Pensé en llamar a la policía, pero quise hablarlo primero. Mi hija empieza el último año de secundaria este año, tiene que estudiar, pero está asustada porque lo vio a usted haciendo escándalo afuera.


El hombre levantó la voz, molesto. Chan-beom, con descaro, escupió al suelo.


- Tsk, joder… qué tontería. No tengo el más mínimo interés en su hija. Vine a ver a mi pareja.


Señaló con el índice hacia el ático.


- Tuvimos una pelea.


Su declaración dejó perplejo al hombre.


-;¿El chico del ático no es un beta?


A simple vista, Chan-beom era claramente un alfa dominante. Tras un breve silencio, los labios del hombre se curvaron con burla.


- ¡Ah! ¿Así que está viviendo un amor prohibido?


A pesar de que la sociedad se basaba en la clasificación secundaria de alfa, omega y beta, las relaciones entre alfas y betas masculinos eran poco comunes. Por eso su reacción estaba cargada de intriga.


-  Listo.


Yeo-rok miró la manta y el edredón blanco que había preparado. Lo había comprado con un 50% de descuento en un supermercado cuando hicieron liquidación de inventario. Era de microfibra y extremadamente suave. Lo había guardado para usarlo en invierno, pero como su manta actual aún estaba en buenas condiciones, solo la había lavado y guardado.


Nunca imaginó que terminaría sacándola ahora. Gracias al edredón nuevo, la habitación también se veía más luminosa.


Por un momento, Yeo-rok se sintió satisfecho, pero pronto su ánimo decayó. Para alguien como Do-won, acostumbrado a vivir en espacios amplios, esta habitación debía sentirse sofocante.


Además, no había otra habitación, así que tenían que compartir espacio. Aunque las camas estaban separadas, seguramente se sentiría incómodo.


También le preocupaba la ropa. Había preparado ropa de descanso y unos pantalones de vestir. Los había comprado el año pasado en Dongdaemun, pero eran demasiado grandes para él, así que los había guardado sin usarlos.


Sin embargo, al pensar en los anchos hombros y la complexión de Do-won, temía que le quedaran pequeños. No había forma de salir a comprar ropa a medianoche, así que solo podía esperar que le quedaran bien.


En el fondo, Yeo-rok quería que Do-won estuviera más cómodo, incluso consideró salir de la habitación o reservarle un hotel.


Pero Do-won había dicho que se sentía solo y triste, así que tenía que quedarse con él. Sobre todo, porque él mismo era la causa de su tristeza por hacer de doble de Chan-woo.


Tenía que responsabilizarse. Yeo-rok revisó el polvo una vez más, pasó el trapo y hasta roció ambientador. Gracias a eso, la habitación se sentía aún más fresca y acogedora.


- Ahora sí, todo está listo.


Satisfecho, Yeo-rok sonrió tímidamente. Justo en ese momento, la puerta de entrada se abrió y Dowon entró.


- ¿Qué es esto? ¿Por qué no cerraste la puerta con llave?


Su expresión tenía un tono de reproche afilado.


- Ah… pensé que entrarías de inmediato.


Sorprendido, Yeo-rok tartamudeó. Cuando había recibido el mensaje de Chan-beom, se había sentido asustado, pero ahora, estando con Do-won, se había relajado.


Sobre todo porque él solo había salido por un momento, así que no le había dado importancia.


- La puerta principal tampoco tiene cerradura, deberías tener más cuidado.

- Se dañó hace poco. Creo que es porque es muy antigua.


Actualmente, la puerta principal de la casa solo se puede abrir y cerrar, pero su sistema de bloqueo no funciona. Por eso, Do-won pudo llegar directamente a la puerta del ático de Yeo-rok.


- ¿Y el dueño de la casa no la arregla? ¿Qué demonios está haciendo?


Do-won se quejó con frustración, como si el problema fuera suyo. Yeo-rok sintió una cálida gratitud y una pequeña oleada de felicidad.


- No es tan incómodo vivir así…

- Aun así, ten cuidado.


Do-won cerró la puerta con llave y entró completamente en la habitación. Yeo-rok asintió, pensando que debería pedirle al dueño que la reparara al día siguiente. El rostro serio de Do-won pronto se suavizó al ver la cama que Yeo-rok había preparado.


- ¿Este es mi lugar?

- Sí, pero el suelo es duro, tal vez te resulte incómodo.

- ¿Incómodo? Para nada, parece muy cómodo. Bueno, voy a ducharme.

- Está bien. Aquí tienes ropa para cambiarte.


Yeo-rok le entregó el conjunto de descanso y los pantalones de vestir que había preparado. Su mano temblaba ligeramente por los nervios.


- Gracias.


Do-won lo aceptó con cortesía y se dirigió al baño, mostrando sus amplios hombros. Incluso en esos pequeños gestos, se veía hermoso. Eso hizo que Yeo-rok había sintiera una extraña presión por asegurarse de que Do-won tuviera en lo posible una buena noche de descanso. Así que, una vez más, revisó minuciosamente la habitación en busca de polvo o detalles fuera de lugar. Después, pasó el trapo otra vez.



* * *



- Ugh…


Jiho suspiró profundamente frente a una enorme puerta. Después de ver el video de Choi Hajin, el periodista, en YouTube de madrugada, se había puesto en contacto con Joobin.


Joobin le ordenó que también informará a Do-won y que, como tenía un viaje de negocios, lo esperara en la sede esa noche. Así que ahora, Jiho había llegado a Seed Entertainment pasada la medianoche. Con cautela, abrió la puerta.


Ante él, se desplegó un espacio cubierto por una alfombra blanca. Era la galería privada de Joobin, ubicada en el sótano de la sede. Joobin solía venir aquí siempre que tenía algo que lo perturbaba. Las paredes blancas estaban llenas de pinturas de estilo cálido, obras de arte indiscutiblemente hermosas, del tipo que a nadie podría desagradar.


Joobin siempre perseguía ese ideal: cosas que todos desean y disfrutan. Lo mismo aplicaba a su propio hijo, Do-won. Se había esforzado en convertirlo en un actor talentoso y de buena reputación, alguien capaz de ganarse el favor del público.


Como resultado, la máscara de Do-won se hizo cada vez más gruesa y perfecta, ocultando toda su oscuridad. Joobin estaba sentado en un sofá en el centro de la galería, con el rostro demacrado.


Jiho, con la cautela de quien camina sobre hielo delgado, se sentó en una bergère frente a él.


- ¿Cómo estuvo su viaje de negocios?


Al oír la pregunta, Joobin frunció el ceño.


- Cuando recibí tu llamada, me asusté y me apresuré a terminar mi trabajo.

- Así que el periodista Choi Hajin subió un video sobre el pasado de Do-won, ¿cierto?

- Sí. No lo reveló por completo, pero fue un video de adelanto.

- Parece que ha estado investigando sobre el padre biológico de Do-won.


El rostro de Joobin cambió de inmediato.


- ¿Do-won ya lo sabe?

- Sí, yo le informé.

- Entonces, ¿por qué no me ha llamado?

- Dijo que tenía un asunto urgente y que hablaría con usted mañana.


Jiho puso una expresión incómoda. Los ojos de Joobin se volvieron cada vez más afilados.


- Ha habido personas que intentaron chantajear con el pasado de Do-won, pero esta es la primera vez que alguien lo expone en un programa.

- En una crisis como esta, ¿dónde demonios está ese bastardo ahora?

- Eso… tampoco lo sé.

- Hmm…


Jiho comenzó a responder, pero de repente recordó fugazmente a Yeo-rok. Sin embargo, sacudió la cabeza de inmediato. No quería que Joobin se fijara en Yeo-rok. Pero entonces…


- Ese empleado… ¿cómo era su nombre? Eun… algo. Eun Yeo… no, Eun Yeorok. ¿Estará con él?


Joobin fue quien mencionó lo que Jiho ya sospechaba.


- No lo sé. No lo creo…


Dijo "no lo creo", pero sabía perfectamente que sí. No podía sentirse tranquilo.


- Si en medio de este escándalo lo relacionan con un joven empleado, no nos traerá nada bueno.

- Seguro que tendrá cuidado.

- Por cierto, ¿ya contactó a Choi Hajin?

- No, aún no. Pero la opinión pública está del lado de Do-won.

- Si miras los comentarios del video, la gente está furiosa con Choi Hajin, diciéndole que no difunda rumores falsos. Debe ser porque Do-won tiene muchos fans.

- Claro, su popularidad rivaliza con la de los idols. Choi Hajin debe estar furioso.

- No sabemos cuánto ha averiguado, pero si lo presionamos para que borre el video, podría enloquecer y soltarlo todo sin filtros.

- Bueno, hasta ahora, casi todas las noticias que ha publicado resultaron ser verdad. Si alguien con su historial señala a Do-won tan abiertamente,y aun así la opinión pública está de su lado, significa que su imagen es realmente fuerte.


Jiho suspiró con asombro. Joobin sonrió con orgullo.


- Por supuesto. ¿De quién crees que es el mérito?

- Cuando Do-won venga mañana, discutiremos qué hacer con Choi Hajin.

- No hay mucho que discutir. Do-won hará lo de siempre.


Joobin respondió con seguridad.


- Tú encárgate de preparar la eliminación.

- ¿De qué?

- Del cadáver.

- ……Entendido.


Jiho respondió con el rostro tenso.


- Ah, y te llamé no solo por Do-won.

- El actor Park ha estado siendo acosado por un stalker últimamente, así que debemos reforzar su equipo de seguridad.


Joobin cambió rápidamente de tema. Jiho escuchaba con atención, pero en su cabeza solo había un nombre: Do-won.




* * *



- ¿No estás incómodo?


Acostado sobre el futón, Yeo-rok observó con cautela a la Do-won, quien yacía en el lado opuesto. Do-won le sonrió con calidez.


- No, estoy cómodo.

- ¿Y la ropa?

- Me queda perfecta. No me molesta en absoluto.


Do-won levantó el brazo, mostrando que las mangas le quedaban justo a la medida. Yeo-rok se sintió satisfecho consigo mismo por haber comprado ropa de talla grande.


- Pero… ¿por qué estás tan lejos?

- ¿Eh?


Yeo-rok se encogió levemente.


- Veo que solo pusiste la manta térmica en mi lado. Tú no tienes nada. ¿No tienes frío?

- No suelo ser friolento.


Yeo-rok se arropó hasta la nariz mientras respondía. Además de que el calentador estaba descompuesto, quería ahorrar en la factura de electricidad, así que evitaba usar la manta térmica. En su lugar, usaba varias capas de ropa y una manta gruesa. Afortunadamente, esta noche no era tan fría, así que podría soportarlo.


- Ven aquí. Acuéstate conmigo.


Do-won se incorporó un poco y le hizo espacio. El futón era lo suficientemente grande para dos personas. Yeo-rok, nervioso, se cubrió hasta los ojos con la manta.


Había compartido piel y cama con él la noche anterior bajo la identidad de Chan-woo, pero volver a estar tan cerca le resultaba abrumador. No importaba si Do-won se daba cuenta o no, para Yeo-rok era demasiado difícil.


- E-estoy bien así… 

- Para ser honesto… Yo tengo frío.

- ¿Eh? ¿La manta térmica no calienta?


Yeo-rok, sorprendido, se acercó de inmediato y tocó la manta térmica.


Pero, para su desconcierto, estaba completamente cálida.


- Sí, está fría.

- ¿Eh…?


¿Fría? Yeo-rok parpadeó confundido. Definitivamente se sentía caliente, pero Dowon debía ser muy friolento. Con el calentador descompuesto, no sabía qué hacer. Fue entonces cuando Do-won tomó suavemente su mano.


- Tus manos están muy cálidas, Yeo-rok. ¿Te quedarías a mi lado?


Pero en realidad, la mano de Yeo-rok estaba fría. Era la de Do-won la que ardía con calidez. Igual que su expresión en ese momento.



CAPITULO 57

El club estaba abarrotado de gente, con música acelerada retumbando por los altavoces. Las luces estroboscópicas
parpadeaban en todas direcciones, haciendo que el ambiente pareciera aún más caótico. En medio de todo, Chan-
beom caminaba por el pasillo con expresión de fastidio antes de entrar a la sala VIP. El lugar estaba lleno de sofás
y mesas, pero lo que predominaba era el denso humo de cigarrillo y una atmósfera cargada de feromonas de alfas y
omegas enredados entre sí. Las parejas se besaban sin reparos, algunas acariciándose de forma indecente, absortos
en el placer del momento.

- Qué asco, malditos enfermos.
Chan-beom frunció el ceño con disgusto y se dejó caer en uno de los sofás. Al instante, todas las miradas de los alfas
presentes se clavaron en él como dagas.

- Oye, Kang Chanbeom, pedazo de mierda. ¿Con qué cara vienes aquí?
- Eso digo yo. Nos prometiste algo bueno esta vez.
- Cállense, joder.
Con el ceño fruncido, Chan-beom tomó una botella de whisky y se la llevó a la boca, bebiendo directamente del
envase. En ese momento, un hombre de cabello decolorado que estaba sentado al otro lado de la sala se acercó y
se dejó caer junto a él.
- Choi Hanji, lárgate.

Chan-beom hizo una mueca de fastidio, pero Hanji ni se inmutó. Al contrario, se acercó aún más, disfrutando de
la incomodidad de su amigo.

- Llevas desde principios de año alardeando de que nos dejarías “probar” a Eun Yeo-rok. Me hiciste ilusionar.
Hanji sonrió de forma burlona y luego inclinó la cabeza con interés.
- Por cierto, en la llamada dijiste que alguien entró en su apartamento. ¿Ese tipo es su novio, no?
- No tengo idea. - El ceño de Chan-beom se frunció aún más. - El dueño de la casa me descubrió antes de que
pudiera acercarme.
- ¿Y por qué no le rompiste la cara?

Hanji hizo un gesto como si estuviera golpeando a alguien. Chan-beom chasqueó la lengua, irritado.

- ¿Para qué? Armar un escándalo ahí no me serviría de nada.
Chan-beom bebió otro trago directamente de la botella y torció los labios con frustración.
- Lo que me cabrea es… ¿quién coño era ese tipo?
- ¿No viste su cara?
- No. Estaba oscuro y llevaba gafas de sol y mascarilla. Pero…
Chan-beom frunció aún más el ceño, recordando la extraña sensación que le había dado aquel hombre.
- Se notaba que no era alguien común.
- ¿Era un mafioso?
- No, más bien lo contrario.

Chan-beom murmuró, tratando de recordar la impresión que le había dado.

- Tenía un aire refinado, como si fuera de una familia rica o algo así.

Hanji se rió con sorna.

- Entonces sí que era su novio.
- Joder, te digo que Eun Yeo-rok no tiene un maldito novio.

Chan-beom levantó la voz con furia, provocando que los alfas y omegas en la sala se detuvieran momentáneamente
sus juegos sexuales para mirarlo con curiosidad. Hanji se inclinó más cerca, con una sonrisa burlona.

- Vaya, vaya… Nos conocemos desde que íbamos al jardín de infancia, pero nunca te había visto así.
- Cierra la puta boca.

Chan-beom resopló, su respiración entrecortada por la ira. Volvió a beber otro gran trago de whisky. Hanji lo
observó con una mirada divertida.

- Siempre traías a tus ex a nuestras fiestas para que los violáramos en grupo, pero esta vez… parece que esto será
aún más divertido.
- Esta vez me lo follo yo primero.

Los ojos de Chan-beom brillaban con un deseo enfermizo.

- Por culpa de ese maldito papel de  ‘sustituto’, no he podido tocarlo en años.

Al oír la palabra "sustituto", la sonrisa de Hanji se torció en una mueca de desprecio.

- Kang Chan-beom, en serio quieres hacerle eso a alguien que se parece a tu propio hermano?
- ¿Parecerse? ¿De qué hablas? ¿Eun Yeorok y Kang Chanwoo?
- Sí. Por eso mismo tus padres hicieron que fuera  su doble.

Chan-beom dejó caer la botella de whisky sobre la mesa con un golpe seco. Su expresión se tornó turbia, con un
rastro de perversidad en su sonrisa.

- Cuando éramos niños sí se parecían, pero a medida que crecieron, sus rasgos fueron cambiando.
- ¿Qué? ¿Acaso te emborrachaste con un solo trago? Hace dos años, cuando fui a tu casa, Eun Yeo-rok y tu hermano
eran idénticos.
- No. Eun Yeorok tiene los ojos un poco más suaves y redondeados. Lo compensa con maquillaje, por eso parecen
iguales. Pero Eun Yeo-rok es más atractivo.
- ¿Eh?
- Kang Chanwoo siempre quiso ser Eun Yeo-rok. Desde los quince años, ha estado modificando su apariencia poco
a poco para parecerse más a él.
- ¿Me estás diciendo que se operó?
Los ojos de Choi Hanji se abrieron de par en par. Chan-beom hizo un puchero, despreocupado.
- Sí. Pero como lo hizo gradualmente y ya se parecían de niños, casi nadie lo notó. De hecho, ahora está en Estados
Unidos por culpa de los efectos secundarios.

Chan-beom se frotó los brazos, estremecido.
- Es mi hermano, pero me da escalofríos. Si ese bastardo logra copiar completamente la apariencia de Eun Yeo-rok,
algo realmente aterrador va a pasar. Por eso quiero salvar a Yeo-rok antes de que sea demasiado tarde.

Chan.-beom se encogió de hombros, como si fuera el héroe en esta historia. Hanji lo miró con asco.

- ¿Y dices eso mientras organizas violaciones en grupo?
Pero Chanbeom fingió no escuchar.
- Apuesto a que Kang Chan-woo sigue usando a Eun Yeo-rok incluso desde Estados Unidos...
Una sonrisa siniestra se dibujó en sus labios.


***



- Así, estando juntos, es más cálido.

- Sí...


Al final, Yeo-rok terminó acostado al lado de Do-won. Aunque cada uno tenía su propia almohada, compartían la misma manta. Sus mejillas ardían de vergüenza. Ahora que no estaba actuando como Kang Chan-woo, no tenía que preocuparse por hacer algo atrevido, pero la situación era incómoda. Su corazón latía con fuerza, descontrolado. Intentó calmarse colocando ambas manos sobre su pecho, pero cuanto más lo intentaba, más fuerte palpitaba. El aroma de Do-won flotaba en el aire. No era su feromona, sino el olor del champú y el gel de baño que Yeorok usaba. Saber que su fragancia se había impregnado en él le provocó una extraña satisfacción.


- Antes, cuando estabas secándome el cabello, vi la foto en la pared. ¿Es tu madre?


Do-won se refería al retrato de su madre, que había fallecido hace unos meses.


- Sí… Era una mujer muy hermosa. También era muy bondadosa.


Su madre era cálida, como los rayos del sol. Por ella, decidió vivir la vida como el sustituto de Kang Chan-woo. Tal vez por eso siempre se sintió culpable. Incluso más de lo que Yeo-rok imaginaba. Cada vez que recordaba sus últimas palabras…


- Yeo-rok, a partir de ahora, vive con orgullo como tú mismo, no como el remplazo de alguien más.


Fue la liberación más triste del mundo. Yeo-rok quería vivir como su madre deseaba, pero la realidad lo obligaba a seguir siendo un doble. Su pecho se sintió apretado, como si lo estuvieran sofocando. Era como estar atrapado en una maraña de espinas. Sus ojos se humedecieron. Sintió que iba a romper en llanto. Se dio la vuelta, dándole la espalda a Do-won, y cubrió su boca con la mano.


- Yeo-rok-ssi.

- Sí…

- ¿Estás llorando?


La voz de Do-won sonaba vacilante.


- No estoy llorando, solo bostecé.


Trató de disimularlo, pero su voz estaba impregnada de tristeza.


- Lo siento. No debí haber mencionado eso.

- No es tu culpa...


Do-won no había hecho nada malo. Solo había visto la foto de su madre. Era Yeo-rok quien no pudo contener la tristeza repentina.


- Para ser sincero...


Do-won miró la pequeña nuca de Yeo-rok.


– Yo tampoco tengo padres.

- ¿Qué?


Yeo-rok se giró sorprendido. Incluso olvidó limpiar sus lágrimas. En la oscuridad, sus miradas se encontraron. Y en los ojos de Do-won vio el mismo brillo que reflejaban los suyos. Pero... el Do-won que él conocía era una flor hermosa, cultivada en un jardín perfecto. Alguien inalcanzable. Pensó que tal vez solo estaba diciendo eso para consolarlo. Sin embargo, sus palabras eran demasiado pesadas, demasiado profundas.


- Pero... tú sí tienes padres.

- No son mis padres biológicos.

- ¿Qué?


Los ojos de Yeo-rok se abrieron de par en par.


- Nací en Shell Road, Virginia, en la costa este de EE.UU. Shell Road era un lugar conocido por su pobreza y malas condiciones de vida. Fue allí donde conocí a Kevin Lewis, es decir, el CEO Joobin. Me convirtió en su hijo. Me adoptaron.


Los ojos de Yeo-rok temblaron como olas agitadas. A simple vista, Do-won parecía el hijo biológico de Joobin y Yoon Sunhwa. Era difícil imaginarlo como un hijo adoptivo.


- Pero te pareces mucho a ellos...

- Eso es porque todos creen que soy su hijo biológico. Si miras con atención, nuestros rasgos son distintos.

- Aun así, tuviste suerte de encontrarte con buenos padres.

- ¿Tú crees?


Aunque la habitación estaba oscura, Yeo-rok pudo sentir la vacuidad en los ojos de Do-won.


- Yo también tengo una máscara. La de Joo Do-won. Es tan gruesa y está tan perfectamente hecha, que a veces me asfixia.


Do-won frunció levemente el ceño, como si llevara una máscara demasiado pesada.


- Hubo un tiempo en el que quise deshacerme de ella, pero ahora la disfruto. Yeo-rok-ssi, ¿sabes algo?

- ¿Eh? ¿El qué?

- Cuando una mentira se vuelve perfecta, puede llegar a ser más real que la verdad. Yo he alcanzado ese nivel.


En los ojos de Do-won brillaba una luz extraña, casi enloquecida.


- Pero es como descender al infierno. No es algo que un ser humano debería hacer. Por eso quiero que tú vivas la vida que yo nunca pude tener.

- Yo?… no entiendo lo que estás diciendo.

- ¿De verdad no lo entiendes?


La mirada de Do-won se clavó en él.


- ......


Yeo-rok no supo qué responder, solo abrió sus grandes ojos con inquietud. Un pensamiento aterrador cruzó su mente. ¿Y si Do-won también ha estado viviendo una vida como la suya? ¿Y si sabía todo y por eso estaba aquí, a su lado? Pero la forma en la que trataba a Yeo-rok y a Chan-woo era completamente diferente. Hasta hace un momento, no había dudado en compartirle sus preocupaciones por Chan-woo.


¿Y si todo eso también era una actuación? Pero ¿por qué? No tenía sentido. No había ninguna razón que justificara tal engaño. Sin que se diera cuenta, la mano de Do-won acarició su mejilla y limpió las lágrimas que rodaban por ella. Luego, la distancia entre ambos se redujo aún más. Sus brazos rodearon suavemente el cuerpo pequeño de Yeo-rok, abrazándolo con delicadeza.


- Creo que he dicho algo que no debía. Lo siento.

- Ah… no, no pasa nada...


Yeo-rok estaba confuso. El abrazo repentino lo puso nervioso. Si estuviera en la piel de Kang Chan-woo, no habría problema. Se suponía que ellos dos tenían una relación ambigua, llena de contacto físico. Pero como Yeo-rok, esto no tenía sentido. Aun así, no tuvo el valor de apartarlo y se quedó completamente rígido.


- Es un diálogo de un drama en el que voy a actuar el próximo año.

- ¿Eh?

- Al verte a los ojos, recordé a mi coprotagonista y recité la línea sin darme cuenta. Llevo tanto tiempo actuando que a veces confundo la realidad con los guiones. Olvídalo.

- ¿También lo de tus padres era un guion?

- No. Eso sí era real.

- Ah...


Aun así, Yeo-rok sentía que Do-won le estaba ocultando algo. Pero ¿qué sentido tenía profundizar más en ello? En solo un mes, desaparecería de su vida. Si intentaba conocerlo más, solo le quedaría el arrepentimiento y el dolor. Yeo-rok tragó todas las preguntas que querían salir de su boca.


- Ahora mismo tengo mucho frío. Así que, solo por esta noche, quedémonos así.


Desde antes Do-won decía que tenía frío, pero su cuerpo estaba mucho más caliente que el de Yeo-rok. De hecho, el que estaba disfrutando del calor de su abrazo era Yeo-rok.


Poco a poco, la respiración de Do-won se hizo más tranquila y el ambiente se tornó sereno. Parecía haberse quedado dormido.


- Esta noche tengo ganas de besarte...


¿Besar? Yeo-rok ya tenía las mejillas ardiendo, pero esas palabras lo hicieron sentir aún más acalorado. Aun así, como no había un sujeto en la oración, asumió que hablaba de Chan-woo.


- También quiero hacer el amor...


La dulce voz de Do-won siguió susurrando en los oídos de Yeo-rok, acariciándonos con suavidad.


- Quiero chuparte también...

- ¿Eh?


Yeo-rok abrió los ojos de par en par ante sus palabras indecentes y repentinas. ¿Estaba despierto? Alarmado, lo observó de cerca, pero Do-won seguía profundamente dormido, con una expresión serena y hermosa. ¿Acaso estaba soñando con Chan-woo?  Yeo-rok suspiró y con cuidado acomodó los mechones de cabello que caían sobre su frente.


Pensó que con su corazón latiendo tan fuerte, sería imposible dormir, pero poco a poco sus ojos se cerraron. Se dejó arrastrar por las aguas del sueño. En ese momento, los párpados de Dot-won se abrieron lentamente. Sus ojos estaban completamente despiertos, sin rastro de somnolencia.


- Así que realmente no recuerdas nada... Eun Yeo-rok.


Do-won suspiró y, con sumo cuidado, presionó sus labios contra los de Yeo-rok en un beso. Fue un beso tan suave y sigiloso que ni siquiera el durmiente Yeo-rok lo sintió.


Capítulo 58 


Yeo-rok abrió lentamente los ojos, atraído por un aroma delicioso. Reconoció de inmediato el techo familiar y la ventana con cortinas amarillas. A través de las cortinas, se filtraban suaves rayos de sol.


- ¿Por qué la luz del sol se siente tan cálida hoy?


Se sentía extrañamente emocionado y alegre sin razón alguna. Sonrió levemente y giró la cabeza hacia un lado. Pero… La almohada y la manta estaban ordenadas cuidadosamente. El calor reconfortante que lo acompañó durante la noche ya no estaba. Yeo-rok se incorporó de inmediato, con el corazón inquieto.


- ¿A dónde se habrá ido? ¿Se habrá marchado sin avisar?


Miró alrededor con nerviosismo hasta que, frente al estrecho fregadero, vio la espalda de Do-won. En ese momento, él se giró.


- Oh, ¿ya despertaste?


Do-won sonrió radiante. Llevaba puesto un delantal amarillo, el mismo que Yeo-rok usaba habitualmente. Lo curioso era que, aunque era un delantal barato y sin gracia, al estar en el cuerpo de Do-won, parecía un accesorio elegante.


” Con razón los modelos son siempre celebridades… ” Yeo-rok se quedó embobado ante su impresionante belleza por un momento, hasta que sacudió la cabeza y se frotó la cara para despejarse.


- Actor, ¿qué está haciendo en la cocina?

- Ah, perdón por usar tu cocina sin permiso. Estoy preparando caldo.

- ¿Caldo? ¿Para qué?


Yeo-rok abrió los ojos sorprendido.


- Es Año Nuevo, así que pensé en hacer tteokguk (sopa de pastel de arroz). ¿Te gusta?

- ¿Eh? Ah, sí, me gusta.


Por supuesto, le encantaba el tteokguk. Respondió sin pensar, hipnotizado por la idea, pero seguía confundido. Se levantó apresurado de la cama y se acercó a Do-won.


- Déjame hacerlo a mí. Deberías descansar.


Como invitado, no debía dejar que él cocinara. Además, ¿acaso tenía los ingredientes para hacer tteokguk?


- No, gracias a ti pasé una noche cálida. Quiero prepararte el desayuno en agradecimiento.

- ¿Eh? No, no hace falta.


Yeo-rok ya había recibido demasiado de él. No podía aceptar también un tazón de tteokguk.


- Entonces al menos déjame ayudar.


Pensó que, si colaboraba, se sentiría menos culpable. Pero Do-won se interpuso discretamente, evitando que se acercara.


- Ya hice la guarnición de huevo y la carne salteada. Solo falta añadir el tteok y los mandu. Ve a lavarte y descansa.

- ¿Qué...?


Yeo-rok frunció el ceño, extrañado. ¿Desde cuándo tenía huevos, carne, tteok y mandu en la nevera? Había pasado un mes en una habitación VIP de hospital sin poder organizar su refrigerador. Si recordaba bien, la comida que tenía debía estar caducada o ser insuficiente.


- ¿Tenías los ingredientes para hacer tteokguk?

- Los traje.

- ¿De dónde?

- Eso es un secreto.


Do-won sonrió enigmáticamente. En su respuesta, Yeo-rok sintió una sutil consideración, como si quisiera evitar que se sintiera culpable. Este hombre... ¿cómo logra que mi corazón se sienta aún más extraño?


- Entonces, yo lavaré los platos y recogeré todo después.”

- Mmm...


Do-won pareció dudar por un momento, moviendo ligeramente los ojos, antes de posar suavemente una mano sobre el hombro de Yeo-rok.


- Un momento, con permiso.


De repente, sus labios se acercaron al rostro de Yeo-rok. El corazón de Yeo-rok latió con fuerza, como si lo hubiera sorprendido un aguacero en un día soleado.


- ¿Por qué se acerca tanto de repente?


¿Acaso… me va a besar? Sus mejillas se pusieron rojas como un tomate.


- Tenías un cabello en la mejilla.

- ¿Eh?


Cuando abrió los ojos, vio que Do-won sostenía entre los dedos un mechón de cabello castaño.


- ¡Ah!


De repente, Yeo-rok se preocupó por su apariencia. ”Seguramente mi cara está hinchada y hecha un desastre…” Avergonzado, cubrió su rostro con ambas manos.


- V-voy a lavarme la cara.


Salió corriendo hacia el baño, como un pequeño ciervo huyendo. Do-won lo observó con una sonrisa. En ese momento, su teléfono vibró en el bolsillo. El brillo en su rostro desapareció y frunció el ceño con fastidio. Era un mensaje de Jiho:


— Oye, Joo Do-won, ¿dónde estás? ¡Ven rápido a la oficina! ¿Qué demonios estás haciendo?”


Do-won suspiró.


”Al menos déjenme darle de comer antes…” Refunfuñó para sí mismo antes de responder con un escueto “Voy en la tarde.”


Luego, guardó el teléfono y se asomó a la ventana. Corrió ligeramente las cortinas amarillas y observó la tranquila callejón frente a la casa. Parecía aliviarse al ver que todo estaba en calma, y volvió a cerrar la cortina.


- Realmente me preocupa…


Murmuró en voz baja antes de sacar la mesa plegable junto al fregadero.



***



Yeo-rok tenía la boca ocupada. No podía dejar de masticar y disfrutar los trozos de tteokguk (sopa de pastel de arroz) y los mandu. Cuando salió del baño, encontró a Do-won sirviendo la mesa con la sopa y varios acompañamientos. Incluso había doblado la manta con la que durmió la noche anterior, así que lo único que Yeo-rok tuvo que hacer fue aplicarse un poco de loción y sentarse a comer.


El tteokguk que preparó Do-won parecía un plato sacado de la carta de un restaurante de lujo. Los chiles rojos perfectamente cortados, la guarnición de huevo dorado y la carne salteada combinaban de una forma armoniosa y estética, como si fuera una pintura minimalista. Sin embargo, Do-won se veía un poco nervioso.


- ¿Qué te parece? ¿Está rico?

- ¡Sí! ¡Está delicioso! Es perfecto para mi gusto.


Yeo-rok no podía dejar de alabar el sabor. El tteokguk era una obra maestra: un caldo limpio y lleno de unami, con pasteles de arroz elásticos y suaves, y mandu perfectamente cocidos. Además, aunque los mandu parecían tener carne de cerdo en su interior, no tenían ni rastro del olor fuerte que solía molestarle en los dumplings congelados. Los acompañamientos, como el kimchi y el kkakdugi (rábano en cubos fermentado), eran tan crujientes, refrescantes y picantes que cualquier coreano se volvería loco por ellos.


Los ojos de Yeo-rok brillaban de emoción. En un abrir y cerrar de ojos, acabó con toda la sopa. Ni una sola gota de caldo quedó en el tazón. Los labios de Do-won se movieron levemente, como si contuviera una sonrisa.


- ¿Quieres más?

- ¡Sí! Comeré más…


Yeorok respondió alegremente, pero en seguida se detuvo y negó con la cabeza.


- No, está bien…


Se dio cuenta de que estaba devorando la sopa como si estuviera obsesionado con el tteokguk frente a Do-won. Además, él había sido quien lo preparó; no podía simplemente comérsela todo.


- ¿Por qué no? Hice bastante. Sería una pena que se desperdiciara.

- Ah…


Do-won tomó el tazón de Yeo-rok y lo llenó nuevamente con una porción generosa antes de colocarlo de vuelta frente a él. Yeo-rok sintió sus mejillas sonrojarse de vergüenza.


- Pero ya estoy lleno…


La verdad era que no estaba lleno en absoluto. Si la sopa era tan deliciosa, podría haberse comido tres o incluso cuatro tazones más sin problema.


- Me levanté de madrugada para prepararla. Me sentiría triste si quedara sobrante.


Los ojos de Do-won adoptaron una expresión melancólica, como si estuviera realmente afligido. Al instante, Yeorok se sintió culpable. ”Esto no es glotonería, solo estoy ayudando a que el esfuerzo de Do-won no se desperdicie…” Convenciéndose a sí mismo, tomó los cubiertos nuevamente y continuó comiendo. Y en un abrir y cerrar de ojos, su tazón quedó completamente vacío una vez más.


- Realmente comes bien.


Do-won soltó una risita divertida.


- B-bueno… es que… emmm…


Yeo-rok balbuceó, sintiéndose avergonzado. Se dio cuenta de que Do-won apenas había terminado su primer tazón, mientras él ya había devorado dos. Sus mejillas se calentaron aún más de la vergüenza. Decidió que debía decir algo bueno para compensar.


- Fue el mejor tteokguk que he probado.

- Qué alivio. ¿Y qué te parecieron los mandu?

- ¡Estaban deliciosos! ¿De dónde los sacaste? Quiero comprarlos y comerlos más seguido.


Por un momento, Do-won dudó antes de responder.


- Yo los hice.

- ¿Q-qué? ¿Tú?


Los ojos de Yeo-rok se abrieron de par en par.


- Sí. Cada año preparo tteokguk en Año Nuevo, pero esta vez también tenía ganas de comer mandu. Así que los hice ayer.


Ayer… Yeorok recordó que, como Kang Chan-woo, había pasado el día con Do-won en aquella especie de "viaje de secuestro". Se había escapado a mitad del camino, así que debió haberlos preparado después de eso. ”Vaya, realmente no desperdicia ni un minuto de su tiempo…” Yeo-rok se sintió impresionado por su dedicación y pensó que debería aprender de él.


- Tendré que hacer mandu más seguido para ti.

- No tiene que esforzarse tanto.


Yeo-rok se sintió un poco apenado, ya que sabía por experiencia lo difícil que era hacer mandu. Antes, había ayudado a las empleadas domésticas de la familia Chan-woo a hacerlos, y recordaba lo agotador que podía ser.


- Me gusta cocinar, pero me hace aún más feliz verte disfrutar la comida. Así que sigue haciéndome sentir bien, ¿sí?


Do-won le sonrió con dulzura mientras comenzaba a recoger los platos vacíos. Sus manos grandes se movían con agilidad. Yeo-rok, sorprendido, le sujetó la muñeca para detenerlo.


- Déjame hacerlo yo.

- No, tú descansa.

- Al menos déjame lavar los platos. 

- No, usé la cocina y la dejé desordenada. Yo me encargo de limpiarla.


Do-won insistió con firmeza y, al final, fue él quien recogió los platos.


- Yeo-rok, mientras tanto, come los frutos secos que traje para ti.

- ¿Eh?


Se refería a la bolsa de frutos secos que había traído consigo cuando llegó anoche al ático. La había guardado cuidadosamente junto al armario.


- Ese es tu trabajo ahora.


¿Comer frutos secos? Yeo-rok se sintió completamente desconcertado.


- Cómelos con gusto. Hazlo por mí.


Do-won susurró con un tono hipnótico. Dicho así, no podía negarse. Sintiendo una mezcla de culpa y una extraña calidez en el pecho, Yeo-rok abrió la caja y empezó a comer una bolsita. Dentro había almendras tostadas, pasas y nueces.


A simple vista, el paquete parecía pequeño, pero en realidad contenía más de lo que esperaba. Mientras tanto, Do-won terminó de lavar los platos y limpiar la cocina con una eficacia impecable. No solo cocinaba bien, sino que parecía un lavavajillas humano. ”¿Será que los actores tienen que ser buenos en todo?”


Yeo-rok se quedó mirando a Do-won, sintiendo que su corazón latía más rápido. Sus ojos redondos y brillantes estaban completamente absorbidos por él. Después de terminar la limpieza, Do-won se cepilló los dientes y se cambió de ropa. Se puso lo mismo que llevaba cuando llegó y se dirigió hacia la puerta de entrada.


- Entonces, me iré ahora.

- Sí, cuídese.


Yeo-rok hizo una reverencia hacia él. Su pequeña cabeza se inclinó con suavidad.


- Yeo-rok.


El tono de Do-won se volvió más serio. Yeo-rok levantó la cabeza, algo tenso. Los ojos de Do-won brillaban intensamente.


- ¿Sigues sin querer trabajar como ama de llaves interna?


Otra vez… Do-won volvía a ofrecerle mudarse a su mansión. Yeo-rok había rechazado la propuesta antes, así que pensó que él lo había olvidado. Pero al parecer, no era así. Sintió un ligero peso en los hombros por la insistencia.


- Estoy bien así. No se preocupe por mis traslados. Antes trabajaba en un lugar mucho más lejano.

- Aun así, sería más cómodo para ti, ¿no crees?

- Prometo que jamás llegaré tarde.

- A partir de la próxima semana habrá una ola de frío. ¿Estás seguro de que estarás bien?

- Sí. No me afecta mucho el frío.


Yeo-rok se mantuvo firme, aunque su determinación parecía frágil. Do-won guardó silencio por un momento. El aire en la habitación se volvió denso. Yeo-rok se encogió ligeramente, sintiendo la presión. Pero en cuestión de segundos, la atmósfera cambió. La sombra en el rostro de Do-won desapareció y volvió a sonreír con calma.


- Está bien. Entonces me voy. Asegúrate de cerrar bien la puerta.

- Sí, lo haré.


Do-won salió. Yeo-rok suspiró con alivio y se dejó caer en su asiento.


- ¿Por qué sigue insistiendo en que me mude a su mansión? Solo consigue que me confunda aún más…


Llevó las manos a sus mejillas, que estaban calientes.


Capítulo 59


Yeo-rok miró su habitación, donde Do-won había pasado la noche. Aunque solo había sido una noche, parecía haber estado llena de luz, pero ahora se sentía fría y vacía. Era alguien que sabía maldecir sin problema, contar chistes subidos de tono y hasta mentir con facilidad, pero a la vez, era más amable y cálido que nadie. Si alguna vez se casara, seguro sería un buen esposo y un gran padre. Yeo-rok bajó la mirada y se tocó el vientre. Él, que era tan insuficiente en comparación, no podía ser pareja de Do-won, y sin embargo, seguía sintiéndose confundido por el bebé.


Gracias al bebé, sentía que aún estaba conectado con Do-won, y eso le hacía desear cosas que no debería. Si tan solo no estuviera este bebé… Un pensamiento escalofriante le cruzó la mente por un instante. De repente, se sintió mareado y su cuerpo empezó a calentarse. Para no caerse, apoyó las palmas en el suelo.


- ¿P-por qué me siento así…?


Su corazón latía inestablemente. En ese momento, su teléfono vibró sobre la mesa. A pesar de la confusión, Yeo-rok lo tomó y miró la pantalla. Era un mensaje de Do-won.


<Yeorok, revisa la nevera más tarde.>


Entonces Yeo-rok se dio cuenta de que aún no había guardado su número. Tocó el contacto y seleccionó "Guardar nuevo número". En la pantalla apareció un espacio en blanco para el nombre. ¿Cómo debería guardarlo…? ¿Señor Joo? ¿Actor Joo Do.-won? ¿O jefe?n Después de un momento de duda, Yeo-rok simplemente escribió "Joo Do-won".


Tan solo saber que su número estaba ahora guardado en su viejo teléfono hacía que el aparato se sintiera extrañamente cálido. Pero más allá de eso, ¿qué quiso decir con revisar la nevera? Intrigado, se levantó y se acercó al refrigerador.


- ¡¿Eh…?!


El compartimento de refrigeración y el de congelación estaban repletos de comida. ¿Cuándo colocó todo esto…? Rápidamente, le envió un mensaje a D-won.


<¿Actor Joo, qué es todo esto?>


<Cuando fui a casa a buscar los ingredientes para la sopa de pastel de arroz esta madrugada, traje algunas cosas para ti.>


- Esto es mucho más que solo algunas cosas…


Las mejillas de Yeo-rok se sonrojaron levemente. Le respondió agradeciéndole, pero Do-won contestó que solo era parte de los beneficios para los empleados. Pero Yeo-rok ya se estaba enamorando de él más y más con cada minuto que pasaba. Si sigue siendo así… Su corazón se sintió cálido y agitado. Debería darle algo a cambio… Pero ¿qué podría regalarle? Regresó a su habitación y abrió el navegador para buscar ideas. Justo en ese momento, un artículo captó su atención.


<La controversia sobre el aborto sigue encendida en la organización de protección de los omegas.> El artículo hablaba sobre el debate moral y la realidad de los abortos. En el pasado, Corea había considerado el aborto ilegal, pero hace unos años se legalizó sin restricciones de tiempo ni condiciones. Sin embargo, había grupos en contra que defendían la santidad de la vida. 


Yeo-rok, por naturaleza, era demasiado blando para matar incluso a un insecto. Siempre los sacaba de su casa en lugar de aplastarlos. Así que, en su caso, no podría optar por un aborto.  Y menos aún si se trataba de un hijo de Do-won. Sabía que cada persona tenía sus razones para decidir si abortar o no, pero para él, simplemente no era una opción.


Respiró hondo y trató de calmar sus pensamientos. Volvió a concentrarse en buscar un regalo para Do-won, pero entonces, un artículo sobre él llamó su atención. En los foros y noticias, había una oleada de rumores sobre su pasado. Uno tras otro, todos mencionaban al periodista Choi Hajin. También había un enlace a un video. Con las manos temblorosas, Yeorok lo tocó y la pantalla cambió a YouTube.


- ¿Eh…?


El título del vídeo era impactante. <Revelamos el pasado de Joo Dowon. ¿Su verdadero padre es en realidad un monstruo?> De inmediato, Yeo-rok recordó lo que Dowon le había confesado la noche anterior. 


“Soy adoptado.”


Con un nudo en la garganta, Yeo-rok presionó "Reproducir".




* * *



- ¿Ya llegaste, Do-won?


Joobin recibió a Do-won con una expresión acogedora cuando este entró en la oficina del director. Do-won se quitó la mascarilla y se acomodó en el asiento frente a él, con una expresión fría e impasible.


- ¿Dónde está Jiho hyung?

- Está ocupado en la oficina, tardará un poco. Pero vendrá pronto.

- Ya veo… Me estaban llamando constantemente mientras pasaba un buen rato, fue incómodo.


Al escuchar las palabras “buen rato”, los ojos de Joobin brillaron con suspicacia, como si estuviera deduciendo algo.


- ¿Estabas con ese trabajador?

- Por supuesto.


Do-won respondió con seguridad, mirándolo fijamente. Había una tozuda confianza en su actitud, descarada y firme a la vez. Joobin, con su cabello peinado hacia atrás con cera, tenía la frente completamente descubierta, y en ella empezaron a formarse gotas de sudor frío. Tragó en seco y se aclaró la garganta varias veces.


- Do-won, dime por qué estabas con ese empleado.

- Era Año Nuevo, así que comimos tteokguk.

- ¿Y por qué comiste tteokguk con ese empleado?

- Porque tenía ganas.


Do-won respondió sin vergüenza, apoyándose cómodamente en el sofá. En cambio, Joobin, que también estaba sentado, se inclinó hacia adelante, reflejando su creciente ansiedad.


- Do-won, quiero creer que lo que estoy imaginando es solo una locura mía… Ese empleado…

- Lo que estás imaginando es correcto.

- ¿Qué? ¿Te volviste loco? ¡Si tienes un escándalo con alguien tan joven, será un desastre!

- Ah…


Do-won se pasó los dedos por el cabello, apartando su flequillo.


- No tenemos una relación así. Aún estoy en la fase de perseguirlo.

- Hah.


Joobin casi se desmayó. El solo hecho de que estuvieran saliendo ya era un dolor de cabeza, pero ahora Do-won confesaba que estaba detrás de el. Su rostro se descompuso aún más, pero trató de mantener la compostura.


- Si tengo buenas noticias, te las haré saber.


Dowon sonrió suavemente. Su gentileza tenía un matiz inquietante, como una flor oscura floreciendo en el aire.


- Siempre he vivido siguiendo al pie de la letra el manual que me enseñaste. Pero creo que ha llegado el momento de que busque mi propio camino.

- No estarás pensando en dejar de actuar, ¿verdad?

- Por supuesto que no.


Do-won curvó los labios con tranquilidad.


- La actuación es mi vida. No hay forma de que la abandone.


Joobin suspiró con alivio, pero aún tenía una sensación inquietante. Había algo diferente en la actitud de Do-won. Justo en ese momento, se escucharon dos golpes en la puerta de la oficina antes de que esta se abriera lentamente. Jiho entró con cautela, con sus lentes redondos reflejando la luz. Bajo su brazo, sostenía un iPad.


- Oh, ¿Do-won ya llegó?


Jiho lo saludó mientras entraba en la oficina. Parecía haber estado bajo una gran carga de trabajo, pues tenía oscuras ojeras debajo de los ojos. Do-won no mostró ninguna reacción y mantuvo su postura elegante y serena. Jiho se apresuró a sentarse a su lado.


- ¿Viste el video del periodista Choi Hajin?

- No, aún no. Anoche estuve ocupado haciendo dumplings.

- ¿Dumplings?

- Tenía antojo de tteokguk. Pero solo tteokguk se sentía soso, así que hice dumplings. Me costó un poco hacerlos bonitos.

- ¡Maldito loco! ¿Cómo demonios te pones a hacer dumplings en esta situación? ¡Debiste ver el video en cuanto recibiste la llamada!


Jiho sacó su iPad, dobló la funda para convertirla en un soporte y lo colocó en el mejor ángulo para que Do-won pudiera verlo. Do-won dirigió su fría mirada a la pantalla. Apareció un hombre sentado en una mesa moderna con un fondo negro detrás de él. Su cabello, largo y desordenado, estaba atado hacia atrás. Llevaba gafas de montura gruesa y negra, lo que le daba un aspecto terco y decidido.


[Hola, suscriptores. Soy Choi Hajin, el megáfono de la justicia.]


Su voz era aguda y burlona.


[Todos conocen al actor en ascenso, Joo Dowon, ¿cierto? Es famoso por sus papeles en dramas y películas románticas. He visto casi todas sus obras, y debo admitir que es realmente encantador. Yo también fui fan suyo en su momento.]


Choi Hajin sonrió con picardía.


[Pero recientemente recibí una información interesante.]


La pantalla cambió. Se mostró un correo electrónico con el remitente pixelado. El mensaje estaba escrito en inglés.


[Es una denuncia de alguien que asistió a la misma escuela primaria que Joo Do-won.m Según el informante, él creció en Shell Road, Virginia, en la costa este de EE. UU, y asistió a una escuela pequeña allí. Desde joven, tenía un gran talento para la actuación y era la estrella del club de teatro. Además, era muy guapo y popular. Pero su padre biológico… no era una persona común.]


La pantalla cambió nuevamente. El rostro de Choi Hajin reflejaba una avidez cruel.


[Según los registros oficiales, el padre de Joo Dowon es Kevin Lewis, es decir, JooBin. Pero, ¿acaso la adopción sigue siendo un tabú hoy en día? No, al contrario. Debería ser algo digno de elogio. Entonces, ¿por qué Joo Bin insiste en afirmar que Joo Do-won es su hijo biológico y oculta la identidad de su verdadero padre?[¿No les da curiosidad?]


Joo Bin y Jiho tenían caras de completa desesperación. Era como si el fin del mundo se avecinara. Pero Do-.won no estaba afectado en absoluto. Su expresión era tan tranquila como un lago en calma.


[Joo Do-won es hijo de alguien muy conocido. De una celebridad, podríamos decir. Pero si Joo Bin es "la luz", esta persona es "la oscuridad". Se dice que maneja la ballesta con gran habilidad.]


Choi Hajin sonrió con malicia, como si estuviera afilando un cuchillo antes de cortar la carne.


[El próximo viernes, es decir, el 8 de enero, revelaré su identidad.]


El video terminó. Era corto, pero impactante y provocador. Joo Bin y Jiho ya lo habían visto decenas de veces, pero aun así sentían la misma desesperación. Do-won, en cambio, mantuvo una sonrisa serena.


- Siempre es lo mismo con estos periodistas. No pueden resistirse a lucrar con las visitas.


Hablaba con una calma escalofriante.


- Choi Hajin no es un reportero cualquiera. Solo publica información cuando ya tiene todas las pruebas en la mano.


Jiho casi lloraba al mirar a Do-won.


- Entonces, tenemos que asegurarnos de que no pueda hacer pública esa prueba.


Do-won giró su mirada afilada hacia Joo Bin.


- Investiga a fondo todo sobre Choi Hajin.


Era una orden.


- Ya lo estamos investigando.

- Sabía que serían rápidos.


Joo Bin no pareció muy complacido con el halago de Do-won.


- Dowon, ¿vas a encargarte tú mismo esta vez también?

- Por supuesto. Soy un experto en cortar carne, ¿no? Quizás debería abrir una carnicería algún día.


Do-won agitó sus delicadas manos con una sonrisa radiante. Si alguien más lo hubiera visto, podría haberlo confundido con un hombre enamorado.


- Pero hay algo más urgente que Choi Hajin.


Joo Bin y Jiho se sorprendieron. Para ellos, la inminente revelación de Choi Hajin era una crisis extrema. Entonces, ¿qué podría ser más urgente?


- ¿De qué hablas?

- Consigan guardaespaldas de civil y pónganlos alrededor de Eun Yeo-rok.

- ¿Por qué?


Ji-ho abrió los ojos de par en par.


- Porque hay un insecto en celo revoloteando a su alrededor.



* * *


- No puede ser…


Yeo-rok estaba pálida después de ver el video en YouTube. Rápidamente revisó los comentarios. La mayoría defendía a Do-won y criticaba al periodista Choi Hajin. Era un alivio, pero la situación no dejaba de ser alarmante. Se sentía igual que cuando vio aquella publicación anónima que llamaba a Do-won asesino.


La actitud de Choi Hajin era repugnante. Parecía más interesado en ganar fama que en revelar la verdad. Sonreía y bromeaba en un tema que debía tratarse con seriedad. Incluso si decía la verdad, nadie lo tomaría en serio. ¿Do-won ya sabía esto? Había actuado con tanta calma antes, quizás aún no lo había visto…


Yeo-rok empezó a preocuparse. No podía preguntarle directamente, así que solo se llenó de ansiedad. Decidió hacer lo único que podía hacer por ahora: dejar un comentario en el video.


> No juegues con el actor Joo Do-won."


Después de enviarlo, sintió que era demasiado suave.


- ¿Debería hacerlo más agresivo?


Justo cuando iba a editarlo, recibió un mensaje. Por un momento, pensó que podría ser Do-won. Pero cuando vio el remitente, su expresión se tensó.


> Soy yo, Yeorok. Kang Chan-beom.




- ¿Otra vez…?


El mensaje no era bienvenido. Yeo-rok pensó en ignorarlo. Pero entonces otro mensaje llegó de inmediato.


> Chan-woo ha regresado a Corea. Tenemos que hablar.


- ¿Qué? ¿Chan-woo ya volvió?


Sus ojos se abrieron con sorpresa. Cuando habló con Chanwoo por teléfono la última vez, él dijo que tardaría un mes más en regresar. Era demasiado repentino. Yeo-rok sintió una oleada de confusión. Significaba que su papel de doble llegaba a su fin. También significaba que tendría que separarse de Do-won. De repente, su pecho se sintió vacío.


- ouh…


Cuando pensaba en aguantar solo un mes más, todo parecía manejable. Pero ahora que tenía una oportunidad para salir, se sentía extrañamente decepcionada. Era una contradicción ridícula. Se dio una ligera palmada en la mejilla.


Aun así, era extraño que Chan-woo no le hubiera avisado antes. Justo cuando pensaba en eso, su teléfono volvió a sonar. Era una llamada de Kang Chanbeom. Yeo-rok no podía ignorarlo. Suspiró y, después de dudar por un momento, tocó el botón de llamada.


— ¿Yeo-rok?


La voz emocionada de Chan-beom sonó desagradable, como un insecto zumbando.


— ¿Chan-woo realmente regresó a Corea?

—Sí. Su agenda cambió de repente, así que no tuvo tiempo de avisarte. Me pidió que recuperara el teléfono que te dejó.

— ¿Chan-woo ya está completamente recuperado?}

—No lo sé con certeza. Ahora mismo está durmiendo, así que no puedo pasártelo. Por eso, ¿puedes salir un momento?


Yeo-rok vaciló. Desde hace tiempo, Chan-beom lo incomodaba con su actitud insinuante. Además, recordando los mensajes recientes, se sintió aún más inquieto. Tampoco era un secreto que Chan.beom y Chan-woo no se llevaban bien. Chan-beom siempre criticaba que Yeo-rok actuará como doble de Chan-woo. Chan-woo, por su parte, hablaba mal de su hermano cuando estaban solos. Entonces, ¿por qué Chan-woo le pediría precisamente a Chan-beom que recuperara su teléfono? Aun así, ignorar la llamada no era una opción. Si realmente era cierto, no podía dejarlo pasar. Por mucho que Yeo-rok creyera que los hermanos no eran cercanos, al final, seguían siendo familia. Quizás había algo que no sabía. Levantó la cabeza y miró el reloj. Aún era pleno día. Decidió que si iba a encontrarse con él, sería en un lugar concurrido.


— Está bien.


Después de responderle a Chan-beom, un mareo repentino la golpeó otra vez. Creía que ya se estaba sintiendo mejor, pero ahora su nuca ardía.



Capítulo 60



El lugar de encuentro con Chan-beom era una pequeña cafetería llamada "Herb". Yeo-rok la conocía bien, pues solía verla en su camino al trabajo. A pesar de estar en un callejón apartado, siempre estaba llena de gente debido a su buena reputación. Por eso, asumió que Chan-beom no se atrevería a hacer nada extraño allí.


Normalmente, habría llegado en un instante. Pero su cuerpo se sentía pesado y lento debido al mareo persistente. El viento frío sopló con fuerza, despeinándole el flequillo. Al tocarse la frente, sintió que tenía fiebre alta.


- Solo le devuelvo el teléfono y me voy a dormir.


Con esa idea, abrochó completamente su abrigo y siguió caminando. Cuando llegó, vio el cartel de madera en la puerta que decía "CLOSED". La cafetería estaba apagada y vacía.


- ¿Qué? ¿Hoy no abren?


Yeo-rok mordió su labio con frustración. De repente, una sensación de inquietud la envolvió, como si hubiera entrado en una niebla oscura. No quería llamar a Chan-beom, pero tampoco sabía qué hacer. Justo en ese momento—


¡BEEP!


El fuerte sonido de un claxon la sobresaltó. Al volverse, vio un Genesis negro estacionado cerca. Desde la ventana del conductor, Chanbeom asomó la cabeza.


- ¡Aquí, Yeo-rok!


La llamaba con impaciencia. Yeo-rok se sintió incómodo. Quería evitar a toda costa quedarse a solas con él. Miró a su alrededor. Normalmente, este callejón tenía bastante gente. Pero hoy estaba inquietantemente desierto. Tal vez porque la cafetería estaba cerrada. Aun así, no podía simplemente ignorarlo, así que se acercó con desgana. Cuando vio el rostro de Chan-beom de cerca, sus hombros se tensaron de inmediato.


- Sube.

- ¿Eh? No, estoy bien.

- Hace frío. Vamos, sube. Tengo la calefacción al máximo.

- Puedo darte el teléfono aquí mismo.


Yeo-rok metió la mano en su bolsillo para sacarlo.


- Chan-woo también me pidió que te diera otra cosa. No puedo pasártela así.


Chan-beom señaló el asiento del copiloto con un gesto de la barbilla. Yeo-rok contuvo la respiración. Incluso si una tormenta de nieve cayera en ese momento, no quería entrar en ese auto.


- Mejor le escribiré a Chan-woo para que me lo dé después. Solo le devolveré el telé—


Antes de que pudiera terminar su frase, la puerta del conductor se abrió de golpe. Chan-beom salió con pasos agresivos, respirando con dificultad.


- Joder… Qué terca eres.


De repente, le agarró la muñeca con fuerza, como si lo esposara. Su ceño se frunció con evidente irritación.


- A otros hombres los dejas entrar en tu casa sin problemas, ¿pero en mi auto no puedes subir?

- ¿De qué hablas? ¿Qué…?


¡Ah! Yeorok recordó que Do-won había estado en su habitación la noche anterior. Chan-beom lo había visto. Un escalofrío le recorrió la espalda.


- El tipo es un alfa, ¿verdad? Joder, estás empapado en sus feromonas.

- Ah…


Yeo-rok pasó todo el día con Do-won, así que su aroma debió quedarse impregnado en el. Hace mucho, Chan-woo le explicó que los alfas que perciben las feromonas de otros alfas y suelen sentirse incómodos. Por la reacción de Chan-beom, era evidente.


- ¿Ese cabrón es realmente tu novio?

- No, solo es alguien con quien trabajo. Vino porque teníamos algo urgente que discutir.

- ¿Ja? ¿Crees que soy un idiota? Si solo es por trabajo, ¿por qué entró a tu casa a esa hora?

- Fue una situación urgente. Además…


Yeo-rok apartó su mano de un tirón.


- ¡Eso no tiene nada que ver contigo!

- ¿Cómo que no? ¿Cuántos años llevamos conociéndonos? ¡Más de diez! Hasta las montañas cambian en una década.


Si esos diez años hubieran estado llenos de buenos recuerdos, tal vez importaría. Pero en una casa donde vivía como un esclavo, el tiempo no tenía valor. Aunque la Tierra entera cambiara, para Yeo-rok, seguía siendo lo mismo. No tenía sentido seguir discutiendo. Solo haría que la situación se volviera más tensa.


- Le devolveré el teléfono directamente a Chan-woo. Me voy.


La expresión de Chan-beom se torció de tal manera que parecía un fantasma furioso.


- ¿Un beta como tú, besuqueándose con un alfa? Joder. Su feromona es fuerte. ¿Ese cabrón es un alfa dominante?


Yeo-rok no respondió. El silencio era la única opción.


- ¿Así que me vas a ignorar por completo?


Su voz afilada fue lo último que escuchó antes de que su mano se alzara. ¡PAF! Su palma impactó contra la mejilla de Yeo-rok con tal fuerza que no sonó como un golpe, sino como si sus huesos hubieran chocado entre sí. El cuerpo frágil de Yeo-rok se inclinó de golpe, cayendo sobre el asfalto frío.


- Ah… ugh…


Un sabor cobrizo y metálico se esparció en su boca.


- Joder…


Chan-beom liberó una oleada de feromonas oscuras y sofocantes. Antes, Yeo-rok no las habría notado. Pero ahora que su cuerpo había despertado como un omega extrema dominante, se sentían asfixiantes y repulsivas. Por primera vez entendió por qué una omega embarazada evita las feromonas de otros alfas.


Chan-beom la agarró por el cuello de la camisa y la obligó a ponerse de pie. Su mejilla ardía, hinchada y roja, mientras la sangre resbalaba de su labio partido. El calor febril la estaba devorando por dentro, como si serpientes venenosas se enroscaran en su cuerpo.


- Yeo-rok, un alfa dominante como yo te está prestando atención. Deberías sentirte honrado.

- …Suelta… suéltame…


Yeo-rok susurró con esfuerzo. Pero Chan-beom ni se inmutó. De hecho, parecía estar disfrutando de su sufrimiento.


- Oye… ¿por qué tus labios están tan rojos? Joder, me estás poniendo cachondo.


Soltó una carcajada baja y empujó a Yeo-rok al suelo de nuevo. Luego, con una sonrisa retorcida, comenzó a desabrochar su cinturón y bajó su ropa interior. Entre su vello oscuro, su erección se hizo visible. Yeo-rok se quedó helado. Incluso si la calle estaba desierta… La descarada vulgaridad de Chan-beom era una locura.


- Si me la chupas, te dejaré ir.


Chan-beom agarró la nuca de Yeo-rok y la empujó hacia su entrepierna. Su pene endurecido se restregó contra su pálida mejilla, dejando escapar un líquido pegajoso.


- Siempre me han llamado la atención tus labios, Yeo-rok. Son rojos, carnosos… nunca he visto unos iguales en un beta u omega.


Sosteniendo su erección, comenzó a frotarla contra los labios de Yeo-rok. Estaba caliente, dura… se sentía como una pesadilla.


- Desde hace tiempo he querido meterla en tu boca. Vamos, si lo haces bien, te haré sentir mejor, ¿sí?


El asco inundó a Yeo-rok. Las feromonas de Chan-beom le resultaban intolerables. Si se lo metía en la boca, vomitaría de inmediato.


- ¡No!


Con un movimiento desesperado, Yeo-rok lo empujó con todas sus fuerzas y se puso de pie. Su instinto de supervivencia se activó. Debía correr. Se giró y echó a correr hacia el callejón más cercano.


- Haa… haa…


El silencio de la calle lo hacía sentirse aún más indefenso. Su visión se nublaba y la fiebre hacía que su cuerpo se tambaleara. Si estuviera en su estado normal, esto sería fácil… Pero hoy, su cuerpo la traicionaba. Un montón de cajas apareció en su campo de visión. Sin pensarlo, se escondió detrás de ellas.


Todo estaba en calma. Chan-beom aún no había llegado hasta ahí. Yeo-rok se abrazó a sí misma, tratando de calmar su respiración agitada. Con manos temblorosas, sacó su teléfono. No podía hacer esto solo. Y, sobre todo, no estaba solo. Su bebé estaba con el. Aunque aún no asimilaba del todo su embarazo… Era el hijo de Dowon. Su hijo. Debía protegerlo.


- Ah…


De repente, recordó la expresión incómoda de Do-won cuando estuvo en su azotea. Él miró por la ventana varias veces… Se molestó cuando supo que la cerradura de su puerta estaba rota… ¿Acaso él ya sabía que Chan-beom la estaba acechando? Si Do-won no hubiera aparecido anoche, su Año Nuevo habría comenzado de la peor manera posible.


Yeo-rok miró la pantalla de su teléfono. Los mensajes recientes de Do-won seguían ahí. Cálidos. En este momento de miedo absoluto, era la única persona en la que podía pensar. Tal vez le causaría problemas, pero quería vivir. Necesitaba ayuda. Marcó su número.


[¿Yeo-rok-sii?]


Do-won contestó de inmediato, como si hubiera estado esperando la llamada. Su voz suave hizo que los ojos de Yeo-rok se llenaran de lágrimas. Su visión se volvió borrosa.


— D-Do-won…


Estaba tan desesperado y asustado que su mente falló… Terminó llamándolo con el mismo título íntimo que usó cuando fingió ser Chan-woo en la cama.


— Ugh… sálvame, por favor… tengo mucho miedo…


En ese instante, un escalofrío recorrió su espalda. Estas palabras… No era la primera vez que las decía. Su corazón latió con fuerza. Sin darse cuenta, se agarró el cabello.


[¿Dónde estás? Voy para allá ahora mismo.]

- Es… aquí es…


Yeo-rok miró a su alrededor. Las cajas lo rodeaban, bloqueando su vista. Pero justo cuando estaba por dar más detalles, algo se desplomó a su lado. Las cajas se derrumbaron… Y entre los huecos, el rostro de Chan-beom apareció como un demonio.


Horrible.


Despiadado.


Aterrador.


Con un movimiento violento, le arrebató el teléfono de las manos. Luego, lo arrojó al suelo y lo pisoteó sin piedad. La pantalla se quebró como una tela de araña… Los fragmentos brillaron un instante… Y luego, la pantalla se apagó por completo.


- Ja, ¿así que estabas escondiéndote como una ratita?


Chan-beom frunció el ceño y agarró el brazo de Yeo-rok. Al sentir su piel, su expresión cambió.


- ¿Qué demonios? ¿Por qué estás tan caliente? Pareces un omega en pleno ciclo de celo.


¿Ciclo de celo? Yeo-rok jadeó entrecortadamente. No podía ser. Estaba embarazado. Los omegas no entraban en celo durante la gestación. Entonces, recordó algo que Yejun le había dicho antes.


> ♥ Durante las primeras etapas del embarazo, pueden presentarse síntomas similares al ciclo de celo.


1. Es un fenómeno causado por el proceso de implantación y desarrollo del feto en el útero.

2. La madre debe evitar el estrés y mantenerse en reposo.




Así que esto… Era por el bebé.


- Eso me enciendes aún más, joder.


Chan-beom tiró de su muñeca, como si lo arrastrara directamente al infierno.


- Vamos, pórtate bien, ¿sí?

- ¡No!


Desesperado, Yeo-rok pisó con fuerza su zapato y le lanzó una caja a la cara.


¡Bam!


El impacto hizo que Chanbeom tropezara con un gruñido. Yeo-rok no perdió el tiempo. Se dio la vuelta y salió corriendo de nuevo. Un demonio lo perseguía. Este barrio nunca estaba tan vacío. Siempre había al menos una o dos personas caminando… Pero hoy, el silencio lo hacía sentir aún más aterrorizado. Tuvo suerte esta vez… Pero si lo alcanzaba otra vez, no tendría escapatoria.


Quería contactar a Do-won. Pero su teléfono estaba destruido. Su fiebre subía cada vez más… Y ahora, un zumbido comenzó a taladrarle los oídos. Su cuerpo estaba alcanzando su límite.


¡Crack!


De repente, su tobillo izquierdo se torció. Un dolor agudo lo hizo caer al suelo de rodillas.


- Ah…!


Estaba en medio de la acera. Debía esconderse, pero… No podía moverse. Le dolía demasiado. Probablemente se lo había torcido. Su cabeza se sentía pesada. Y en su mente, solo había un nombre.


Dowon.


¿Era porque era el padre del bebé? ¿O porque…? No quería pensar en eso ahora.


- Espera… haa… haa…


Luchando contra el dolor, metió la mano en su abrigo. Sacó el teléfono de Chan-woo. Aún tenía una forma de comunicarse. Pero si usaba este teléfono para llamar a Do-won…


Tendría que confesarlo todo. Yeo-rok dudó. Justo cuando estaba a punto de dejar el teléfono a un lado… Escuchó pasos acercándose. El terror lo envolvió. Apretó los dientes y, arrastrando su tobillo herido, se ocultó en un callejón cercano.


Chan-beom estaba cerca. Podía sentir su feromona agresiva en el aire. Yeo-rok se estremeció. No podía quedarse quieto. Si lo atrapaban, todo habría terminado. Incluso si tenía que revelar su secreto, debía pedir ayuda.


Abrió la app de Lover en el teléfono de Chan-woo. Buscó la conversación con Do-won. Justo cuando iba a presionar la llamada de voz…


- Te estuve buscando por mucho tiempo.


Una voz cálida. Como el sol en primavera. Yeo-rok levantó la cabeza. Unos ojos azul esmeralda lo miraban fijamente. Do-won. Su feromona dulce explotó en el aire. Hasta hace un momento, Yeo-rok estaba al borde del pánico. Pero al verlo… Las lágrimas que había estado conteniendo se desbordaron.


Siempre lo había visto como un rayo de luz. Pero hoy… Era aún más brillante. Con manos temblorosas, metió de nuevo el teléfono en su bolsillo. Olvidando el dolor en su tobillo, se lanzó a sus brazos. Lo abrazó con todas sus fuerzas. Como si temiera perderlo.


- Te... tenía miedo.


Al escuchar su voz temblorosa, Do-won lo abrazó con suavidad.


- ¿Tenías miedo?


Yeo-rok asintió en silencio, con lágrimas corriendo por su rostro. El calor de Do-won era reconfortante. En medio del terror, su calidez era lo único que se sentía seguro.


- Ya estás a salvo.


Do-won deslizó sus dedos por su cabello castaño. Su toque era el más cálido y gentil del mundo. Pero entonces… Un escalofrío recorrió la espalda de Yeo-rok. Una presencia hostil se hizo sentir detrás de él. Al darse la vuelta, vio a Chan-beom, con el rostro completamente atónito.


- ¿Ese tipo… no es el actor de los dramas?


Sus ojos se abrieron de par en par en incredulidad.


- ¿El novio de Eun Yeorok era Joo Do-won?

















Capítulo 61 

- Cheolmin.


Mientras movía bolsas de basura en el incinerador de la mansión, Cheolmin giró la cabeza al escuchar una voz familiar.


- Oh, ¿hyung?


Era Jiho. Su rostro estaba demacrado, con ojeras pronunciadas como si no hubiera dormido en días. Al verlo así, Cheolmin también sintió que su ánimo decaía.


- ¿Ocurre algo?

- En el contenedor… todavía está, ¿verdad?


La pregunta hizo que Cheolmin vacilara por un momento. Al notar su indecisión, Jiho frunció el ceño, impaciente.


- ¡Lo que mencionaste ayer!


Tras unos segundos, los ojos de Cheolmin se abrieron de par en par antes de dar una palmada.


- ¡Ah! ¿Lo del actor Joo?

- Sí.

- Por supuesto, sigue ahí.

- Bien.


Sin decir más, Jiho se dirigió rápidamente hacia el almacén de contenedores. Cheolmin, sintiendo que algo no estaba bien, lo siguió de cerca.


- ¿Ha pasado algo?

- Sí...

- ¿Qué cosa?


Jiho ajustó las gafas en su rostro y abrió la boca, como si estuviera a punto de soltarlo todo. Pero se contuvo.


- No… no importa.

- ¡Ah, hyung! ¡Me estás matando de curiosidad!


Cheolmin se impacientó aún más.


- ¡Es urgente! Hablaremos después, después.


Jiho se alejó a toda prisa, murmurando para sí mismo mientras se golpeaba los labios con la mano. Quería decirle todo, pero no podía. El secreto de Do-won era confidencial. Como líder del equipo de atención privada en Seed Entertainment, Jiho tenía la obligación de protegerlo. Incluso había cláusulas en su contrato: si revelaba esa información, enfrentaría multas exorbitantes y sanciones.


Entendía a la perfección la frustración de Doryeom-sa, aquel monje de la leyenda que no podía revelar que "las orejas del rey eran de burro". Este era el motivo por el que Jiho había regresado a la mansión.


Hace un rato, Do-won le ordenó que asignara guardias de civil cerca de Yeo-rok. Después de eso, dejó la oficina del CEO. Jiho también salió del edificio, evitando así al director Joo-bin, que seguramente empezaría a desahogarse con él.


Pero su mayor preocupación era el reportero Choi Hajin. El corazón de Jiho se encogió al recordar su amenaza. No era la primera vez que alguien como él aparecía. Antes, otros periodistas habían tratado de acercarse a Do-won o chantajear a la empresa. Todos tenían un objetivo: desafiar a Seed Entertainment. Sin embargo, Dowon siempre encontraba la forma de lidiar con ellos. Pero esto era diferente. Choi Hajin no quería dinero ni fama.


Solo quería revelar la verdad sobre el padre biológico de Do-won. Desde hace tiempo, se consideraba a sí mismo un paladín de la justicia, exponiendo los oscuros secretos de la industria del entretenimiento. La posibilidad de que el verdadero padre de Do-won fuera revelado lo dejó completamente aturdido. Si esa información salía a la luz, no solo el pasado de Do-won quedaría expuesto, sino también las cosas que había hecho.


Su reputación quedaría destruida. Ya era un problema el rumor anónimo que lo acusaba de asesino, y si esto se sumaba a la polémica… su imagen caería en la ruina total. Tenían que apagar el fuego antes de que se descontrolara. Pero Do-won estaba sorprendentemente tranquilo. Siempre lo había sido. Tenía plena confianza en que su secreto permanecería oculto. Pero… ¿cuánto tiempo más podría confiar en su suerte?


Ji-ho sentía que se estaba volviendo loco por la despreocupación de Do-won. Sin embargo, en ese momento, el rostro de Do-won cambió de golpe tras recibir una llamada. Cuando colgó, miró a Ji-ho con una expresión aterradora.


- Hyung. Ve ahora mismo a la mansión y trae eso.

- ¿Qué?

- Lo que uso cuando preparo carne podrida.

- ¡Huk…!


El cerebro de Ji-ho colapsó.


- ¿Qué pasó?

- Yeo-rok está en peligro.

- ¡Oye! ¿Estás loco? ¿Justo en este momento? ¡Choi Ha-jin te está vigilando, y puede que otros periodistas también lo hagan! ¿Quieres que esto parezca una película de terror en vivo?

- Evitaré las cámaras.

- No puedes.

- Si no quieres que te parta el cuello ahora mismo, tráelo.


Do-won sonrió dulcemente… pero su mirada era escalofriante. Por eso era aún más terrorífico. Ji-ho supo de inmediato que hablaba en serio. Era capaz de hacerlo sin dudarlo. Y Ji-ho quería vivir.


Todavía soñaba con casarse algún día, encontrar una buena pareja, tener hijos adorables y disfrutar de una jubilación tranquila como un beta común y corriente. Por eso, sin otra opción, salió de la oficina de la empresa y ahora estaba en el almacén de contenedores. Suspiró con resignación.


- No puedo con esto, de verdad…


Y entonces, tomó lo que Do-won le había ordenado llevar.



***


- Ha… Esto es increíble.


Chan-beom dejó escapar una risa sarcástica, mirando alternativamente a Do-won y Yeo-rok.


- Yeo-rok, tienes talento, ¿eh? ¿Saliendo con un actor?

- Ah… Yo… eso…


Yeo-rok se puso nervioso. Para todos, Do-won estaba en una relación con Chan-woo, la persona a la que Yeo-rok estaba suplantando. Y cuando Chan-woo regresara, Yeo-rok desaparecería de escena. Si Chan-beom malinterpretaba la situación, Chan-woo lo sabría. Y si, bajo la identidad de Chan-woo, Yeo-rok arruinaba su relación con Do-won, las consecuencias serían desastrosas. No solo para él… También para su abuela en Cheongdo.


"Gracias a mi Yeo-rok, tengo dinero para mis gastos y puedo tomar mi ginseng. ¡Estoy muy feliz!"


La voz de su abuela resonó en su mente. Su corazón se estrujó de angustia. No podía permitir que ella sufriera. Tomó una decisión. Yeo-rok se separó suavemente de Do-won y se acercó a Chan-beom. A cada paso, su tobillo dolía intensamente, pero hizo lo posible por no mostrarlo.


- No es lo que piensas.

- Ha? Claro que es tu novio. ¿Crees que soy idiota?


Chan-beom torció los labios con desdén. La atmósfera entre Do-won y Yeo-rok no parecía normal.


- Solo nos conocemos por trabajo…

- Yeo-rok es mi pareja.


Do-won interrumpió antes de que Yeo-rok pudiera terminar su frase. Se acercó por detrás y lo abrazó por la cintura, apoyando sus manos sobre su vientre. El calor de su toque se sintió intensamente.


"Pareja." Esa palabra, dicha por Do-won, le cosquilleó en el oído. Las mejillas de Yeo-rok se tiñeron de rojo, y por un instante, sintió un dulzor inexplicable. Pero la sensación desapareció rápidamente cuando sus ojos se encontraron con los de Chan-beom. No era el momento de emocionarse. Do-won solo había dicho eso para cubrir la situación.


- Jaja, claro… Sabía que algo no cuadraba.


Chan-beom dejó escapar una risa sarcástica, presionándose las sienes con los dedos.


- Do-won-sii, no soy de los que ven dramas o películas, pero incluso yo sé quién eres. Todo el mundo habla de ti. Salir con Yeo-rok no es bueno para tu imagen. Este tipo es solo para usarlo y desecharlo después.


Chan-beom golpeó la frente de Yeo-rok con la punta de los dedos, como si estuviera reprendiendo a un inferior.


- Solo es un juguete barato. Así que déjalo ya y… argh—!


Un gemido ahogado escapó de los labios de Chan-beom. Do-won le había tomado la muñeca y la torció con una fuerza inhumana. Se escuchó un crujido seco.


- Haa… Mierda…


Chan-beom jadeó, con el rostro retorcido por el dolor. Yeo-rok se quedó sin aliento al ver su brazo torcido de forma antinatural. La palma de su mano estaba girada en un ángulo imposible. Aunque Chan-beom era un alfa de complexión fuerte, frente a Do-won parecía un muñeco de papel. Do-won empujó suavemente a Yeo-rok a un lado. Fue un toque fugaz, pero cargado de ternura.


- Yeo-rok, cierra los ojos.

- ¿Qué?


Yeo-rok se detuvo, pero al ver el brazo dislocado de Chan-beom, pudo imaginar lo que vendría después. No quería verlo. Apresuradamente, cubrió sus ojos con ambas manos y dio un paso atrás. Do-won se acercó más a Chan-beom. Sus ojos estaban llenos de un brillo asesino.


- ¿Qué mierda acabas de decir con esa boca inmunda?


Do-won lo sujetó del cuello de la camisa, alzándolo ligeramente. A pesar de su complexión fuerte, Chan-beom se veía pequeño e indefenso en comparación. La diferencia de tamaño entre ambos era abrumadora.


- De hecho… si alguien aquí no está a la altura, soy yo. Y eso me está volviendo loco.


Las palabras de Do-won hicieron que Yeo-rok se quedara sin habla. Era absurdo. Debía ser una alucinación.


Chan-beom también lo miró con incredulidad.


- ¿Tú siquiera sabes algo sobre Yeo-rok para hablar así de él?

- Lo sé perfectamente. Sé qué tan trabajador y qué tan buena persona es.


Las palabras de Do-won apretaron el pecho de Yeo-rok. Estaba defendiéndolo. Contra Chan-beom. Un agradecimiento silencioso llenó su corazón.


- Ha… Este tipo está completamente loco…

- …!


Chan-beom no pudo decir nada más. El puño de Do-won se estrelló contra su mejilla con un sonido seco. Luego, lo empujó con desprecio, como si arrojara basura.


- Haa… Maldita sea.


Chan-beom gimió de dolor mientras tropezaba hacia un montón de cajas. El impacto provocó el derrumbe de la pila, y del interior cayeron tubos de metal que chocaron ruidosamente contra el suelo. El estruendo fue ensordecedor.


El sonido despertó la curiosidad de Yeo-rok, quien separó ligeramente los dedos con los que cubría sus ojos. En su campo de visión apareció Chan-beom, retorciéndose como un pez atrapado en un anzuelo. Pero no pudo mirar más y bajó la cabeza.


- Yeo-rok.


De repente, Do-won se acercó con un pañuelo rojo en la mano. Era el mismo que Yeo-rok había tomado prestado cuando hizo de doble de acción para Chan-woo. Con delicadeza, limpió la comisura de sus labios.


- Te duele mucho, ¿verdad?


Con expresión compasiva, sacó una curita del bolsillo y la pegó cuidadosamente en la herida de Yeo-rok. Pero entonces, sus ojos se abrieron con sorpresa.


- ¿Por qué tienes tanta fiebre?

- Ah… eso…


Yeo-rok se relamió los labios, incapaz de responder. No podía decirle que eran síntomas del embarazo. Mientras buscaba una excusa, una enorme sombra se cernió sobre ellos.


Chan-beom se había levantado. En su mano, que aún podía moverse, sostenía un tubo de metal con fuerza. Estaba a punto de atacar. Era un instante crítico.


- ¡Cuidado!


Yeo-rok intentó lanzarse hacia Do-won para protegerlo, pero el dolor de su tobillo torcido hizo que perdiera el equilibrio. En ese momento, Do-won lo tomó en brazos y giró su cuerpo. Ahora, lo único que Chan-beom veía frente a él era la espalda ancha de Do-won.


Aunque llevaba un abrigo, sus músculos se marcaban con claridad. Pero entonces… Chan-beom se detuvo. Su rostro se puso tan pálido como si hubiera visto un fantasma.


- ¿Por qué…?


Su voz tembló. Miró a Do-won con una expresión de duda, tragó saliva varias veces y finalmente logró continuar.


- ¿Por qué hueles igual que yo?


Yeo-rok se quedó atónito. Para él, el aroma de Do-won era agradable, pero el de Chan-beom era insoportable. ¿Cómo era posible que fueran iguales? Recordó lo que el doctor Ye-jun le había dicho durante su última ecografía.


- En Yeo-rok, los aromas de los alfa se mezclan de manera particular.


Siempre había sentido múltiples fragancias en Do-won. Tal vez no entendía mucho sobre feromonas por haber vivido como beta, pero al ver la cara horrorizada de Chan-beom, estaba claro que esto era algo impactante.


- Soy actor.


Do-won sonrió con suavidad.


- Estoy acostumbrado a imitar cosas como esta.


Yeo-rok se sintió aún más confundido. ¿Qué relación había entre copiar feromonas y actuar? No importaba cuánto lo analizara, no encontraba sentido.


- ¿De qué demonios está hablando este bastardo…?


Chan-beom frunció el ceño con fuerza, igual de desconcertado que Yeo-rok. En ese momento, un Audi negro entró en el callejón y se detuvo a una distancia prudente. Poco después, la puerta se abrió y Ji-ho bajó del auto.


- Joder… qué mierda.


Sintiendo que la situación se volvía en su contra, Chan-beom soltó una maldición en voz baja y salió corriendo hacia el lado opuesto del callejón. Los ojos de Do-won brillaron con una frialdad escalofriante. Sin dudarlo, levantó a Yeo-rok en brazos y lo entregó a Ji-ho, como si fuera lo más natural del mundo. Por reflejo, Ji-ho lo recibió, sorprendido por la acción repentina.


- Yeo-rok tiene fiebre y parece que se torció el tobillo. Llévalo al hospital de inmediato.

- ¿Qué? ¿Está muy herido?


Los ojos de Ji-ho se abrieron de par en par mientras dirigía su mirada al tobillo de Yeo-rok.


- S-solo un poco… solo está poco torcido.


Yeo-rok encogió los hombros, tratando de minimizar tanto su fiebre como su lesión. Se había esforzado por ocultarlo, pero parecía que Do-won lo había notado fácilmente. Por alguna razón, eso le hizo sentir culpa y vergüenza. Ji-ho miró de reojo a Do-won, analizando su expresión. Dado que su atención estaba completamente centrada en Yeo-rok, no podía prever cómo reaccionaría. Pero, sorprendentemente, Do-won mantenía un rostro sereno. Tal vez era porque Yeo-rok estaba presente.


- Hyung, ¿trajiste eso?


La mirada de Do-won cambió en un instante. El brillo insano y peligroso en sus ojos hizo sudar frío a Ji-ho.


- Sí… está en la cajuela. Puedes sacarlo ahora.

- Entendido.


Do-won se acercó al auto y abrió la cajuela. Por un instante, su expresión era tan tranquila que parecía que iba a sacar un ramo de flores. Pero la realidad no podía ser más diferente. En sus elegantes manos… sostenía una motosierra.
















Capítulo 62 

Yeo-rok miraba por la ventanilla trasera del Audi. El callejón donde Chan-beom había armado un escándalo hacía apenas unos minutos ahora estaba en un silencio extraño, como si nada hubiera pasado. Pero las cajas derrumbadas y las tuberías esparcidas por el suelo eran prueba de que todo había sido real.


Las palabras de Chan-beom menospreciándolo se desvanecían rápidamente de su mente. Desde hace tiempo sabía cómo era su verdadera naturaleza, así que no se molestó en sentirse herido. En cambio, lo que lo tenía realmente inquieto era Do-won. Yeo-rok llevó la mano a su boca. Todavía sentía el vendaje que Do-won le había puesto con tanta delicadeza.


‘De hecho… si alguien aquí no está a la altura, soy yo. Y eso me está volviendo loco.’

‘Lo sé muy bien. Sé lo trabajador y buena persona que es.’


Do-won tenía una voz que destacaba más que cualquier otra. Incluso cuando decía algo completamente cotidiano, sonaba deslumbrante y dulce. Y ahora, con esas palabras de elogio, su cuerpo entero parecía derretirse.


"En realidad… el que no es suficiente soy yo…"


Los grandes ojos de Yeo-rok comenzaron a humedecerse. Se acarició la mejilla, sintiendo cómo su corazón latía cada vez más fuerte. Sabía que no debía permitir que sus sentimientos por Do-won crecieran más. Pero simplemente no podía evitarlo.


- Haa…


Respiró pesadamente, intentando calmarse. El calor en su cuerpo solo aumentaba. Su garganta estaba seca y la nuca le ardía. Su cuerpo se sentía sumergido en agua hirviendo. Se dejó caer contra el asiento, agotado. Le habían dicho que los primeros síntomas del embarazo podían parecerse a un ciclo de celo.


Y, en efecto, esto se sentía exactamente como aquella primera vez. Los recuerdos de esa noche con Do-won regresaron a su mente. El colchón temblando sin descanso. Los jadeos entrelazándose en la oscuridad. El cuerpo de Do-won, firme y ardiente, sumergiéndose en su interior una y otra vez. Yeo-rok lo había mirado fijamente, sin poder apartar la vista de esos ojos tan profundos como el océano. Tal vez fue por esa belleza hipnotizante que, sin darse cuenta, sus labios se habían movido solos.


- Dámelo…


De repente, el movimiento de Do-won se detuvo.


- ¿Qué dijiste?


- …Yo…


Los ojos de Yeo-rok se abrieron de golpe.


- ¿Eh?


En ese instante, un fragmento de memoria apareció en su cabeza. Esa noche… le había dicho algo a Do-won. Pero no podía recordar qué más. Llevó una mano a su frente y se golpeó suavemente. Quizás, si se daba un poco de estímulo, podría recordarlo. Pero su mente se quedó completamente en blanco.


El miedo lo invadió. ¿Había dicho algo que no debía? ¿Qué pasaría si había cometido un error grave? Pero, al mismo tiempo, no podía preguntarle a Do-won directamente. No cuando estaba en la piel de Yeo-rok. Mientras se hundía en su confusión, la puerta del conductor se abrió.


- ¿Esperaste mucho?


Era Ji-ho. Llevaba una bolsa de plástico con el logotipo de una tienda de conveniencia. Sacó de ella una botella de té de yuzu y se la tendió a Yeo-rok.


- Toma, bébelo.

- Gracias…


Yeo-rok la recibió con torpeza. Aún estaba tibia, como si la hubieran calentado. Aunque tenía sed, los recuerdos de aquella noche lo ponían tan nervioso que prefirió no beber de inmediato. Dejó la botella sobre sus muslos, guardando silencio. Mientras tanto, Ji-ho se colocó el cinturón de seguridad.


- Bien, vamos al hospital.

- ¿Y el actor? ¿Lo dejamos aquí?

- Ese monstruo… no, Do-won vendrá por su cuenta.


Ji-ho parecía querer decir algo más, pero se contuvo. Su actitud ambigua despertó la curiosidad de Yeo-rok, quien finalmente preguntó con cautela:


- Yo… ¿Por qué el actor llevó una motosierra con él?


Cuando Do-won sacó la motosierra del maletero, de inmediato se había marchado tras el rastro de Chan-beom. Ji-ho se tocó el marco de sus gafas, vacilante.


- Bueno… es que…

- No… ¿No pasará nada aterrador, verdad?


Yeo-rok agarró con fuerza la botella de té de yuzu. Recordó una película de terror que Chan-woo había visto una vez. Trataba sobre un hombre que aparecía en un pueblo y usaba una motosierra para cometer asesinatos.


A Yeo-rok nunca le habían gustado las películas de terror, así que ese día cerró los ojos, se tapó los oídos y finalmente salió de la habitación de Chan-woo sin poder soportarlo más. Ese recuerdo aumentaba su miedo y lo hacía imaginar lo peor sobre Do-won. Especialmente después de haber visto con sus propios ojos cómo el brazo de Chan-beom se torcía de forma antinatural. Ji-ho retiró la mano de sus gafas.


- Creo que solo quiere asustarlo un poco. No pasará nada.


Sin embargo, su rostro pálido decía otra cosa. El miedo de Yeo-rok se intensificó.


- P-pero…

- Ese tipo te lastimó, ¿o no?

- …Ah.


No pudo responder. Era cierto. Chan-beom lo había golpeado y, en su intento de huir, se había torcido el pie.


- Do-won es un loco cuando se trata de proteger a los suyos. Si alguien toca a los suyos, nunca se queda de brazos cruzados.


Ji-ho dijo esto con una confianza absoluta. En realidad, recordó cómo Do-won había pasado más de un año sin aprenderse el nombre de su propio mánager. Pero ahora estaba mintiendo descaradamente.


- No te preocupes. Es un tipo con sentido común, así que no hará nada grave.


En el fondo, Ji-ho esperaba que al menos tuviera un mínimo de humanidad. Yeo-rok cerró los ojos. Si solo escuchaba la voz de Ji-ho, podría sentirse tranquilo. Pero su expresión tensa y rígida lo traicionaba. Parecía estar ocultando algo. Desde el principio, cuando enfrentó a Do-won como Chan-woo, había sentido que era diferente del resto.


Amable, pero distinto a la gente común. Tal vez… Tal vez estaba más torcido de lo que imaginaba. Le asustaba. Pero no le desagradaba ni le incomodaba. Después de todo, Do-won lo había protegido de Chan-beom. Y si ahora había salido tras él, era también por su culpa.


Era la primera vez en su vida que alguien hacía tanto por él. Era una sensación eufórica y aterradora a la vez. Quería que no hiciera nada demasiado imprudente… A través del retrovisor, Ji-ho observó la expresión de Yeo-rok y luego carraspeó levemente.


- Vamos al hospital.


El hospital. Sabía que lo llevaban por su tobillo. Pero para recibir tratamiento, tendría que revelar que era un omega. Y si lo hacía… También se descubriría su embarazo. De solo pensarlo, sus palmas comenzaron a sudar. Si se negaba a recibir atención médica, sería sospechoso. Mientras se angustiaba en silencio, el rostro de Cha Geon-su apareció en su mente. El hombre que descubrió su embarazo y decidió ayudarlo a ocultarlo.


- E-em… jefe.

- ¿Sí?

- ¿A qué hospital vamos?

- Al mismo en el que estuviste internado la última vez.

- Ah…


Yeo-rok suspiró con alivio. Por ahora, todo estaba bien. Pero aún quedaba otra preocupación en su mente.


- El doctor que me atendió el hombro la vez pasada fue muy bueno. ¿Podría verlo de nuevo?

- Ah, por supuesto, lo llevaré con él.

- Gracias.


Con eso, sus preocupaciones se disiparon. Era un asunto serio, y por un momento, sintió un sudor frío recorrer su espalda.


- Ese médico es muy famoso por su habilidad. Ha salido en televisión varias veces.

- Oh…


Recordó que, la última vez, había una fila enorme de pacientes esperando frente a su consultorio, mucho más que en las otras salas.


- Por eso, cuando te lesionaste el hombro, Do-won le pidió personalmente que te atendiera.

- ¿Qué? ¿De verdad?

- Por supuesto.


No tenía idea de eso. El corazón de Yeo-rok se calentó una vez más por el gesto de Do-won.


- Entonces, vamos.


Ji-ho encendió el auto y arrancó. Yeo-rok apoyó suavemente la mano sobre su vientre. Sentía que el hijo de Do-won estaba ahí, emanando calor dentro de él. Por suerte, esta vez había logrado sortear el peligro. Pero si seguía ocultando su embarazo, seguramente habría más momentos críticos en el futuro. Solo quería que pasara un mes rápido y que el contrato llegara a su fin. Antes de que sus sentimientos por Do-won se hicieran aún más profundos.



***



La luna brillaba débilmente en el cielo nocturno. En un callejón oscuro, el sonido de la respiración agitada de Chan-beom resonaba. Corría con el brazo torcido tras el enfrentamiento con Do-won. Había varias zonas en construcción, y el camino era difícil de recorrer. A medida que sus piernas perdían fuerza, Chan-beom disminuyó la velocidad hasta detenerse.


- Joder… No me sale nada bien.


Maldijo en voz baja y siguió avanzando hasta llegar a un terreno vacío lleno de fábricas abandonadas. El aire frío lo envolvió. Sus piernas cedieron, y cayó al suelo. En ese momento, un fuerte ruido de algo rompiéndose resonó cerca de él.


Parecía el sonido de metal o vidrio haciéndose añicos. Chan-beom se encogió de hombros, aterrorizado. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. De inmediato, se puso de pie y entró a una de las fábricas. Pero apenas avanzó unos pasos, volvió a desplomarse.


El aroma en el aire lo desestabilizó. Era su propio feromona. El mismo olor que había percibido en Do-won momentos antes. Un dolor de cabeza punzante lo azotó. Cada persona tiene un aroma único, aunque algunos pueden ser similares. Pero el que emanaba Do-won era idéntico al suyo.


- ¿Qué demonios…?


Sabía que un actor podía imitar muchas cosas. Pero esto… Esto desafiaba su lógica. Pensar en ello le resultaba agotador. Ahora mismo, lo más importante era huir de allí. Porque estaba seguro de que Joo Do-won lo estaba siguiendo. Aunque había intentado ocultar su feromona, no podía bajar la guardia.


Su cuerpo estaba demasiado inestable para controlarla por completo. Nervioso, Chan-beom sacó su teléfono. Pensó en llamar a la policía. Pero al final, negó con la cabeza. Sus padres eran personas que se preocupaban mucho por su imagen pública. Y él también tenía cosas que ocultar.


Su madre estaba en Estados Unidos con Chan-woo, así que en Corea solo estaba su padre. Pero su relación con él era mala, así que tampoco quería llamarlo.


- Solo quería follarme a Yeo-rok… ¿Cómo carajos terminé así?


Justo en ese momento, una presencia helada recorrió su espalda. Chan-beom se estremeció y giró la cabeza rápidamente. Sintió la misma feromona que la suya acercándose. Un escalofrío le recorrió el cuero cabelludo hasta la punta de los pies.


- ¡Mierda! ¡Esto es una locura!


Intentó levantarse rápidamente para huir. Pero algo salió disparado desde la oscuridad. Chan-beom lo esquivó por reflejo. El objeto cayó pesadamente y se clavó en el suelo. Con el corazón desbocado, Chan-beom miró lo que era. Sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, y con la ayuda del brillo de la luna, pudo distinguirlo.


Era una motosierra roja.


En ese instante, la feromona idéntica a la suya se acercó aún más. Un sudor frío cayó en cascada por su frente. Su corazón latía como una tormenta.


- Hasta ahora, de todas las carnes que he trabajado, esta es la que más músculo tiene.

- Me tomará un poco más de tiempo.


La voz serena de Do-won susurró en su oído. Con un temblor incontrolable, Chan-beom giró la cabeza. Allí estaba Do-won, sosteniendo la motosierra. Sus ojos azulados recorrían su cuerpo, midiéndolo como si fuera carne para despiezar. Era una mirada escalofriante.


Capítulo 63 


Chan-beom sentía que iba a volverse loco de miedo, pero se obligó a contenerse. El sudor que le corría por la frente ya le empapaba la barbilla. Sus labios, pegajosos por la tensión, apenas lograban moverse.


- ¿Q-qué… qué carajos es esto? ¿Q-qué clase de actor anda con algo así?


Su voz temblaba como las hojas de un árbol en invierno.


Do-won sonrió. Con solo mirarlo, parecía un santo que había llevado una vida pura y sin pecado.


- Creo que la motosierra es uno de los mayores inventos de la humanidad. Puede cortar cualquier cosa de manera limpia. Si lo haces con las manos, el resultado es un desastre, ¿no crees?

- ……

- ¿Qué cosas podríamos cortar con esto, señor Kang Chan-beom?

- ¿Cómo sabes mi nombre? ¡Ah…! Yeo-rok te lo dijo, ¿verdad?


Chan-beom, de repente, pareció comprender algo y se golpeó la frente con suavidad. Do-won negó lentamente con la cabeza.


- No, Yeo-rok no me dijo nada.

- ¿Qué?

- Me interesé en tu familia y hice una pequeña investigación.


Chan-beom aspiró profundamente y exhaló con fuerza. El hecho de que Do-won estuviera interesado en su familia le resultaba sumamente desagradable.


- ¿Y por qué carajos hiciste eso? Es asqueroso, maldici—

- Deja de desviar el tema.


La voz de Do-won, antes suave, ahora rebosaba hostilidad. Su mirada también había cambiado.


- Te pregunté qué cosas se pueden cortar con una motosierra.


Su tono no tenía ni un rastro de humanidad. Chan-beom solo podía respirar pesadamente. Sentía su mente aturdida.


¿Quién demonios podría ponerse a enumerar las funciones de una motosierra en una situación como esta? Sus labios parecían sellados con pegamento.


- Parece que tendré que mostrártelo yo mismo.


Do-won soltó una risa. Un sonido delicado, pero escalofriante. Un temblor involuntario recorrió el cuerpo de Chan-beom. Si daba un paso en falso, probablemente se mearía encima.


- Tú eres un actor, ¿no? ¿Crees que puedes hacer algo así? ¿Qué pasa si alguien te ve o te graba con una cámara? ¡Esto es una amenaza!

- Aquí no hay cámaras.

- Hace un momento, las destruí todas.

- ¿Qué?

- Había doce cámaras de seguridad en esta zona.

- Dos al este, cuatro al oeste, tres al sur y tres al norte.

- Ya no queda ninguna.


Un escalofrío aún más intenso recorrió a Chan-beom. Ahora entendía que los ruidos de antes habían sido Do-won destrozando las cámaras.


- Además… el periodista que me estaba siguiendo… Su cámara también desapareció en mis manos. Tendré que mostrártelo yo mismo.


Do-won ya había inspeccionado todo el lugar. Su precisión y minuciosidad eran aterradoras.


- ¿C-cómo sabes todo eso?

; Estoy acostumbrado a vivir bajo el ojo de las cámaras. Soy muy sensible a ellas.

- Ja, entonces…


Chan-beom sacó su teléfono y lo apuntó con la cámara hacia Do-won.


- ¿Qué tal si transmito en vivo tu cara al mundo? De todos modos, hay periodistas husmeando en tu pasado. Podría ser interesante. Una transmisión en vivo de Joo Do-won asesinando a alguien…


Do-won sonrió con calma. Había una chispa de locura en su mirada. Chan-beom, nervioso, rápidamente abrió YouTube. En ese instante, una hoja afilada se incrustó en su teléfono. El sonido estridente de la motosierra llenó el aire mientras el dispositivo era partido en dos. Chan-beom soltó el teléfono de inmediato, presa del pánico.


- ¡Hiiik!


Do-won sostenía la motosierra con elegancia. Pero con la hoja girando y vibrando, su presencia era aterradora.


- ¿Por qué no grabas? Las visitas se dispararían.


El teléfono cayó al suelo partido en dos. La motosierra seguía girando. Do-won sonreía con una dulzura aterradora. Si no fuera por el contexto, parecería que estaba pensando en cómo acariciar a un pequeño animal. Eso hacía todo aún más escalofriante.


- ¡Está bien! Digamos que estás enojado porque meterme con Yeo-rok. Pero no intenté matarlo. Solo quería divertirme un poco y ya. ¡Esto es demasiado!

- ¿Demasiado?


Do-won inclinó la cabeza, como si realmente no entendiera. Pero su expresión era cínica. Sabía exactamente lo que estaba haciendo.


- ¿Crees que esto es normal?


Do-won no respondió. En cambio, detuvo la motosierra. Luego, presionó la hoja contra la mandíbula de Chan-beom.


- Si esto no es normal, ¿qué es?

- ¡Hiiik!


Chan-beom se echó hacia atrás, aterrorizado. Pero Do-won avanzó lentamente, proyectando una larga sombra.


- Quieres vivir, ¿verdad?


Chan-beom solo lo miró con desesperación. Su respiración era agitada y sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. Do-won sonrió con más satisfacción.


- Tengo curiosidad por algo.

- Si me respondes, te dejaré vivir.

-¿Q-qué quieres saber…?


Los ojos de Chan-beom temblaban con confusión.


- Quiero saber sobre Kang Chan-woo. Desde el principio hasta el final.

- ¿Mi hermano?

- Sí…


Do-won asintió con dulzura. Pero al mismo tiempo, acercó la motosierra aún más al cuello de Chan-beom. Si la encendía en ese momento, su cuello sería despedazado al instante. Su mirada era a la vez amable y letal. Chan-beom sintió que su mente colapsaba entre el terror y la confusión.


- K-Kang Chan-woo… Tiene veintiún años… No, espera, ya es un nuevo año, así que veintidós… Su cumpleaños es el 14 de marzo… Le gusta esculpir…

- Eso no es lo que quiero escuchar.


La sonrisa desapareció del rostro de Do-won en un instante. Solo quedó una mirada afilada y penetrante.


- Tu hermano, Kang Chan-woo. ¿Dónde está ahora?



***



Yeo-rok se sentó en la cama. La suavidad del colchón y la comodidad de las sábanas la envolvieron. Era la habitación VIP en la que había estado hospitalizada la última vez que se lesionó el hombro. 


Tenía el tobillo vendado. Después de una radiografía, una prueba de estrés y una resonancia magnética, había comenzado el tratamiento.


Según Cha Geon-su, tenía un esguince leve de primer grado. Nada grave, pero aún así debía mantenerse en observación. Sin embargo, para Yeo-rok, el tobillo no era el problema.


- Haa… Me siento mareado…


Desde hacía rato, sentía que su cuerpo ardía. Era una sensación parecida a un ciclo de calor. Como si una serpiente se enrollara a su alrededor. Yeo-rok respiró con dificultad y se recostó en la cama. Al menos, al estar acostado, se sentía un poco mejor. Pero su cuerpo pedía más. Una sed incontrolable la estaba consumiendo.


Justo cuando se cubrió hasta el cuello con las sábanas y cerró los ojos, escuchó el sonido de la puerta abriéndose con un código. Por un momento, su corazón latió con esperanza. ¿Do-won? Pero quien entró fue Cha Yejun, vestido con una bata blanca. La decepción cruzó el rostro de Yeo-rok, pero rápidamente se recompuso. Se sentó en la cama, a pesar del mareo momentáneo. No quería que Yejun lo notara.


- ¿Doctor? ¿Qué hace aquí?

- El doctor Cha Geon-su me informó sobre tu estado.

- Ah…


Recordó que, durante el tratamiento, Geon-su se había preocupado por su fiebre. El había insistido en que estaba bien, pero parecía que él había avisado a Yejun de todos modos. Yejun sacó su maletín médico y lo puso sobre la mesa de noche. Luego tomó un termómetro y lo colocó en el oído de Yeo-rok. Al ver la pantalla, su rostro mostró sorpresa y preocupación.


- Es bastante alta.


Cuando Yeo-rok vio los números, supo que su estado era grave. Con el corazón encogido, miró a Yejun con cautela.


- ¿Es un síntoma del embarazo?

- Sí. Es algo común a medida que el feto crece.

- Ya veo…


No tenía más remedio que enfrentar este dolor. Yeo-rok apretó su abdomen. El calor se concentraba ahí, haciéndolo sentirse pesado. Yejun la observó con una mirada llena de compasión.


- Debe ser difícil…

- Un poco.


Respondió con calma. La verdad, le dolía tanto que quería llorar. Pero después de vivir tanto tiempo ocultando sus emociones, no sabía cómo hacerlo. Nunca había pedido consuelo. Por eso, actuar con frialdad era fácil. Incluso frente a un médico, no podía ser honesta.


- No tienes que fingir conmigo. Ser honesto te ayudará a ti y al bebé.

- Sí… Lo tendré en cuenta.


Yeo-rok se dio cuenta de que su estado afectaba al bebé. Necesitaba cambiar su manera de pensar.


- Lo más efectivo sería que estuvieras con el Alpha de extrema derecha…


Yejun habló con cuidado, mirando su reacción.


- Eso no es posible.


Yeo-rok bajó la cabeza. El rostro de Do-won apareció en su mente. Su pecho dolió, pero lo soportó. No podía volver a tocarlo. No mientras fuera Yeo-rok y no Kang Chan-woo.


- …….


Yejun la observó en silencio.Parecía dudar sobre si decir algo. Por un momento, abrió la boca, pero luego tragó saliva y se detuvo. En su lugar, sacó un frasco blanco del maletín.


- Te traje un antipirético para embarazadas.

- Gracias…


Yeo-rok extendió la mano y tomó el frasco con dificultad.


- Toma dos pastillas. Pronto traerán la cena, así que cómela y duerme bien.

- Entendido.


Pensar en la comida del hospital le quitó el apetito. De repente, recordó la sopa de pastel de arroz que Do-won le había preparado. Estaba deliciosa… Yeo-rok miró el frasco de medicina con tristeza. Su corazón latía con fuerza. Quería ver a Do-won.



* * *



- T-te lo dije todo… Ahora suéltame…


Chan-beom miró la hoja del serrucho que le presionaba el cuello con los ojos enrojecidos. El aire frío hacía que el metal se sintiera aún más helado. Toda su arrogancia y soberbia de antes habían desaparecido. Solo quedaba una imagen patética. Pero Do-won ni siquiera parpadeó. No había ni una pizca de compasión en su mirada. Al contrario, sus labios dibujaron una ligera sonrisa.


- Entonces, ¿Kang Chan-woo realmente no está en Corea?

- ¿Por qué te interesa tanto Chan-woo?

- Pues, verás…


Do-won tomó la mano de Chan-beom y la colocó sobre el mango de la motosierra. Chan-beom supo de inmediato lo que estaba por pasar. Un escalofrío le recorrió la espalda. Intentó zafarse, pero Do-won lo sujetó con una fuerza inhumana. Era como si un monstruo lo estuviera sujetando.


- Blood will have blood (la sangre llama a la sangre)."

- ¿Q-qué…?


Las palabras de Do-won lo dejaron helado. La frase llevaba un significado inquietante. Do-won esbozó una sonrisa perfectamente dibujada.


- Me gustó mucho Kang Chan-woo aquella noche. Todavía quiero verlo.


Y, sin más, presionó el botón de encendido. El rugido de la motosierra llenó el aire. Frente a él, el rostro sonriente de Do-won era bello y aterrador a la vez. Era lo último que Chan-beom recordaría de él.






















Capítulo 64 


Fuera de la habitación de Yeo-rok, Ye-jun caminaba por el pasillo con el ceño fruncido. Observó por la ventana las luces de neón de la ciudad. Sus ojos reflejaban preocupación. Se quitó las gafas de montura gruesa por un momento y se pasó la mano por el cabello, despejando su frente. Su expresión tensa se acentuó aún más. De repente, una sombra se cernió sobre él.


- Ye-jun.


Era Cha Geon-su, su cabello ya mostraba canas. Ye-jun se apresuró a ponerse las gafas y miró a su alrededor. El pasillo estaba vacío, salvo por ellos dos. Era normal. Ese piso solo tenía una habitación: la de Yeo-rok. Aun así, Ye-jun se acercó a Geon-su con cautela.


- ¿Qué lo trae por aquí?

- Me preocupa lel paciente, Yeo-rok. ¿Cómo está?

- Tiene fiebre alta. Le di un antipirético.

- ¿Es grave?


Los ojos de Geon-su reflejaban inquietud. Ye-jun negó levemente con la cabeza.


- Si descansa, mejorará. Es un síntoma pasajero. Es un omega de extrema dominante. No debería haber grandes problemas.


El tono de Geon-su era tranquilizador, como si se convenciera a sí mismo. Pero Ye-jun lo miró en silencio. Su expresión se ensombreció con un conflicto interno evidente. Finalmente, preguntó:


- ¿Está bien que sigamos así?

- ¿Qué quieres decir?

- El embarazo de Yeo-rok.


Geon-su suspiró pesadamente, su rostro lleno de emociones contradictorias.


- No hay otra opción. Debemos guardar silencio.

- Sí…


Ye-jun bajó la cabeza derrotado. Lo mismo hizo Geon-su.




***



- Ugh, me vendría bien una cerveza…


Ji-ho chasqueó la lengua. Estaba en un restaurante japonés dentro del hospital. Había acompañado a Yeo-rok a la consulta y gestionado su ingreso. Una vez terminadas sus tareas, el hambre lo atacó. Terminó un bol de ramen tonkotsu y ahora tomaba té de oolong junto a un plato de karaage. El pollo frito le hizo pensar en cerveza, pero no era el momento.


Después de la locura de Do-won, él y su equipo tendrían que limpiar el desastre. La unidad de cuidado privado de Sed Entertainment tenía un trabajo extremo. No había límites para lo que debían manejar. Desde encubrir infidelidades hasta tratar con acosadores peligrosos. Incluso, algunos habían sido apuñalados en el proceso.


Y Do-won era el hijo del presidente y su estrella principal. Eso lo hacía una prioridad absoluta. Como jefe del equipo, Ji-ho tenía una gran responsabilidad. Había visto de todo, pero no podía abandonar el trabajo. Sobre todo porque sabía lo que había pasado con Do-won en el pasado. Por mucho que fuera un desquiciado, no podía dejar de apoyarlo. Mientras pensaba en eso, su teléfono vibró en la mesa. Soltó los palillos y miró la pantalla. Era Do-won. Inmediatamente, contestó.


— ¿Do-won?


[ Hyung? ]


— Sí, soy yo.


[¿Cómo está Yeo-rok? ]


— Está en su habitación.


[¿Se lastimó mucho?]


— No, solo esguince. Tuvo suerte.


Ji-ho respondió con alivio. Pero Do-won guardó silencio. Ji-ho frunció el ceño.


— ¿Qué pasa?


[ Entonces, ¿pronto podrá volver a caminar? ]


— Sí, claro.


[ Eso es un problema… ]


El tono de Do-won no era normal. Ji-ho se quedó perplejo. Ese tipo había sacrificado sueño y energía para cocinarle y cuidar de Yeo-rok. Incluso se encargó de Kang Chan-beom por el. ¿No debería alegrarse de que no estuviera gravemente herida? Nada tenía sentido.


— ¿Por qué sería un problema?


[ No importa. Ya terminé, así que ven a limpiar. ]


Do-won le dio a Ji-ho la ubicación exacta.


- …Está bien.


Ji-ho se levantó, dejó unos billetes sobre la mesa y salió del restaurante japonés.


- Entonces, Do-won, ¿tú también vienes aquí, cierto?


[ Por supuesto. Después de ver tanta sangre, estoy increíblemente excitado. No dejes que nadie se acerque a Yeo-rok. ]


— ¿Por qué?


[ Porque necesito follarlo. ]


La voz de Do-won estaba impregnada de deseo. Ji-ho frunció el ceño con incomodidad y terminó la llamada.


- Yeo-rok… Realmente te tocó el peor destino. ¿Qué harás…?


Pero contra Do-won, no había nada que pudiera hacer. Solo podía chasquear la lengua.



***


- Haa… haa…


La respiración entrecortada de Yeo-rok llenaba la habitación. Sus grandes ojos, desenfocados, temblaban como olas en medio de una tormenta. Después de cenar, tomó un antipirético. Se recostó de inmediato, pero el sueño no llegaba. Llevaba horas debatiéndose entre la fiebre y la incomodidad.


El reloj digital marcaba pasada la medianoche. ¿Por qué la fiebre no bajaba a pesar de la medicina? Le dolían los hombros, axilas, cintura y rodillas. Pero lo más insoportable era la picazón entre los muslos. Una sensación húmeda y desconocida lo desconcertaba. Instintivamente, llevó la mano hacia su entrepierna, pero se detuvo.


Nunca había explorado su propio cuerpo de esa manera. Pero el deseo crecía. No un deseo cualquiera. Era algo más profundo. Do-won apareció en su mente. Quería verlo, tocarlo, sentirlo. Sabía que no debía, pero su cuerpo anhelaba más. Lentamente, sus dedos rozaron su propio vientre.


- ¿Qué… qué debo hacer?


Sus ojos se llenaron de lágrimas. Cerró los párpados, huyendo de la realidad. La frontera entre el sueño y la vigilia se desdibujó. Un denso vaho llenó la habitación. En medio de la neblina, apareció Do-won. Su cabello negro brillaba con suavidad sedosa. Sus ojos profundos como el océano lo observaban. 


Yeo-rok pensó que era una visión creada por su propio anhelo. Do-won se acercó lentamente. Expulsaba un aroma dulce y embriagador. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, acarició su mejilla. Sus largos y elegantes dedos eran cálidos y gentiles. Sumido en la ensoñación, Yeo-rok tocó el dorso de su mano. Sintió la firmeza de sus huesos y tendones. Y el calor de su piel.


- Yeo-rok, ¿te duele mucho?


Su voz acarició sus oídos como crema batida. Si hubiera estado en su sano juicio, habría fingido que estaba bien. Pero, ya que era un sueño, quiso mostrarse vulnerable.


- Sí… Me duele.

- Ya veo. Tu fiebre es más alta de lo que imaginé.


Do-won se sentó en la cama. La distancia entre ellos se redujo aún más. Yeo-rok, dominado por el deseo, lo tomó de la mano con cautela. Él, sin dudar, entrelazó sus dedos con los de el. El calor entre sus palmas era tan real que dudó por un instante. ¿Era de verdad un sueño?


- Yeo-rok.


Cuando Do-won pronunció su nombre sin formalidades, lo supo. Eso confirmaba que no era la realidad. Era extraño… pero no desagradable. Al contrario. Le gustaba. Avergonzada, bajó un poco la cabeza. Do-won la miró con curiosidad.


- ¿Te incomoda que te llame así?

- N-no… Me gusta.

- Me alegra.


Do-won sonrió con ternura. Si la voz tuviera brillo, la suya sin duda resplandecería. El corazón de Yeo-rok latió con fuerza. Su calidez lo llenó de valor. Su codicia aumentó. Quería estar más cerca. Con esfuerzo, intentó incorporarse. Do-won, sorprendido, lo sostuvo de la espalda.


- Cuidado.

- Yo… actor, esto es un sueño, ¿verdad?

- ¿Un sueño?

- Sí…


Yeo-rok murmuró y rodeó su cintura con los brazos. La musculatura firme y esbelta de Do-won se sintió perfecta en su abrazo. Suavemente, apoyó su mentón en su hombro. Al hacerlo, terminó aferrándose a él como si temiera que desapareciera.


- Por supuesto. Es un sueño.


Al confirmar que era una ilusión, el valor de Yeo-rok creció. Al levantar un poco la cabeza, pudo ver la afilada línea de la mandíbula de Do-won y sus labios. La ligera curva de su boca era tan perfecta como una escultura finamente esculpida.


- Yo… Actor-nim, ¿puedo… pue…?


¿Por qué era tan difícil decirlo, incluso en un sueño? Yeo-rok vaciló, pero Do-won no lo apresuró. Simplemente lo observó en silencio, con una calidez en la mirada que le hizo sentir que podía pedir cualquier cosa. Eso le dio valor.


- ¿Puedo besarte?


Apenas formuló la pregunta, su rostro y cuello se tiñeron de rojo. Bajó la cabeza con torpeza. El valor que había reunido por un instante se desmoronó de golpe. ¿No debió haber dicho eso? ¿Qué pasaría si Do-won lo rechazaba? Las dudas se apilaron, sumiéndolo en la confusión. Pero entonces, la mano libre de Do-won tocó su mejilla.


- ¿Por qué lloras?

- ¿Eh?


Yeo-rok parpadeó, dándose cuenta de que sus lágrimas habían comenzado a deslizarse por su rostro sin que lo notara.


- Ah, no… Es que pensé que al actor podría no gustarle…

- Eso es imposible. Mis labios siempre están disponibles para ti.


Incluso en su sueño, Do-won era amable.


- ¿Me darás un beso?


Do-won cerró los ojos suavemente. Sus labios carmesí parecían más tentadores que cualquier fruta del mundo. Yeo-rok liberó la mano que tenía entrelazada con la de él. Colocó ambas manos sobre sus hombros y se inclinó un poco más, girando el rostro.


Sus respiraciones se mezclaron. Yeo-rok rozó los labios de Do-won con los suyos, con timidez. Eran cálidos y húmedos. En ese instante, ni el dolor ni la fiebre existían. Quería más de ese contacto. Pero, avergonzado, cerró los ojos. Suavemente, atrapó su labio inferior entre los suyos y lo succionó.


Era dulce, más de lo que imaginaba. No pudo evitar repetirlo. Poco a poco, la mano de Do-won ascendió hasta acariciar su mentón. Luego, entreabrió los labios, dejando que su lengua se deslizara dentro. Sus lenguas se entrelazaron, compartiendo el calor de su saliva.


- Mmh…


Un leve gemido escapó de Yeo-rok. Do-won abrió los ojos lentamente. Su mirada ardía con deseo. Llevó una mano a la nuca de Yeo-rok, acariciando su cabello castaño, que se movió como hojas en otoño. Y entonces, su mano descendió, entrando por debajo del pijama de hospital. Le acarició la cadera antes de deslizar un dedo entre sus muslos y adentrarlo sin previo aviso.


- ¡Ah!


Yeo-rok, que aún bebía de su saliva, dejó escapar un sonido entrecortado. Era un sueño, pero se sentía demasiado real. La repentina invasión lo tomó por sorpresa. Intentó apartarse por reflejo, pero el dedo de Do-won se hundió aún más. De inmediato, separó sus labios de los suyos. Un delgado hilo de saliva tembló entre ambos antes de desvanecerse.


- ¿Qué pasa?


Do-won lo miró con curiosidad. Su expresión era cuidadosa, pero su dedo seguía moviéndose con determinación dentro de él. La humedad aumentaba, como si una tormenta se hubiera desatado en su interior. El sonido húmedo de sus movimientos resonó en la habitación.


- Haa… Ugh… De-repente… así… Me… Me da miedo…


Los ojos de Yeo-rok vacilaron con desesperación. En cambio, los labios de Do-won esbozaron una sonrisa relajada.


- Es solo un sueño. Solo déjate llevar.

- …Ah…

- ¿No te gusta? Si no quieres, puedo detenerme.


Su voz sonaba comprensiva, pero sus brazos lo envolvían como cadenas. Y su dedo, ya completamente hundido, presionó justo donde Yeo-rok más lo sentía.


- ¡Ah! Nngh…


Un dulce jadeo escapó de sus labios mientras escondía el rostro en el hombro de Do-won. Su delgado cuerpo temblaba levemente.


- No es que no te guste, ¿verdad?

-…Haa… Yo… Actor…


El rostro y el cuello de Yeo-rok se incendiaron de rojo. Por supuesto que no lo odiaba. De hecho, cada caricia suya lo hacía perder la razón. Pero no pudo responder. Solo abrió y cerró los labios en un intento de hablar. Do-won acarició sus labios con los suyos, robándole un beso fugaz.


- ¿Por qué no tenemos un sueño aún más erótico?




Capítulo 65 


Esto es un sueño. Así que está bien sentirlo todo y dejarse llevar por el calor.


Yeo-rok se repitió esas palabras como un mantra. Y entonces…


- Haa… Ngh… Ahi… ahí …


Los jadeos de Yeo-rok llenaron la habitación. El aire en la enfermería estaba impregnado de deseo, flotando como una bruma espesa. En el suelo, junto a la cama, estaban su pijama de hospital y la camisa y pantalones de Do-won.


Incluso su ropa interior había sido abandonada. La lámpara de cabecera emitía una luz tenue, iluminando apenas el contorno de la cama. El cuerpo delgado de Yeo-rok brillaba bajo la suave iluminación. Estaba sobre sus rodillas, con las caderas alzadas y el pecho apoyado en la cama.


Su mejilla descansaba sobre la almohada, y su rostro girado le permitía mirar hacia atrás. Sus ojos, húmedos y desenfocados, temblaban. Parecía tan indefenso que no habría podido resistirse ni aunque quisiera.


- Joder, eres tan dulce.


Do-won estaba justo detrás de él, inclinado sobre su cuerpo. Con una mano sujetaba su muslo y con la otra acariciaba con suavidad su trasero. Su nariz se hundió entre sus piernas, y sus labios rozaron su entrada. Entonces, su lengua se deslizó lentamente dentro.


Yeo-rok se estremeció con fuerza cuando sintió el contacto directo. Los fluidos que escapaban de su interior cubrían la boca de Do-won, haciéndolo trabajar sin descanso. El sonido húmedo y obsceno de su lengua moviéndose en su interior resonó con claridad.


- Siempre tienes un sabor increíble. Mierda… Me vuelve loco.


Do-won dejó escapar un suspiro entrecortado, su voz teñida de deseo. Sin dudarlo, hundió su lengua más profundamente, lamiendo y explorando su interior. La estrechez cedió fácilmente tras haber sido dilatada con sus dedos momentos antes.


-Ah… Ngh… Se… siente raro…


La lengua cálida y húmeda de Do-won exploraba su interior con movimientos precisos y persistentes. Yeo-rok intentó resistirse, pero su cuerpo ardiente no le obedecía.


El dulce y adictivo aroma de Do-won lo envolvía como hilos invisibles, atrapándolo en su hechizo. Su miembro palpitaba con fuerza, completamente endurecido. Una gota de líquido preseminal se acumuló en la punta antes de derramarse en la sábana. El lecho se humedeció con sus fluidos, dejando una marca obscena.


- Ahh… Nngh…


Su respiración era errática, y su espalda y caderas temblaban con cada nueva embestida de su lengua. Do-won era implacable, conociendo perfectamente los puntos donde Yeo-rok era más sensible. 


Cada vez que lamía esa zona específica, su cuerpo entero se estremecía de placer. Aferrándose con fuerza a la sábana, intentó reprimir sus jadeos mordiendo su labio inferior. Pero cuanto más intentaba contenerse, más fuerte se volvía el temblor de su cuerpo.


- Haa… Si… Ngh…!


Do-won ignoró sus súplicas y se concentró en estimular precisamente ese punto. Sus feromonas, ya de por sí adictivas, se volvían más intensas.


- Ahh… Ngh… Po… por favor…


Las caderas de Yeo-rok se sacudieron bruscamente. Estaba tan húmedo que su interior palpitaba de ansiedad. Su cuerpo ya no podía soportarlo, y los fluidos se desbordaban sin control. Los ruidos húmedos y obscenos que hacían los labios y la lengua de Do-won al succionarlo se volvieron aún más notorios.


- Mierda… Sabes demasiado dulce. Yeo-rok, mi lengua se está derritiendo.


Murmurando con voz ronca, Do-won movió las manos de sus muslos a su cintura, sujetándolo con firmeza. Sin previo aviso, empujó su lengua aún más profundo y comenzó a moverla rápidamente. Desde el inicio, su ritmo fue intenso.


- Ahh… Esto… No… Ngh…!



La cintura y las caderas de Yeo-rok estaban temblando. Gracias a eso, la pared interior mordió y liberó repetidamente la lengua de Do-won. La sensación única, suave y húmeda, y su flexibilidad me provocaron escalofríos en la columna.


- detenerte… . ha ha… . por favor…


Aunque Yeo-rok se resistió, sus mejillas y pezones, más rojos que manzanas maduras, se mantuvieron firmes y brillantes. Y la zona alrededor de la areola se hinchó. El pene que acababa de eyacular se volvió cada vez más vivo y firme. Los ojos de Do-won que vio el espectáculo brillaron extrañamente. Su lengua era tan persistente como una serpiente en busca de su presa.


- Haaang… por favor… Es extraño…  Ah…


Los gemidos de Yeo-rok se filtraron húmedos. Pero las manos de Do-won temblaron rápidamente. Su nariz afilada y sus dientes frotaron su perineo, aumentando la sensación erótica. Sentí como si cada músculo y nervio de mi cuerpo se estuviera derritiendo.


- Alto… bastante… ahh … Ponlo en… 


Do-won detuvo sus acciones ante la palabra que salió de su subconsciente. Y luego saca con cuidado la lengua que se ha clavado en la pared interior. Por supuesto, también solté la cintura que había estado sujetando.


- Nuestro Yeo-rok, ¿quiere comer algo más?


Do-won susurró con una cara cariñosa. Pero Yeo-rok no pudo responder, simplemente bajó la cabeza y enterró su rostro en la almohada. Mis hombros temblaban violentamente. Los sollozos se extendieron como niebla. El miedo y la vergüenza de sentir que mi cuerpo no era mío, y el vertiginoso placer trajeron lágrimas a mis ojos.


- Yeo-rok, ¿estás llorando?

- … … {


Yeo-rok no respondió. No, tenías razón en que no se podía hacer. Do-won se acostó sobre la espalda de Yeo-rok, envolvió sus brazos alrededor de su cintura y la levantó con gran cuidado. Giró su cuerpo para que se pudiera ver el rostro de Yeo-rok. Entonces Do-won se sentó en la cama con las piernas abiertas y Yeo-rok se sentó arrodillado entre sus piernas abiertas. Los dos se enfrentaron.


Yeo-rok rápidamente se cubrió los ojos con ambas manos. Gracias a eso pudo ver sus mocos claros y sus labios rojos y mordidos temblando.


- ¿Por qué te cubres los ojos? Te extraño.

- Por… Porque soy feo.

- No digas eso con esa cara tan bonita. ¿si?


La voz de Do-won era suave y cariñosa. Entonces Yeo-rok tuvo que sentir vergüenza y cosquillas al mismo tiempo.


- eso…  y… Estoy avergonzado.

- ¿No te sentiste bien?


Do-won preguntó suavemente y agarró el pene erecto de Yeo-rok. Entonces, los muslos internos de Yeo-rok comenzaron a temblar y rápidamente bajó las manos. Se ven ojos rojos e inyectados en sangre. Sus largas pestañas estaban cubiertas de lágrimas, como cuentas bordadas en ellas.


- No… No toques… 

- ¿por qué?

- Es… Es tan raro… Así que, ¡ah!


Yeo-rok no pudo continuar hablando y gimió. Porque el hombre que sostenía mis genitales empezó a mover sus dedos hacia arriba y hacia abajo. El sonido pegajoso de la fricción entre el pene y la mano del melocotonero se podía escuchar vívidamente.


- Yeo-rok-si, debo ser honesto. Odio decirlo, pero estoy loco.

- Ah… . No… ahh… Esto… eh… … . detenerse… 


Yeo-rok tembló y agarró las muñecas de Do-won con ambas manos. Pero las manos de Do-won no se detuvieron. En la punta del pene, el líquido comenzó a burbujear y formarse. Do-won frotó el glande espumoso con un movimiento circular con el pulgar. Entonces Yeorok dejó escapar un gemido. Do-won sonrió elegantemente, como un demonio.


- Yeo-rok, seamos honestos. ¿Si?

-… Ajá… estómago… Actor.

- ¿Quién se detendría si les dijera que pararan mientras estoy chorreando mi semen porque es raro? Joder, esto es publicidad para comer.


Luego, la otra mano de Do-won pellizcó el pezón de Yeo-rok con su pulgar y su índice. Las areolas rosadas se volvieron blancas.


- ¡Aaang!


Yeo-rok dejó escapar un gemido coqueto. El jugo fluye libremente entre las nalgas. Un líquido suave fluía como lluvia no sólo desde las nalgas sino también desde el interior de los muslos. Do-won miró los muslos de Yeo-rok y apretó sus pezones un poco más provocativamente.


- Ha…  Ah… . Duele,despacio… ugh.

- Lo estoy haciendo con cuidado.

- este… Qué es esto… ah…


Sus dedos eran muy finos y hermosos, pero tenían la fuerza y la intensidad para violar mis pezones. Fue duro Me preocupaba que se me cayeran los pezones. Además, la mano que sostenía los genitales de Yeo-rok también estaba enojada. El pulgar de Do-won, que había estado acariciando el glande, ahora estaba bloqueando la uretra de Yeo-rok. Yeo-rok, que se sentía abrumado por un sentimiento de culpa, sintió como si lo estuvieran torturando. El sueño fue tan dinámico.


- Ah… Quita tus manos de mi… Sí…

- Si me dices qué es lo que más te apetece hacer lo haré.


Había una firme terquedad en los ojos de Do-won.


- Ah… Ah… eso… Eso es lo que más quiero hacer.


Yeo-rok escupió con seriedad. Sus genitales bloqueados por los dedos de Do-won se hincharon ligeramente.


- Debe haber algo que realmente quieras hacer. Te escucharé, así que dime.


Do-won habló suavemente como si fuera generoso, pero su toque no lo era. Atormentaba los pezones y los genitales de Yeo-rok como un demonio. ¿Por qué duele tanto aunque sea un sueño? Parece como si fuera real. Yeo-rok bajó la cabeza y dejó escapar un gemido caliente.


Su pene completamente erecto era visible entre los firmes muslos de Do-won. También estaba hinchado y erecto, como si su excitación hubiera cruzado el límite, y la punta gruesa de su glande estaba húmeda. Parecía dispuesto a embestirme y mostrarme sus feroces deseos en cualquier momento. Yeo-rok, que presenció este espectáculo, pudo leer las intenciones de Do-won. Quería escuchar de boca de Yeo-rok lo que quería hacer. Yeo-rok se lamió los labios húmedos con la lengua y luego abrió la garganta.


- D… . déjame… . déjame correr… 

- ¿Qué puedo hacer por ti?


Al igual que la última vez, cuando Yeo-rok y Chanwoo estuvieron juntos en la cama, Do-won estaba tratando de hacer que hablara sucio. Incluso en mis sueños, él seguía siendo el mismo. Yeo-rok terminó de mover sus labios.


- … Déjame correr… 

- ¿Podrías por favor llamarme por mi nombre también?


Antes de que se diera cuenta, Do-won estaba besando la mejilla de Yeo-rok con una voz cariñosa. El tacto también se hizo más suave. Cuando salió cariñosamente después de burlarse de ella, el corazón de Yeo-rok pareció derretirse como si hubiera llegado la primavera.


- Do… Do-won… 

- Ponlos juntos.


Yeo-rok vaciló, se lamió la lengua y finalmente abrió la boca.


- … Por favor déjame correrme… Do-won.

- Es bueno escuchar eso.


Do-won dibujó los labios maravillosamente. Le quitó el pulgar que bloqueaba la uretra a Yeo-rok. Los genitales de Yeo-rok emitieron un sonido y arrojaron líquido. Do-won abrazó la cintura de Yeo-rok. Y me ayudó a eyacular correctamente barriendo mi pene de atrás hacia adelante. Fue un acto lleno de reflexión.


- aha… Ha… 


Yeo-rok cerró los ojos y dejó escapar un suspiro lánguido. Ahora siento que finalmente he encontrado la paz.


- Incluso el semen de Yeo-rok es bonito.



Las mejillas de Yeo-rok ardieron ante el inesperado cumplido de Do-won. Es solo una secreción de placer.


- No… Es simplemente sucio… 

- No es sucio. Mira ese brillo. Qué jodidamente bonito.


Do-won susurró con ojos lujuriosos. Yeo-rok no podía entender qué tenía de bonito ese líquido brillante. Do-won abrazó nuevamente el cuerpo de Yeo-rok y la acostó en la cama. Se subió encima y creó una sombra. Sus miradas se cruzaron. Los ojos del lloroso Yeo-rok y del borracho de lujuria Do-won parecían diferentes a primera vista, pero cuando se miraron de cerca, eran iguales.


Do-won abrió bien las piernas de Yeo-rok. Pude ver la entrada del agujero hinchado debajo del pene sin vello púbico. Do-won agarra mi pene completamente erecto y lo frota contra él. Una sensación de calor invadió a Yeo-rok como una tormenta.


- Yeo-rok, ya que esto es un sueño, lo haré sin condón. ¿Estás bien?

- Yo… 


Como ya estaba embarazado, no importaba si usaba condón o no, pero me sentía innecesariamente asustado. Yeo-rok vaciló. Entonces, dulces feromonas comenzaron a fluir desde Do-won. Afloja los músculos de Yeo-rok y le hace perder la voluntad, como si fueran una marioneta.


- De todos modos, es solo un sueño, así que no hay forma de que quede embarazado. Así que no te preocupes y simplemente siéntelo.

Do-won agarró mi pene y lo empujó dentro.


Capítulo 66 


La cama se sacudió violentamente como si hubiera un terremoto. La habitación del hospital estaba llena de respiración caliente y feromonas dulces. Aunque era un sueño, perdí el conocimiento y cuando abrí los ojos, Do-won me estaba mirando. Mientras este parpadeo continuaba, el reloj digital de la pared pronto marcó más de las 4 a. m.


Las dos piernas de Yeo-rok , abiertas de par en par, envolvían la cintura de Do-won. Y Do-won, que estaba boca abajo en el suelo, fijó sus rodillas en el asiento y rápidamente sacudió su pelvis y cintura. Su grueso pene se hundió profundamente en el agujerode  Yeo-rok, revelando la mitad de su forma. Los genitales, cubiertos de jugo de amor, tenían tendones que sobresalían como protuberancias. Casi parecía una criatura feroz, una criatura desapareció en el bosque como si estuviera buscando su hogar. A medida que se acercaban, la superficie áspera y enredada de Do-won rozaba los pómulos de Yeo-rok.


- Ah… . ughj… … ha… … Do… Do-won… dete… detente… 


Yeo-rok se resistió, derramando lágrimas. Sus inocentes mejillas se pusieron rojas y obscenamente húmedas.


- Yo también quiero dejarlo, pero…


Do-won entrelazó sus dedos con los de Yeo-rok y aumentó su velocidad. La zona donde ambos ya estaban unidos se llenó de una mezcla de jugo de amor y semen, y el sonido húmedo del hueso púbico y las nalgas frotándose se extendió.


- No puede, es tan bueno tan delicioso. Yeo-rok-si.

- Ah… ugh… si… Si esto continúa… Siento que voy a morir… … ah. Esto… . Sí.


Yeo-rok gimió entre dientes. Y de alguna manera, se rebeló rascando la espalda de Do-won con el dedo del pie. Sin embargo, Do-won sólo aumentó la velocidad de su excavación porque le gustaban los trucos de Yeo-rok.


- Ha… Es Año nuevo…  No mueras… ¿Qué carajo…? Joder, está muy apretado.


Do-won exclamó con admiración, mientras golpeaba con los puños. Sus ojos estaban locos, como si la razón hubiera desaparecido. La situación actual era como morir. Ni siquiera sé cuántas veces se ha enviado esta notificación. Tuve que aceptar a Do-won mientras estaba acostado o en una posición retorcida. Como resultado, todo el cuerpo de Yeo-rok quedó cubierto de fluidos corporales e incluso de semen blanco. Los muslos internos en particular eran un desastre, una mezcla de semen y jugo de amor.


Do-won inclinó la cabeza, mostrando sus instintos. Se encontró con la mirada de Yeo-rok, mirando profundamente sus ojos llorosos. Su nariz alta y sus labios se tocaron como si estuvieran listos para besarse.


- Creo que esta es la primera vez que nos besamos. 

- Ha … No… No es la primera vez… 


Yeo-rok, que estaba lleno de emoción, respondió: "Oh, no". Aunque fue un sueño, fue mi primera vez teniendo sexo siendo  Yeo-rok. Él no era Chan-woo en este momento.


- No… . Es mi primera vez… ha … uhm… ugh … 


Yeo-rok exhaló y sacudió su cintura. En ese momento, el pene de Do-won entró un poco más dentro de Yeo-rok. Estaba muy apretado porque penetraba en un espacio estrecho.


- Ah… ugh… muy… Profundo… 


Hasta ahora, el pene de Do-won había estado empujando y golpeando las paredes internas de Yeo-rok, pero en este momento, estaba palpitando con más fuerza. El glande puntiagudo me hizo sentir como si pudiera ponerme las entrañas al revés. Como resultado, el estómago de Yeo-rok se volvió un poco más abultado. Do-won mira a Yeo-rok con ojos llenos de pasión.


- Yeo-rok-si, ¿estás embarazado?

- ¿Eh?


Yeo-rok se quedó paralizado mientras su corazón se hundía. Me estaba poniendo ansioso porque pensé que realmente podría quedar embarazado. Por el contrario, la expresión de Do-won era indiferente


- Lo dije porque tu barriga se ve bonita después de comer. ¿Por qué estás tan sorprendido?

- Ah… No… 


La boca de Yeo-rok se abrió de vergüenza. Pensé que era un sueño de hace un rato, pero mi cabeza estaba mareada y mi cuerpo estaba confuso, pero de alguna manera se sentía vívido.


- Mirando tu expresión, quiero dejarte embarazado.


Se inclinó ligeramente hacia atrás nuevamente y sacó la mitad de su pene hinchado. Entonces, el vientre de Yeo-rok que había estado sobresaliendo se volvió plano. Los labios de Do-won brillaban extrañamente 


- Algún día quiero meter mi pene en esa barriga tuya que sobresale. Siento que me voy a enfermar gravemente cada vez que lo pienso

- Yo… . Soy… beta… 


Yeo-rok logró hablar, tartamudeando.


- Lo sé.


Do-won volvió a meter su pene en Yeo-rok. Entonces, el interior de Yeo-rok se llenó del semen de Do-won, y el se sintió lleno nuevamente. Do-won continuó cavando nuevamente. La forma rugosa se sacudió y se hinchó cada vez más. Do-won mira a Yeo-rok con ojos lujuriosos.


- Las mujeres beta no deberían tener relaciones sexuales durante el inicio del embarazo. Pero Omega es diferente. Los genitales y el semen de Alfa son como nutrientes. Así que cuanto más lo hagas, mejor será tanto para el feto como para la madre. 

- Por qué…  Dicen esto…?


Un torbellino de caos se desató rápidamente. No había forma de que Do-won supiera que estaba embarazado. No, no deberías haberlo sabido. Do-won miró a Yeo-rok a los ojos y levantó los labios significativamente.


- Lo dije porque me emocionaba imaginar Yeo-rok con barriga. No lo tomes en serio.


Sentí como todo mi cuerpo estaba empapado con el calor que emitía cuando su pene se hundía en mí. Tan pronto como los genitales de Do-won volvieron a salir, una sensación espeluznante envolvió mi espalda baja. El sonido húmedo y chapoteante se hizo más fuerte. Do-won era despiadado, como si quisieran destrozar mi interior.


- Ah… ugh… Es rápido… . Ugh, para… 


Yeo-rok derramó lágrimas y se quejó.


-  Yeo-rok, ¿está pasando por un momento difícil?

- Ugh… ugh… Sí… Es difícil… 


Sin embargo, los pezones y los genitales de Yeo-rok estaban erectos. En particular, los genitales mostraban signos de eyaculación y la entrada de la uretra estaba húmeda y parecía lista para escupir líquido en cualquier momento. El color rosa brillaba maravillosamente. Los ojos de Do-won se volvieron agudos. Soltó sus manos apretadas y agarró los pezones de Yeo-rok, acariciándolos suavemente. Mientras estimulaba la pared interna, la mano que envolvía el pezón era suave. Gracias a esto, la razón de Yeo-rok se desvaneció y un gemido instintivo se le escapó. Do-won miró el sonido y entrecerró los ojos con sensibilidad.


- Yeo-rok, cuando hace esa cara y ese sonido, siento que mi pene va a estallar. Esto es jodidamente repugnante.

- Ha… . Ah… . por qué… . ¿Sigue creciendo?


Yeo-rok sintió que Do-won dentro de él continuaba expandiéndose. El abdomen también se volvió protuberante.


- Es porque Yeo-rok es bonito.


La mirada de Do-won mirando a Yeo-rok era ardiente. Luego agarró la cintura de Yeo-rok y lo giró mientras la sostenía. Mi cuerpo, que ya había perdido la voluntad, quedó boca abajo. Do-won inclinó la cabeza. Presioné mi pecho contra la delgada espalda de Yeo-rok y continuó cavando. Sus dos manos agarraron y rotaron los pezones de Yeo-rok, y sus labios mordieron, succionaron y lamieron los lóbulos de sus orejas.


- Ah… ugh… 


Yeo-rok se estremeció ante la estimulación cosquilleante. Los oídos son una de las partes más indefensas del cuerpo humano y son extremadamente sensibles. Además, el sonido de la lengua de Do-won chasqueando se podía escuchar vívidamente. Yeo-rok gimió y cerró los ojos con fuerza. Las lágrimas corrieron por mis mejillas por el placer incontrolable.


El sonido del martilleo y los golpes resonó como un crujido. Los genitales de Do-won que devoraban las nalgas abiertas de Yeo-rok parecían haber ganado vida y se movían hacia adelante y hacia atrás con más violencia. En la articulación burbujeaban burbujas. La espuma lasciva fluyó por los muslos de Yeo.-rok y manchó el vello púbico de Do-won. El agujero en Yeo-rok estaba perfectamente impreso en la forma de los genitales de Do-won, y fue aceptado como si hubieran sido uno desde el principio. Cada vez que movía la cintura,  Yeo-rok también temblaba.


- Yeo-rok-ah.


En medio de la profunda lujuria, la voz de Do-won era clara.


- Ya que esto es un sueño, ¿puedes responder honestamente?

- Ha… qué… . ¿Qué?


Yeo-rok giró la cabeza. Do-won continuó hablando, midiendo la mirada de Yeo-rok.


- Me gusta el Yeo-rok-sii. ¿Qué piensa de mí, Yeo-rok?


Esas fueron dulces palabras. Yeo-rok estaba extasiado, pero dudó por un momento porque era una pregunta que no podía responderse fácilmente. Pero pronto me di cuenta de que esta vacilación era en vano. De todas formas, esto es un sueño. Está bien ser honesto.

Yeo-rok movió sus labios húmedos.


- También…  me gustas.

- ¿Quieres confiar en mí?

- Eh … ?

- Cuando estás pasando un mal momento o estás triste, ¿no quieres confiar en mí?


¿Por qué dices esto…?  Solo tenía dos opciones para responder : si quería confiar en él o no. Si tuviera que elegir, por supuesto… 


- Quiero confiar en ti.


Quería mostrarle mis sentimientos honestos, tanto de dolor como de placer, a Do-won y depender de él. Después de responder, me sentí aliviado por alguna razón. La excavación de Do-won poco a poco comenzó a disminuir. Y acercó sus labios, frotando su mejilla contra la mejilla de Yeo-rok.


- Entonces ¿estás embarazada?

- ¿Eh?

- Yeo-rok-si, ¿por casualidad está embarazado de mi hijo?


Yeo-rok giró la cabeza confundido. La mirada de Do-won brillaba intensamente. El corazón de Yeo-rok latía con fuerza. Ahora sus manos jugaban con sus pezones y se oían los latidos. 


- … Actor, te lo vuelvo a decir, soy beta así que no puedo quedar embarazado.


El embarazo era un secreto tan grande que tuve que tragarme mis sueños por pequeños que fueran.


- ¿En serio no?


Do-won tocó el pecho de Yeo-rok como exigiéndole la verdad. Yeorok asintió.


- Sí… Y no hicimos nada que pudiera llevarnos a tener un hijo.


Fue un accidente que ocurrió cuando salió como Chan-woo. Ahora, estaba mezclando carne con él a través de Eun Yeo-rok, e incluso esto era una ilusión.


- … … 


Do-won estaba en silencio. Y luego continuó cavando silenciosamente. El silencio se sintió frío y Yeo-rok se encogió hacia atrás. Eso fue solo por un momento.


- ¿Aún está…? 


Do-won murmuró y quitó la mano del pezón de Yeo-rok y le tocó el abdomen. Cada vez que el pene de Do-won se movía hacia dentro y hacia fuera, el estómago sobresalía un poco y luego volvía a entrar.


- Yeo-rok.

- ¿Si?


Sacó la mitad del pene que había estado introduciendo. Después de un rato, giró nuevamente el cuerpo de Yeo-rok y lo acostó boca adelante. Como ya estaba atascado, ambas piernas de Yeo-rok estaban separadas. Do-won tocó el tobillo lesionado de Yeo-rok. Aunque estaba envuelto en vendas, las delgadas líneas eran claras. Sacó su pene que estaba atrapado dentro de Yeo-rok. El jugo del amor brotó como una cascada del agujero que se había expandido hasta el diámetro de los genitales de Do-won.


Do-won agarró el tobillo de Yeo-rok y lo bajó a la altura de sus ojos. El vendaje no cubría todo el pie, por lo que los dedos sobresalían. Do-won puso el dedo del pie de Yeo-rok en su boca.


- Ah… Ugh…


Los hombros de Yeo-rok, que estaban extremadamente sensibles, temblaron violentamente. Cuando la lengua de Do-won tocó un lugar que normalmente era inaccesible, la sensación fue misteriosa y extraña. Había una luz húmeda en los ojos de Yeo-rok.


- Yeo-rok, tienes unos dedos muy bonitos.


Do-won jugó activamente con sus labios como si estuviera chupando un caramelo de miel. Con la otra mano alcanzó el escritorio y cogió su teléfono. Fue algo que dejé atrás cuando me quité la ropa antes. Do-won comienza a hablar por teléfono con alguien. Yeo-rok se preguntó con quién estaba contactando Do-won en ese momento, pero no lo demostró.


- Soy yo. Traemelo ahora.


El hombre que dio la orden finalizó la llamada y arrojó descuidadamente el teléfono sobre la cama. Quitó sus manos de los pies de Yeo-rok y agarró la sábana. Y cubrió el cuerpo de Yeo-rok con él. Parecía que el sueño estaba a punto de terminar. Yeo-rok se relajó y se sintió somnoliento. Pero entonces el agujero se abrió de nuevo y una sensación caliente y dura atravesó mi tierna carne. Lo insertó de nuevo. El agujero, que aún no se había cerrado, se abrió de par en par y succionó el pene de Do-eon como si fuera un hecho.


- Ah…  !


¿Será que esta fantasía aún no ha terminado? Yeo-rok dejó escapar un jadeo. Una feromona espesa se esparció desde Do-won. La concentración del olor era tan fuerte que excedía los niveles normales. Entonces, la conciencia de Yeo-rok estaba confusa, como si hubiera entrado en las profundidades del mar.


Pronto la puerta de la habitación del hospital se abrió y alguien entró. Era un hombre con una bata blanca. Se veían una nariz y una mandíbula familiares. Pero no pude distinguir quién era. El hombre jugueteó con algo al lado de la cama y luego cogió una jeringa.

Do-won mira preocupado al hombre.


- Por favor, cuídalo para que no te enfermes. No debes sentir ningún dolor.

- Ah… Está bien.


El hombre de la bata blanca agarró el tobillo de Yeo-rok y le quitó el vendaje con cuidado. Los tobillos hinchados de Yeo-rok quedaron al descubierto. Yeo-rok no podía entender lo que estaba sucediendo ahora. Parecía aterrador, pero me sentí cómodo, tal vez por las feromonas de Do-won. En ese momento, el pene de Do-won se movió un poco más y se hinchó.


- Ah… ugh.

Yeo-rok gimió y se estremeció. Los genitales de Do-won expandieron las paredes internas del agujero y el semen comenzó a expulsarse. El entallado ha comenzado. Yeo-rok estaba tan angustiado por el dolor en la parte inferior de su cuerpo que ni siquiera le importó dónde estaba su tobillo.


- Simplemente aguanta un poco más.


Do-won susurró cariñosamente. Luego se inclinó y besó a Yeo-rok. Nuestros labios húmedos se superpusieron y nuestras lenguas entraron dulcemente. Eso fue realmente dulce.


- Si… 


Yeo-rok gimió y chupó la lengua y la saliva de Do-won. Fue un beso profundo y dulce. El hecho de que había alguien a mi lado también empezó a desvanecerse. Como era un sueño, pensé: ¿cómo sería? Así pude dejar salir todos mis gemidos y disfrutar de los besos del jardín de duraznos. Era tan diligente como un pequeño animal que succiona leche. En ese momento, Yeo-rok sintió una sensación de hormigueo en el tobillo.


- Ugh


Me mordí la lengua sin darme cuenta. Pero Do-won continuó besándose como si nada hubiera pasado. Su mano tocó nuevamente el tobillo de Yeo-rok. Los dedos de Do-won danzaban con gracia, tanteando y aplicando fuerza. Al mismo tiempo, la oscuridad descendió sobre la conciencia de Yeo-rok. Cerré los ojos como si el sueño hubiera terminado. Los labios de Do-won se separaron lentamente. Murmuró, sus labios humedecidos con una mezcla de saliva de Yeo-rok y la suya propia.


- Yeo-rok. olvídese de huir después de disfrutar su antojo.


Continuó la observación Do-won.

















Capítulo 67 


Yeo-rok, quien había vivido como el doble de Chan-woo, había visitado un parque de atracciones cuando estaba en tercer año de secundaria. Era un viaje de graduación con sus compañeros de clase.


Como se acercaba la Navidad, había mucha gente y los villancicos resonaban en todas partes. Yeo-rok caminaba junto a sus amigos con una sonrisa. Siempre había sido alguien que se llevaba bien con los demás, pero al vivir bajo la identidad de Chan-woo, se esforzaba aún más por mostrar su mejor versión. Todo por su madre, que yacía enferma en una cama… En un momento en el que se quedó solo, Yeo-rok se dejó caer en una banca con el rostro agotado.


A su edad, ya era bastante difícil expresar sus propios sentimientos con sinceridad, pero encima tenía que fingir ser otra persona. Aquello lo agotaba tanto física como mentalmente. Soltó un suspiro.


Frente a la rueda de la fortuna, vio una olla de caridad. También notó a un payaso repartiendo globos. Llevaba ropa de colores llamativos, un maquillaje intenso y una sonrisa amable. Incluso cuando un niño que ya había recibido un globo insistió en pedirle otro de manera maleducada, el payaso no perdió la sonrisa. Yeo-rok sintió que estaba viendo su propio reflejo.


Él también vestía la "ropa" de Kang Chan-woo, se maquillaba y aguantaba cualquier inconveniencia con tal de mantener su papel. Al final, el niño le arrebató el globo al payaso y salió corriendo.


Sin embargo, el payaso no mostró ni un atisbo de molestia. Cuando otro niño se acercó, volvió a atenderlo con la misma amabilidad. La sonrisa del payaso le pareció tan triste a Yeo-rok que desvió la mirada.


Sintió un nudo en la garganta y, poco después, las lágrimas resbalaron por sus mejillas. Se apresuró a limpiarlas con el dorso de la mano. El llanto que había estado reprimiendo salió de su pecho al verse reflejado en aquel payaso. No podía permitirse llorar. Si sus ojos se hinchaban, sus amigos lo notarían. No debía poner en aprietos a Chan-woo… Mientras se recriminaba y sollozaba en silencio, una voz cálida le acarició el oído.


- Disculpa.


El payaso que había provocado sus lágrimas se encontraba ahora frente a él. Yeo-rok se apresuró a secarse el rostro.


- Toma.


El payaso le tendió un globo. El globo, lleno de helio, flotaba suavemente. Los niños que rodeaban al payaso eran, en su mayoría, de jardín de infancia o primaria. Yeo-rok, que en unas semanas cumpliría diecisiete, sintió que ya no estaba en edad de aceptar un globo, así que dudó en tomarlo.


- ¿Qué ocurre?

- Es que… ya soy mayor.

- ¿Cuántos años tienes?

- Dieciséis.

- … ¿De verdad? Entiendo.


El payaso se alejó. Yeo-rok terminó de secarse las lágrimas. De cerca, su voz sonaba muy joven y distinguida, como si no encajara con el trabajo que estaba haciendo. Se sintió extraño y se levantó para marcharse. Sin embargo, el payaso regresó.


- ¿Y esto sí lo aceptarías?


Era una rosa. Su rojo intenso contrastaba de una manera curiosa con la ropa colorida del payaso. Yeo-rok se quedó desconcertado ante la repentina aparición de la flor.


- ¿Eh? ¿Por qué me das esto…?

- Hoy estamos repartiendo globos a los niños y flores a los adultos.


Yeo-rok miró a su alrededor. Pero solo vio niños con globos; no había nadie más con una rosa en la mano.


- Me voy a cansar de sostenerla.


El payaso, con una risa ligera, le acercó más la flor. Después de tanta insistencia, rechazarla se sentía más extraño, así que Yeo-rok la tomó con cierta incomodidad.


- Te queda bien la flor.


El payaso sonrió. A pesar del maquillaje grueso, su mandíbula definida y sus facciones sugerían que no era una persona común. Unos días después, Yeo-rok se enteró por un amigo de que un actor famoso había aparecido en el parque de atracciones donde habían ido de viaje de graduación.


Había participado en un evento benéfico repartiendo globos. Fue entonces cuando Yeo-rok comprendió que el payaso que le había dado la rosa era un actor. Por eso le había parecido que algo en él no encajaba del todo. Sin embargo, nunca sintió curiosidad por saber quién era. Como el viento invernal que pasa y desaparece, simplemente se olvida



***



Yeo-rok entreabrió los párpados. El alto techo apareció ante su vista, recordándole que estaba en el presente, no en su pasado a los dieciséis años.


- Ah…


Después de soñar con Do-won y compartir un momento íntimo con él, ahora soñaba con el payaso. Era una sensación extraña. Si el sueño con Do-won había sido impulsado por la fiebre y el deseo, el del payaso era un recuerdo real.


A veces, Yeo-rok revivía experiencias pasadas en sus sueños. Casi siempre, su madre era la protagonista, pero esta era la primera vez que el payaso aparecía, lo que lo hacía aún más inusual. Abrió por completo los ojos. El candelabro apagado entró en su campo de visión.


Era una escena completamente diferente a la luz fluorescente gastada de su habitación en la azotea. Y su cuerpo se sentía extremadamente cómodo. No estaba acostado sobre un futón en el suelo, sino sobre un colchón más suave y espacioso que cualquier cama de hospital que hubiera probado.


Era una sensación nueva. Pudo ver la ventana de la terraza. Las cortinas estaban corridas, y a través de ellas se filtraban luces que recordaban a un árbol de Navidad. Los muebles, incluidos el sofá y la mesa, armonizaban con lujo. Era como haber entrado en otro mundo.


Yeo-rok se preguntó si aún seguía soñando. ¿Acaso volvería a abrazar a Do-won. El pensamiento lo hizo sonrojarse. De pronto, sintió un peso sobre su abdomen. Bajó la mirada. Una mano masculina, de huesos marcados, descansaba sobre él. Su calor corporal y el dulce aroma que lo envolvía le resultaban familiares. Instintivamente, giró la cabeza hacia la fuente de aquel olor.


- ¿Ya despertaste?


Do-won lo estaba mirando.


- ¡Ah…!


Un gemido escapó de los labios de Yeo-rok ante el impacto de la inesperada belleza de Do-won.


- Duerme un poco más. Aún es madrugada.

- A-ah… sí…


Respondió torpemente. El cielo nocturno aún se distinguía a través de las cortinas, y la tenue luz del cuarto le confería un aire acogedor. De repente, Yeo-rok sintió un extraño vacío. Bajó la mirada para ver qué ocurría.


- ¡Ah!


Su cuerpo estaba completamente desnudo. A duras penas contuvo un grito. Y su tobillo izquierdo, que antes tenía vendado, ahora estaba enyesado y descansaba sobre un cojín, con excepción de sus dedos. Recordaba que antes de dormir solo tenía una venda…


- ¿Eh…?


Do-won ladeó la cabeza, extrañado por su reacción.


- ¿Qué pasa?

- A-ah, no, es solo que… ¿qué pasó con mi tobillo?


Los grandes ojos de Yeo-rok reflejaban su desconcierto. Do-won suspiró suavemente.


- Yeo-rok, ¿no lo recuerdas? Tu estado empeoró de repente, así que recibiste tratamiento adicional y te enyesaron.

- ¿De verdad…?


Yeo-rok volvió a mirar su tobillo. El doctor Cha Geon-su había dicho que monitorearía su evolución, así que parecía que ya había previsto esta situación. Movió los dedos de los pies para comprobar si sentía dolor. No dolía. De repente, recordó el momento en su sueño en el que Do-won le chupaba los dedos de los pies con la lengua. Había sido tan vívido que ahora le resultaba incómodo mirarlo a los ojos. Para desviar el tema y aclarar una duda que tenía en mente, observó a su alrededor.


- ¿Dónde estamos?

- ¿Aquí?


Do-won lo atrajo hacia sí con calidez. A diferencia de Yeo-rok, que estaba completamente desnudo, él llevaba ropa de estar en casa. Aun así, el tejido era tan ligero que su calor corporal se transmitía por completo a Yeo-rok.


- Es mi habitación.

- ¿Eh? ¿La habitación del actor?

- La habitación del hospital donde estabas debía ser ocupada por otro paciente en estado crítico. Además, como tu lesión no requería una hospitalización prolongada, pensé que era mejor darte el alta. Pero como no podías vivir solo en la azotea en tu condición, te traje aquí.

- ¿Qué?


Yeo-rok, atónito, volvió a inspeccionar el lugar. Recordó la vez que había sido trasladado a la habitación de Do-won tras desmayarse cargando un bote de pintura. Pero el entorno ahora era distinto, así que por un momento pensó que se trataba de otra habitación del hospital.


En conclusión, estaba en la mansión de Do-won. El momento que tanto había querido evitar—vivir juntos—estaba a punto de hacerse realidad. Se había dormido con fiebre y, al despertar, se encontraba en esta situación inesperada. Sentía que su cabeza iba a explotar. Do-won acarició su mejilla con ternura.


- Me preocupaba la seguridad en esa azotea. No hay garantía de que alguien como Kang Chan-beom no vuelva a aparecer.

- E-eso es cierto, pero…


Yeo-rok respondió, hipnotizado, pero luego abrió los ojos de golpe.


- ¿Qué pasó con Chan-beom?


Recordó la motosierra que Do-won sostenía en ese momento. Su corazón latió con inquietud.


- Lo calmé y lo envié al hospital.

- ¿De verdad?

- Sí. Resulta que es el hermano de Chan-woo. Por eso no pude hacerle nada demasiado grave.


Al parecer, no había ocurrido nada sacado de una película de terror. Dado lo mucho que Do-won admiraba a Chan-woo, era lógico que no pudiera ignorar el lazo de sangre. Yeo-rok se sintió aliviado… pero solo por un momento. Una nueva preocupación surgió en su mente. Do-won le había dicho a Chan-beom que eran pareja. Si Chan-beom seguía creyendo en ese malentendido, sería problemático.


- Actor, ¿dónde está Chan-beom ahora?

- Está hospitalizado.

- Dígame en qué habitación está.

- ¿Por qué?

- Él cree que estamos saliendo.


El solo pensar que Chan-beom pudiera contarle a Chan-woo algo erróneo lo hizo estremecerse.


- Ah, por eso no te preocupes. No habrá malentendidos.

- ¿Le dijo la verdad?

- Sí.


Do-won asintió. Yeo-rok suspiró de alivio, pero aún quedaba un obstáculo por superar. La convivencia con Do-won, algo que debía evitar a toda costa. Por ahora estaba en su habitación, pero al ser su asistente doméstico, lo más probable era que le asignaran otra habitación y lo trasladaran.


Aun así, la idea de vivir bajo el mismo techo que Do-won lo hacía sentir inquieto. Intentó buscar una salida a esta situación. Era una emergencia, por lo que su expresión lo delataba por completo. Sus cejas caídas y sus labios temblorosos parecían a punto de estallar en llanto.


- ……


Do-won, que lo observaba con detenimiento, soltó un suspiro.


- Sé que me odias, Yeo-rok.

- ¿Eh? ¡No! No es eso. No lo odio, actor.


Yeo-rok negó con ambas manos, nervioso.


- Entonces, ¿por qué te incomodo tanto?


La expresión de Do-won reflejaba claramente su decepción. Al verlo así, Yeo-rok sintió culpa y encogió los hombros.


- N-no es eso… Solo que con esta pierna no podré hacer bien la limpieza ni la lavandería.


Do-won esbozó una sonrisa comprensiva.


- ¿Lo olvidaste, Yeo-rok? Dijiste que me ayudarías.

- ¿Eh...? ¿Con qué...?


Los grandes ojos de Yeo-rok parpadearon con inocencia.


- A conquistar a Kang Chan-woo.

- Ah…


Recordó la promesa que le había hecho a Do-won la vez que fue a visitarlo a la azotea. Do-won le había confesado que le gustaba Chan-woo, pero este seguía escapando de él, lo que lo tenía preocupado.


Al saber que Yeo-rok conocía a Chan-woo, le pidió ayuda. Hasta que Chan-woo regresara de EE.UU., Yeo-rok debía seguir actuando como su doble. Pero si se encontraba con Do-won haciéndose pasar por Chan-woo, corría el riesgo de que la farsa se descubriera o, peor aún, de que se involucraran físicamente. Por eso había decidido que lo mejor sería darle consejos sobre los gustos de Chan-woo, para así evitar situaciones desfavorables.


- S-sí, es cierto…


- Así que no tienes que preocuparte por hacer trabajos pesados. Solo necesito que me ayudes con mi amor.


Do-won le sostuvo la mano con firmeza, hablándole con dulzura.













Capítulo 68 



Yeo-rok siempre lo pensaba: la temperatura corporal de Do-won era más alta que la de los demás. Cuando lo tocaba, se sentía cálido, firme y a la vez suave, lo que hacía que quisiera sostenerlo por más tiempo. Y eso lo asustaba, porque sentía que también su corazón se acercaría demasiado. Con cautela, soltó la mano de Do-won. En los ojos de Do-won apareció un destello de decepción, pero rápidamente recuperó la compostura.


- De ahora en adelante, cuida de mí.


Yeo-rok dudó antes de responder. Según Chan-beom, Chan-woo ya había regresado de EE.UU. Si eso era cierto, Yeo-rok ya no necesitaba ayudar a Do-won.


Pero el comportamiento de Chan-beom no le daba confianza. El único medio de comunicación entre Chan-woo y Do-won era el teléfono de Chan-woo, y, sin embargo, Chan-beom no parecía haber venido a recuperarlo. En cambio, había intentado intimidar a Yeo-rok, lo había abofeteado y casi había hecho algo imperdonable.


Por eso, Yeo-rok había huido con el teléfono de Chan-woo. Y tras eso, Chan-beom dejó de preocuparse por el dispositivo y se enfocó en la relación entre Yeo-rok y Do-won. Si bien la relación entre los hermanos siempre había sido mala, Yeo-rok pensó que, por el hecho de ser familia, Chan-beom tal vez estaba diciendo la verdad. Pero había sido una mala decisión. Así que, en realidad, nada había cambiado.


- Sí… de acuerdo.


Le costó responder, pero no tenía opción. Ya había prometido ayudar a Do-won, y, además, ser su doble le convenía. Sobre todo porque él lo había salvado. Pero convivir con él… eso sí que no. No debía ser así. ¿Cómo había terminado en esta situación? Estaba confundido. Se llevó la mano a la sien, y en ese movimiento, la sábana se deslizó, dejando su pecho al descubierto.


- ¡Ah!


En ese instante, le vino a la mente el recuerdo del Do-won de su sueño, acariciando sus pezones. De repente, el calor subió a su rostro y se sintió aún más avergonzado de estar frente a él. Rápidamente, se cubrió con la sábana.


- Yo… quiero p-ponerme ropa.

- Justo pensaba vestirte. Has sudado mucho.

- ¿Eh?


Yeo-rok se quedó sin aire. Ya había estado desnudo ante Do-won una vez, cuando se hacía pasar por Chan-woo. Pero esta vez, estaba frente a él como Yeo-rok. ¿Y si había descubierto su mentira? Con los nervios de punta, miró con cautela la expresión de Do-won. Sin embargo, su mirada era diferente a la que tenía cuando veía a Chan-woo. Mantenía cierta distancia.


- Yeo-rok, necesitas subir de peso.

- ¿Qué?

- Siempre pensé que Chan-woo estaba delgado, pero tú lo estás aún más.

- Ah…


Era curioso. En realidad, Do-won nunca había conocido al verdadero Chan-woo, y, sin embargo, los veía como personas diferentes. Eso significaba que, para él, Yeo-rok y Chan-woo no eran la misma persona.


- Espera un momento.


Do-won se levantó y fue hasta la mesa en medio de la habitación. Allí había un pijama y ropa interior. Tomó ambas cosas y regresó a la cama. El pijama tenía un tono lavanda, como la flor empapada en rocío. Con naturalidad, Do-won levantó la parte superior del pijama, listo para vestirlo.


- Yeo-rok, levanta los brazos.

- ¿Por qué?

- ¿Cómo que por qué? Para vestirte.


Las mejillas de Yeo-rok se tiñeron de un leve rubor.


- N-no, no hace falta. Yo puedo hacerlo solo.


¿Qué estaba diciendo este alfa? Desconcertado, Yeo-rok le arrebató el pijama de las manos y comenzó a vestirse a toda prisa. Si tardaba demasiado, su cuerpo acabaría bajo las manos de Do-won, y solo de pensarlo, se moría de vergüenza. Se puso la parte superior y abrochó los botones con rapidez. Luego hizo lo mismo con la parte inferior. En un solo segundo, se colocó la ropa interior y subió los pantalones. A pesar de la escayola, el pantalón tenía la pernera lo suficientemente ancha para que pudiera ponérselo sin problema. En cuestión de segundos, su piel quedó completamente cubierta por el pijama.


Suspiró aliviado. Pero al mirar a Do-won, notó que su expresión era tensa. Sus cejas estaban fruncidas y su mirada destilaba frialdad.


- Eh… ¿Do-won?


Yeo-rok se sintió inquieto. ¿Había hecho algo malo? Solo se había vestido rápidamente…


- Yeo-rok, veo que puedes hacerlo todo solo.

- Ah… Bueno… sí…


Era obvio. Un hombre de más de veinte años no necesitaba ayuda para vestirse. De hecho, lo raro era lo contrario. No entendía la lógica de Do-won. Después de un silencio breve, Do-won lo recostó en la cama. Su expresión seguía rígida, pero su tacto era cálido y gentil. Con cuidado, deslizó su mano por el rostro de Yeo-rok hasta tocar sus labios.


- Ya se curó la herida de tu boca. Te quité la tirita.

- Ah…


Llevó los dedos a la zona que había estado cortada por el golpe de Chan-beom. Ya le resultaba extraño que al hablar no sintiera dolor. Parece que la herida no había sido tan profunda como pensó. La mano de Do-won se movió entonces hasta su frente y la acarició con suavidad.


- Ya no tienes fiebre. Qué alivio.

- Ah…


La fiebre. Con todo el caos, el cambio de lugar y la incertidumbre sobre Chan-beom, se había olvidado de ella. Horas atrás, sentía que se moría, pero ahora estaba demasiado tranquilo. En cambio, el recuerdo del sueño en el que su piel se unía a la de Do-won seguía ardiendo en su mente y en su cuerpo.


Cuando sus ojos se cruzaron con los de Do-won, su rostro se calentó aún más. Cerró los ojos, avergonzado. Y entonces, el sueño comenzó a invadirlo de nuevo, como el vaivén de una marea. Bostezó, cubriéndose la boca con la mano.


- Yeo-rok, ¿tienes sueño?

- Ah… yo…


Abrió los ojos levemente y vio los de Do-won, cálidos y llenos de ternura. Parecía dispuesto a consentirlo todo. Sin pensarlo demasiado, Yeo-rok asintió.


- Sí, tengo sueño.

- Entonces duerme un poco más.


Do-won levantó la sábana y lo cubrió con ella. El gesto fue tan reconfortante que Yeo-rok cayó más hondo en el letargo. Do-won lo observó en silencio por un momento. Luego, con delicadeza, acarició su mejilla y se levantó con cuidado.




***


Do-won salió al pasillo y comenzó a caminar hacia su destino. El rostro y la mirada afectuosa con los que había tratado a Yeo-rok momentos antes habían desaparecido por completo. Ahora, su expresión carecía de emoción, como la de un monstruo sin alma.


Su destino era la biblioteca del ala este. Al abrir la puerta, se encontró con Ji-ho, quien estaba sentado en una silla de madera, bebiendo una lata de cerveza.


- Vaya, Joo Do-won, ¿qué haces aquí a estas horas?


Ese era el espacio que Ji-ho utilizaba para trabajar cuando estaba en la mansión, y Do-won solía visitarlo allí para conversar.


- Necesitaba hablar contigo. Pero, ¿por qué estás bebiendo cerveza en lugar de whisky?


Sabía que Ji-ho solía preferir el whisky.


- Comí karaage en la cena y me apetecía una cerveza. Así que me la estoy tomando ahora.

- Ya veo.


Después de esa charla trivial, Do-won tomó asiento frente a Ji-ho. Para cualquier otra persona, su expresión parecería indiferente, pero en él, incluso la impasibilidad tenía la elegancia de una sesión de fotos de alta gama. Ji-ho se ajustó las gafas y preguntó:


- ¿Estás satisfecho?

- ¿De qué hablas?

- De haber dejado postrado a Yeo-rok después de joderle el tobillo.


Ante esa afirmación, una sonrisa sutil apareció en los labios de Do-won.


- Si alguien más te escuchara, pensaría que le hice algo terrible.

- No es una suposición, es la realidad.

- Solo le afecté un poco los ligamentos.

- Eso es lo mismo.


Ji-ho puso cara de incredulidad.


- ¿No se supone que te gusta Yeo-rok?

- Por supuesto que me gusta.


Los ojos de Do-won brillaban con una intensidad ardiente.


- Pero cada vez que lo atrapo, intenta escapar. Una y otra vez. Así que no tuve opción.


Suspiró con resignación antes de añadir:


- Pero porque es Yeo-rok, me detuve en ese límite.


La mente de Do-won funcionaba de manera distinta a la de una persona común, pero para él, aquello sí había sido una muestra de consideración. Después de todo, solo había intervenido en sus ligamentos bajo anestesia. Si hubiera sido otra persona, como mínimo habría terminado con una fractura… o en pedazos.Ji-ho frunció el ceño.


- ¿Y Yeo-rok no sabe que le tocaste el tobillo?

- No. Lo hice cuando no estaba consciente. No debía sentir dolor, ¿verdad?


El rostro de Do-won estaba lleno de preocupación por Yeo-rok. Ji-ho podía notar lo mucho que le importaba, aunque su manera de demostrarlo fuera completamente anormal.


- De haber asignado a los guardaespaldas antes, Yeo-rok no habría terminado en manos de ese maldito en celo.


El entrecejo de Do-won se frunció con fuerza, y una locura desbordante lo envolvió.


- Hay un margen de tiempo entre la asignación de seguridad y su llegada al lugar. No imaginé que algo ocurriría en ese lapso...


La mirada de Do-won se volvió más afilada que una navaja de carnicero. En un movimiento repentino, tomó la lata de cerveza de Ji-ho y la lanzó contra la pared. El sonido sordo del impacto resonó en la habitación mientras la cerveza salía disparada en todas direcciones, como si de una tormenta se tratara. Ji-ho bajó la cabeza de inmediato.


- Lo siento.

- La próxima vez, ocúpate de todo con rapidez. Si algo le vuelve a pasar a Yeo-rok, lo primero que romperé será tu maldita cabeza.

- Agh… entendido…


Ante la amenaza de Do-won, Ji-ho sintió un escalofrío recorriéndole el cuero cabelludo. La maldita personalidad de ese tipo empeoraba día a día. Cuando el verdadero rostro de Joo Do-won saliera a la luz, el mundo entero quedaría en shock. Aunque, probablemente, Ji-ho no viviría lo suficiente para verlo. Tras su arrebato, Do-won recuperó la calma y comenzó a golpear suavemente la mesa con los dedos. El sonido de sus uñas contra la madera era nítido.


- Hyung tú tienes las pertenencias de Yeo-rok, ¿verdad?

- Sí. Por cierto, hace un rato patrullé los alrededores de la fábrica donde estaba Kang Chan-beom, por si había algún periodista siguiéndote. Ahí encontré el teléfono de Yeo-rok destrozado en un callejón.

- ¿Ah, sí? Deshazte de él.

- Entendido. Lo demás, lo recogí de su habitación en el hospital. ¿Quieres que te lo dé?

- No hace falta. Guárdalo tú y entrégaselo a Yeo-rok más tarde.


Do-won dibujó una sonrisa enigmática antes de continuar.


- ¿Ya te ocupaste de Kang Chan-beom?

- Sí… Siguia respirando, así que lo llevamos al hospital.


Ji-ho respondió con pesadez. Do-won soltó una risa ligera. Sus dientes perfectamente alineados brillaban con una blancura impecable.


- Bueno, aunque sobreviva, su vida ya está arruinada.

- ……

- Haz que su desaparición parezca un caso de persona extraviada.

- ¿No podemos deshacernos de él de inmediato?

- No. Aún lo necesito para algo.

- ¿Para qué?

- Es un secreto.


Los ojos de Do-won se curvaron como los de un zorro. Ji-ho suspiró y se metió un trozo de calamar seco en la boca, masticando con frustración. Hace unas horas, había ido a la fábrica abandonada junto con el equipo de seguridad privada.


Allí encontraron a Kang Chan-beom tirado en el suelo, hecho un desastre. Era la imagen habitual después de que pasara por las manos de Do-won, pero esta vez el nivel de daño era especialmente brutal. Incluso algunos empleados habían vomitado en el acto.


Ji-ho en ese momento se había mostrado indiferente, pero ahora comenzaba a sentirse mareado. Se levantó rápidamente y fue hasta el minibar en la esquina del estudio. Sacó otra lata de cerveza y bebió de inmediato. No podía seguir con la conversación estando completamente sobrio. Con la mente algo nublada, Ji-ho regresó a la mesa donde estaba Do-won y se dejó caer en la silla.


- ¿No podías haber sido más moderado con Kang Chan-beom? Su cuerpo parecía un trapo viejo.

- Estaba muy molesto.

- ¿Qué te dijo para cabrearte así?

- No fue exactamente Kang Chan-beom… más bien, su familia.


La mirada de Do-won se enfrió aún más.


- ¿Su familia?


Ji-ho frunció el ceño, sin entender a qué se refería. Pero Do-won no le dio oportunidad de indagar más y cambió de tema.


- No le digas nada de esto al presidente.


Se refería a su padre, Joo-bin.


- ¿Por qué?

- Hasta ahora, todo lo que ha pasado tenía que ver conmigo, pero esta vez es diferente. Solo va a pedirme que despida a Yeo-rok.


Do-won habló con la certeza de quien predice el futuro. Ji-ho permaneció en silencio un momento antes de preguntar con cautela:


- Dime la verdad. ¿Por qué contrataste a Eun Yeo-rok?

- ¿Qué?

- El primer mes le diste tareas fáciles, el segundo lo hiciste quedarse en una habitación VIP del hospital, y ahora prácticamente lo tienes secuestrado.

- No es que lo parezca. Lo haré.

- ¿Qué?

- Es lo más seguro en muchos sentidos.


Ji-ho se llevó ambas manos a la frente.


- ¿Y qué vas a hacer cuando el presidente se entere?

- Pensaré en eso cuando llegue el momento.


Do-won respondió con total calma. Ji-ho se quitó las gafas y aflojó un poco los botones de su camisa, sintiendo que su paciencia se evaporaba.


- ¿Desde cuándo te gustan los chicos como Eun Yeo-rok?


Recordó las personas con las que Do-won había estado antes: todas con una belleza madura y una sensualidad destacada. Nada que ver con Yeo-rok, que parecía un pequeño animal indefenso. Do-won bajó sus largas pestañas.


- Ni yo mismo sabía que me pasaría esto.

- ¿Qué? ¿De verdad te gusta?


En lugar de responder, Do-won levantó la cabeza. Sus ojos azules parecían ligeramente humedecidos.


- Hyung, cuando ves a alguien que ha vivido lo mismo que tú, ¿qué sientes?

- Un sentimiento de identificación.

- ¿Y si esa persona te pide algo?

- Me preocuparía, pero depende de qué pida. A menos que sea alguien cercano…

- Imagina que esa persona, en medio de todo ese conflicto, me salva la vida. ¿Cómo actuarías después de eso?

- Me sentiría agradecido y querría ayudarle en lo que pidiera…


Do-won golpeó suavemente la mesa tras escuchar la respuesta de Ji-ho.


- Así es como me siento.

- ¿Eun Yeo-rok te pidió algo?


Al notar una conexión oculta entre ellos, Ji-ho se sintió intrigado y se inclinó ligeramente hacia adelante.


- Pero él no lo recuerda.

- ¿Por qué no?


Do-won no respondió. Parecía querer ocultarlo. Por eso, Ji-ho solo pudo decir lo que le parecía más sensato dentro de los límites de la lógica.


- ¿No deberías llevarlo al psiquiatra?

- No. Tengo un método más efectivo para ayudarle a recordar.

- ¿Cuál?

- Sexo.


Ji-ho sintió como si hubiera pisado en falso mientras caminaba con normalidad. ¿Qué demonios acaba de decir este lunático? Se puso de nuevo las gafas que se había quitado antes.


- ¿De qué estás hablando?

- Es el método más adecuado para Eun Yeo-rok.


Los ojos de Do-won brillaban con un matiz sugerente. Ji-ho sintió una creciente compasión por Yeo-rok. No podía imaginar qué tipo de favor le había pedido a alguien que, aunque por fuera parecía sofisticado, por dentro era completamente retorcido. Chasqueó la lengua.


- Y, hyung, hay otra cosa que quiero preguntarte.

- ¿Q-qué cosa…?

- ¿Sabes en qué estado está el tipo que le disparó la ballesta a Eun Yeo-rok?

- Se ha recuperado bastante. Lo trasladaron a una habitación general.

- ¿Sí? Entonces tendré que hacerle una visita pronto.


La expresión de Do-won era relajada, pero Ji-ho sintió un escalofrío recorrerle la espalda.


- Oye. ¿Qué estás planeando ahora?

- Solo una pequeña reunión.

- ¿Investigaste su identidad?

- Sí. El presidente quería entregarlo a la policía, pero pensé que sería mejor averiguarlo por mi cuenta primero.

- Entonces envíame los datos a mi teléfono.

- De acuerdo.


Cuando Ji-ho aceptó, Do-won se levantó, dando por terminada la conversación.



***


- Fresas… se ven deliciosas… Mmm…


Las mejillas de Yeo-rok, sumido en su sueño, estaban suavemente sonrojadas. Incluso sacó la lengua, como si estuviera saboreando algo en su imaginación.


- ¿Fresas esta vez?

- Es que las fresas de invierno son dulces y deliciosas… Mmm…


Yeo-rok, que seguía hablando dormido, de repente escuchó una voz cálida y abrió los ojos de golpe. Ante él, iluminado por la luz del sol, estaba el rostro de Do-won. Era tan hermoso que parecía irreal. Todavía aturdido por el sueño, Yeo-rok se quedó completamente congelado, como si hubiera recibido una descarga eléctrica. El brazo de Do-won estaba sosteniendo su nuca.


- ¡Huk!


Yeo-rok se incorporó apresuradamente y se apartó hacia un lado. Entonces, Do-won tomó su muñeca con suavidad. Su tacto era afectuoso, pero escondía una sutil firmeza.


- Yeo-rok, si vas a quedarte aquí, tendrás que acostumbrarte a estar conmigo.

- ¿Eh?


Los ojos de Yeo-rok se abrieron de par en par. No estaba seguro de haber escuchado bien.


- ¿Q-qué quiere decir con “aquí”?

- Aquí.

- ¿Este no es su cuarto, actor?


El desconcierto hizo que repitiera la pregunta.


- Sí, lo es.


Do-won asintió con naturalidad. El rostro de Yeo-rok palideció. No entendía por qué debía compartir habitación con él. No eran familia. Además, él solo era un empleado en prácticas. Incluso si fuera un sirviente, podía instalarse en el ático o en un almacén.


- E-Entonces… ¿V-vamos a dormir en la misma habitación todo el tiempo?

- Sí, por supuesto.


Do-won hablaba como si no fuera nada fuera de lo común. Yeo-rok sintió un mareo, pero se obligó a mantenerse firme. Ni siquiera en sus sueños más locos había imaginado algo así.


- ¿P-por qué?


Su voz tembló de la incredulidad.


- Tienes el tobillo lesionado. Vivir solo sería incómodo, así que te ayudaré.

- P-pero usted está ocupado…

- En marzo empiezo el rodaje de un drama, pero hasta entonces solo tengo algunos compromisos menores.


Do-won sonrió levemente.


- Así podré concentrarme más en seducir a Chan-woo. Y para eso, necesito que me ayudes.


Eso significaba que debía quedarse con Do-won hasta que su tobillo sanara. Ante esta nueva situación, Yeo-rok sintió que el mundo se le venía encima.



escayola: Yeso fino


Capítulo 69 En este momento, Yeo-rok estaba embarazado. Aún se encontraba en las primeras etapas, pero su cuerpo estaba atravesando una transformación de un omega recesivo a un omega de extrema dominancia, tratando de estabilizarse. Debido a este proceso, su actividad en las glándulas de feromonas era lenta, haciéndolo parecer un beta. Sin embargo, a medida que el feto creciera, sus feromonas se intensificarían y su abdomen comenzaría a notarse. Lo más problemático era que Yeo-rok había vivido sus 21 años creyendo que era un beta, por lo que no tenía idea de cómo controlar sus feromonas. Ya estaba constantemente preocupado de que Do-won descubriera su embarazo mientras iba y venía del trabajo, así que compartir habitación con él era una completa pesadilla. - ¿Esto también será un sueño? En un intento de escapar de la realidad, Yeo-rok se pellizcó la mejilla. Sintió la carne presionando contra sus encías con una claridad aterradora. No, esto era completamente real. - Yeo-rok, no tienes buen semblante. ¿Te sientes mal? Has estado durmiendo mucho… Do-won le acarició la frente suavemente. El impacto de la situación se reflejaba sin filtro en el rostro de Yeo-rok. No podía permitirse alterarse demasiado o Do-won sospecharía, así que decidió mantener la calma. Después de todo, había un viejo dicho: Incluso en la guarida del tigre, uno puede sobrevivir si mantiene la cabeza fría. Con cuidado, apartó la muñeca de Do-won. - No, estoy bien… - Si sientes la más mínima incomodidad, dímelo. Do-won sonaba increíblemente considerado. Pero Yeo-rok no podía simplemente decir: “Me incomoda estar con usted, actor. Prefiero volver a mi habitación en la azotea.” No quería lastimarlo. Y, en cualquier caso, tampoco podía hacerlo. - Sí… lo haré. No pudo decir nada más. El peso de la situación le cayó de golpe, haciéndolo bajar la cabeza. Do-won también inclinó la suya, siguiéndole la mirada. Sus ojos se encontraron de nuevo. Sobresaltado, Yeo-rok retrocedió un poco. Su corazón latía desbocado. - ¿P-por qué me mira así? - Lo pensé antes, pero en las mañanas pareces aún más hermoso. El inesperado cumplido hizo que Yeo-rok se sonrojara furiosamente. - No diga tonterías… Se cubrió la cara con ambas manos. Después de despertar, no podía verse bien de ninguna manera. - Lo digo en serio. Do-won se enderezó con una sonrisa radiante y le acarició el cabello con ternura. El toque hizo que Yeo-rok levantara la vista. Sus ojos se encontraron una vez más. Eran cálidos. - Dijiste que querías fresas, ¿verdad? - ¿Eh? - Te escuché murmurar en sueños. - Ah… sí… Yeo-rok se lamentó internamente. Cada vez que comía con Do-won, terminaba comiendo dos platos o más. Seguramente ya pensaba que era un glotón, y ahora encima había estado soñando con fresas. - ¿Qué quieres desayunar? Los ojos de Do-won brillaban con entusiasmo. Parecía que estaba listo para cruzar medio mundo y adentrarse en la selva solo para traerle frutas tropicales. - Eh… nada… solo fresas… Si Do-won no hubiera mencionado el sonambulismo, incluso Yeo-rok no lo habría expresado. - ¿Hay algo que no pueda comer o alguna alergia alimentaria? - No, como de todo. - Entendido. Oh, aquí. La mano de Do-won se dirigió hacia la esquina del ojo de Yeo-rok. Tocó la parte hundida en el interior del ojo y luego retiró la mano. Parece que tenías lagañas. - ¡Ah…! Yeo-rok gimió y bajó la cabeza nuevamente. Era una reacción natural del cuerpo humano, pero quería mostrarse lo más impecable posible frente a Do-won. Tenía que lavarse la cara de inmediato. Cuando apoyó las manos en la sábana para levantarse, vio su pie enyesado. Nunca había sufrido una lesión así en su vida, por lo que apenas en ese momento tomó verdadera conciencia de ello. - Yeo-rok, ¿vas a levantarte? - Sí… necesito ir al baño… ¿Actor, no hay muletas? - No, no hay por ahora. - Ah… - No te preocupes. En su lugar, yo seré tus muletas. Do-won habló con firmeza y cargó a Yeo-rok en sus brazos. *** Las ramas desnudas de los árboles se agitaban con el viento en la mansión. Como la ola de frío había comenzado esa semana, la mayoría del personal permanecía en el edificio o en la casa de huéspedes realizando sus tareas. Sin embargo, Cheol-min estaba afuera en el jardín, transportando leña con solo una chaqueta acolchada ligera. - ¿No tienes frío? Ji-ho, que vestía un abrigo Chesterfield de color carbón, miró a Cheol-min con incredulidad. - ¡Un verdadero hombre debe resistir el frío! En días como este, hay que vestirse ligero y soportarlo con fuerza de voluntad. Cheol-min parecía listo para enfrentarse a un tigre blanco si apareciera de repente. Ji-ho chasqueó la lengua y sacudió la cabeza. - Tú verás. Yo me vuelvo adentro. Hm… Cheol-min observó a Ji-ho con detenimiento y ladeó la cabeza. Normalmente, Ji-ho tenía una mirada nítida y se afeitaba meticulosamente, siempre con un aspecto pulcro. Pero hoy se veía desarreglado. - Hyung, ¿durmió en la mansión? - Sí. - Usted siempre duerme en su casa, ¿por qué esta vez no? - Tenía un asunto urgente. Después de que Do-won regresó de madrugada, Ji-ho se quedó bebiendo cerveza y terminó quedándose dormido en la biblioteca sin darse cuenta. Cuando el sonido de la alarma de su teléfono lo despertó, sintió un dolor de cabeza intenso y una sensación de sofoco, así que salió a tomar aire fresco de camino a la farmacia. - Ya veo. Hoy la mansión está bastante ajetreada. El actor está en la cocina ahora mismo. - ¿Por qué? - Está preparando el desayuno. Estaba limpiando caballa y todo. Maneja el cuchillo increíblemente bien. La expresión de Ji-ho se tornó en una de resignación, como si hubiera llegado el momento que temía. Por otro lado, Cheol-min no captaba la situación. - No entiendo. El actor solo cocina en días especiales. - ¿Sabes que Yeo-rok está aquí? - ¿Eh? ¿Yeo-rok está en la mansión? Cheol-min empezó a mirar a su alrededor con urgencia. - ¿Cuándo llegó? - Do-won lo trajo anoche. - Debió ser después de que me fui del trabajo. No tenía idea. - Por eso está cocinando. - ¿Por Yeo-rok? - Sí… - El actor realmente se enamoró a primera vista… Ante las palabras de Cheol-min, Ji-ho también suspiró y asintió. La primera vez pensó que eran tonterías, pero viendo el comportamiento de Do-won, se dio cuenta de que era verdad. Desde el principio, Do-won había contratado a Yeo-rok con una intención clara. Eso significaba que se habían encontrado antes de la entrevista. Sin embargo, ambos actuaron como si fuera su primer encuentro. ¿Por qué lo hicieron? Además, considerando el entorno en el que se movía Yeo-rok, no había ninguna razón para que coincidiera con Do-won en su vida privada. A menos que ocurriera una coincidencia forzada como en los dramas o novelas. Por si fuera poco, aunque Yeo-rok supuestamente le había pedido algo a Do-won, no recordaba nada al respecto. Así que, en teoría, Do-won podía ignorarlo sin problema, sin necesidad de asumir ningún riesgo. Sin embargo, el hecho de que estuviera actuando de manera tan activa era prueba de que tenía un gran interés en Yeo-rok. La vida realmente es impredecible… - Menos mal que Yeo-rok es un beta… Si estuviera embarazado… ugh. Ji-ho negó con la cabeza. *** Sentado en la cama, Yeo-rok sorbía lentamente un té de yuzu. Frente a él, sobre la mesa de cama, había un plato lleno de fresas. Tomó una con el tenedor y se la llevó a la boca. El sabor agridulce se expandió en su paladar, dando un color vivo a sus pálidas mejillas. Más temprano, Do-won le había ayudado a lavarse la cara y a cepillarse los dientes. Yeo-rok había insistido en que podía hacerlo solo, pero la gentil obstinación de Do-won fue imposible de rechazar. Incluso le aplicó productos básicos de cuidado facial. Tras ese gesto, algo excesivo, Yeo-rok regresó a la cama. Veinte minutos después, Do-won volvió y lo llevó al comedor. Sobre la gran mesa había un desayuno preparado con esmero: arroz multigrano, sopa de algas con carne de res, caballa asada, berenjenas sazonadas, tortitas de calabaza y anchoas caramelizadas con frutos secos. Do-won no mencionó que lo había cocinado él, pero la situación indicaba que había sido su mano la que preparó la comida. Y al probarlo, Yeo-rok lo confirmó. A pesar de que el menú era similar al de un hospital, la diferencia en el sabor era abismal. Los ingredientes eran frescos, el condimento equilibrado, y cada bocado tenía un umami irresistible. La caballa asada fue la mejor que Yeo-rok había probado en su vida. Gracias a eso, terminó comiéndose tres tazones de arroz. De regreso a la habitación, Do-won volvió a cepillarle los dientes y lo acomodó en la cama. Luego sacó la mesa portátil, y una de las empleadas le llevó el té de yuzu y las fresas. Antes de salir, Do-won le dijo que disfrutara su comida y se marchó por asuntos pendientes. Así que ahora Yeo-rok estaba solo, disfrutando tranquilamente su postre. Cuando le quedaban apenas dos fresas y casi había terminado el té, de repente cayó en cuenta. No era momento de relajarse así. - Esto es un problema… Si las cosas seguían así, tendría que pasar las 24 horas del día con Do-won en la misma habitación. Durante el tiempo restante del contrato, debía ocultar su embarazo mientras interpretaba el papel de Chan-woo. ¿Cómo había acabado en esta situación? Dejó la taza sobre la mesa y se llevó las manos a la cabeza. Por un momento, la desesperación hizo que su vista se nublara. Tranquilízate, Yeo-rok. Se abrazó a sí mismo y se pasó la mano por el pecho para calmarse. Primero, debía analizar su situación actual. Después del caos con Chan-beom, había tenido fiebre y dormido por mucho tiempo. Tanto que no sabía cuántos días habían pasado. - ¿Qué día es hoy?" Movió inconscientemente la cabeza buscando su teléfono, pero se detuvo de golpe. - Ah, cierto… Mi teléfono está roto." Recordó la última imagen de la pantalla destrozada por la mano de Chan-beom. Entonces, ¿dónde estaba el teléfono de Chan-woo? Un escalofrío recorrió su cuerpo. ¿Lo habría visto Do-won? No parecía haber cambios en su actitud, así que probablemente no. Yeo-rok mordió su labio, pensativo. En ese momento, sus ojos se posaron en el reloj LED colgado en la pared. La habitación era tan amplia que hasta ahora se daba cuenta de su existencia. La hora actual era 11:06 a. m. La fecha, 4 de enero. Si Chan-beom había causado problemas el 2 de enero, entonces habían pasado dos días. Se sintió desconcertado al darse cuenta de cuánto había dormido. Seguramente era por el embarazo. Suspiró y se llevó la mano al vientre. Justo en ese momento, la puerta se abrió y Do-won entró en la habitación. Yeo-rok retiró rápidamente la mano de su abdomen y disimuló su expresión. No ganaba nada dejando entrever sus pensamientos. Do-won se acercó con una expresión amable y se subió a la cama. La distancia entre ambos se redujo en un instante. - ¿Qué tal el té? - Dulce y delicioso. Yeo-rok respondió mientras volvía a tomar la taza. Como él le había preguntado su opinión, sintió que debía terminarlo. Se bebió el resto del té de yuzu. En cuanto dejó la taza vacía sobre la mesa, recordó la taza que había roto durante la entrevista. Según la jefa de equipo Woo Hana, de los grandes almacenes Yejin, costaba 2.600 millones de wones. Si en aquel momento le preocupó, ahora se sentía aún más abrumado. - ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? Yeo-rok había decidido no mostrar ninguna incomodidad antes de que Do-won apareciera, pero era difícil mantener la expresión ante una cifra como 2.600 millones. Se sentía como un criminal. - ¿Hay algún problema con la taza? Do-won siguió la mirada de Yeo-rok y comenzó a tocar la taza. Yeo-rok, al ver sus dedos, vaciló. ¿Decía algo o no? Su conciencia le pedía que confesara, y las palabras salieron impulsivamente. - Actor, sobre esa taza... - ¿Sí? ¿Qué pasa con la taza? - La que rompí cuando vine a la entrevista... - Ah, esa ¿Por qué la mencionas?"— Do-won sonrió dulcemente. En su mirada curvada pasó un destello peculiar. Yeo-rok se lamió ligeramente los labios y bajó la cabeza. - Esa taza... ¿era muy cara? - No. - ¿No era una de sus favoritas? - Ni siquiera sabía que existía una taza así. Do-won lo negó con total naturalidad. Eso hizo que Yeo-rok se sintiera aún más incómodo y nervioso. Estaba claro que lo estaba defendiendo porque lo veía incómodo. Do-won era algo peculiar, pero tenía un buen corazón. Sin embargo, dejarlo pasar parecía demasiado irresponsable. Si fuera rico, lo pagaría de inmediato, pero no estaba en condiciones de hacerlo. - ¿A mí no me afecta, pero parece que a ti sí te preocupa? - Sí... - No te preocupes por eso. De verdad, no es gran cosa. Do-won tomó el tenedor que Yeo-rok había usado y le ofreció una fresa. Era una señal para que la comiera. Yeo-rok se sintió incómodo de tomarla directamente con la boca, así que extendió la mano para sujetar el tenedor, pero Do-won lo esquivó sutilmente. Parecía que insistía en que la comiera así. Como seguía sintiéndose culpable por la taza, decidió aceptar su amabilidad y la tomó con la boca. Incluso en ese momento, se sorprendió de lo dulce y deliciosa que era la fresa. - Si realmente te preocupa, solo ayúdame mucho de ahora en adelante. Ahora que tenía el tobillo lesionado, no podía encargarse de sus tareas habituales. Así que al menos podía esforzarse al máximo para conectar a Do-won con Chan-woo. El remordimiento por la taza se convirtió en determinación. Yeo-rok fijó la mirada con decisión. - Sí... Haré mi mejor esfuerzo. Conozco bien a Chan-woo No lo decía solo por decir. Llevaba más de diez años actuando como su doble, así que lo conocía mejor que nadie. Y ya que había comenzado esto, quería hacerlo lo mejor posible. - Bien. Los labios de Do-won se curvaron en una sonrisa. Luego envolvió a Yeo-rok con sus brazos y lo abrazó con calidez. Yeo-rok, sorprendido por el repentino abrazo, se quedó paralizado, pero el dulce aroma que emanaba de él le hizo sentir una inesperada sensación de calidez. Sin darse cuenta, se apoyó en su pecho. - A partir de hoy, te trataré como si fueras Chan-woo. - ¿Eh? Yeo-rok levantó la cabeza, sin entender a qué se refería. - ¿Por qué... por qué haría eso? - Porque creo que será más fácil de esa manera. Capítulo 70 - ¿Por qué...? Los labios de Yeo-rok temblaron ante una situación que jamás habría imaginado. Entonces, Do-won continuó hablando. - ¿Sabes lo que es el método de actuación? - Lo he escuchado antes. Recordó haber visto en la televisión a actores talentosos siendo elogiados por utilizar la actuación de método. - Es una técnica en la que el actor se sumerge completamente en su personaje. - Sí... - Por eso, no solo en el escenario o en el set de grabación, sino también en la vida cotidiana, uno piensa y vive como su personaje. Hay actores famosos que han usado sillas de ruedas para interpretar a una persona con discapacidad en las piernas o que han vivido como indigentes para prepararse para un papel. Experimentar situaciones similares a las que vivió el personaje permite entenderlo mejor y perfeccionar la actuación. De repente, Yeo-rok recordó cuando comenzó a trabajar como doble. Para convertirse en Kang Chan-woo de manera completa, había vivido en una habitación idéntica a la del de Chan-woo. También se había relacionado con los padres de Chan-woo como si fuera su propio hijo y había salido con ellos en público. Gracias a eso, pudo adaptarse rápidamente y actuar con naturalidad como su doble. Pero, ¿por qué Do-won había tomado esta decisión? Con esa duda en mente, Yeo-rok se centró en él. - Chan-woo me evita y se siente incómodo conmigo. Eso significa que hay algo en mi comportamiento que lo aleja. ¿Eh? No... eso no era cierto. Do-won no solo era hermoso, sino que también tenía buenos modales y era amable. Claro, tenía algunas peculiaridades, pero no era desagradable. Era simplemente la barrera que imponía su rol como doble lo que lo complicaba. Yeo-rok, sin darse cuenta, apretó las sábanas con las manos. No podía contarle la verdad, así que solo podía sufrir en silencio. - Dijiste que conoces bien a Chan-woo, ¿cierto? - S-Sí, lo dije… - Por eso voy a pensar en ti como si fueras Chan-woo y actuar en consecuencia. Creo que así podré identificar mejor mis errores. - ¡Hah...! Yeo-rok sintió como si su mente se desconectara de la realidad. Nunca imaginó que su idea para hacer más fácil su papel de doble terminaría atrapándolo de esta manera. Do-won ya era el novio perfecto. En la cama, podía ser vulgar y apasionado, pero en otros momentos era increíblemente dulce. Por eso, Yeo-rok había intentado evitar encontrarse con él en la identidad de Chan-woo. Sin embargo, con esta nueva situación, sería problemático enfrentarlo como Yeo-rok. Pero, por otro lado, la lógica de Do-won no era del todo irracional. Si había pensado detenidamente en ello, esta solución tenía sentido. Yeo-rok se sintió atrapado. Sus grandes ojos reflejaban su creciente desesperación. - ... Do-won observó su reacción antes de dirigir la mirada a la taza de té. Luego, extendió la mano hacia el tenedor que estaba al lado. Sus dedos rozaron sutilmente la taza vacía, haciéndola rodar hasta que cayó sobre la sábana. Yeo-rok, distraído por sus pensamientos, no se dio cuenta de que había sido un acto deliberado. - Oh, vaya. La taza rodó y terminó golpeando suavemente la rodilla de Yeo-rok antes de detenerse. Todavía atrapado en su dilema, Yeo-rok la recogió instintivamente. En ese instante, la cifra de 2.600 millones volvió a retumbar en su cabeza. La culpa lo invadió de nuevo. No podía rechazarlo. - Yeo-rok, me lo llevaré. Do-won tomó la taza de té de las manos de Yeo-rok y la volvió a colocar sobre la mesa. Luego, dejó escapar un pequeño suspiro. - ¿Mi petición te resulta incómoda? - Ah... no, no es eso... Yeo-rok negó para ocultar sus verdaderos sentimientos. Pero Do-won, como si ya lo supiera todo, mostró una expresión comprensiva. - Lamento ponerte en esta situación, pero de verdad es importante para mí. Me gusta mucho Chan-woo. La voz de Do-won, serena y pausada, transmitía su sinceridad con una dulzura que no dejaba espacio para la negativa. Su expresión bondadosa tenía el poder de atar el alma de Yeo-rok, como si quedara atrapado en su red. Abrumado, Yeo-rok bajó la cabeza y respondió con un hilo de voz, más bajo que el zumbido de un mosquito. - Sí... está bien. L-Lo ayudaré. Los ojos de Do-won se afilaron con un brillo lascivo, como si estuviera a punto de tumbar al pequeño ciervo que tenía delante y enterrarse dentro de él sin piedad… Pero en lugar de eso, sonrió con gentileza. - Gracias. Cuando Yeo-rok levantó la cabeza, Do-won ya había recuperado su aire de caballero. - Bien, entonces termina esto. Con una sonrisa, pinchó la última fresa con un tenedor y se la ofreció a Yeo-rok. Tras un breve titubeo, Yeo-rok se la comió. A pesar de la situación, la fresa seguía siendo dulce, sin preocuparse por lo que ocurría a su alrededor. Mientras masticaba, Yeo-rok se regañó a sí mismo por su debilidad, al igual que por la insensible dulzura de la fruta. Mientras tanto, Do-won tomó un pañuelo de la mesita de noche y limpió cuidadosamente la comisura de sus labios. Sus manos eran delicadas, y su mirada, cálida. Si seguía mirándolo así por más tiempo, su corazón podría explotar, así que Yeo-rok apartó la vista con timidez. - Yeo-rok, ¿tienes alguna flor favorita?"— Mientras doblaba con cuidado el pañuelo, le hizo la pregunta con naturalidad. ¿Flores? ¿Por qué le preguntaba eso de repente? Con algo de confusión, Yeo-rok respondió. - No en particular. - ¿Entonces no te gustan? - No, sí me gustan. Siempre que salía a la calle y veía flores, se detenía a admirarlas. Sus colores vibrantes eran hermosos y alegraban su vista. En especial, le gustaban aquellas que crecían entre las grietas de las paredes o entre las baldosas del suelo. Su resistencia y tenacidad le daban fuerzas. - ¿Alguna vez has regalado flores? - Solo las típicas claveles para el Día de los Padres. - ¿Y te han regalado alguna vez? Las preguntas de Do-won sonaban como las de un entrevistador. Yeo-rok dudó un momento antes de responder. - Sí, una vez. - ¿De quién? El rostro de Do-won se endureció, como si no le gustara la respuesta. Su expresión intimidante hizo que Yeo-rok se encogiera ligeramente, preguntándose qué había hecho mal. - Bueno... cuando estaba en la secundaria, fuimos de excursión a un parque de atracciones. Un payaso que repartía globos me dio una flor. - ¿Un payaso? Do-won lo miró con sorpresa, pero en sus ojos también se reflejaba una extraña expectación. - Sí... Después, un amigo me dijo que ese payaso en realidad era un actor disfrazado. - Ya veo. Do-won sonrió suavemente, con la comisura de los labios ligeramente curvada. - ¿Qué flor era? - Una rosa. - ¿Te gustó? - Sí, era preciosa. Aunque en aquel momento la situación lo tomó por sorpresa, la flor en sí le pareció realmente hermosa. - En la habitación de hospital de mi madre había un florero, así que la puse allí. Cuando la luz del sol la tocaba, parecía una joya. - Me alegra saberlo. Do-won habló con una mirada tierna. ¿Por qué…? ¿Por qué decía que le alegraba? Parpadeando con desconcierto, Yeo-rok lo miró con curiosidad. Do-won mantuvo su sonrisa mientras comenzaba a recoger las tazas y los platos. A Yeo-rok le incomodaba quedarse sin hacer nada, así que intentó incorporarse un poco más. - Déjame ayudarte. - No hace falta. Solo descansa. Do-won ignoró por completo la oferta de Yeo-rok y terminó de limpiar antes de salir de la habitación. Yeo-rok bajó la vista hacia su tobillo y dejó escapar un leve suspiro. No entendía por qué su lesión había empeorado de repente. Si su pierna estuviera bien, habría podido encargarse él mismo de esas tareas en lugar de causarle molestias a Do-won. - Haam... Para colmo, el sueño lo invadió, haciéndolo bostezar. Parece que, a medida que el bebé crecía en su vientre, también lo hacía su necesidad de dormir más. Le resultaba increíble que su cuerpo pudiera sentir pereza incluso en una situación tan delicada. Sintiendo una sensación de languidez, se frotó suavemente los hombros. La mullida cama y las sábanas lo llamaban, tentándolo a acostarse. Con los ojos entrecerrados por la somnolencia, se recostó de nuevo. Fue entonces cuando su mirada se topó con el techo ornamentado y la lujosa decoración de la habitación, que le parecieron deslumbrantes. Recordó la vez que, tras desmayarse mientras movía un bote de pintura, despertó en la habitación de Do-won. En aquel entonces, el lugar no tenía esta decoración. Era lujoso, sí, pero tenía el aire de un espacio masculino y minimalista. Ahora, sin embargo, la atmósfera era más íntima y romántica, como si perteneciera a una pareja recién casada. Eso le hacía sentir una extraña incomodidad, como si él no debiera estar allí. Pero dadas las circunstancias, no tenía opción. Y además… tenía demasiado sueño. Sus párpados se volvían cada vez más pesados y estaban a punto de cerrarse por completo cuando la puerta se abrió y Do-won entró en la habitación. El sonido lo hizo despertar levemente. No le pareció apropiado recibirlo en ese estado, así que intentó incorporarse. Sin embargo, Do-won se subió a la cama antes de que pudiera hacerlo. - ¿Tienes sueño, Yeo-rok? - ¿Eh? Ah… sí… - Yo también necesito tomar una siesta hoy. ¿Eh? ¿Dormir juntos? En un instante, Yeo-rok se quedó completamente rígido como un tronco. Do-won se acostó cómodamente a su lado, con una actitud natural y relajada. Yeo-rok se sintió incómodo, pero al mismo tiempo, entendía que era lo lógico. Después de todo, ya habían acordado compartir habitación.n Sí, era incómodo… Pero no le desagradaba. O mejor dicho… Lanzó una mirada furtiva hacia Do-won. Sus ojos cerrados con suavidad, su nariz perfilada, sus labios carnosos… Solo con mirarlo, se sentía embelesado.m Sin darse cuenta, se quedó contemplándolo durante un largo rato. ¿Por qué le pasaba esto? Su mente era plenamente consciente de la gravedad de la situación y se sentía ansioso… Pero su cuerpo y su corazón no parecían estar de acuerdo. Estaba relajado y cómodo. También él comenzó a parpadear lentamente, sintiéndose arrastrado por el sueño. Justo cuando estaba a punto de sumirse en la inconsciencia, el cuerpo de Do-won se estremeció. Ese temblor sacudió levemente a Yeo-rok, haciéndolo abrir los ojos de golpe. Los labios de Do-won se movieron. - Duele… Duele mucho… - ¿Te duele algo? Alarmado, Yeo-rok se incorporó de inmediato y tomó su mano con preocupación. Entonces, los dedos de Do-won se aferraron con fuerza a los suyos. Sus cejas se fruncieron con tristeza y su respiración se volvió agitada. - No quiero… seguir viviendo así... Los grandes ojos de Yeo-rok temblaron de preocupación. - No quiero vivir como Beret... ¿Beret? ¿Qué significaba eso? Yeo-rok se quedó perplejo. Pero Do-won ya no dijo nada más. Parecía que la puerta de su mente se había cerrado de golpe. Su frente, que antes estaba fruncida, se suavizó y su respiración recuperó la calma. Era solo un sueño. Pero en sus ojos cerrados, se habían formado lágrimas. Con cuidado, Yeo-rok las limpió con los dedos. Por alguna razón, también su propio pecho se llenó de dolor. Capítulo 71 Un aire suave y cálido flotaba en la habitación. Yeo-rok abrió lentamente los ojos. Su visión, inicialmente borrosa, empezó a enfocarse poco a poco. Vio un reloj digital. Ya pasaban de las cuatro de la tarde. Parece que se había quedado dormido sin darse cuenta mientras se preocupaba por Do-won. De repente, la imagen de él llorando apareció en su mente. Alarmado, giró la cabeza apresuradamente, temiendo que Do-won pudiera haber vuelto a llorar. - ¿Yeo-rok, ya despertaste? El rostro de Do-won apareció con su característica sonrisa serena. - Puedes dormir un poco más si quieres. - No, está bien... Mientras respondía, Yeo-rok observó con más detenimiento la expresión de Do-won. No había ni un rastro de tristeza en su mirada. Parecía tan brillante como siempre, como si nunca hubiera llorado. Sin embargo, la imagen de sus lágrimas seguía grabada en la mente de Yeo-rok. "No quiero vivir como Beret..." ¿Qué era Beret? Sentía curiosidad, pero preguntar directamente le parecía demasiado atrevido. - Oh, ¿ya es tan tarde? Do-won se incorporó. - Le pediré a alguien que te traiga unas muletas, por si necesitas moverte. - ¿Vas a salir? Preguntó porque, hace un rato, Do-won había dicho que prefería cargarlo en brazos antes que dejarlo caminar con muletas. Do-won sonrió levemente, inclinando la cabeza con un aire juguetón. - Sí, tengo un asunto que atender. No me tardaré mucho. Se levantó completamente de la cama y sacó su teléfono del bolsillo. Marcó un número y esperó. - Manager Yang, hay que hacer una visita al hospital. Prepara una caja de pastel, pero vacía. Ante la instrucción de Do-won, los ojos de Yeo-rok se abrieron de par en par. Do-won guardó el teléfono en el bolsillo trasero y, al notar su mirada, giró la cabeza. - ¿Qué pasa? - Nada… Es solo que… ¿Por qué una caja de pastel...? - ¿Hm? ¿Quieres comer pastel? Do-won ya estaba remangándose, como si estuviera listo para batir crema en cualquier momento. Sus brazos firmes y musculosos quedaron a la vista, lo que hizo que Yeo-rok negara apresuradamente con la cabeza. Estaba a punto de preguntar por qué necesitaba una caja sin pastel, pero sintió que era una pregunta innecesaria y se contuvo. - No, no. No quiero pastel. - ¿Entonces hay algo más que te provoque? Por un instante, Yeo-rok pensó en jokbal (patitas de cerdo), pero decidió callarlo. No estaba en posición de andar antojándose de comida. - No, nada en particular. - ¿Seguro? Está bien. Aunque parecía intuir lo que pasaba por la mente de Yeo-rok, Do-won no insistió más. En su lugar, tomó la tableta que estaba sobre la mesita de noche y se la pasó a Yeo-rok. - Puedes usar esto hasta que vuelva. Tiene casi todas las aplicaciones instaladas, así que no te aburrirás. - Ah... Yeo-rok, sosteniendo la tableta, tocó la pantalla negra. Apareció la pantalla de seguridad con un teclado numérico para ingresar la contraseña. - ¿Cuál es la contraseña? - Es tu fecha de nacimiento. - ¿Qué? Yeo-rok se quedó perplejo. ¿Cómo sabía su cumpleaños? Por un momento, sintió un escalofrío, pero luego recordó que había entregado su currículum cuando aplicó para el trabajo como asistente del hogar. Se sintió tonto por haber dudado y se frotó la mejilla con la mano. " Está bien, eso tiene sentido... pero..." - ¿Por qué usaste mi cumpleaños como contraseña? - ¿Por qué no? Es tu tableta. Es un pequeño regalo por ayudarme. - ¿Qué? Yeo-rok se quedó aún más atónito. Miró más de cerca la tableta. Era el mismo modelo que había visto en anuncios recientes. Podía sentir el aura de un producto de alta gama con solo sostenerlo. - No tienes que sentirte presionado. Ahora mismo, estás realizando la tarea más importante de todas. Do-won habló con un tono que implicaba que recibir el regalo era lo más natural del mundo. Tenía sentido. Estaba tan desesperado por tener a Chan-woo en sus brazos que le concedía a Yeo-rok todo lo que pudiera necesitar. Eso solo significaba que su responsabilidad era aún mayor. Yeo-rok miró la pantalla apagada de la tableta con una expresión complicada. La superficie negra reflejaba su propio rostro, revelando claramente su incomodidad. Al notar su expresión demasiado honesta, se sintió avergonzado y trató de disimularlo con una pequeña sonrisa. Levantó la cabeza ligeramente y se encontró directamente con la mirada de Do-won. En ese instante, sus ojos se curvaron con elegancia y le dedicó una sonrisa radiante. El corazón de Yeo-rok se encendió como si le hubieran disparado con una flecha de fuego. Se apresuró a bajar la cabeza. "Si la ternura fuera un arma de guerra, Do-won sería el héroe legendario de la batalla." Siempre se lo preguntaba... "¿Cómo puede existir alguien así?" Se sentía como si fuera a derretirse. Su corazón latía con fuerza. - Entonces, Yeo-rok, piensa en lo que quieres para la cena mientras descansas. - Puedo comer lo que sea... Pero Do-won salió sin escuchar su respuesta. - Ah... Yeo-rok, ahora solo en la habitación, acarició la tableta, sumido en pensamientos. Una vez más, la imagen del jokbal apareció en su mente, casi hasta la desesperación. *** La habitación de hospital, de unos 8 metros cuadrados, estaba en penumbra a pesar de ser tarde en la tarde. Gracias a las cortinas opacas, solo una pequeña lámpara iluminaba el espacio. - ¡¿Qué?! ¿Por qué no pueden pagar el resto del dinero? Un hombre con la cabeza vendada, sentado en la cama, gritó furioso. Llevaba un auricular Bluetooth en la oreja, y en la pantalla de su teléfono se mostraba un contacto guardado como "Cliente 109". Frunció el ceño con fuerza, frotándose la barbilla con su corta barba. - ¡Le disparé con una ballesta a Eun Yeo-rok! [Le pedí que le quitara la vida. Una herida en el hombro no es suficiente.] La voz baja del interlocutor resonó a través del altavoz, distorsionada por un ruido que hacía imposible identificar su género. El hombre apretó los dientes con frustración. - Maldita sea... Entonces, ¿solo tengo que matarlo? [Por supuesto. Una vez que se confirme la muerte de Eun Yeo-rok, el pago se transferirá de inmediato.] - Ya casi estoy recuperado, así que en cuanto salga del hospital, lo ejecutaré de inmediato. Por cierto, ¿puedo divertirme un poco antes de matarlo? [¿Perdón?] - Digo, la última vez que lo vi, me pareció bastante apetecible. Me gustaría clavársela mientras le entierro un cuchillo en el pecho. [Está bien. Ya que vamos a matarlo, mejor que sufra.] - Esta vez lo haré bien. [Esperaba más de un sicario con tu reputación. Me has decepcionado.] - Yo tampoco esperaba esto. Planeaba matar a Eun Yeo-rok y deshacerme del actor que estaba con él, pero resultó ser un psicópata peor que yo. Ese tipo está realmente loco. [Sí, fue inesperado. Un simple actor, ¿cómo pudo ser tan despiadado? Por cierto... ¿quién era? La última vez dijiste que solo lo habías visto en televisión, pero que no recordabas su nombre. ¿Ya lo sabes?] El hombre se encogió de hombros. - Lo busqué en internet. Se llama Joo– De repente, el sonido de una puerta corrediza al abrirse resonó ominosamente. El hombre se puso tenso y miró a su alrededor con nerviosismo. - ¿Qué demonios? [¿Alguien llegó?] - Sí. Te llamo después. Cortó la llamada y escondió el teléfono bajo la almohada. - Mierda, qué inoportuno. Pensó que era el médico de la ronda habitual y se recostó en la cama. Sin embargo, los pasos que escuchó eran diferentes. No eran ligeros ni apresurados como los del personal médico. Eran firmes, pesados, gélidos. El hombre entrecerró los ojos, alerta. - ¡Maldición! Su rostro palideció como si estuviera frente a la misma muerte. - Hola. Ha pasado un tiempo. Era Do-won. Llevaba una elegante chaqueta de tres piezas y sostenía una caja de pastel. Para cualquiera que lo viera, parecería un novio romántico a punto de hacer una propuesta. Pero los guantes de cuero negro que llevaba le daban una inquietante sensación de extrañeza. El hombre se encogió de terror y trató de retroceder. - T-Tú... ¿Por qué... por qué estás aquí? - Me enteré de que te trasladaron a una habitación normal, así que vine a saludarte. Incluso te traje un regalo. Do-won dejó la caja sobre la cama. Era de color marfil, decorada con cintas de colores. Eso solo lo hacía más escalofriante. - Parece que ya estás mucho mejor. Tu voz retumbaba por todo el pasillo. - T-Tú… - ¿Por qué tiemblas tanto? Do-won inclinó la cabeza con curiosidad y dio un paso más cerca. Su sombra cayó sobre el hombre, envolviéndolo por completo. - Hiiik... A-aléjate. - La última vez estaba tan furioso que tuve que aplastarte la cabeza. Pero hoy no es el caso. Do-won susurró con dulzura. Pero el hombre estaba temblando de miedo. Se llevó la mano a la frente. Sintió un punzante dolor en su herida aún sin cicatrizar. - Por eso te digo, ¿por qué lo hiciste, Lee Su-hwan? - Huk… ¿C-cómo…? El hombre palideció, como si se estuviera asfixiando.Do-won se acercó y se sentó frente a él. - Falsificaste tu identificación, pero parece que no pudiste falsificar tu propio cuerpo. - Maldita sea… ¿Me investigaste a mis espaldas o qué? Do-won sonrió con suavidad antes de continuar. - Además, eres de Sejong, tienes treinta y ocho años, tu verdadero oficio es el de sicario y estás endeudado hasta el cuello por la adicción a las apuestas ilegales. Has estado en prisión varias veces por homicidio y robo. Y recientemente recibiste un encargo para eliminar a Eun Yeo-rok, ¿verdad? - Ah… Ah… El hombre dejó escapar un gemido afirmativo y se llevó las manos a la cabeza. El recuerdo de cuando Do-won lo había estrellado contra la pared aún estaba fresco en su mente. De pronto, Do-won extendió la mano y le agarró la barbilla con fuerza. - He venido porque tengo curiosidad por algo. - Si ya lo sabes todo… ¿qué más quieres saber? - Quiero saber quién está detrás de esto, quién juega con la vida de Eun Yeo-rok. Los ojos del hombre se llenaron de ansiedad. Su mente se tensó al máximo con la certeza de que esa información jamás debía ser revelada. - E-eso… Yo tampoco lo sé… - Entonces dame su contacto. - ¿Q-qué? Eso… eso es imposible… - Mmm, veo que por las buenas no vamos a llegar a nada. Do-won retiró su mano de la barbilla del hombre y abrió la caja del pastel. Los ojos del hombre se abrieron de par en par al ver su contenido. Donde debería haber un pastel, había un alicate. Antes de que pudiera reaccionar, Do-won le agarró del cabello con una fuerza brutal. - ¡Aghhh! El hombre soltó un grito de dolor y cayó al suelo. Pero la garra de Do-won lo levantó de un tirón y lo estampó contra la pared sin vacilar. Un sonido sordo resonó en la habitación y la sangre comenzó a deslizarse por la frente del hombre. - Parece que todavía no te has recuperado del todo. Apenas te golpeé y tu cabeza ya se partió. Do-won se rió con una carcajada escalofriante y lo empujó a un rincón. El hombre cayó al suelo, rodando torpemente. - Veamos si sigues con la boca cerrada después de esto. Con la mano derecha, Do-won agarró el alicate. Sus labios se curvaron en una sonrisa siniestra, como un monstruo disfrazado de ángel. - ¿Q-qué… qué piensas hacer con eso…? El hombre preguntó con la voz ahogada. - ¿Qué crees tú? Do-won levantó su mano izquierda y lo sujetó del cuello, empujándolo de nuevo contra la pared. Sin darle tiempo a reaccionar, metió el alicate en su boca y le arrancó una muela de cuajo. - Mmmgh…! La sangre brotó de inmediato. Los gemidos de dolor del hombre llenaron la habitación. Los ojos de Do-won brillaban con una locura escalofriante. - Si no me das el contacto de quien te contrató, sacaré un diente por segundo. Y el último será la lengua. El cuerpo del hombre se estremeció por completo. Las lágrimas le corrían por la cara. Pero a Do-won no le importaba en lo más mínimo si se desangraba o no. A pesar de su brutalidad, su postura tenía una extraña elegancia. Capítulo 72 Yeo-rok miró las muletas apoyadas junto a su cama. La empleada las había dejado allí poco después de que Dowon se fuera. Aunque apenas un mes antes habían trabajado juntos, ahora se sentía incómodo. A pesar de estar herido, seguía siendo un empleado como ella, y que lo atendieran de esa manera le resultaba extraño. Sin embargo, la otra mujer no parecía incómoda en lo más mínimo. Solo le deseó una pronta recuperación con palabras amables antes de marcharse. Y eso hizo que Yeo-rok se sintiera aún más incómodo. - Haa… ¿Cómo llegué a esto…? Yeo-rok acarició su tobillo enyesado y su vientre embarazado. La situación era una emergencia. No solo estaba preocupado por vivir en la misma mansión que Dowon, sino que ahora compartían la misma habitación… la misma cama. Recordó el momento en el hospital cuando, en lo que parecía un sueño, su cuerpo se había unido al de Do-won. Pero… ¿realmente había sido un sueño? Se sintió tan ardiente e intenso que ahora le resultaba difícil distinguir la realidad de la fantasía. Incluso en ese momento, sintió un cosquilleo húmedo entre sus muslos. Sonrojada, se cubrió el rostro con las manos. Tenía pensado escapar de Do-won en cuanto Chan-woo regresará, pero la situación se volvía cada vez más complicada y eso la ponía nervioso. - Concéntrate, Eun Yeo-rok. Se reprendió a sí mismo dándose unas leves palmadas en la cara. Ahora debía asegurarse de que Chan-woo y Do-won se reencontraran y, al mismo tiempo, continuar suplantando a Chan-woo. Para ello, tenía que encontrar el teléfono de Chan-woo, que era su única forma de comunicarse con Do-won. Y además… Yeo-rok bajó la mirada a su vientre. La ansiedad lo invadió al pensar en el niño que llevaba dentro, el fruto de el y Do-won. Como tendría que quedarse en la mansión por un tiempo, necesitaba recuperar sus pertenencias de la azotea: ropa, artículos personales… Pero lo más preocupante era su libreta de control prenatal y otros documentos médicos. Si alguien los encontraba, la situación podría volverse desastrosa. No podía preguntarle a Do-won directamente ni sobre el teléfono de Chan-woo ni sobre su habitación en la azotea. - ¿Qué debo hacer…? Yeo-rok tocó sus mejillas, sumido en sus pensamientos. - ¡Ah, cierto…! Recordó a Jiho, quien la había ayudado a recuperar sus pertenencias cuando se lastimó el hombro. Era probable que él tuviera el teléfono de Chan-woo. Debía encontrarlo. Apresuradamente, tomó las muletas y se levantó de la cama. Estaban ajustadas a su altura, así que no necesitaba modificarlas. Aunque era la primera vez que usaba muletas, recordó a un paciente que había visto en el hospital cuando su madre estuvo internada. Enderezó la espalda, levantó ligeramente su pie enyesado y empezó a moverse apoyándose en su pierna derecha. Al principio se tambaleó un poco, pero cuando llegó a la puerta de la habitación, ya se sentía más seguro. Abrió la puerta y miró el amplio pasillo. Se apresuró lo mejor que pudo y buscó a Jiho en los lugares donde solía estar. Revisó la sala de estar, la biblioteca y el comedor, pero no lo encontró. Si sus piernas estuvieran bien, la búsqueda sería más fácil… Suspiró con frustración y se dispuso a regresar a su habitación cuando, de repente… - ¿Eh? ¿Yeo-rok? Escuchó una voz familiar detrás de el. Se giró rápidamente y vio a Jiho, quien se ajustó las gafas mientras se acercaba. - No deberías estar aquí. Aún estás herido, deberías estar descansando. - ¡Jefe, necesito hablar con usted! Yeo-rok lo miró con ojos suplicantes. *** - ¿Te basta con leche? - Sí… Sentada en el sofá, Yeo-rok tomó la taza que Jiho le ofreció. El calor de la leche flotaba en el aire. Sopló suavemente y miró el líquido en su interior. Se encontraban en la biblioteca del ala este. Antes de su lesión en el hombro, solo había estado allí un par de veces mientras trabajaba. No se había fijado en la decoración en ese entonces, pero ahora se dio cuenta de que los estantes, los sofás y la mesa eran de un tono marrón cálido, lo que creaba un ambiente acogedor. Jiho se sentó en el sofá frente a el con un vaso de agua con miel y lo dejó sobre la mesa. Luego, ajustó ligeramente sus gafas y lo miró. - ¿De qué querías hablar? - Mis pertenencias estaban en el mueble de la habitación del hospital… ¿Sabe qué pasó con ellas cuando me trasladaron? Preguntó nervioso. Le sudaban las palmas de las manos, temerosa de que Jiho dijera que Do-won las había tomado. - De hecho, tenía pensado devolvértelas. Ji-ho se levantó rápidamente y se dirigió a su escritorio. Abrió un cajón y sacó varios objetos pequeños antes de regresar a la mesa y colocarlos sobre ella. Entre ellos estaba el teléfono de Chan-woo. - Aquí tienes todo lo que guardé. Revisa si falta algo. - Gracias. Yeo-rok tomó el teléfono de Chan-woo y lo revisó. Junto a él estaban su billetera, un bálsamo labial y la llave de la azotea. No faltaba nada. El teléfono incluso estaba cargado a más del 90 %, lo que indicaba que Jiho se había asegurado de mantenerlo en buen estado. Por el tono de Jiho, parecía haberlo recuperado solo, pero no estaba de más asegurarse. - ¿El actor también vio mis cosas? - No lo sé. Do-won estaba demasiado ocupado preocupándose por ti, así que fui yo quien recogió tu ropa y pertenencias. Eso significaba que era poco probable que Dowon hubiera visto el teléfono de Chan-woo. Si lo hubiera sabido, se lo habría devuelto directamente a Yeo-rok. Se sintió aliviado. - Gracias. - Recibí una llamada esta mañana. Como no era para mí, la dejé como llamada perdida. - ¿Qué? Yeo-rok revisó rápidamente el teléfono. Era una llamada internacional. Seguramente era de Chan-woo. Esto confirmaba que lo que Chanbeom había dicho sobre su regreso era una mentira. Eso significaba que Yeo-rok debía seguir suplantando a Chan-woo. No entendía por qué sentía una mezcla de inquietud y alivio al mismo tiempo. Pero, dejando eso de lado, continuó preguntando a Ji-ho. - No sé si lo sabe, pero tengo que vivir con el actor por un tiempo. No puedo regresar a la azotea. ¿Sabe qué pasó con mis cosas? - Sí, me informaron que Yeo-rok vivirá aquí a partir de ahora. O más bien… está cautivo. Ji-ho reprimió un suspiro y miró con lástima el tobillo vendado de Yeo-rok. Pero, al notar su mirada, recuperó su expresión neutral. - Voy a ir pronto a tu casa. ¿Quieres que te traiga algo? - Ah… no, está bien. Déjelo así. - ¿Eh? - Cuando me recupere, iré yo mismo a organizarlo. Ji-ho podía ver el teléfono de Chan-woo sin problema, pero si llegaba a encontrar la libreta de control prenatal o cualquier documento relacionado con el embarazo, todo se arruinaría. Pareciendo comprender sus intenciones, Ji-ho asintió. - De acuerdo. Nos veremos más seguido, entonces. - Sí… Yeo-rok respondió con voz apagada. Incluso ahora, seguía sin entender cómo había llegado a esta situación. Suspiró con frustración. Jiho notó la nube oscura en su rostro, pero al recordar la mirada demente de Dowon, decidió no profundizar en el tema. Sin embargo, tampoco podía dejar la conversación en un silencio incómodo, así que trató de animarla. - ¿Cómo te pareció la habitación? ¿Necesitas algún ajuste? - Ah… no. Es realmente hermosa. - Me alegra escucharlo. Valió la pena la remodelación. Ji-ho tomó su taza y bebió un poco de agua con miel. - La obra debía terminar el día 9, pero la terminamos a toda prisa. Me alegra que te haya gustado. - ¿Eh? Yeorok recordó cuando le dieron el alta tras su lesión en el hombro. Aunque ya podía volver al trabajo, Ji-ho le dijo que comenzará el día 10. - Jefe, entonces la habitación que el actor mandó decorar como una habitación de recién casados es… - La misma de la que acabas de salir. - ¿Eh? ¿De verdad puedo usarla? - Eso es lo que quiere Do-won. - Ah… Parecía que Do-won le estaba mostrando su amabilidad porque quería acercarse más a Chan-woo. Eso significaba que la responsabilidad de Yeo-rok era aún mayor. Sin embargo… "A partir de hoy, pensaré en ti como si fueras Chan-woon." El susurro amable de Do-won resonó en su mente, y su pecho se llenó de confusión. Había aceptado su petición como si estuviera hechizado, pero ahora se sentía atrapado. ¿Cómo iba a salir de esta situación…? *** - Agh… Agh… Sálveme… El hombre, con el cabello fuertemente agarrado por Do-won, apenas podía articular palabras. En el suelo, junto a un charco de sangre, yacían cinco dientes arrancados. En los ojos de Do-won, que sostenía unas pinzas ensangrentadas, solo quedaba una mirada letal. - Llevas un rato repitiendo lo mismo. ¿Acaso quieres que también te corte la lengua? - Agh… Ugh… El rostro del hombre estaba cubierto de sangre, teñido de rojo por las heridas en su boca y cabeza. Cualquiera que viera la escena sentiría escalofríos, pero en la expresión de Do-won solo había aburrimiento. - Haces lo mismo una y otra vez. Ya no es divertido. Primero te cortaré la lengua y luego seguiré con los dientes. Duele, pero intenta aguantar un poco. - Si me cortas la lengua… no podrás escuchar la respuesta que buscas. El hombre habló con dificultad, su garganta agitándose por el dolor. Do-won golpeó suavemente su mejilla con las pinzas ensangrentadas. - ¿Eres tonto? Aunque no tengas lengua, puedes escribir la respuesta con tu sangre, usando tus dedos. Su tono era tranquilo, pero el mensaje era claro: una vez que terminara con su boca, seguiría con sus manos. Las lágrimas del hombre brotaron de inmediato. Aterrado, se aferró al brazo de Do-won. - De… de acuerdo… Lo diré… Pero antes de que pudiera continuar, Do-won ya había metido las pinzas en su boca y arrancado otro diente. El hombre se dobló de dolor, dejando escapar un grito sofocado. Do-won, por su parte, soltó su agarre con delicadeza, como si le estuviera concediendo la libertad. - ¡Aaaahhh! El hombre golpeó la frente contra el suelo y rompió a llorar. Do-won lo observó sin expresión alguna y se sentó en la cama con calma. - Si hubieras dicho la verdad desde el principio, te habrías ahorrado esto. Deja de llorar y dame el contacto. - Haah… Con el rostro crispado por el miedo, el hombre tomó el teléfono que estaba sobre la cama y se lo entregó a Do-won. - El cliente es el número 109. Do-won se quitó los guantes de cuero y tomó el dispositivo. No tenía ningún bloqueo de seguridad, así que la pantalla principal se encendió de inmediato. Al revisar el registro de llamadas, vio la comunicación más reciente. - ¿No sabes quién es? - No… Yo solo trabajo según el pago que recibo. - Así que, mientras te paguen bien, no te importa quién te contrata ni para qué. Es eso, ¿verdad? - Sí… - Qué asco de persona. Dowon respondió con suavidad, sin rastro de emoción. Luego, sacó su propio teléfono del bolsillo de su chaqueta y comenzó a marcar un número. *** - ¿Eh? Jiho, que estaba bebiendo su agua con miel como si fuera agua bendita, escuchó un zumbido familiar. Metió la mano en el bolsillo de sus pantalones vaqueros, pero lo encontró vacío. Se levantó del sofá y caminó hacia el escritorio donde había guardado las pertenencias de Yeo-rok. Entre un montón de documentos, vio su teléfono. En la pantalla, el nombre de Do-won aparecía en una llamada entrante. Jiho miró de reojo a Yeo-rok, dudando si contestar o no. Cuando Do-won estaba en su modo profesional, solía llamar a los otros dos managers. Pero cuando hacía locuras y mostraba su verdadera naturaleza, siempre contactaba a Jiho. La cuestión era si sería capaz de mantener la compostura delante de Yeo-rok al contestar esta llamada. - ¿Es algo urgente? Yeo-rok lo miró con los ojos bien abiertos, notando la insistente vibración del teléfono. Ji-ho no podía seguir dudando. Si no contestaba rápido, Do-won se pondría de mal humor. Finalmente, tocó la pantalla y se llevó el teléfono al oído. [Hyung, ven al hospital ahora mismo.] —¿Qué hospital? [El del tipo al que le partí la cabeza. Le saqué unos cuantos dientes y ahora está llorando como loco. Ven a encargarte.] —¿Qué has dicho? Oye, ¡¿estás loco?! Sobresaltado, Ji-ho gritó sin pensar. Yeo-rok, que estaba bebiendo leche, se atragantó con su reacción y empezó a toser. Jiho, dándose cuenta de su error, rápidamente tomó unos pañuelos del escritorio y se los pasó. - ¿Estás bien, Yeorok? [Oh, ¿Yeo-rok está ahí contigo?] La voz de Do-won, que antes sonaba escalofriante, se tornó de repente dulce y afectuosa. Era aterrador cómo podía cambiar tan rápido. Ji-ho, sintiéndose incómodo, respondió con cautela: —Sí… [Pásamelo.] Sin hacer preguntas, Ji-ho le tendió el teléfono a Yeo-rok. - Es Do-won. Quiere hablar contigo. Yeo-rok, aún limpiándose la boca con el pañuelo, parpadeó sorprendida antes de tomar el teléfono. —¿A… actor? [¿Estabas con Jiho hyung?] —Sí… [Volveré pronto. ¿Has pensado en qué quieres comer?] La voz de Do-won acarició sus oídos con una dulzura exagerada. —Mmm… cualquier cosa está bien. [De acuerdo. Entonces, te llevaré de todo.] —¿Eh? [Comida occidental, china, coreana, snacks… Te llevaré un poco de cada uno, así que espera, ¿sí?] —Espera, un momento. Aunque su barriga había crecido con el embarazo, no era capaz de comerse todo eso. Podría guardarlo para después, pero el derroche innecesario de dinero la incomodaba. No quería ser una carga para Do-won. Decidió que tenía que elegir un plato. Recordó un antojo que había estado rondando su mente y finalmente respondió: - Me gustaría comer jokbal. [¡Oh! ¿Jokbal?] —Sí… [¿Te gusta al vapor o picante? ¿O prefieres con ajo o frito?" La verdad era que le gustaban todas las opciones. Pero si dejaba la respuesta ambigua, Do-won terminaría trayéndolas todas. Así que se apresuró a aclararlo: —Al vapor o picante. [Bien, entonces llevaré ambas. ¿Quieres algo más?] - No, con eso es suficiente. [También necesitas fideos en bandeja, ¿verdad?] —¿Eh? Ah… sí… Yeo-rok solía enrollar el jokbal en los fideos cuando comía. Le encantaba la combinación de la carne tierna y sabrosa con el toque dulce y ácido de los fideos. Sin darse cuenta, respondió afirmativamente. Pero de inmediato sintió vergüenza, preguntándose si estaba pidiendo demasiado. [De acuerdo. Llegaré en menos de una hora, así que espérame un poco.] - Venga con cuidado. [Descansa mientras tanto.] La llamada terminó. Yeo-rok, con cuidado, devolvió el teléfono a Jiho. - ¿Dowon va a traer jokbal? Ji-ho, que había escuchado la conversación sin querer, preguntó con una expresión incómoda. - Sí. Parece una persona realmente buena. Las mejillas de Yeo-rok se tiñeron de un rubor radiante. Ji-ho sintió el impulso de revelarle todas las atrocidades que había cometido Do-won. Pero el miedo a las consecuencias lo contuvo. En cambio, observó la delgada figura de Yeo-rok y volvió a sentarse en el sofá. - Yeo-rok, ¿no te resulta difícil comer con Do-won? - ¿Eh? La pregunta la tomó por sorpresa. - ¿Por qué sería difícil? - Porque come rapidísimo. Si no te apresuras, te quedas sin comida. - ¿Eh? No puede ser… Él come despacio y en pequeñas cantidades. - ¿Qué? ¡Pero si es un glotón! - ¿Un glotón? Yeo-rok se preguntó si había entendido mal el significado de la palabra. - ¿No come poco porque controla su peso? - No, Do-won tiene un metabolismo rápido. Aunque coma mucho, no engorda. Claro, se cuida, pero en realidad come un montón. La revelación dejó a Yeo-rok desconcertado. Si Do-won comía tanto… ¿por qué cuando estaba con el siempre comía tan poco? Capítulo 73 Yeo-rok regresó al dormitorio y se sentó en la cama. " Do-won tiene un metabolismo rápido. Aunque coma mucho, no engorda. Claro, se cuida, pero en realidad come un montón." Al recordar la voz de Ji-ho, Yeo-rok sintió un torbellino de pensamientos. Durante todo ese tiempo, Do-won había comido poco delante de el. Por eso, casi siempre era Yeo-rok quien terminaba comiendo la mayor parte de la comida. Había asumido que se debía a la estricta dieta de los actores, como solía ver en los programas de televisión. Pero ahora que lo pensaba, Do-won nunca había mencionado estar a dieta en los programas donde mostraban su residencia. De hecho, parecía disfrutar bastante la comida. Entonces, ¿por qué cuando estaba con el apenas comía? Recordó cómo su madre solía hacer lo mismo. A veces compraba bocadillos de pan o pollo frito en el mercado, pero tras un par de bocados decía que estaba llena y dejaba el resto. Cuando era pequeño, Yeo-rok no lo entendía, pero con los años comprendió lo que significaba. No sabía por qué, pero ver la coincidencia entre su madre y Do-won le producía una extraña felicidad. Se tocó las mejillas, que se habían calentado sin darse cuenta, y bajó la cabeza. El teléfono de Chan-woo apareció en su campo de visión, y el calor en su rostro se transformó en un pesado suspiro. - ¿Qué hago…? ¿Dónde podía guardarlo? Si no tenía que usarlo, podría esconderlo en un lugar fuera del alcance de cualquiera. Pero necesitaba comunicarse con Do-won bajo la identidad de Chan-woo, lo que complicaba la situación. Debía encontrar un sitio donde pudiera cargarlo y usarlo cuando lo necesitara, pero que al mismo tiempo estuviera fuera del alcance de Do-won. Solo pensarlo le parecía una fantasía imposible. Aun así, no podía quedarse de brazos cruzados. Aunque sabía que era una esperanza inútil, echó un vistazo a la habitación en busca de un escondite. El mobiliario era mayormente blanco, pero aquí y allá se veían decoraciones y luces de color rojo. Eso le confirmó lo que ya sospechaba: a Do-won le gustaba ese color. En ese momento, escuchó el sonido de la puerta abriéndose. Antes, cuando el empleado le trajo las muletas, había tocado antes de entrar. Pero esta vez no hubo ningún aviso. Eso solo podía significar que era Do-won. El sudor comenzó a acumularse en la palma de Yeo-rok, que seguía sosteniendo el teléfono. Tenía que esconderlo antes de que él lo viera. Miró a su alrededor y se inclinó rápidamente. Vio un pequeño espacio debajo de la cama y metió el teléfono allí. Con la pierna lastimada, no podía buscar otro escondite mejor. Y guardarlo en el cajón de la mesa de noche sería lo mismo que entregárselo en bandeja de plata. Aquí, al menos, Do-won no tenía razón para buscar. Era una solución temporal, pero serviría por ahora. Sin embargo, los nervios la traicionaban. Si se quedaba demasiado tenso, podría levantar sospechas. Así que decidió recostarse en la cama, intentando aparentar calma. - ¿Has estado bien? La voz de Do-won sonó suave mientras su rostro aparecía en la habitación. Llevaba puesto un traje de tres piezas y, por alguna razón, hoy le parecía aún más deslumbrante. Yeo-rok fingió haberse despertado de una siesta y se incorporó. - Sí… - ¿Dormiste un poco? - Sí. Cerré los ojos un rato. Respondió con voz soñolienta, pero de inmediato sintió que estaba actuando demasiado. Después de todo, bien podría haber estado simplemente usando su tableta. Intentar fingir una situación innecesaria solo hacía que sus reacciones fueran más exageradas. - ¿Quieres seguir durmiendo? - ¿Eh? ¿N-no trajiste el jokbal? Los ojos de Yeo-rok se abrieron de par en par. De repente, su estómago se sintió vacío y su boca comenzó a salivar. Do-won le sonrió con ternura. - Podemos comer más tarde. - No, ya dormí suficiente. - Está bien. Está en el comedor, así que solo tenemos que ir a comer. - Sí. Yeo-rok apartó la sábana que lo cubría y agarró las muletas que estaban junto a la cama. Pero la mano de Do-won la detuvo. - ¿Por qué usar muletas si estoy aquí? - ¿Eh? Do-won empujó las muletas hacia el suelo y luego la levantó, con un brazo bajo su espalda y el otro detrás de sus rodillas. Era la misma posición en la que lo había llevado esa mañana. - Mientras yo esté aquí, las muletas están prohibidas. - Creo que caminar así sería más cómodo para ambos… - Yeo-rok. La voz de Do-won se volvió de repente más grave. - ¿Te incomoda que haga esto? - ¿Eh? No… es solo que… pensé que te dolerían los brazos. El sudor empezó a acumularse en la frente de Yeo-rok. La verdad era que no le molestaba que Do-won la cargara. Más bien, se sentía como si estuviera flotando en una cama de nubes. Incluso en esos pequeños gestos, Do-won era increíblemente gentil. - Eres tan ligero que no me duele nada. Así que hazme el favor de hacer que mis brazos duelan. ¿De acuerdo? ¿Qué significaba eso? ¿Quería que engordara? Antes de que pudiera procesar la frase, Do-won ya había salido de la habitación con ella en brazos. *** ¿Existía algún jokbal así en el mundo? Sentado en la mesa del comedor, Yeo-rok movía sus palillos con rapidez. Sobre la mesa se desplegaban platos de jokbal al vapor y picante, diversas hojas para envolver, fideos fríos, kimchi de col y encurtidos de rábano. Cada bocado que tomaba la hacía suspirar de placer. Nunca había imaginado que el jokbal pudiera ser tan delicioso. El jokbal al vapor era suave y tierno, con un sabor delicadamente salado que se deshacía en la boca. Aunque era menos masticable que otras versiones, a Yeo-rok le gustaba por su textura tierna. El jokbal picante, por otro lado, tenía un sabor adictivo, con un toque dulce y un fuerte sabor a ajo que era exactamente de su estilo. Los acompañamientos no eran demasiado salados, lo que hacía que cada bocado fuera ligero y agradable. Pero lo que realmente la sorprendió fueron los fideos fríos. Estaban mucho más sabrosos que los que había probado en restaurantes o en pedidos a domicilio. Los fideos eran elásticos y estaban perfectamente sazonados con una mezcla picante y dulce, junto con verduras frescas. Cuando el jokbal se volvía demasiado pesado, un bocado de fideos refrescaba el paladar, lo que hacía que siguiera comiendo sin parar. - ¿Qué tal? ¿Está bueno? Do-won, sentado al otro lado de la mesa, comía con calma mientras le hacía la pregunta. Con la boca llena de jokbal y fideos, Yeo-rok asintió con entusiasmo. - ¡Sí! ¡Está delicioso! Pero en cuanto respondió, se dio cuenta de su entusiasmo y se sintió avergonzado. Siempre pasaba lo mismo cuando comían juntos. Sin importar lo que comiera, siempre terminaba diciendo que estaba delicioso. Temía que Do-won la viera como una gloton. Además, ya había comido más de la mitad de la comida. En ese momento, la idea de que Do-won fuera un gran comedor le parecía increíble. ¿Por qué comía tan poco cuando estaba con el? ¿Habría algo en su presencia que le quitaba el apetito? Pero si ese fuera el caso, ¿por qué Do-won era tan dulce con el? Recordó un drama que había visto alguna vez, donde la protagonista comía poco delante de su enamorado y luego devoraba enormes porciones cuando estaba sola en casa. Pero ese no era el caso aquí. Yeo-rok solo era el doble de Chan-woo, así que Do-won no tenía razones para fingir. Además, incluso si Do-won comiera mucho, probablemente lo haría con la misma elegancia de una escultura viviente. Yeo-rok, con la mente revuelta, dejó los palillos en silencio. - ¿Por qué no come más? Do-won frunció el ceño con curiosidad al ver que Yeo-rok, quien hasta hacía un momento comía sin freno como un coche con los frenos rotos, se detenía de repente. Sus ojos irradiaban una bondad y belleza inigualables. Al cruzar miradas con él, Yeo-rok tuvo un pensamiento. ¿Y si Do-won, al igual que su madre, le cedía más comida para que pudiera comer más? Era la hipótesis que tenía más sentido. Después de todo, apenas había probado unos bocados. Incluso los fideos solo los había acompañado con verduras. Yeo-rok, al darse cuenta de que estaba privando a un buen comensal de disfrutar su comida, decidió cambiar de estrategia: debía llenar el estómago de Do-won. Agarró los palillos y, apoyando su pierna derecha en el suelo, se deslizó para sentarse junto a él. Ahora estaban sentados lado a lado en lugar de frente a frente. Cogió una hoja de lechuga y otra de perilla, colocó tres trozos de jokbal, un poco de pasta de soja fermentada, ajo y crujientes encurtidos de rábano, y preparó un gran bocado envuelto. Luego, se lo ofreció a Do-won. - Cómaselo. - ¿Es para mí? Las mejillas de Do-won se tiñeron de un ligero rubor anaranjado. Yeo-rok, sintiéndose igualmente avergonzado, asintió con la cabeza. Do-won abrió la boca con suavidad y aceptó el bocado. Tal como Yeo-rok había imaginado, hasta en eso se veía deslumbrante. Llena de entusiasmo, preparó otro bocado, esta vez con jokbal picante, y se lo ofreció. Do-won lo aceptó con un gesto más natural. Era extraño. Verlo comer la hacía sentir mejor que comer el misma. Su ritmo con los palillos se aceleró. Después de que le diera cinco bocados más, Do-won tomó la iniciativa y preparó un bocado para el. - Yeo-rok, coma usted también. El bocado, ajustado al tamaño de su boca, resultaba adorable. Cuando iba a abrir la boca, dudó un momento. Su único propósito era llenar el estómago de Do-won, pero ahora que él hacía esto, se sentía un poco culpable. Aunque rechazarlo sería aún más descortés. Así que abrió bien la boca y dio un gran mordisco. Parecía que Do-won había observado cada detalle, ya que la cantidad de carne, ajo y pasta de soja en el bocado era perfecta. Llenándose de energía, Yeo-rok preparó otro bocado y se lo dio a Do-won. Así, compartiendo los bocados de un lado a otro, pronto el plato de jokbal y los fideos quedaron vacíos. - Es más delicioso cuando Yeo-rok me prepara los bocados. Do-won se limpió la boca con una servilleta y sonrió. Contagiado por su sonrisa, Yeo-rok también esbozó una pequeña. Do-won no era una persona que comiera poco. Se había comido todo lo que el le había preparado sin rechazar nada, y además, a un ritmo bastante rápido. Ahora Yeo-rok estaba seguro de que Do-won le había estado cediendo comida todo ese tiempo. Como ya había sentido en él la calidez de su madre, su corazón se llenó aún más de afecto. - Yeo-rok, ¿está lleno? Do-won la miró con preocupación. - ¿Eh? ¿Usted se ha quedado con hambre? - No, solo que me parece que ha comido menos de lo habitual por mi culpa. - No como tanto. Estoy lleno. Aunque dijo eso, la verdad era que el jokbal estaba tan delicioso que podría haber seguido comiendo. Pero tampoco sentía que le faltara nada. En realidad, su estómago estaba más que satisfecho. Su estado de ánimo también era inmejorable. - ¿Le parece bien un helado de postre? - ¿Eh? ¿Helado? - Sí. Siempre me apetece helado después de comer jokbal. Do-won respondió con una expresión juvenil. Al imaginarse el frescor del helado contrastando con la sensación grasosa y picante en su boca, Yeo-rok también sintió que su ánimo se aligeraba. - Me parece bien. - ¿Qué sabor de Baskin-Robbins le gusta? - ¿Va a salir ahora? - No, lo pediré a domicilio. Mire, elija aquí. Do-won le tendió su teléfono con la aplicación de pedidos abierta. La pantalla mostraba una lista repleta de opciones. Hoy en día, con una app de entregas, se podía disfrutar de cualquier cosa sin salir de casa. Yeo-rok escogió un sabor. - Elija más si quiere. Do-won la animó con amabilidad. Tras dudar un momento, Yeo-rok seleccionó otro. - Con esto es suficiente. - Así que le gustan el Strawberry Cream y el Very Berry Strawberry. Parece que le encanta la fresa. - Sí… son deliciosas. Yeo-rok, algo tímido, juntó las manos y las frotó. Recordó que, en el pasado, cuando tuvo que reemplazar a Chan-woo, había ido a Baskin-Robbins con unos amigos de la escuela. Después de mucho pensarlo, escogió el Very Berry Strawberry y lo encontró exquisito. Por su situación económica, no había vuelto a ir desde aquel día, pero aún recordaba su dulzura con claridad. Ahora que lo pensaba… ¿qué sabores le gustaban a Do-won? Aunque había investigado sobre él tras ser contratado como ama de llaves, no conocía sus gustos con tanto detalle. - ¿Y a usted, actor? - A mí me gusta el mint chocolate. - Ah... Yeo-rok intentó ocultar su desconcierto, pero su expresión hablaba por sí sola. Do-won inclinó la cabeza con curiosidad. - ¿Por qué? ¿No le gusta? - Sabe a pasta de dientes. - Pero es delicioso. - Lo sé. Es muy popular. Lo… entiendo. Sin embargo, su cara decía lo contrario. Do-won, divertido por su reacción, se echó a reír. - Algún día, cuando crezca, lo comprenderá. - ¿Eh? ¡Pero si ya soy adulto! - Aún le falta un poco. A mis ojos, sigue siendo una niño. Yeo-rok se tocó la mejilla. No, si ya era toda una adulto... - Ya hice el pedido. Llegará en unos 30 minutos. Do-won dejó el teléfono sobre la mesa y, sin previo aviso, la tomó en brazos. - Descansemos en la habitación hasta que llegue el helado. - Ah, yo ... Está bien. Dado que su pierna aún no estaba recuperada, no tuvo más opción que aceptar su amabilidad. Aun así, no lograba acostumbrarse. Pensar que esto se repetiría hasta que sanara por completo le hacía sentir algo de vergüenza… aunque, para ser sinceros, tampoco le desagradaba.


Capítulo 74 


Un espacio compuesto de paredes grises y un suelo de mármol negro. El sonido de teclas golpeadas con rapidez resonaba bajo los monitores. Este era el despacho del equipo de cuidado privado de Sheet Entertainment. En ese momento, allí se encontraban Ji-ho y otros tres empleados.


Aunque parecían concentrados en tareas individuales dentro del laberinto de particiones, su objetivo era el mismo: descubrir la identidad del cliente 109, el responsable de ordenar el asesinato de Yeo-rok. El equipo de cuidado privado estaba compuesto por diversos empleados encargados de proteger la vida personal de los actores de la agencia.


En el primer grupo estaban los guardaespaldas, managers y empleados del hogar, cuya discreción no requería un nivel extremo. Sin embargo, el segundo grupo tenía un nivel de confidencialidad mucho mayor y estaba formado por personas que realizaban operaciones encubiertas al margen de la ley. Los empleados en la oficina con Ji-ho pertenecían a este segundo grupo, con pasados como exagentes de inteligencia o investigadores estrella de agencias privadas. Ji-ho estaba allí cumpliendo órdenes de Do-won, pero tras enfrentarse a varias misiones de alto riesgo recientemente, su estado físico y mental estaba al límite.


- Últimamente, ¿por qué hay tantos problemas? Me voy a morir… - se quejó Ji-ho.


Otro empleado asomó la cabeza por encima de la partición. Sus ojeras eran tan profundas que parecían alcanzar su mandíbula.


- Jefe, ¿no cree que nos merecemos un aumento de sueldo? Pasamos tres días en vela persiguiendo a ese actor que se fugó a Filipinas, y ahora nos ponen a cazar al cliente de un asesino a sueldo…

- Yo también estoy al borde de la locura después de ver durante días cosas que no sé si eran humanos o cadáveres…


Ji-ho sostuvo su vaso de café instantáneo mientras continuaba hablando.


- La negociación de sueldos es pronto. Le diré al presidente que nos suba el sueldo. Y cuando terminemos esto, yo invito a una gran comida. ¡Vayan pensando qué quieren comer!

- Más que eso, lo que urge es unas vacaciones. Llevo tantos días sin ir a casa que mi esposa cree que la estoy engañando.


El empleado tenía una expresión de absoluta desesperación.


- Está bien, insistiré en el aumento de sueldo y en las vacaciones. ¡Aguanten un poco más! ¡Ánimo!


Aunque Ji-ho pronunció estas palabras con entusiasmo, su sonrisa se veía tensa. Sabía que lo que les esperaba sólo eran más problemas.



***



El calor en el cuerpo de Yeo-rok aumentaba poco a poco. Los labios de Yeo-rok acercándose lo hacían sentir como si su corazón fuera a explotar. Por reflejo, apretó con más fuerza la mano que sostenía la de Do-won. Cuando el calor estaba a punto de alcanzar su punto máximo, sin darse cuenta, entreabrió los labios como si anticipara la llegada de la lengua del otro. Pero…


Chuak.


Sintió algo húmedo en su mejilla izquierda. Sorprendido, Yeo-rok abrió los ojos. Se encontró con la mirada de Do-won, quien acababa de darle un beso en la mejilla. Sus ojos, de un tono azul profundo como el mar, parecían brillar con una calidez abrasadora.


Si alguno de los dos movía un poco la cabeza, sus labios se tocarían. La situación era tan peligrosa que avivó un deseo en Yeo-rok. Si seguía así, podía terminar haciendo algo de lo que se arrepentiría. Era demasiado arriesgado. Rápidamente, soltó la mano de Do-won y se apartó un poco. Esto no era un sueño. Necesitaba controlar sus emociones y recordar su lugar.


- A-actor …

- Sí.

- E-Esto… creo que es demasiado.

- ¿Demasiado?

- Sé que conozco bien a Chan-woo hyung, pero no creo que sea necesario llegar a este punto…


Yeo-rok expresó su opinión con cuidado para no herir los sentimientos de Do-won. Sin embargo, la calidez primaveral en el rostro de Do-won comenzó a desvanecerse, dando paso a un frío invernal.


- Si estuvieras en el lugar de Chan-woo, ¿te molestaría que te besara?

- ¿Eh?


Yeo-rok parpadeó sorprendido. En ese breve instante, Do-won ya había acortado la distancia entre ellos y, además, volvió a tomar su mano.


- Hago esto porque quiero entender mejor los sentimientos de Chan-woo. Cuanto más me acerco a lo real, más claros y precisos se vuelven mis pensamientos y emociones. Trata de ponerte en su lugar.


Yeo-rok había aceptado ayudar a Do-won con su amor. Además, que Chan-woo y Do-won terminaran juntos era crucial para la seguridad del niño por nacer y de la abuela en Cheongdo. Por un lado, Do-won le había pedido su ayuda, y por el otro, Chan-woo lo había amenazado. No tenía opción: debía tomárselo en serio. Intentó ponerse en el lugar de Chan-woo. Aunque Chan-woo decía que Do-won era demasiado meloso para su gusto, para convertirse en  un omega de extrema dominancia, necesitaba tener un hijo con él. Por lo tanto, le convenía generar una relación en la que ambos compartieran sentimientos positivos.


La noche que pasó con Do-won también había ocurrido porque la semilla de la atracción ya estaba sembrada y el instinto la hizo germinar. Todavía no entendía cómo había logrado quedar embarazado a pesar de que Do-won había tomado precauciones, pero ese no era importante ahora. Lo importante era que Yeo-rok era el portavoz de Chan-woo y, con esa mentalidad, respondió:


- Estoy seguro de que se habría sentido feliz.

- ¿Verdad?


Do-won sonrió radiante. Dulces feromonas comenzaron a esparcirse como una flor en pleno florecimiento. Soltó la mano de Yeo-rok, abrió los brazos y lo atrajo hacia sí en un abrazo.


- Yo… A-actor Do-won…


El gesto repentino dejó a Yeo-rok desconcertado. Intentó apartarse, pero pensó que quizá Do-won lo estaba abrazando porque lo veía como a Chanwoo. No podía rechazarlo tan fácilmente. Además… el aroma era agradable y reconfortante. Sin darse cuenta, apoyó su cabeza en el hombro de Do-won. 


Do-won sonrió ampliamente. Sus firmes brazos rodearon con más fuerza la delgada cintura de Yeo-rok.. Aunque parecía una caricia afectuosa, también había en ella una intención de posesión.


- Si estuvieras en tu lugar, ¿te gustaría que te besara?

- ¿Por qué pregunta algo así?

- Me da curiosidad saber cómo te sentirías si estuviéramos en una relación. Quiero comparar tu perspectiva con la de Chan-woo y determinar si mis acciones son correctas o no.

- Yo… No lo sé.


Incluso si era solo una hipótesis, admitir que le gustaría podría hacer que sus emociones crecieran aún más. Por eso, decidió responder así.


- ¿Es porque no te gusto?


Do-won frunció los labios.


- ¡N-no! Ya le dije que no es eso. Sé muy bien que es una gran persona.

- Entonces, ¿por qué me rechazas?

- Porque… simplemente, no es posible.

- ¿Por qué no?

- Por mi estatus y… por muchas razones.


Yeo-rok se sintió frustrado. Quería explicarse mejor, pero el papel de doble que estaba interpretando creaba una barrera que le impedía hablar con claridad. Era agotador.


- Yeo-rok, creo que debemos hacernos más cercanos.


Do-won aflojó un poco el abrazo.


- Creo que eso nos beneficiaría a ambos.


La mirada afectuosa de Do-won dejó a Yeo-rok confundido. Por un momento, sintió que realmente se había convertido en Chan-woo. Quería soltar la mano que sostenía, pero temía que Do-won se sintiera herido, así que la mantuvo en su lugar. Sin embargo…


De repente, la situación le pareció extraña. No estaba interpretando su papel de doble en ese momento, así que, ¿por qué se sentía tan nervioso con Do-won? Esa duda hizo que su corazón latiera con más fuerza y su cuerpo se sintiera cálido e inquieto. Necesitaba calmar esa sensación difusa y cambiar el ambiente. Tenía que encontrar un tema diferente de conversación.


- Ehm… actor Do-won.

- Sí.

- ¿Siempre usa el método de actuación de inmersión en sus rodajes?


Buscando una pregunta adecuada, recordó una conversación reciente con Do-won sobre su técnica actoral. Además, le intrigaba conocer más sobre él como actor.


- Cuando descubrí el mundo de la actuación, sí. Para sumergirme por completo, me convertía en el personaje, tanto dentro como fuera del set. Durante mis años como actor desconocido, participé como extra en películas independientes para mejorar mis habilidades. En una de esas películas, interpreté a un joven que trabajaba en un vertedero de basura. Quería que mi actuación fuera lo más realista posible, así que llegué a trabajar en un vertedero de verdad.

- ¿Eh? ¿Hasta ese punto?

- Era por puro deseo personal. Tenía algunas líneas, pero cuando vi la película en el cine, descubrí que habían eliminado todas mis escenas.

- ¿Por qué? Eso es muy injusto…

- No había nada que hacer.


Dowon sonrió con melancolía, y Yeo-rok sintió una punzada de frustración por él.


- Pero con su talento y apariencia, seguro que podía conseguir mejores papeles…

- Claro. También recibí ofertas para papeles más cómodos en ambientes más limpios. Pero elegí ese porque quería probar cosas nuevas. Creo que un actor debe dar lo mejor de sí, sin importar el papel que le toque. - Dowon adoptó una expresión seria. - Siempre interpreté papeles similares debido a la gestión de imagen que me imponía la compañía. Pero Red Gentleman fue el único papel que conseguí por mi insistencia. 


Red Gentleman era una película en la que Do-won interpretaba a un asesino en serie con conexiones políticas. A primera vista, su apariencia y comportamiento no encajaban con el papel de un asesino. Sin embargo, recordando sus momentos de oscuridad, la elección no parecía tan descabellada.


- ¿Por qué quería interpretar a un asesino?

- Porque quería expresar lo que llevo reprimido en mi interior.

- ¿Perdón…?


La respuesta le sonó inquietante. Al notar la expresión tensa de Yeo-rok, Dowon le sonrió sutilmente.


- Solo quería ampliar mi espectro actoral. ¿Por qué te pusiste tan serio?

- ¡Ah, no, no es nada…!


Yeo-rok tartamudeó. La imagen de Do-won sosteniendo una motosierra recientemente le cruzó la mente, provocándole escalofríos.


- En el futuro, quiero asumir muchos tipos de papeles. Cuando envejezca, quiero ser reconocido por mi talento, no solo por mi imagen.

- No tengo dudas de que lo logrará.


Yeo-rok respondió con dulzura. Hasta ahora, no solía ver dramas ni películas, por lo que no había visto los trabajos de Do-won, pero después de conversar con él, sintió ganas de hacerlo.


- Pero ya no uso el método de actuación de inmersión.

- ¿Eh? ¿Por qué no? Si esa técnica lo ayudaba a fusionarse con el personaje y mejorar la calidad de la obra, tenía sentido seguir usándola.

- Cuando te sumerges demasiado en un papel, las emociones pueden desbordarse hasta afectar la vida cotidiana. Eso lleva a comportamientos inadecuados con el equipo o con otros actores. Además, también puede generar problemas en la vida personal. Al final, solo se trata de hacer que una mentira parezca real, así que no hay necesidad de llegar tan lejos.

- Sí, eso tiene sentido. Después de todo, un actor trabaja con otras personas, por lo que es importante mantener ciertos límites.

- Además, una inmersión demasiado profunda dificulta estudiar otros papeles. Por eso, algunos actores no pueden hacer muchos proyectos a la vez. Y en mi caso, incluso si interpreto personajes similares, siempre los expreso de manera diferente, así que no es un método que me convenga.

- Lo vi en un programa. Aunque sean roles parecidos, cambia la forma en que los interpreta, sus gestos y expresiones. Me pareció impresionante. - Yeo-rok habló con sinceridad, sin darse cuenta de que su tono se volvía más animado.

- Me alegra mucho que lo digas, Yeo-rok.


Do-won también parecía emocionado.


- Por eso, no te preocupes. La petición que te hice no tomará tanto tiempo, ya que la inmersión prolongada puede ser agotadora.

- ¿Eh…?

- Aunque eso depende de cómo lo manejes.

- Ah…


Si su ayuda hacía que la relación de Do-won con Chan-woo avanzara sin problemas, entonces no tendría que seguir involucrado. En otras palabras, podría liberarse de esta incómoda situación. Por lo tanto, decidió que, en adelante, asumiría el papel de Chan-woo y expresaría su afecto por Do-won de manera más activa.


- Bueno, entonces, ¿dormimos ya?


Do-won lo abrazó con cuidado y lo recostó en la cama.


Su cálido cuerpo y su feromona lo envolvieron suavemente. Su aroma era realmente agradable. Sumido en esa sensación de confort, Yeo-rok comenzó a cerrar los ojos. Sin darse cuenta de la mirada maliciosa de Do-won.































Capítulo 75 


Atraído por el aire fresco de la madrugada, Do-won abrió lentamente los párpados. El sonido de una respiración cercana lo llevó a girar la cabeza. Aunque la lámpara de ambiente estaba apagada y las cortinas cerradas, la piel pálida y los rasgos definidos de Yeo-rok se distinguían con claridad en la penumbra.


Dormía con los ojos cerrados, pero su apariencia desprendía un extraño atractivo. Do-won extendió la mano y acarició su mejilla. Se sentía suave y esponjosa. Una vez que la tocó, no quiso soltarla. Sus caricias se volvieron un poco más intensas, lo que provocó que Yeo-rok soltara un suave gemido adormilado y sujetara la muñeca de Do-won con su mano. Aunque era un acto inconsciente de resistencia, para Do-won fue una provocación.


Sus ojos, llenos de deseo, se oscurecieron mientras se inclinaba sobre él. Se recostó sobre Yeo-rok y lo abrazó con fuerza. Los labios de Do-won rozaron la delicada piel de su cuello. Era cálida y suave al tacto. Como si estuviera robando un dulce, comenzó a lamer y succionar la piel con avidez.


- Mmh… uuh…


Yeo-rok se estremeció y tembló levemente. En su intento de alejarse, terminó acurrucándose aún más en los brazos de Do-won. El calor de su cuerpo y la sensación creciente lo envolvían como en un sueño. Do-won lo besó con intensidad y, sin dudarlo, deslizó las manos bajo su pijama, buscando con los dedos la delicada piel de su pecho.


- Ah…


Los párpados de Yeo-rok temblaron, pero las manos de Do-won no se detuvieron. Al contrario, siguió acariciándolo con un toque más profundo. Después de un beso ligero en los labios, susurró su nombre.


- Yeo-rok…

- Mmh…?


Yeo-rok abrió lentamente los ojos. Sin embargo, Do-won no retiró su mano de debajo del pijama.  De hecho, sus dedos comenzaron a moverse con más intensidad. Con la mirada nublada por el sueño, Yeo-rok murmuró con los labios entreabiertos.


- A… Actor? 

- Sí, soy Joo Do-won.

- Ah… pero… ¿por qué estás… encima de mí…?


Yeo-rok murmuró con voz somnolienta antes de volver a cerrar los ojos. Parecía que el sueño lo estaba arrastrando de nuevo. Pero los dedos de Do-won continuaban explorando su piel.


- Yeo-rok, ¿por qué vuelves a cerrar los ojos, mmh?

- Mmh… quiero… dormir más…


Yeo-rok se quejó suavemente antes de apretar los labios y entregarse por completo al sueño. No parecía que fuera a despertar pronto. Do-won hizo una mueca de frustración y finalmente retiró la mano. Después, se alejó de él y se sentó en la cama.


- Realmente… no lo entiendo…


Murmuró para sí mismo mientras suspiraba y se levantaba. Con cuidado, arregló el cabello de Yeo-rok y le acomodó la sábana antes de dirigirse al baño. Sin embargo, justo antes de avanzar, sus pasos se detuvieron.


Su mirada se fijó en un punto concreto. Las cortinas cubrían la ventana, pero Do-won vio claramente a alguien parado frente a ellas. Era un hombre de mediana edad flotando en el aire, cubierto de sangre, con un rostro que se parecía al suyo.


- Beret.


El hombre pronunció aquella palabra mientras lo miraba fijamente. Su voz profunda no pertenecía a este mundo, pero Do-won no mostró reacción alguna. En lugar de eso, se dirigió al sofá en el centro de la habitación y encendió la lámpara. Tomó una libreta y un bolígrafo de la mesa y comenzó a escribir. El hombre ensangrentado se acercó a él, pero Do-won ni siquiera parpadeó. Era algo que ocurría con demasiada frecuencia como para sorprenderlo.



***



El dulce aroma de las flores estimuló el sentido del olfato de Yeo-rok. Era una fragancia familiar y reconfortante. Con lentitud, entreabrió los ojos. La luz brillante que irrumpió en su visión disipó por completo su somnolencia. Confundido, se incorporó y dejó escapar un pequeño jadeo entre los labios.


-  ¿Q-qué…?


La habitación estaba cubierta de rosas por todas partes. No solo había rosas rojas, sino también blancas, rosadas y moradas. Parecía como si hubiera despertado en medio de un jardín.


Aturdido, Yeo-rok se dio una leve palmada en la mejilla. La sensación tangible de su piel le confirmó que no estaba soñando. Aún más desconcertado, miró a su alrededor. Do-won no estaba en la habitación, y tampoco se sentía su presencia.


De repente, una punzada recorrió su pecho. El recuerdo de su sueño lo invadió de golpe: Do-won intentando hacerle cosas indecentes. Tal vez solo había sido otro delirio provocado por sus propios deseos. Parecía que compartir tanto tiempo con él lo hacía tener sueños como ese con más frecuencia. Sintió una vaga sensación de vacío. Suspiró y desvió la mirada, queriendo sacudir aquellas ideas de su mente. Fue entonces cuando notó un pequeño papel sobre la mesa de noche.


"Yeo-rok, soy Joo Do-won.

Salí temprano por trabajo.

Cuando despiertes, llámame a mi celular.

Mi número ya está guardado en el teléfono."


Su caligrafía era perfecta, como la de un maestro calígrafo.


- ¿Es que hay algo que no sepa hacer...?


Yeo-rok sostuvo la nota con ambas manos, como si fuera un autógrafo valioso. Do-won no solo tenía una apariencia impecable y un talento innegable para la actuación, sino que también era hábil en la cocina… y con la carpintería, al menos con el uso de una sierra.


Mientras lo elogiaba mentalmente, Yeo-rok se detuvo, dándose cuenta de que estaba exagerando. Aun así, no podía negar que Do-won era una persona sorprendentemente completa en muchos aspectos. Además, tenía una personalidad amable y comprensiva. Incluso cuando Yeo-rok había cometido un error durante la entrevista, rompiendo una taza, él lo había tratado con paciencia y gentileza.


Realmente parecía un adulto maduro. Yeo-rok bajó la mirada y se acarició el vientre. Pensó en el hijo que crecía dentro de él. Si se parecía a Do-won, sin duda sería un niño increíblemente apuesto, y si era una niña, sin duda sería una belleza sin igual.


Al principio, todo esto lo había tomado por sorpresa, pero mientras su afecto por Do-won crecía, también lo hacía su apego a ese bebé. Había decidido no abortar, así que ahora debía asumir la responsabilidad. El miedo y la ansiedad lo invadían al pensar en ello.  No era un embarazo normal, y debía enfrentarse a la realidad.


En el fondo, quería contárselo de Do-won. Pensar en su hijo creciendo sin un padre le hacía sentir aún más desesperación. Sabía que Do-won se sorprendería, pero tenía la sensación de que, con su carácter, al final lo aceptaría y lo apoyaría. Una repentina necesidad de decírselo surgió dentro de él.


Yeo-rok volvió la vista hacia el teléfono que estaba sobre la mesita de noche, junto a la nota de Do-won. Era un móvil que le había prestado, probablemente porque el suyo estaba dañado. Lo tomó sin dudarlo. No tenía ninguna contraseña, por lo que la pantalla de inicio apareció de inmediato.


Sin embargo, algo le pareció extraño. A pesar de ser un teléfono personal, no tenía rastro de uso. Había aplicaciones instaladas, pero el fondo de pantalla seguía siendo el predeterminado y apenas había mensajes. Parecía un dispositivo recién comprado.


- ¿Eh…?


Confundido, revisó la lista de contactos y encontró un único número guardado con el nombre de "Joo Do-won". Era la señal de que debía llamarlo. Solo bastaba presionar el botón de llamada y podría revelarle la existencia de su hijo.


Con el corazón latiendo con fuerza, Yeo-rok movió el dedo hacia el botón. Justo en ese momento, un zumbido interrumpió sus pensamientos. Su nerviosismo alcanzó el punto máximo, solo para derrumbarse de golpe. Por un momento, no supo de dónde provenía la vibración.


Miró a su alrededor con desconcierto. Entonces, recordó algo: la noche anterior, Jiho le había dado el teléfono de Chan-woo y lo había escondido bajo la cama. Apresuradamente, Yeo-rok tomó una de sus muletas y se puso de pie. Se inclinó con cuidado, procurando no forzar su tobillo izquierdo enyesado. Apoyó todo su peso en la pierna derecha para mantener el equilibrio y, con esfuerzo, alcanzó el dispositivo.


El teléfono seguía vibrando con insistencia, su pantalla iluminándose de manera inquietante. El número que aparecía en la pantalla era, como esperaba, un código internacional.


No cabía duda: era Chan-wo. Yeo-rok echó un vistazo alrededor. No sabía cuándo regresaría Do-won, y hablar por teléfono allí no era una opción segura. Mientras lo meditaba, sus ojos se posaron en una puerta ubicada en un rincón de la habitación.


Aún no había explorado completamente ese dormitorio, así que no tenía idea de qué tipo de espacio se encontraba tras esa puerta. Sin embargo, parecía un buen lugar para ocultarse. Sin perder más tiempo, Yeo-rok se acercó y la abrió. El interior era un espacio sin ventanas, pero bien iluminado por una lámpara en el techo.


Había un perchero repleto de ropa y varias estanterías de vidrio con sombreros, bufandas y guantes ordenados con precisión. A simple vista, parecía una boutique de lujo, pero no tardó en darse cuenta de que se trataba de un vestidor. Un espacio perfectamente alineado con la vida de una estrella. Las prendas colgadas allí eran innumerables.


A pesar de haber trabajado en la mansión durante un mes, Yeo-rok apenas había estado en la sala de estar y en el exterior, por lo que desconocía por completo cómo eran los espacios personales de Do-won.


- Ah… No es momento para distraerse con esto.


Se obligó a dejar de admirar el vestidor. Lo importante ahora era detener la vibración del teléfono. Se acomodó en la esquina más apartada y se sentó. El suelo alfombrado estaba tibio, lo que indicaba que el sistema de calefacción estaba encendido. Por precaución, Yeo-rok cerró la puerta con seguro antes de tocar el botón para responder la llamada.


[¿Eun Yeorok?]


Tal como esperaba, la voz de Chan-woo resonó en la línea. Era la primera vez que hablaban desde Navidad, así que técnicamente era la primera conversación del año.


—Sí, Chan-woo.


[¿Por qué tardaste tanto en contestar?]


—Estaba ocupado con algunas cosas.


[No lo hagas de nuevo. Me preocupas innecesariamente…]


—Lo entiendo.


Yeo-rok bajó la vista y observó su pie enyesado mientras respondía.


[Feliz Año Nuevo.]


—Ah… Sí, feliz Año Nuevo para ti también.


El repentino saludo de Chan-woo lo tomó por sorpresa, y respondió con cierto titubeo.


[¿Cómo van las cosas con Joo Do-won?]


—¿Eh?


Aunque había anticipado esa pregunta, vaciló antes de contestar. En ese momento, Do-won le había pedido ayuda porque Chan-woo seguía evitándolo. ¿Se podría decir que todo iba bien? Yeo-rok no estaba del todo seguro. Sin embargo, dado que Do-won no rechazaba a Chan-woo activamente, no era una situación negativa. Así que eligió la respuesta más neutral posible.


—No hay grandes problemas.


[Eso es un alivio. Nuestra felicidad depende de cómo manejes esto. ¿Lo entiendes, verdad?]


—…


[Tú también quieres vivir en paz con tu abuela en Cheongdo, ¿cierto?]


La emoción que había comenzado a surgir en el corazón de Yeo-rok se desplomó de golpe. Sus grandes ojos comenzaron a humedecerse por la ansiedad. Se había dejado llevar por la amabilidad de Do-won, olvidando por completo que su abuela podría salir perjudicada. Un peso opresivo se asentó sobre su pecho.


[Eun Yeo-rok, ¿por qué no respondes?]


—Sí… Estoy haciendo mi mejor esfuerzo.


Yeo-rok intentó disimular sus sentimientos con un tono despreocupado.


—¿Y tú? ¿Cómo estás?


[Bien, la cirugía salió mejor de lo esperado.]


—¿Cirugía? ¿Estabas tan mal de salud?


[Era algo delicado, pero logré superarlo. Ahora estoy en proceso de recuperación.]


—Ya veo… Me alegra escucharlo.


Chan-woo siempre había tenido episodios médicos graves en el pasado, y cada vez que terminaba en urgencias, Yeo-rok sufría con él.


[Por eso, tal vez regrese antes de lo planeado.]


—¿Qué tan pronto?


[Creo que en unos quince días.]


[¿Qué?]


El regreso de Chan-woo se adelantaba aproximadamente una semana. Cuanto antes volviera, menos tendría que preocuparse Yeo-rok por reemplazarlo. También significaba que ya no habría razón para seguir ayudando a Do-won. Era una buena noticia, pero aún así, sintió un vacío en el pecho.


[Así que, hasta que regrese, sigue como hasta ahora. Si lo haces, no habrá problemas.]


El tono de Chan-woo sonaba firme, enfatizando las palabras "como hasta ahora". Como si estuviera completamente al tanto de la situación de Yeo-rok. Pero eso no tenía sentido. Chan-woo seguía en Estados Unidos, así que no había manera de que supiera lo que estaba ocurriendo aquí. Sacudió la cabeza, descartando aquella idea como una simple paranoia.


—Sí…


[Te llamé hoy por una razón en particular. ¿Has visto a Kang Chanbeom recientemente?]


—¿Por qué lo preguntas…?


[Hace poco me contactó para preguntarme cuándo iba a regresar. No le respondí, pero me pareció sospechoso, así que quería confirmarlo contigo. Ese tipo siempre ha intentado acercarse demasiado a ti.]


—Ah…


[¿No estará tramando algo?]


Aunque la pregunta de Chan-woo sonaba más a un monólogo, Yeo-rok lo comprendió de inmediato. Parecía que Chan-beom había tratado de averiguar el itinerario de Chan-woo para atraer a Yeo-rok a su lado.


[¡Por tu voz, parece que tengo razón! ¿Verdad?]


Según lo que le había dicho Do-won, Kang Chan-beom estaba actualmente en el hospital. No conocía los detalles exactos, pero sintió que debía informarle a Chan-woo. Por más que se llevaran mal, al fin y al cabo, seguían siendo hermanos.


—Tu hermano tuvo un problema hace poco y está hospitalizado.


[¿Sí? ¿Y qué con eso?]


La respuesta de Chan-woo fue tan indiferente que Yeo-rok se quedó desconcertado.


—Solo pensé que deberías saberlo.


[No es mi problema.]


—Aun así, sigue siendo tu hermano.


[¿Y qué con eso? Solo se la pasa causando problemas. Hace un año armó un escándalo tan grande que prácticamente rompimos lazos.]


—¿En serio?


[Salía con dos omegas al mismo tiempo y dejó embarazadas a ambas. Obviamente, se desentendió de los bebés. Todo terminó en una demanda, fue un desastre. Nuestro padre arregló la situación con dinero, pero en lugar de arrepentirse, Chan-beom lo golpeó. Desde entonces, dejó de ser parte de la familia. Ya es un milagro que no lo hayan borrado del registro familiar. Pero dime, ¿qué te hizo para acabar en el hospital?]


—Bueno…


La imagen de Do-won torciendo la muñeca de Chan-beom en un instante se le vino a la mente. Pero no podía contarle la verdad. Tenía que suavizarlo lo mejor posible.


—Hubo un pequeño altercado.


[Debes de haberla pasado mal. En fin, no quiero seguir hablando de ese tipo. Solo de pensar en él, me agota.]


Al parecer, mientras Yeo-rok había estado fuera, la relación entre Chan-woo y Chan-beom había empeorado aún más. Tampoco era un tema del que quisiera hablar mucho más, así que prefirió quedarse en silencio.


Solo de imaginarse tener que explicar la situación después, con Do-won también involucrado, se sentía abrumado. Aun así, al menos el malentendido más grande, el de su supuesta relación amorosa con Do-won, ya había sido aclarado. Eso era un alivio.


[Hasta que regrese, mantén bien sujeto a Joo Do-won. ¿Entendido?]


—Entiendo…


[Si intentas hacer algo indebido… No te lo perdona…]


- ¿Yeo-rok-sii? ¿Está aquí?


Antes de que Chan-woo pudiera terminar su amenaza, la voz de Do-won sonó desde el otro lado de la puerta. En ese mismo instante, la puerta se abrió, y él apareció. Yeo-rok estaba seguro de haberla cerrado con seguro… Pero al parecer, no había sido así.


- ¡Ah!


Sobresaltada, Yeo-rok dejó caer el teléfono que sostenía. El dispositivo giró varias veces en el aire antes de aterrizar boca arriba justo frente a Do-won. Y lo peor: la llamada seguía en curso.


- ¿Eh? ¿Estabas en medio de una llamada?


Do-won se agachó, aparentemente para recoger el teléfono.


[¿Yeo-rok? ¿Qué pasa? ¿Quién llegó? No estarás escapando porque no quieres hablar conmigo, ¿verdad? ¡Oye!]


La voz de Chan-woo retumbó sin consideración. A pesar de que el teléfono no estaba en altavoz, su tono era lo suficientemente fuerte como para oírse con claridad. A Yeo-rok se le nubló la vista. Do-won ya sabía que Chan-woo y el se conocían, así que la llamada en sí no era un problema. Sin embargo, si Chan-woo llegaba a mencionar algo sobre el papel de doble, la situación se complicaría. Yeo-rok se apoyó en sus muletas y se apresuró a recuperar el teléfono.


[¡Yeo-rok! ¡Respóndeme! Si sigues así, te va a ir ma…]


La voz de Chan-woo se cortó abruptamente.


Do-won había presionado el botón para finalizar la llamada.


- Vaya, qué escándalo… Qué molesto.


Su tono y su mirada eran fríamente indiferentes.



Capítulo 76 

Gracias a que Do-won colgó la llamada, Yeo-rok logró superar la crisis, pero el sudor frío empezó a resbalar por su frente. Cuando Yeo-rok había salido a cubrir el papel de doble, Do-won había visto el teléfono de Chan-woo e incluso lo había puesto a cargar. Temía que ahora se diera cuenta de que se trataba del mismo dispositivo.


- ¿Es tu amigo, Yeo-rok?


Do-won apartó la vista de la pantalla y la dirigió a Yeo-rok. Por su expresión, parecía que no había reconocido ni a la persona con la que hablaba ni el teléfono en sí. Era posible que la voz de Chan-woo, al estar más aguda de lo normal, le hubiera resultado irreconocible. Además, la pantalla de inicio del dispositivo no tenía ninguna foto especial, sino el fondo predeterminado. No era fácil identificar de quién era el teléfono solo con eso. Yeo-rok intentó calmarse y asintió.


- S-sí... Sí... E-es mi amigo...


No debía mostrar nerviosismo, pero no pudo evitar que su voz temblara.


- Tu amigo gritaba como un cerdo cuando lo degüellan, así que, sin darme cuenta, colgué la llamada. Lo siento.


Do-won frunció ligeramente el ceño mientras se disculpaba.


- No, está bien. D-de todas formas, ya iba a terminar la llamada. No hay problema.


Yeo-rok pensó que luego tendría que darle una buena explicación a Chan-woo, que seguramente estaría confundido por lo abrupto del corte. La situación con Do-won era un vaivén constante de emociones, como si su corazón estuviera en una montaña rusa. Además, Chan-woo tampoco había gritado tanto como para que pareciera una escena de matanza. Solo por esta llamada, Do-won parecía haberse hecho una mala imagen de él, lo que le dejó a Yeo-rok una sensación incómoda.


- Yeo-rok, no deberías juntarte con gente así.


El tono de Do-won se volvió más frío y afilado.


- Por muy cercanos que sean, hay ciertos límites de respeto. Parece que te trata sin ninguna consideración.

- Solo estábamos conversando...


Durante los últimos diez años, Chan-woo nunca había tratado a Yeo-rok con rudeza de forma directa, pero cuando se trataba de Do-won, siempre reaccionaba de manera exageradamente emocional. Sobre todo después de haber llegado al extremo de amenazarla con la vida de su abuela. Ese comportamiento iba más allá de un simple exceso. Tal vez era la avidez que sentía por dejar de ser un omega recesivo y transformarse en un omega de extrema dominante. Pero, irónicamente, lo que Chan-woo tanto anhelaba, Yeo-rok lo había logrado sin siquiera intentarlo. Aunque él no lo supiera, el se sentía culpable y con la conciencia pesada. Por eso terminaba justificándolo inconscientemente.


- Aun así, creo que sería mejor que te alejaras de él.


Do-won estiró la mano para tomar el teléfono. El corazón de Yeo-rok dio un vuelco. Si lo recogía, la funda delataría que se trataba del teléfono de Chan-woo. Si eso sucedía, se descubriría el asunto del doble. Eso sería un problema. Tenía que detenerlo. Yeo-rok, de manera intencionada, dejó caer una de sus muletas y fingió perder el equilibrio.


- ¡A-ah!


Aunque su grito sonó un poco forzado, hizo todo lo posible por parecer convincente. Y, afortunadamente, funcionó. Do-won dejó el teléfono atrás, la sostuvo con firmeza y, sin dudarlo, la tomó en sus brazos.


- Yeo-rok, ¿qué pasa?

- Ah... Me dio un poco de vértigo, pero ya estoy bien...


Yeo-rok mintió mientras se llevaba la mano a la frente.


- No pareces estar nada bien.


Do-won la sacó del vestidor y la sentó en la cama. Colocó con cuidado su tobillo enyesado sobre un cojín. Sus movimientos eran extremadamente delicados.


- Descansa, Yeo-rok. Iré a buscar tu teléfono.


Do-won se dirigió al vestidor.


- ¿Eh? No, espera...


Esto no estaba saliendo como Yeo-rok esperaba. Había fingido mareo para desviar la atención de Do-won del teléfono de Chan-woo, pero ahora él iba a buscarlo de todos modos. Era un problema tras otro. No podía quedarse de brazos cruzados, tenía que distraerlo una vez más.


- Hic... hic…


Fingió tener hipo. Si volvía a decir que se sentía mareado, Do-won podría preocuparse aún más, así que optó por algo más inofensivo. Do-won se detuvo y se giró para mirarlo. Sus ojos se encontraron. Yeo-rok se tapó la boca con ambas manos y siguió actuando el hipo.


Por favor, no mires al vestidor. Mírame a mí.


Puso todo su esfuerzo en esa súplica silenciosa.


- Vaya...


Do-won frunció el ceño con preocupación y se acercó a la cama, sentándose junto a Yeo-rok. Le apartó el flequillo y le tocó la frente con suavidad.


- Es un hipo bastante fuerte. ¿Está bien?

- Hic... sí... estoy bien...


Yeo-rok forzó la voz para parecer más afectado. Fingir frente a un actor profesional le resultaba vergonzoso, pero no tenía otra opción.


-  actor... si bebo un poco de agua, creo que se me pasará...


Su plan era que Do-won fuera a buscar agua, dándole tiempo para esconder el teléfono de Chan-woo.


- Yeo-rok, ¿recuerda la última vez que tuvo hipo?

- ¿Eh?


Aún con las manos sobre su boca, Yeo-rok intentó recordar. En efecto, en la habitación VIP del hospital había pasado por una situación similar. ¿Cómo había logrado detener el hipo esa vez?


"Dicen que chupar el cuello ayuda a curarlo."


De inmediato, la memoria de Do-won besando y succionando su cuello volvió con fuerza. Junto con eso, recordó el momento en que sus manos recorrieron su pecho. Se dio cuenta de que él mismo había cavado su propia tumba. Cuando volvió en sí, Do-won ya estaba sobre él, empujándolo suavemente para acostarlo.


- Esa vez, solo el agua no sirvió, ¿verdad?

- Yo... actor... ¡Ah!


Los labios de Do-won se posaron firmemente en el cuello de Yeo-rok. Sus labios húmedos y suaves lamieron sin piedad la delicada piel de su cuello, provocando un escalofrío de placer que recorrió todo su cuerpo.


- Como dije la vez pasada...


Do-won comenzó a jugar con los pezones de Yeo-rok sobre la tela del pijama, frotándolos con su pulgar e índice en pequeños círculos.


- Esto es muy efectivo para detener el hipo.


El calor en el pecho de Yeo-rok se intensificó, como si un fuego lo estuviera consumiendo por dentro. Su corazón latía con fuerza, y el dulce aroma de las feromonas de Do-won lo envolvía como una red invisible, dejándolo sin fuerzas para moverse.


- Es... esto es muy raro... Me da vergüenza…

- No tiene por qué sentir vergüenza. Solo lo hago para ayudarlo a calmarse.


Do-won retiró lentamente sus labios del cuello de Yeo-rok y, con movimientos pausados y seguros, comenzó a desabotonar su pijama uno a uno.


- Así que...


Con una voz lánguida y susurrante, Do-won abrió el pijama de Yeo-rok con un movimiento instintivo. La blanca piel de Yeo-rok quedó al descubierto, junto con sus pezones erguidos que parecían tan tentadores como una fruta madura. Los ojos de Do-won brillaron como si estuviera frente a un festín. Sujetó firmemente las muñecas de Yeo-rok con ambas manos y comenzó a lamer con esmero uno de sus pezones, como si estuviera saciando una sed profunda.


- Ah... ugh...


El rostro de Yeo-rok se tiñó de un rojo intenso. La firmeza de la lengua de Do-won y sus dientes que mordían suavemente le transmitían una sensación descaradamente íntima. Las palabras para detenerlo se quedaron atascadas en su garganta, pero no podía pronunciarlas. Si lo hacía, Do-won podría levantarse e ir a buscar el teléfono de Chan-woo nuevamente. Así que no le quedó más opción que soportar los besos y caricias de Do-won. Tal vez todo esto era un castigo por haber fingido el hipo en primer lugar. De cualquier forma, la situación era desesperante.


- Yeo-rok, por si acaso... no pienses que esto es algo extraño.


Do-won susurró con dulzura mientras liberaba una de las muñecas de Yeo-rok y comenzaba a jugar con su pezón entre los dedos. Mientras tanto, su boca seguía explorando con avidez el otro lado.


- Yo... No sé si esto realmente funciona... Actor-nim... Creo que si bebo agua estaré bien...


Yeo-rok sollozó, abrumado por el calor creciente en su cuerpo. Pero Do-won lo ignoró. Sus labios mordían y succionaban los pezones de Yeo-rok de vez en cuando, mientras sus dedos jugaban con el otro, pellizcándolo y retorciéndolo repetidamente. Era una estimulación descaradamente lasciva.


- Espera... ah... ahí... Si lo tocas así... Hic.


Yeo-rok gimió, pero en medio de su jadeo, un verdadero hipo escapó de su boca. Era desesperante. Si el hipo desapareciera, también podría salir de esta situación tan embarazosa, pero ahora todo se había complicado aún más.


- Yeo-rok.


Do-won detuvo su lengua juguetona y levantó la cabeza. Sus miradas se encontraron.


- Las razones por las que las personas tienen hipo no son del todo claras. Pero generalmente ocurre cuando el diafragma, que permite la respiración, se contrae y la glotis se cierra, causando ese sonido característico.

- S-sí... Hic.


Yeo-rok se tocó el cuello mientras seguía teniendo hipo. Quería que desapareciera cuanto antes.


- Por eso, beber agua, contener la respiración o alterar el ritmo respiratorio pueden ayudar a detenerlo. Lo que hice al tocar tu cuello y tu cuerpo fue para regular tu respiración. Pero parece que el método que usamos la última vez no está funcionando esta vez.


Do-won chasqueó la lengua, con una expresión pensativa.


- Así que no hay más opción que resolverlo a través de la boca.


¿A través de la boca? Yeo-rok sintió un mal presentimiento ante la explicación de Do-won. Este lo abrazó con fuerza.


- Yeo-rok, lo que voy a hacer ahora es un método médico. No lo malinterpretes.

- ¿Q-qué vas a hacer?

- Un beso.


Tan pronto como respondió, los labios de Do-won cubrieron los de Yeo-rok. Una humedad suave se sintió sin dejar espacio entre ellos. Era la primera vez que besaba a alguien como Yeo-rok, no como Chan-woo ni con la sombra de su sueño.


- Mmph.


Atrapado por sorpresa, Yeo-rok intentó girar la cabeza. Pero los dedos de Do-won lo sujetaron por la barbilla, inmovilizándolo mientras su lengua se deslizaba dentro. Exploró cada rincón de su boca, desde sus encías hasta sus dientes, profundizando el contacto. Sus lenguas se entrelazaban con un sonido pegajoso y húmedo mientras su saliva se mezclaba y se desbordaba en pequeñas gotas entre sus labios entreabiertos. El sonido de sus bocas succionando y sus lenguas frotándose resonaba en la habitación.


- Ah... Mmngh.


Poco a poco, el vientre bajo de Yeo-rok comenzó a arder con un calor denso. Sus labios estaban tan pegados y sus lenguas tan entrelazadas que sentía como si lo estuvieran penetrando. 


¿Qué médico loco sugeriría este tipo de método? Era absurdo. Pero lo peor de todo era que su cuerpo comenzaba a perder fuerza. Atrapado en el abrazo de Do-won, no podía resistirse.


Su lengua y su saliva eran absorbidas con intensidad, y sus piernas, cada vez más débiles, se abrían con un hormigueo adormecedor. No podía hacer nada. Para empeorar las cosas, el aroma de las rosas que llenaba la habitación parecía un afrodisíaco, envolviéndolo aún más en una sensación de mareo y deseo.















































Capítulo 78 


El beso se profundizó hasta el punto de que sus labios parecían aplastarse el uno contra el otro.


- Haa... Mmm.


Los gemidos ahogados de Yeo-rok se entrelazaban con el sonido húmedo de los besos de Do-won. A veces, sus dientes chocaban, pero cuando sus lenguas se tocaban, el sabor era tan dulce como si estuvieran envueltos en éxtasis. Sin pensar, Yeo-rok tragó la saliva compartida. Realmente sabía dulce.


Con los ojos cerrados, su cuerpo se aferraba al torso firme de Do-won, y sus piernas abiertas se enroscaban alrededor de su espalda. Su mente estaba hecha un caos, pero su cuerpo no lo estaba. Se sentía húmedo y embriagador.


- Yeo-rok, abre un poco más la boca.

- Ah…


Yeo-rok abrió con esfuerzo su pequeña boca. En ese instante, la lengua de Do-won se deslizó con firmeza en su interior, frotándose contra la suya antes de succionar su labio inferior con intensidad. El sonido húmedo resonó claramente en el aire. Aunque solo era un beso, sentía como si algo estuviera penetrándolo. Su cadera tembló involuntariamente, y en respuesta, los labios de Do-won lo apretaron con más pasión. Ambos se perdieron en el beso, hasta el punto de olvidar la noción del tiempo.


- Mmm... Ahh.


Cuando los labios de Yeo-rok se hincharon y lágrimas de placer comenzaron a deslizarse por sus mejillas, Do-won se separó lentamente. Un fino hilo de saliva conectaba sus labios, prolongando el momento. Yeo-rok, inquieto, sintió un leve temor. Había compartido innumerables besos con Do-won bajo la identidad de Chan-woo. ¿Y si ahora él sospechaba que eran la misma persona?


- Yeo-rok, ¿cómo va tu hipo?


La pregunta de Do-won disipó sus miedos. Al parecer, su preocupación era infundada. Se sintió aliviado, pero al mismo tiempo, un sentimiento incómodo lo invadió. Aunque había mostrado su cuerpo tanto como Chan-woo como Yeo-rok, el contacto directo entre labios era una rareza. ¿Realmente no sospechaba nada?


- ¿Todavía no te sientes bien?


La preocupación en el rostro de Do-won era evidente. Antes de dejarse llevar por sus pensamientos, Yeo-rok decidió responder primero y negó con la cabeza.


- N-no, ya estoy bien.


El hipo había desaparecido hacía tiempo, pero su vientre aún hormigueaba. El calor de los recuerdos de sus sueños con Do-won se superpuso con la realidad, haciendo que su rostro se tiñera de rojo. Era vergonzoso sostener su mirada, así que desvió los ojos. Además, la postura en la que estaban hacía que la atmósfera se volviera aún más íntima, así que se incorporó rápidamente. Do-won también retrocedió y se levantó.


- Estoy... bien.

- Me alegra escucharlo.


Con una mirada tierna, Do-won limpió suavemente la comisura de sus labios.


- Si te sientes mal de nuevo, avísame, ¿de acuerdo?


Las palabras de Do-won, insinuando que esto podría repetirse, dejaron a Yeo-rok completamente confundido. Nadie más haría un beso tan vergonzoso solo por un hipo... ¿O acaso él simplemente no entendía el mundo lo suficiente? Pero lo que sí era seguro era lo dulce y placentero que había sido. No debía sentirse así... y sin embargo, una emoción dolorosa comenzó a brotar en su interior. Sus ojos, ya húmedos, se llenaron aún más de lágrimas.


- Yeo-rok, ¿de verdad estás bien?


Do-won se inclinó hacia él. Al ver sus hermosos ojos, nariz y labios de cerca, la mente de Yeo-rok se volvió aún más caótica. Una oleada de deseo difícil de contener se apoderó de él. Por eso, con todas sus fuerzas, construyó una barrera entre ellos.


- Ah... Preferiría que esto no volviera a pasar en el futuro.

- Entiendo lo que sientes, Yeo-rok. Debe haberte parecido absurdo.

- ......

- Este método suele causar malentendidos, por eso los médicos no lo recomiendan a la ligera. Yo también lo dudé, pero te veía tan mal que no tuve otra opción. No es un beso cualquiera, piénsalo como respiración artificial.


Besar e insuflar aire podían compartir algunos puntos en común: los labios se tocaban y estaba relacionado con la respiración. Pero la sensación era completamente diferente… Yeo-rok se cubrió los ojos con ambas manos. Si seguía mirando a Do-won, temía que se diera cuenta de sus sentimientos. No debería enamorarse de él... y sin embargo, su corazón latía con fuerza hacia Do-won. Luchar contra este sentimiento solo le causaba más angustia, y sus lágrimas rodaron por sus mejillas.


- Vaya, Yeo-rok... Lo siento. De acuerdo, no volveré a hacerlo.


Do-won lo abrazó con dulzura. Su calidez y gentileza solo hicieron que Yeo-rok llorara aún más.


- Deja de llorar, ¿sí? Fui un imprudente.


Do-won se disculpó varias veces. Sus dedos, al limpiar las lágrimas de Yeo-rok, se movían con extrema delicadeza, como si temiera herirlo aún más. Al verlo tan apenado, Yeo-rok empezó a sentirse culpable. Después de todo, Do-won solo había intentado ayudarlo con su hipo, pero él había interpretado todo con demasiado significado. Debía calmarse.


- No, fui yo quien reaccionó exageradamente.


Yeo-rok levantó la cabeza con timidez. Sus ojos se encontraron con los de Do-won. En sus profundos iris azules se reflejaba una clara incomodidad.


- Me alegra escucharlo. Me preocupaba que llegara a odiarme.

- Eso no pasará.


Al contrario, mirarlo me hace quererte aún más, pensó Yeo-rok en silencio. Pero en lugar de decirlo, se tragó las palabras y habló con cautela.


- Perdón por comportarme como un niño. No volverá a pasar.

- No te preocupes. Aunque, para ser honesto, me ha dado ganas de follarte.

- ¿Qué?


Las palabras de Do-won fluyeron con tanta naturalidad que tardaron en procesarse en la mente de Yeo-rok. Sus ojos se abrieron como platos.


- ¿Qué pasa?


La expresión de Do-won mostraba desconcierto, como si no entendiera por qué Yeo-rok estaba tan sorprendido. Yeo-rok se frotó el oído con el meñique. Cuando estaba con él bajo la identidad de Chan-woo, Do-won solía soltar comentarios vulgares de vez en cuando. Pero cuando interactuaban como Do-won y Yeo-rok, siempre mantenía la compostura. Ahora, esa barrera parecía haberse derrumbado por completo.


- Yo... ¿acabo de escuchar bien?

- Espera un momento. Tienes lágrimas en los ojos.


Do-won le limpió las lágrimas con ternura. Su toque era tan gentil que Yeo-rok casi creyó haber imaginado todo.


- A partir de ahora, solo te besaré si me lo permites.

- ¿Eh?


Desde la perspectiva de Do-won, Yeo-rok era solo un ayudante doméstico y alguien que apoyaba su relación con otra persona. No eran amantes que compartían besos con la lengua. Entre la confusión y un atisbo de expectativa, Yeo-rok quedó atrapado en una maraña de emociones contradictorias.


- Yo… pero aun así, un beso es…

- Solo cuando tengas hipo.

- ¡Huk!


Entonces, ¿eso significaba que cada vez que tuviera hipo, él lo besaría? Yeo-rok sintió que su propia trampa lo estaba llevando por un camino extraño. Se prometió firmemente que, aunque estuviera al borde del desmayo por falta de aire, nunca más tendría hipo.


- Te lo repito, es como respiración artificial, así que no te sientas incómodo, ¿de acuerdo?


Do-won habló con la voz calmada de un hipnotizador mientras sujetaba con firmeza la mano de Yeo-rok. Su toque no era lascivo, sino el de un ser humano enfrentándose a otro ser humano. Definitivamente, Do-won veía a Chan-woo y a Yeo-rok como dos personas diferentes. Y si realmente supiera la verdad, no tendría razones para fingir lo contrario.


Además, el dulce aroma de sus feromonas flotaba en el aire, nublando la mente de Yeo-rok y llevándolo a asentir en silencio. Do-won sonrió con ternura y se sentó junto a él sin soltar su mano. Giró la cabeza hacia la mesita de noche, donde una rosa roja descansaba en un jarrón.


- ¿Te gusta la rosa?

- ¿La preparaste tú?

- Por supuesto.


Do-won sonrió con satisfacción. El contraste entre la flor escarlata y su elegante porte lo hacía parecer aún más refinado, como si su belleza solo pudiera ser contemplada y admirada desde la distancia. El corazón de Yeo-rok latió con fuerza una vez más, pero reprimió sus emociones y preguntó:


- ¿Por qué flores de repente?

- Ver cosas hermosas es bueno, ¿no crees? Si tus ojos son felices, tu cuerpo también se sentirá mejor.


¿Era su manera de ayudarlo a sanar más rápido? Yeo-rok miró su tobillo enyesado y trató de encontrarle sentido a sus palabras.


- ¿Te parece bonita?


Do-won volvió a preguntar. Yeo-rok asintió.


- Sí. Es realmente hermosa.

- Me alegra oír eso. Disfruta su aroma y piensa en cosas lindas.


Do-won, aún sonriendo, devolvió la rosa al jarrón y tomó un teléfono que estaba sobre la mesita.


- Ji-ho hyung encontró tu teléfono en un callejón, pero dijo que estaba dañado, así que te compré uno nuevo. Pero antes te escuché hablando con un amigo… ¿Tienes otro teléfono?

- Ah… Sí.


No podía decirle que era el teléfono de Chan-woo, así que respondió con torpeza.


- Es cierto, tenías dos teléfonos. No hay remedio, entonces.


Do-won tomó el nuevo dispositivo y lo puso en la mano de Yeo-rok, sujetándosela con firmeza.


- A partir de ahora, usa este solo para comunicarte conmigo. No guardes el número de nadie más.


Aunque su voz estaba impregnada de una clara intención posesiva, Yeo-rok, ingenuo, no lo notó.


- Pero… necesito hablar con mi abuela.

- ¿Tu abuela?

- Sí, vive en Cheongdo. Siempre la llamo para saber cómo está.


Yeo-rok sintió una punzada de ansiedad. Desde la perspectiva de Do-won, él tenía dos teléfonos. Si ya tenía uno, lo natural sería usar ese para comunicarse. Pedir permiso para usar el nuevo podría parecer forzado e incoherente. Se puso nervioso, pero...


- Está bien. No hay problema.


La respuesta de Do-won fue generosa. Yeo-rok suspiró de alivio, soltando la tensión que lo había invadido por un momento.


- Gracias. Pero… ¿esto no es muy caro?


Era el modelo más reciente, igual que el iPad que ya había recibido. Aceptar otro dispositivo de tan alto valor le resultaba incómodo. Preferiría cambiarlo por un modelo más sencillo para no sentirse tan comprometido.


- Es para el trabajo. La empresa lo cubre, así que no te preocupes.


Eso significaba que al terminar el contrato, podía devolverlo. Esa idea alivió un poco su carga, así que lo aceptó con más tranquilidad.


- Y esto es una batería portátil.


Do-won sacó un dispositivo circular del cajón de la mesita.


- Antes los teléfonos tenían batería removible, pero ahora que son integradas, no hay más remedio que usar esto.

- Gracias.


Yeo-rok sostuvo la batería en la mano. Era pequeña pero tenía un peso considerable. Ahora lo que le preocupaba era recuperar el teléfono de Chan-woo que había dejado en el vestidor. Justo cuando intentaba resolverlo, Do-won había aparecido de repente y lo había complicado todo.


Además, la llamada se había cortado abruptamente, así que Chan-woon seguramente estaría molesto. Suspiró con preocupación. En ese momento, el rostro de Do-won se acercó repentinamente. Yeo-rok se sobresaltó al encontrarse con su mirada y se echó hacia atrás.


- ¡Huk!

- ¿Yeo-rok, te preocupa algo?

- ¿Eh?

- ¿Es por el amigo con el que hablabas? Tenía una actitud bastante grosera.


La pregunta afilada de Do-won lo hizo temblar. Temiendo que su expresión lo delatara, negó con la cabeza.


- No, no es eso.

- Claro que sí. Te noto inquieto desde que corté la llamada.


La voz de Do-won sonaba como si estuviera leyendo sus pensamientos palabra por palabra. Era como si le estuviera perforando el alma. Desesperado por ocultar la verdad, Yeo-rok trató de inventar una excusa.


- Ah… yo… en realidad….

- Si no puedes decírselo tú, ¿quieres que yo le grite por ti?

- ¿Eh? Ah… no, no hace falta. Solo… tenía hambre, eso es todo.


Era mejor parecer alguien con un gran apetito que levantar sospechas. Sobre todo porque, con la mirada y la actitud de Do-won, daba la impresión de que llamaría a Chan-woo de inmediato y armaría un escándalo. Eso sería un desastre.


- ¿De verdad? Ahora que lo pienso, aún no has desayunado. Voy a prepararte algo. Debes comer bien, porque luego tenemos que ir al hospital.

- ¿Eh? ¿Al hospital?


Instintivamente, Yeo-rok llevó una mano a su vientre, donde crecía el bebé.


- Sí. Tienes que tratar tu tobillo.

- Ah… el tobillo.












Capítulo 79 


- Puede apoyarse cómodamente en el respaldo.


Ante la voz de la enfermera, Yeo-rok esbozó una sonrisa incómoda y ajustó ligeramente su postura. Sin embargo, no pudo ocultar su expresión tensa. Era la primera vez en su vida que usaba una silla de ruedas. Después de terminar la llamada con su abuela, había desayunado arroz integral, flan de huevo con camarones, ensalada de raíz de doraji, carne de res en salsa de soja y berberechos marinados.


Do-won comentó que, al ser desayuno, había preparado algo sencillo y que almorzarían algo más abundante. Aunque para Yeo-rok aquello ya era un festín, Do-won fingió no escuchar su objeción. Después de la comida, ambos fueron al hospital, donde se reunieron con Cha Geon-su. Tras evaluar su estado y discutir si tenía dificultades para moverse con el yeso, Yeo-rok recibió terapia de frío en la sala de fisioterapia.


El frío era tan intenso que sentía su pie congelarse, pero el tratamiento terminó en menos de tres minutos para evitar el riesgo de congelación. También recibió terapia de ondas de choque, electroterapia y tratamiento de calor profundo. Cuando llegaron al consultorio, Cha Geon-su estaba sentado en su escritorio. La enfermera salió de la habitación poco después.


- Hmm…


Cha Geon-su se acarició la barbilla con expresión preocupada.


- Yeo-rok, tienes un esguince de segundo grado con una rotura parcial del ligamento.


La última vez que lo revisaron, tras la persecución de Chan-beom, solo tenía un esguince de primer grado, pero su condición había empeorado.


- Afortunadamente, el ligamento externo del tobillo no está completamente roto, así que no necesitarás cirugía. Si sigues con el yeso, la fisioterapia y el proceso de rehabilitación mientras controlas tu estado, podrás recuperarte rápidamente.


Era un alivio que no fuera necesaria una operación, pero para Yeo-rok la situación seguía siendo complicada. Eso significaba que su recuperación tomaría más tiempo.


- ¿Cuánto tardaré en sanar por completo?


No le molestaba ayudar a Do-won, pero seguir compartiendo habitación con él no era una opción a largo plazo. Quería recuperarse cuanto antes para poder mudarse a otra habitación, lo que le facilitaría también mantenerse en contacto con Chan-woo. Solo pensar en lo que ocurrió en el vestidor le ponía los nervios de punta.


- En promedio, la recuperación toma entre seis y ocho semanas.

- ¿Qué?


¿Tanto tiempo? Ese período superaba con creces la duración de su contrato. Cuando Chan-woo regresara y terminara su trabajo como asistente del hogar, planeaba volver a Cheongdo. Podría arreglárselas para viajar de alguna manera, pero no podía depender de su abuela para que lo cuidara. Decepcionado, dejó escapar un profundo suspiro.


- Pero eso aplica para personas con rasgos beta o recesivos.


Cha Geon-su lo miró con calma y continuó:


- Como eres un omega de extrema dominante, tu recuperación tomará aproximadamente tres semanas.

- ¿Ah… en serio?


Aunque pasaría el resto del contrato con molestias, al menos no tendría problemas para regresar a Cheongdo. Era un alivio.


- Sí, tu capacidad de recuperación es más rápida, así que si tienes cuidado, podrías sanar incluso antes. Solo evita poner peso en el tobillo tanto como sea posible. Y cuando estés en interiores, usa zapatillas en lugar de andar descalzo para distribuir mejor tu peso.

- Entendido.

- Te recetaré medicamentos específicos para omegas dominantes embarazados.

- De acuerdo. ¿El paquete de medicamentos dirá que es para embarazados?


Como compartía habitación con Do-won, debía ser cuidadoso con cada pequeño detalle.


- No, no lo indicará de manera explícita.

- Bien, gracias.

- Eh…


Cha Geon-su vaciló antes de hablar y lanzó una mirada incómoda a Yeo-rok.


- La persona que te acompaña hoy… es el actor Do-won, ¿verdad?

- Sí… sí, lo es…"


Yeo-rok asintió y miró con cautela hacia atrás. A través de la puerta cerrada del consultorio, parecía ver la silueta de Do-won. Él no había entrado por la entrada principal del hospital, sino por una ruta discreta para evitar el alboroto de la multitud. Además, como había llevado a Yeo-rok en brazos todo el camino, inevitablemente atrajo la atención de quienes los vieron.


Cuando entraron al consultorio, Do-won lo acomodó en la silla con un gesto exagerado de preocupación. Incluso insistió en acompañarlo durante el examen y la terapia física, pero Yeo-rok tuvo que persuadirlo para que esperara afuera. No era un niño de preescolar y, además, tenían que hablar de su embarazo. Al final, Do-won accedió a regañadientes.


- Ya veo.


Cha Geon-su tenía una expresión incómoda. Incluso para Yeo-rok, la situación era extraña. Si él estuviera al cuidado de Do-won, aún tendría sentido, pero... No sabía qué estaría pensando el médico al respecto. También temía que pudiera darse cuenta de que Do-won era el padre del bebé.


- Lo he visto muchas veces en televisión. Es un gran actor.

- Sí...

- He escuchado que es una persona con buenos valores, pero ahora que lo veo en persona, realmente parece alguien muy gentil. Que haya venido personalmente porque te lastimaste… eso dice mucho.

- Sí, estamos vinculados por cuestiones de trabajo.


No podía explicar la situación con detalles, así que respondió evasivamente. Sin embargo, todo esto hacía que pareciera que él y Do-won eran cercanos. Su corazón se sintió más caliente y su rostro comenzó a arder. Para cambiar de tema, bajó la cabeza y entonces notó algo en la pared: una fotografía enmarcada. La mayoría eran fotos familiares. En una de ellas aparecía Cha Ye-jun, el ginecólogo que lo atendía. También había un joven de rasgos delicados que sostenía a un bebé en brazos. Cha Geon-su se dio cuenta de a dónde dirigía la mirada de Yeo-rok.


- Es mi segundo hijo, Cha Ye-seo.

- Ah...


Era la persona de la que había oído hablar antes, alguien que había quedado embarazado a una edad similar a la suya y estaba criando a un hijo solo. Tal vez por parecerse a su madre, o por ser un omega, tenía una belleza etérea y refinada.


- Es muy guapo.

- Gracias. Está ocupado criando a su bebé últimamente.

- Debe de ser un trabajo duro.

- Sí, pero no tienes idea de lo adorable que es Se-jun.


Mientras hablaba, el rostro de Cha Geon-su se llenó de orgullo, aunque rápidamente intentó disimularlo.


- Se-jun es el nombre del bebé.

- Solo con ver la foto, se nota que es muy tierno.

- Es increíblemente cariñoso. Me llama 'halbuji' mientras balbucea, y siento que todas mis preocupaciones desaparecen.


Cha Geon-su se perdió en la conversación sobre su nieto, con una expresión emocionada. Yeo-rok lo escuchó con una sonrisa, sintiéndose cálido por dentro. Quizás, cuando naciera su bebé, su abuela también lo querría tanto como Cha Geon-su quería a su nieto. Pero aún quedaban muchos obstáculos antes de llegar a ese momento. Suspiró con determinación. En medio de su charla, Cha Geon-su pareció recordar algo de repente y su expresión se tornó incómoda.


- He hablado demasiado.

- No, para nada.

- Ahora pueden irse.

- Sí…


Yeo-rok también se preparó para levantarse. Sin embargo, otra foto captó su atención. Era una imagen de seis jóvenes, hombres y mujeres, tomada frente a un cartel que decía Haengun Theatre Company. Por la calidad y la vestimenta de las personas en la foto, parecía haber sido tomada hace bastante tiempo. No fue difícil encontrar a Cha Geon-su entre ellos, gracias a sus rasgos característicos, especialmente su mirada y la forma de sus labios.


- ¿Oh? ¿Usted también actuó alguna vez?

- Sí. En la universidad, participé en un club de teatro. Era una compañía en la que solo podían actuar alfas y omegas. Yo soy un alfa.


Cha Geon-su se rascó la mejilla, algo avergonzado. Yeo-rok nunca se había preguntado qué tipo de dinámica tenía el doctor, ya que estaba demasiado ocupado con su tratamiento y su embarazo. Pero, de algún modo, tenía sentido.


- Wow... Eso es increíble.

- No, en realidad no duré mucho tiempo en ello.

- ¿Por qué?

- No era muy bueno controlando mis feromonas.

- ¿Las feromonas tienen que ver con la actuación?

- Sí, porque no era un grupo de teatro convencional. Actuábamos utilizando feromonas.

- ¿Eh? ¿Existe algo así?

- Sí. A esos actores se les llama Aroma Actors, o AA por sus siglas. Aunque no es algo muy conocido en Corea, en Estados Unidos y Europa hay compañías de teatro y producciones que emplean este tipo de actuación. El público está compuesto únicamente por alfas o por omegas que no han formado vínculos.


Yeo-rok supuso que los betas no podían sentir feromonas, por lo que eso tenía sentido.


- ¿Entonces en vez de decir los diálogos, los transmiten con feromonas?

- No, los actores siguen interpretando sus líneas de manera convencional, pero expresan sus emociones a través de sus feromonas. Eso hace que la actuación se sienta mucho más realista. Sin embargo, tanto los actores como el público deben tener glándulas feromonales altamente desarrolladas para disfrutarlo plenamente. Por eso, solo unos pocos aficionados siguen este tipo de teatro.

- Eso tiene sentido.


Yeo-rok respondió, aunque le costaba imaginar una situación tan inusual. Se sentía como si estuviera escuchando la trama de una película. Cha Geon-su pareció notar su expresión y sonrió con timidez.


- Creo que otra vez me extendí demasiado. Por cierto, estoy seguro de que tu bebé será adorable. Tú también tienes una belleza extraordinaria.

- ¿Eh? No, para nada...


El rostro de Yeo-rok se tiñó de rojo.


- Habrá otro examen pronto. Ye-jun se pondrá en contacto contigo.

- Doctor, mi teléfono está roto, así que no podré recibir mensajes.

- ¿En serio?

- Además, me es difícil visitar la clínica en este momento.

- ¿Por qué?

- No puedo decirlo.


No podía confesar que era porque compartía la misma habitación con Do-won.


- ¿Cuánto tiempo será complicado para ti?

- Unas tres semanas.

- La última vez, Ye-jun me mencionó que tenías contacto con el alfa involucrado. ¿Aún sigue siendo así?

- Sí…


No podía decir "Está a menos de diez pasos de mí en todo momento."


- ¿Lo ves con frecuencia?

- Lo veo todos los días.


Por la mañana, despertamos juntos, comemos juntos e incluso nos bañamos juntos. Pensándolo bien, Yeo-rok se sintió confundido sobre qué tipo de relación tenía realmente con Do-won.


- ¿Ese alfa libera feromonas positivas para ti?

- Sí…


Ni un solo segundo dejaba de emanar un aroma agradable, lo que hacía que Yeo-rok tuviera problemas para mantener la compostura.


- Creo que estaremos juntos todos los días durante estas tres semanas.


Era el tiempo que quedaba hasta que su lesión en el tobillo sanara.


- Si solo estuvieras expuesto a sus feromonas ocasionalmente, sería necesario realizarte chequeos regulares, pero si lo recibes todos los días, entonces no será necesario que vengas a la clínica de obstetricia durante estas tres semanas. A menos que haya una emergencia, por supuesto.


El hecho de que Do-won estuviera siempre pegado a él había terminado creando la circunstancia perfecta para ocultar su embarazo. Era irónico.


- Aun así, podré seguir viniendo a traumatología.

- Aunque no quieras, tendrás que venir por tu tobillo.

- Sí...

- Pero lo mejor sería que Ye-jun te lo confirmara directamente. La próxima vez que vengas a traumatología, haré que puedas verlo también. Ven el próximo miércoles.

- De acuerdo.


¿Tendría que venir con Do-won también la próxima vez? Si era así, le resultaría aún más difícil encontrarse con Ye-jun. Tener al padre del bebé a su lado mientras le ocultaba la verdad lo hacía sentir verdaderamente miserable.


- Yeo-rok, debes volver a registrar tu nueva clasificación genética en la oficina del distrito. ¿Ya lo hiciste?


Recordó que, después de descubrir su embarazo, Ye-jun le había entregado documentos para ese trámite. Si ahora tenía que vivir como un omega de extrema dominante, era un requisito obligatorio.


- Aún no. Planeo hacerlo cuando mi tobillo sane.


Cuando había conseguido su empleo en Sid Entertainment, se había registrado como beta y ahora formaba parte del equipo de cuidado privado de la empresa. Al firmar el contrato con Ji-ho, había una cláusula que establecía una penalización si se descubría que alguien había mentido sobre su clasificación genética. En su caso, no era una mentira deliberada, sino que simplemente no lo sabía. Aun así, eso podría causarle problemas. Todavía tenía que terminar de pagar la deuda que quedaba de la familia de Chan-woo, y lo más importante era que el cambio en su clasificación estaba directamente relacionado con su embarazo, por lo que debía mantenerlo en secreto.


- Tienes que hacer el registro dentro de los tres meses posteriores al cambio en tu clasificación genética. Si lo haces después, podrías recibir una multa.

- Entiendo.


Yeo-rok había descubierto su embarazo a principios de diciembre, así que apenas había pasado un poco más de un mes.


- Ahora sí, ya puedes irte.


Cha Geon-su llamó a la enfermera que había salido, y Yeo-rok, con su ayuda, salió en la silla de ruedas. El hospital tenía pasillos y entradas exclusivas para celebridades, por lo que Do-won estaba en un área apartada firmando autógrafos para las enfermeras. Miraba a cada una de ellas a los ojos mientras firmaba, con su actitud siempre amable. Do-won era así con todos. Incluso en la mansión, trataba a los empleados de manera igualitaria. Cada vez que Yeo-rok descubría ese lado de él, no podía evitar sentir envidia por Chan-woo, quien compartiría su futuro con Do-won.


- Yeo-rok, ¿ya terminaste?

- Sí, solo falta recoger el medicamento.

- Está bien.


Dejando atrás a las enfermeras, Do-won levantó a Yeo-rok en brazos. Si ya se había sentido avergonzado cuando lo cargó al llegar, hacerlo nuevamente era aún más incómodo. Pero Do-won no le prestó atención a las miradas ajenas y se dirigió directamente a la farmacia. Las enfermeras que presenciaron la escena comenzaron a murmurar, convencidas de que Yeo-rok era la pareja de Do-won.



***



Cuando subió al auto con Do-won, Yeo-rok miró la bolsa con su nombre impreso. Le había preocupado que el farmacéutico mencionara su embarazo, pero solo le indicó que tomara las medicinas 30 minutos después de cada comida.


- ¿Qué te dijo el doctor?


Do-won se abrochó el cinturón de seguridad y le preguntó con ternura.


- Que tardaré unas tres semanas en recuperarme por completo.

- Menos mal que no fue grave.

- Sí...


Yeo-rok no podía confesar que la rápida recuperación se debía a su embarazo.


- Me dijeron que en casa debo usar zapatillas para distribuir mejor el peso.

- De acuerdo, te conseguiré unas. Ahora, ¿vamos a almorzar?

- ¿Eh? Pero apenas hemos desayunado.

- Solo comiste dos tazones de arroz esta mañana.


Era cierto. Después del inesperado beso con Do-won y de preocuparse por dónde esconder el teléfono de Chan-woo, había perdido el apetito.


- ¿Qué te parece costillas al vapor con abulón?


Solo de escuchar el nombre, se le hizo agua la boca. Yeo-rok se lamió los labios y asintió.













Capítulo 80 


Yeo-rok acarició su vientre lleno y miró por la ventana. Aunque el cielo estaba despejado y el sol brillaba con intensidad, el frío bajo cero hacía que el mundo pareciera atrapado en una cueva de hielo. Sin embargo, la calefacción del auto estaba encendida al máximo, así que no sentía frío en absoluto.


- ¿No estaba muy picante el estofado de costillas?


Do-won giró el volante con suavidad mientras le preguntaba a Yeo-rok.


- Un poco, pero estaba delicioso. Además, los abulones eran enormes.


Do-won la había llevado a un restaurante coreano famoso por sus estofados. Como era la hora del almuerzo y el lugar tenía buena reputación, el estacionamiento estaba repleto de autos de clientes. Afortunadamente, gracias a la reserva que había hecho Do-won, los llevaron directamente a un salón privado sin necesidad de esperar. Nunca antes había probado un estofado de costillas tan delicioso.


El condimento picante tenía un umami profundo, y la carne era tan tierna que se desprendía del hueso con facilidad, sin estar demasiado cocida. Conservaba su forma y textura, lo cual le pareció sorprendente. Los abulones eran firmes y el estofado combinaba perfectamente con los acompañamientos: kimchi en cubos, ensalada de verduras con ajonjolí negro y kimchi de agua. Lo mejor de todo era el arroz cocido en olla de piedra, que tenía trozos dulces de castaña que aumentaban aún más su apetito. Definitivamente, la comida coreana era la mejor.


- A mí también me encantó. Estoy lleno, - dijo Do-won con una sonrisa encantadora.


Pero a Yeo-rok le preocupaba algo. Una vez más, Do-won había comido lentamente y en pequeñas porciones. Aunque Yeo-rok también intentó comer despacio para igualar su ritmo, no lo logró. La comida era tan deliciosa que terminó olvidándose de contenerse. Se sentía avergonzado por su propio apetito. Seguramente, Do-won aún tenía hambre, pero fingía estar satisfecho para no incomodarlo. Yeo-rok se preguntó cómo podría hacer que comiera más.


- Yeo-rok, ¿quieres escuchar música?


Quizás Do-won se sintió incómodo con el silencio dentro del auto, porque le hizo la pregunta de repente. A Yeo-rok le pareció buena idea y asintió. Do-won presionó un botón en la consola central. Se escuchó la voz de un locutor, lo que indicaba que la radio estaba en la estación de noticias.


- Vaya, es un noticiero. Cambiaré de estación.


Justo cuando Do-won extendió la mano hacia la consola nuevamente, un auto se metió bruscamente en su carril. Por un momento, parecía que ocurriría un accidente. Do-won reaccionó de inmediato, retirando la mano para concentrarse en la conducción. Gracias a eso, la radio siguió transmitiendo las noticias.


[Pasamos a nuestra siguiente noticia. Esta madrugada, en el club Butterfly, ubicado en Gangnam, ocurrió un incidente con víctimas. Entre ellas, se encuentra el periodista Choi Ha-jin, conocido como el megáfono de la justicia por denunciar la corrupción en la industria del entretenimiento. Para más detalles, conectamos con nuestro corresponsal Ha Won-hoon. En el club Butterfly, el camarero A entró en una sala VIP durante el cierre del establecimiento. El suelo estaba cubierto de licor y sangre. Tres alfas dominantes y cuatro betas yacían en el suelo, gravemente heridos. El camarero llamó de inmediato a una ambulancia.


Afortunadamente, las víctimas sobrevivieron, pero su estado sigue siendo crítico. Según las investigaciones, se encontraban en posesión de diversas drogas y estaban celebrando una fiesta. Cuando la policía llegó al lugar, descubrieron que las cámaras de seguridad cercanas a la sala VIP habían sido destruidas, lo que dificultaba la identificación del agresor. No obstante, se han recogido feromonas y huellas dactilares para rastrear al culpable.]


Yeo-rok quedó desconcertado. El nombre de Choi Ha-jin le resultaba familiar. Era el periodista que, hace poco, había anunciado en YouTube su intención de revelar la identidad del padre biológico de Do-won. Con todo lo que había ocurrido últimamente—la aparición de Chan-beom y su convivencia con Do-won—había dejado de pensar en él.


[Algunas de las víctimas presentaban signos de amputación con un objeto dentado. Se sospecha que el agresor utilizó una sierra...]


Yeo-rok se quedó completamente paralizado al escuchar la palabra sierra.


- Yeo-rok, estás pálido. ¿Te sientes mal?


La voz de Do-won sonaba tan tranquila como siempre. Precisamente por eso, Yeo-rok sintió un escalofrío aún más intenso.


- Yo… Ac… Actor, ¿acaso…?

- ¿Qué pasa?

- N-no… No es nada…


Su voz sonaba débil mientras negaba con la cabeza. Decirlo en voz alta le daba demasiado miedo. Choi Ha-jin había anunciado que revelaría la identidad del padre biológico de Do-won el 8 de enero. Pero antes de que pudiera hacerlo, fue atacado. Era demasiada coincidencia para ser un simple accidente. Con cautela, Yeo-rok miró a Do-won.


Sus labios ligeramente curvados, su nariz bien definida, sus ojos de apariencia bondadosa… No parecía alguien capaz de hacer algo tan cruel. Pero entonces, la imagen de Do-won torciendo la muñeca de Kang Chan-beom con una facilidad escalofriante se superpuso en su mente.


- Yo… el periodista Choi Ha-jin, del que hablaban en las noticias…

- Sí.

- Él es… la persona que dijo que revelaría la identidad de tu padre, ¿verdad?

- Oh, ¿viste ese video?

- S-sí…


No se atrevió a mencionar que se sintió tan molesto que incluso le dejó comentarios de odio a Choi Ha-jin.


- No era un video agradable…

- Lo vi por casualidad… Pero entonces, ¿es él?

- Sí. Me amenazó.

- Pe-pero ahora que está herido, ya no podrá hacer la revelación, ¿verdad?

- Así es. Qué alivio.


Do-won sonrió y giró el volante con suavidad en una curva. No mostraba ni un atisbo de nerviosismo. Su actitud era tan calmada que a Yeo-rok le empezó a dar aún más miedo.


- ¿Qué pasa, Yeo-rok?

- Yo… e-esto… No… no te lo tomes a mal, por favor…

- ¿Crees que tuve algo que ver con lo que le pasó a Choi Ha-jin?


Do-won se adelantó a lo que Yeo-rok intentaba preguntar.


- Y-yo… e-es decir… No… No es eso…


Preso del pánico, Yeo-rok negó con vehemencia antes siquiera de poder formular una respuesta coherente.


- Yeo-rok.


De repente, la voz de Do-won se volvió más grave.


- Quiero mantener esta relación contigo por mucho tiempo.

- ¿…Qué?


¿Por qué de repente estaba diciendo algo así? Yeo-rok tuvo que contener una arcada de hipo. Le preocupaba que, si lo dejaba escapar, Do-won volviera a besarlo.


- Así que sigamos llevándonos bien.

- Actor, ¿qué significa eso?

- No significa nada más.


El tono ambiguo de sus palabras hizo que la cabeza de Yeo-rok diera vueltas. ¿Lo decía en el sentido de la relación entre empleador y empleado? ¿O tenía otro significado?


Do-won era amable y tenía un carácter cálido. Pero, de vez en cuando, mostraba un lado oscuro que no podía ignorar. En ese momento, Yeo-rok sintió tanto miedo como una inexplicable curiosidad por él. Pero al final, no tenía sentido. Cuando terminara su contrato, regresaría a Cheongdo y nunca volverían a verse.


Así que no valía la pena tratar de averiguarlo. Tampoco valía la pena seguir cuestionándose lo de Choi Ha-jin. Quizás estaba sacando conclusiones precipitadas. Y si llegaba a descubrir algo, irse sería aún más doloroso y aterrador. No entendía por qué sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas. Bajó la cabeza y las secó con cuidado, sin darse cuenta de que Do-won lo observaba.


 


*** 




- Hmm…


Joo-bin, el padre de Do-won, estaba sentado en el sofá con una postura despreocupada. Giraba una pluma estilográfica entre sus dedos una y otra vez. Ji-ho, sentado frente a él, tenía el rostro visiblemente agotado. Siempre estaba cansado, pero por alguna razón, cada vez que entraba en la oficina del director de Seed Entertainment, sentía que su energía se drenaba aún más. ¿Había una corriente subterránea negativa en este lugar? Por un momento, pensó que debería traer una vara de radiestesia para comprobarlo. Pero al escuchar la voz de Joo-bin, sacudió esa idea de su cabeza y se concentró en la conversación.


- Así que, al final, Do-won lo resolvió.


Ante ese comentario, Ji-ho asintió con cautela.


- Sí…

- ¿Fue personalmente a Butterfly?

- Intenté detenerlo porque era peligroso, pero, como siempre, no me escuchó.


No se atrevió a confesar que, en realidad, estaba demasiado asustado para insistir más.


- Ha… Los clubes nocturnos son demasiado peligrosos…


Joo-bin dejó de jugar con la pluma y se llevó las manos a la cabeza. Ji-ho pensaba lo mismo, pero intentó responder de manera positiva.


- El padre biológico de Do-won volverá a quedar en el olvido.

- Pero los documentos que recopiló Choi Ha-jin todavía existen, ¿verdad?

- Incendiamos su residencia. Vivía solo en una casa unifamiliar, sin edificios cercanos a los que pudiera propagarse el fuego. Hicimos que pareciera un accidente causado por un cigarro mal apagado.

- Aunque hayan destruido los documentos físicos, ¿no pudo haber guardado copias en la nube o haberlas enviado a alguien más?

- Nos aseguramos de resolverlo a través de nuestros contactos.


La respuesta segura de Ji-ho hizo que una sonrisa se dibujara en los labios de Ju-bin.


- Siempre haces un trabajo impecable. Me imagino que también prepararon un chivo expiatorio, ¿verdad?

- Parece que Do-won se encargó de eso.


Sin embargo, Ji-ho apretó el borde del sofá de cuero con nerviosismo antes de continuar.


- Los internautas siguen especulando sobre la identidad del padre biológico de Do-won. Dicen que ni en los dramas más exagerados se ha visto algo así. Es un escándalo total.

- Ignóralo.

- Eso planeo.

- A menos que haya un objetivo claro como Choi Ha-jin, no vale la pena responder. Actuar contra un grupo grande puede ser peligroso. Podríamos dejar rastro.

- Entendido…

- Pero demanda a los que sean demasiado agresivos.

- Se lo encargaré al equipo legal.


Ju-bin suspiró profundamente, sus pupilas temblando con fuerza.


- Por el bien de Do-won, esto nunca debe salir a la luz.

- Después de todo, Do-won también es una víctima.


La mirada de Ji-ho reflejaba compasión. Joo-bin también compartía ese sentimiento, aunque lo que predominaba en él era la preocupación.


- Cuando Do-won decidió venir conmigo, estaba hecho un desastre.

- …

- A su edad, debería estar disfrutando la vida, comiendo lo que quiere y haciendo lo que le plazca… pero en su lugar, se convirtió en un cadáver andante y me agarró del brazo. Me rogó que no quería seguir viviendo como Beret.


Joo-bin hizo una pausa, su expresión endureciéndose.


- Si Dios me concediera una única oportunidad para borrar algo de este mundo… sin dudarlo, elegiría ocultar la verdad sobre el padre de Do-won.


Su tono era firme e inquebrantable. Ji-ho, en silencio, se acomodó las gafas con cautela y encogió ligeramente los hombros.


- Do-won todavía ve alucinaciones

- ¿Qué…? Pero ha estado yendo al psiquiatra durante años.

- Me enteré recientemente. Parece que no ha servido de nada.

- Sus heridas emocionales son profundas… Si alguna vez sanaran, probablemente dejaría de verlas.


Joo-bin chasqueó la lengua. Ji-ho, asintiendo como si estuviera de acuerdo, bajó la cabeza. Quizás la razón por la que la máscara de Do-won se había vuelto más gruesa en los últimos años era para ocultar el hecho de que veía alucinaciones.



***



[¿Cómo está mi nieto?]


“Estoy bien, abuela.”


Sentado en la cama, Yeo-rok miraba por la ventana. El sol brillaba con una calidez primaveral, haciendo que la voz de su abuela se sintiera aún más acogedora. Hoy, Do-won estaba fuera por trabajo, y Yeo-rok, solo en la mansión, decidió llamarla. Cuanto más hablaban, mejor se sentía.


[El tiempo pasa volando. Parece que fue ayer que empezó el año nuevo, ¡y ya estamos a mediados de enero!]


“Es cierto.”


Había pasado una semana desde su última visita al hospital. Pronto sería el final del mes. Si Yeo-rok sentía que el tiempo se deslizaba rápido, ¿cuánto más lo sentiría su abuela?


[¿Estás comiendo bien?]


“Sí, muy bien.”


En el pasado, solía mentir para no preocuparla, diciendo que comía bien aunque estuviera pasando hambre. Pero esta vez era cierto. Cada mañana, desayunaba lo que Do-won le preparaba. Pasaba el tiempo viendo videos en la tableta que él le dio o conversando con él hasta la hora del almuerzo. A veces, Do-won le cocinaba comidas especiales, y otras pedían comida a domicilio. Por la tarde, veía películas, escuchaba música o dormía la siesta. Las cenas eran igual de lujosas.


Sin darse cuenta, Yeo-rok se había acostumbrado a esta rutina de comer, dormir y relajarse en la mansión. Do-won le había pedido ayuda con su enamoramiento, pero al final, pasaban casi todo el tiempo juntos. Ni siquiera hablaba mucho de Chan-woo ni de sus gustos. Además, la habitación de Yeo-rok siempre estaba llena de rosas y el dulce aroma de feromonas lo envolvía. Su condición física estaba mejor que nunca. Si exageraba un poco, sentía que tenía la energía suficiente para derribar un buey de un solo golpe.


[Se nota. Hasta tu voz suena más animada.]


“Abuela…”


[¿Sí?]


“El próximo mes iré a Cheongdo.”


[¿Ya estás terminando tu trabajo?]


“Sí. Mi contrato está a punto de terminar.”


Desde que Do-won había colgado su llamada con Chan-woo, este no se había vuelto a comunicar. La incertidumbre lo inquietaba, pero si no ocurría nada extraño, Chan-woo regresaría pronto.


Hace una semana, le dijo que volvería en quince días, así que era probable que llegara la próxima semana. Además, el tobillo de Yeo-rok estaría completamente curado para entonces. Era hora de empezar a prepararse para dejar a Do-won.


[Me alegra mucho. Este año comeremos juntos el tteokguk en el Año Nuevo Lunar. Qué felicidad.]


“Yo también estoy contento.”


[¿Cuándo exactamente vas a venir?]


“Cuando tenga la fecha exacta, te avisaré.”


Debía preguntarle a Ji-ho, ya que su calendario se había desordenado con la lesión en el hombro y el ataque de Chan-beom.


[Voy a redecorar tu habitación y comprar un edredón nuevo.]


“No hace falta, abuela. Todavía tengo el mío.”


[Pues entonces yo usaré el viejo. ¿Qué te parece?]


“Pero usted debería tener uno mejor.”


[No hace falta. Bueno, tengo que ir al pueblo. Cuídate mucho.]


“Sí, abuela. Nos vemos el próximo mes.”


Después de la cálida despedida de su abuela, Yeo-rok alejó el teléfono de su oído y presionó el botón para finalizar la llamada. Fue en ese momento que escuchó una voz detrás de él.


- Yeo-rok.

- ¡Ah!


Sobresaltado, Yeo-rok giró la cabeza. Allí estaba Do-won, de pie.


- Ah… Actor… ¿Cuándo regresó?


No entendía cómo Do-won podía moverse sin hacer el menor ruido. El corazón de Yeo-rok estuvo a punto de estallar, pero logró calmarse con esfuerzo. Do-won inclinó la cabeza con curiosidad.


- ¿Con quién hablabas?

- Con mi abuela.

- Ya veo.


En algún momento, Do-won se había sentado a su lado.


- Ve a ver a tu abuela en Año Nuevo. Yo te llevaré.

- ¿Eh? No… yo…

- De paso, me gustaría saludarla.


El rostro de Do-won se tornó tímido. Yeo-rok quedó desconcertado. No entendía por qué él querría conocer a su abuela. Se sentía abrumado, pero se obligó a tragarse sus dudas.


- Actor… Este mes termina mi contrato como ama de llaves. Ya casi se cumplen tres meses.

- ¿Y?

- Siempre he querido vivir con mi abuela. Así que cuando esto termine, tengo pensado irme de Seúl.


El rostro de Do-won comenzó a enfriarse poco a poco. Yeo-rok sintió ansiedad, preguntándose si había dicho algo malo. Pero por más que lo pensara, no encontraba su error.


- Entonces traeré a tu abuela aquí.

- ¿Qué?


Yeo-rok abrió los ojos de par en par ante la inesperada propuesta de Do-won.


- La casa es grande, y el jardín amplio. No se sentirá encerrada.

- No… No es necesario que haga eso.


Yeo-rok respondió con la sensación de que la situación se estaba enredando aún más.


- Me gustas mucho, Yeo-rok.


Do-won susurró con dulzura y tomó su mano con firmeza.


- Así que quiero extender nuestro contrato. ¿Te parece bien?




Capítulo 81 


- ¿Extender el contrato?


Yeo-rok sintió su mente quedarse en blanco ante la propuesta de Do-won. Era una situación que no había previsto en absoluto. Pensaba que solo tenía que aguantar un poco más hasta que terminara el contrato, pero esto era un desastre.


- Creo que necesitaré tu ayuda por un tiempo más, Yeo-rok.


No, no podía ser. Yeo-rok puso cara de querer llorar. Sus cejas cayeron como si estuvieran desplomándose, y la comisura de sus labios se torció hacia abajo. Cualquiera que lo viera entendería que estaba gritando silenciosamente: "No quiero renovar." "Quiero irme de aquí lo antes posible." Pero Do-won, como si lo estuviera esperando, entrelazó sus dedos con los de Yeo-rok. Era un dulce par de esposas.


- Como te dije antes, quiero que nuestra relación dure mucho tiempo.

- Lo siento mucho.


La voz de Yeo-rok temblaba.


- Eso me parece imposible.


Ahora mismo, Yeo-rok ni siquiera podía ir al ginecólogo por estar ocultándoselo a Do-won. Además, cuando el bebé creciera más, su feromona se volvería más intensa. Tenía que escapar antes de que Do-won lo notara, pero cada vez se enredaba más en la situación. Cuando Yeo-rok se quedó en silencio, Do-won suspiró.


- Haa… Últimamente me siento deprimido porque no tengo noticias de Chan-woo. Si tú también te vas, ¿qué haré solo?


Era obvio que Chan-woo no podía estar en contacto. Do-won pasaba casi las 24 horas del día junto a Yeo-rok, salvo en momentos muy breves. Incluso lo acompañaba al baño, así que no había oportunidad de que Chan-woo y él intercambiaran mensajes. Pero cuando Chan-woo regresara, Yeo-rok ya no tendría que hacer de puente entre ellos y podrían acercarse por sí mismos. Aun así, no podía decir eso abiertamente, así que tenía que elegir bien sus palabras.


- Seguiré ayudándote aunque me vaya de Seúl. Podemos hablar por teléfono o enviarnos mensajes.


En realidad, dudaba que fueran a mantenerse en contacto, pero lo dijo de forma que no sonara hiriente para Do-won.


- …….


Do-won lo miró fijamente con una expresión rígida. En sus ojos claros se mezclaban el descontento y algo más difícil de descifrar. Yeo-rok se sintió culpable y bajó la mirada. Do-won se pasó una mano por el cabello, dejando al descubierto su bonita frente y su perfil de rasgos occidentales.


- No debería haberte presionado sin mostrarte un contrato adecuado primero.

- ¿Eh? No, no hace falta que lo hagas.


Yeo-rok negó con la cabeza, sintiéndose abrumado. No lo había dicho con la intención de que le ofrecieran mejores condiciones, sino porque de verdad no quería seguir allí. Le quemaba por dentro la incomodidad.


- Entiendo cómo te sientes, Yeo-rok. Pero yo también tengo mis razones. Me siento frustrado porque no hay avances con Chan-woo.


Si ese era el problema, Do-won solo tenía que enviarle un mensaje primero. ¿Por qué se mostraba tan pasivo? Aunque Do-won se pegaba a él la mayor parte del tiempo, no era imposible encontrar un momento para comunicarse con Chan-woo. Cuando Do-won estaba ocupado preparando la comida o atendiendo asuntos de trabajo, Yeo-rok aprovechaba para revisar el teléfono de Chan-woo. Pero hasta ahora, Do-won no le había enviado ni un solo mensaje.


Parecía que Yeo-rok tendría que intervenir directamente haciéndose pasar por Chan-woo. Después de todo, si Do-won y Chan-woo se acercaban, Yeo-rok podría dejar de hacer de intermediario. Además, si Do-won volvía a insistir en la renovación del contrato, sería difícil rechazarlo. Pero ¿cómo podría comunicarse con él sin que Do-won se diera cuenta? Era un dilema. Por esta razón, desde el principio había querido evitar mudarse a esa casa.


Yeo-rok suspiró y empezó a darle vueltas a la cabeza. Y, como siempre que pensaba demasiado, terminó reflejando sus emociones en el rostro. Do-won observó su expresión por un momento y luego dejó que su sonrisa se desvaneciera.


- Entiendo, Yeo-rok.


Ante la voz de Do-won, Yeo-rok levantó la cara. Sus ojos brillaban de expectación. Esperaba que Do-won dijera que lo de extender el contrato quedaba anulado, así que fijó la vista en sus labios con atención.


- Te mostraré el contrato más tarde.


Ah…


Yeo-rok, decepcionado, frunció los labios en un puchero.


- No, no es necesario, actor.

- Revísalo y luego decide.


El tono de Do-won era firme. Parecía inútil intentar persuadirlo, sin importar cuánto insistiera.


- De acuerdo.


Aunque respondió con resignación, Yeo-rok decidió adelantarse antes de que la situación se complicara más. En sus grandes ojos redondos ardía una firme determinación. Al notar esto, la mirada de Do-won se volvió aún más sombría y astuta. Pero, para que Yeo-rok no se diera cuenta, desvió la vista hacia la ventana.


- El clima de hoy me recuerda cuando fuimos al café librería.


Se refería a la vez que acompañó a Do-won a comprar un regalo de bodas para un amigo escritor. Para Do-won, aquel día había sido solo una excusa para pasar tiempo con Yeo-rok, pero fue un momento agradable. Pasearon en coche, charlaron sobre libros en el café y compartieron una tarde tranquila. El cielo que se veía a través de la ventana era similar al del inicio del invierno de aquella vez. Do-won soltó lentamente las manos entrelazadas y se levantó del asiento.


- Yeo-rok, hoy leamos un libro juntos. ¿Te parece bien?

- Sí, me gusta la idea.


Yeo-rok asintió con entusiasmo. Desde aquella visita al café, no había tenido oportunidad de leer. Después de la lesión en el hombro, la hospitalización y todos los incidentes recientes, echaba de menos sumergirse en un libro.


- Espera un momento.


Do-won habló con dulzura y salió de la habitación. ¿Qué libro traería? Recordó que en el café sus gustos coincidieron bastante y la conversación fluyó de manera amena. ¿Traería una obra de literatura clásica? Sería divertido. Por un instante, Yeo-rok se dejó llevar por la emoción. Pero enseguida reaccionó y se frotó la cara.


No era momento de distraerse. La extensión del contrato estaba cada vez más cerca. Debía actuar rápido en su papel de Chan-woo. Reprimiendo su emoción, Yeo-rok se concentró. Apartó la sábana de encima, agarró las muletas junto a la cama y se agachó para recuperar el teléfono de Chan-woo, que había mantenido oculto debajo de la cama durante la última semana, excepto en los momentos de limpieza.


Con su pie ya recuperado en gran medida, moverse era mucho más fácil. Se puso las zapatillas de interior que Do-won le había dado y bajó de la cama, inclinándose para alcanzar el teléfono. Apartó la sábana caída y lo sacó. Rápidamente se sentó en la cama y encendió la pantalla. No había mensajes ni de Chan-woo ni de Do-won. Parecía como si el tiempo se hubiera detenido. Yeo-rok sintió una mezcla de frustración y ansiedad ante el silencio de Chan-woo. Pero tenía que hacer lo que debía.


Con un suspiro, abrió la aplicación de mensajería y revisó la conversación con Do-won. Por un segundo, consideró escribirle algo directo como "Me gustas. Salgamos juntos." Pero eso no solo iría en contra de la imagen de Chan-woo, sino que tampoco quería hacerlo en lo personal. En su lugar, optó por enviar un mensaje que aliviara la incomodidad de Do-won y acortara la distancia entre ellos. Tomó aire, lo soltó lentamente y colocó los dedos sobre el teclado. Sus manos estaban sudorosas por los nervios.


[Beodeul: Hola. ¿Cómo has estado?]


Apenas envió el mensaje, la notificación de "no leído" desapareció de inmediato.


- ¡Hck…!


Yeo-rok soltó un sonido ahogado de sorpresa. Do-won lo leyó tan rápido que era evidente cuánto había estado esperando el contacto de Chan-woo. Ahora solo quedaba esperar su respuesta. El corazón de Yeo-rok latía con fuerza. Pero antes de que pudiera procesarlo, escuchó el sonido de la puerta abriéndose, Do-won estaba entrando.


No había tiempo. Sin pensarlo, Yeo-rok lanzó el teléfono de nuevo debajo de la cama, se quitó las zapatillas y metió los pies bajo la sábana, sentándose de inmediato. Esperaba que Do-won respondiera al mensaje antes de venir, pero en lugar de eso, apareció casi de inmediato. ¿Por qué era tan rápido en todo?


- ¿Llegué tarde?


Do-won entró con una sonrisa avergonzada. No, llegaste demasiado rápido y me tomaste por sorpresa. Yeo-rok respondió solo en su mente, incapaz de decirlo en voz alta. Se obligó a calmar su acelerado corazón y miró a Do-won. Él traía varios libros en sus firmes manos. Por el tamaño y el grosor, no parecían novelas como Yeo-rok había imaginado. Do-won sacó la mesita de cama, colocó los libros sobre ella y los acomodó con esmero para que Yeo-rok pudiera leerlos cómodamente.


- ¿Son libros infantiles?


Yeo-rok tocó los libros. Eran cinco en total. Eran de tapa dura, no muy gruesos y decorados con adorables ilustraciones.


- Sí. Las ilustraciones son bonitas y las historias son buenas.

- Pero ya pasé la edad de leer cuentos infantiles…


La inesperada aparición de libros para niños lo tomó desprevenido.


- Yo los leo de vez en cuando.

- ¿De verdad?

- Sí. A veces quiero sentir que vuelvo a la infancia. Es agradable sumergirse en algo tan puro de vez en cuando.


La voz de Do-won era tan suave y cálida que la oscuridad que Yeo-rok a veces percibía en él parecía una ilusión.


- ¿Y tú qué piensas, Yeo-rok?

- También me gustan.


Era una respuesta natural para alguien que siempre había llevado una vida correcta y sencilla.


- Me alegra escuchar eso.


Do-won se subió a la cama y se colocó justo detrás de Yeo-rok, con las piernas abiertas a ambos lados de él, pegándose completamente a su espalda. El firme pecho de Do-won se apoyó contra la espalda de Yeo-rok. Él pensó que se sentarían uno al lado del otro para leer, por lo que su cuerpo se quedó rígido ante el inesperado contacto. Al notar esto, Do-won puso cara de estar dolido.


- ¿Quieres leer solo, Yeo-rok?

- ¿Eh? ¿Por qué lo dices?

- Siento que te incomoda.


A pesar de sus palabras, sus brazos se deslizaron alrededor de la cintura de Yeo-rok, abrazándolo con firmeza. Era un claro caso de contradicción entre palabras y acciones. Yeo-rok alternó la vista entre los brazos de Do-won rodeando su cintura y su rostro. La expresión de Do-won mostraba decepción y herida, pero sus manos eran completamente posesivas.


- Yo quiero leer contigo, ¿no quieres?


Preguntó de nuevo, con ojos llenos de deseo por compartir ese momento. Yeo-rok, que siempre había sido débil ante la expresión de Do-won, no pudo ser completamente sincero.


- N-no… está bien.


No quería herirlo otra vez.


- ¿Verdad?


Do-won sonrió como si hubiera esperado esa respuesta y lo abrazó aún más fuerte. Ahora, con Yeo-rok sentado entre sus piernas, su trasero se acomodó justo en medio de los muslos de Do-won.


- ¡Ah!


Yeo-rok dejó escapar un leve gemido y tembló ligeramente. Sintió una sensación cálida y firme presionando entre los pliegues de su cadera.


- ¿Qué pasa, Yeo-rok?


Do-won fingió sorpresa con descaro. Sin embargo, sus manos sujetaron la cintura de Yeo-rok y comenzaron a moverse lentamente hacia adelante y hacia atrás. Como resultado, algo firme de Do-won se frotó entre los pliegues de la cadera de Yeo-rok.


- Yo… Uh… A-actor…

- ¿Por qué suena tan húmeda tu voz, Yeo-rok? ¿Hm?

- Ah… ¿Podríamos cambiar de posición…?

- ¿Ahora leemos nuestro cuento?


Do-won interrumpió por completo las palabras de Yeo-rok. Luego, la abrazó con más fuerza y presionó sus labios contra su cuello, succionándolo lentamente. Una sensación electrizante recorrió todo el cuerpo de Yeo-rok.


- Ah… ¿P-por qué haces esto…?

- Voy a leerte un cuento. Pero necesito calentar mi voz, así que déjame succionarlo un momento.

- ¿C-Cómo que así calientas tu voz?


Yeo-rok estaba atónita. La sensación ardiente y extraña que recorría su piel hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas.


- Normalmente no lo hago, pero hoy me apetece hacerlo así. Yeo-rok, quédate quieto un momento.


Do-won susurró con calidez mientras sujetaba firmemente la cintura de Yeo-rok. Luego, comenzó a deslizar su lengua con sensualidad sobre su cuello, lamiendo y succionando lentamente. Yeo-rok quería huir, pero Do-won la tenía atrapada entre sus brazos, impidiéndole moverse. Solo podía exhalar su aliento caliente, atrapada en la situación. Se suponía que Do-won iba a leerle un cuento... pero Yeo-rok ya no entendía en qué había terminado todo esto.



















Capítulo 82


El ejercicio de calentamiento de voz de Do-won continuó.


- Yeo-rok, apóyate en mí un poco más.

- Ah…


El rostro de Yeo-rok se puso completamente rojo. Su pálido cuello se había teñido de un tono carmesí, y como Do-won lo había mordido de vez en cuando, las marcas de sus dientes quedaban impresas como si fueran un tatuaje. Había escuchado que los actores hacen ejercicios de vocalización, pero esto era demasiado extraño. El calor subía por su cuerpo y le faltaba el aire. Además, el espacio entre sus nalgas le hacía cosquillas, y el objeto duro que se presumía que eran los genitales de Do-won seguía retorciéndose, lo que aumentaba el calor hormigueante. Do-won, que había estado chupando la nuca de Yeo-rok por un rato, abrió los ojos perezosamente.


- Yeo-rok, ¿por qué estás respirando tan agitadamente? ¿Hm?


Yeo-rok apenas logró controlar su respiración temblorosa y, con esfuerzo, miró a Do-won.


- ¿Por qué me estás haciendo esto?

- Solo estoy calentando mi voz. ¿Por qué lo preguntas?


Do-won inclinó la cabeza con naturalidad mientras respondía con descaro. Su expresión era tan inocente que Yeo-rok comenzó a dudar. ¿Realmente existía una técnica para calentar la voz de esta manera? Con cualquier otra persona lo habría descartado como una tontería, pero cuando se trataba de Do-won, terminaba creyéndolo. ¿Por qué le pasaba esto? Sobre todo, cuando miraba su hermoso rostro, le resultaba aún más difícil resistirse. Además, Do-won le sonrió con dulzura, como si un capullo de flor estuviera floreciendo frente a él. Yeo-rok, sintiéndose abrumada, apartó rápidamente la mirada. Sus mejillas, que ya estaban enrojecidas, se tiñeron aún más de un color carmesí.


- Ya terminé de calentar mi voz. Te leeré el cuento.


Do-won respondió con suavidad mientras acercaba su nariz al cabello de Yeo-rok. Luego, pasó su mano por la cintura de Yeo-rok y tomó un libro de cuentos. En la portada, un cervatillo estaba sentado en un prado verde. El título del libro era El ciervo y el cervatillo.


- Yeo-rok, pásame las páginas.


Después de abrir el libro, Do-won colocó el volumen en las manos de Yeo-rok. La posición en la que estaban le resultaba incómoda y embarazosa, pero los firmes brazos de Do-won, que rodeaban su cintura, le hacían sentir que no tenía opción de cambiarla. Suspirando, Yeo-rok colocó el libro sobre la mesa. Vio al cervatillo. Ya había pensado que la portada era bonita, pero las ilustraciones dentro del libro también eran encantadoras. Debajo de una de ellas, estaba el texto de la historia.


- En un bosque donde florecían rosas, vivía un pequeño cervatillo.


La suave voz de Do-won le hizo cosquillas en el oído a Yeo-rok, como si estuviera impregnada de azúcar. De repente, recordó los momentos en los que su difunto padre le leía cuentos antes de dormir. En su voz no solo había un propósito de narración, sino también un profundo afecto. De alguna manera, la voz de Do-won le transmitía una sensación similar.


- El cervatillo era increíblemente lindo y adorable.


Yeo-rok se sorprendió. Do-won estaba cambiando el contenido del cuento.


- Tenía ojos grandes y una piel suave.


La mano de Do-won se deslizó dentro del pijama de Yeo-rok y empezó a acariciar su vientre delgado. Debido a su embarazo, su tacto se sentía aún más sensible.


- ¿Eh? A… actor…?

- Y su voz era tan dulce y seductora…


Yeo-rok sabía con certeza que el cuento no decía eso. No entendía por qué Do-won lo estaba leyendo de esa manera y, abrumada por la confusión, giró rápidamente la cabeza. Justo en ese momento, los labios de Do-won rozaron los suyos. Un pequeño sonido de beso resonó en el aire.


- Ah…


El rostro de Yeo-rok, que ya estaba enrojecido, se tornó aún más rojo en un instante. Do-won, por su parte, adoptó una expresión incómoda y se cubrió los labios con la mano.


- Esto ha sido un accidente. Solo quería mirarte a la cara, Yeo-rok…

-Ah… sí… yo… yo también estoy sorprendido.


Yeo-rok bajó la cabeza. Su corazón latía como si fuera a explotar por el beso repentino. Aunque fue solo un momento, sintió un calor abrasador.


- Yeo-rok, ¿puedes mirarme?


Al escuchar la voz de Do-won, Yeo-rok levantó la cabeza con cautela. Entonces, vio el rostro de Do-won muy cerca y, en un instante, sus labios se volvieron a encontrar. Sorprendida por el segundo beso, Yeo-rok se echó hacia atrás. Su mente se sentía borrosa, como si estuviera flotando.


- N-nosotros… estamos demasiado… demasiado cerca.

- Parece que sí. Que esto haya ocurrido dos veces ya… me deja desconcertado.


A pesar de sus palabras, Do-won se inclinó aún más hacia Yeo-rok, reduciendo aún más la distancia entre ellos. Sus labios estaban a punto de volver a tocarse. Alarmada, Yeo-rok giró rápidamente la cabeza para evitarlo.


- Cha… Chan-woo, no le digas nada de esto… Fue un accidente…

- De acuerdo.


Do-won respondió con dulzura mientras rodeaba la cintura de Yeo-rok con sus brazos. Un sutil aroma embriagador flotaba en el aire. El perfume seductor de Do-won hacía que la mente de Yeo-rok se sintiera borrosa. Algo en su boca le cosquilleaba, y un deseo extraño y dulce emergía en su interior. Recordó con claridad la sensación de haber entrelazado su lengua con la de Do-won, de haber probado sus labios.


- Yeo-rok, tengo curiosidad por algo sobre Chan-woo.

- ¿Qué cosa?

- Cuando Chan-woo besa, ¿le gusta meter la lengua primero? ¿O prefiere succionar los labios primero?


La pregunta descarada de Do-won dejó a Yeo-rok momentáneamente sin palabras. Se sintió confundida. A pesar de haber vivido como el doble de Chan-woo, no tenía forma de saber algo así. Suplantarlo en la escuela, estudiar en su lugar y hacer amigos era todo lo que había hecho. Yeo-rok se mordió los labios, dudando.


- Eso… No lo sé.

- Eso no puede ser. ¿Por qué no lo pruebas tú mismo y me das la respuesta?


Los ojos de Yeo-rok se abrieron aún más ante la atrevida propuesta de Do-won.


- ¿Un… un beso?

- Entonces, ¿qué vas a hacer?


La sonrisa de Do-won se curvó en una media luna, lo que hizo que los labios de Yeo-rok temblaran visiblemente. Aunque la excusa fuera descubrir las preferencias de Chan-woo a través de Yeo-rok, esto parecía cruzar la línea.


- Yo… actor, creo que esto no es buena idea…


En ese momento, una vibración interrumpió la conversación. No fue un timbre corto, sino un zumbido prolongado. El corazón de Yeo-rok dio un vuelco. Parecía que el teléfono de Chan-woo, escondido bajo la cama, estaba sonando. Aunque lo había puesto en silencio, había ocurrido todo tan rápido después de enviar el mensaje que tal vez algo había cambiado en la configuración. Yeo-rok trató de calmarse. Lo mejor sería actuar con naturalidad y responder la llamada sin levantar sospechas. Se forzó a sonreír mientras se movía sutilmente hacia atrás.


- Yeo-rok, ¿qué pasa?

- ¿Eh?

- ¿Hay algo debajo de la cama?


Do-won parecía extrañado y estaba a punto de levantarse para mirar. Yeo-rok entró en pánico y se apresuró a bloquear su camino.


- No, no es nada.

- ¿Ah, sí? Un momento.


Do-won frunció ligeramente el ceño y sacó su propio teléfono del bolsillo de sus jeans. En ese instante, la vibración cesó. No era el teléfono de Chan-woo. Yeo-rok sintió un gran alivio y dejó escapar un suspiro silencioso.


- ¿Por qué llamaste? ¿Qué? ¿Ya llegaste?


Con expresión desconcertada, Do-won miró por la ventana. ¿Estaba esperando a alguien? Yeo-rok, intrigado, también dirigió la mirada afuera. Quería saber con quién estaba hablando. Siempre había visto a Do-won tratar a los demás con cortesía y respeto. Pero ahora, hablaba con confianza y en un tono familiar, como si la persona al otro lado de la línea fuera muy cercana. De repente, recordó a Hee-jun, el omega que había visitado la suite VIP en el hospital. ¿Sería él? Do-won había asegurado que no había nada entre ellos, pero Yeo-rok no pudo evitar sentirse inquieto.


- Ha…


Do-won dejó el teléfono sobre la mesa. La pantalla mostraba el nombre del contacto con un emoji de corazón:


Jin Tae-hoon ♥


Al ver ese corazón, Yeo-rok sintió que algo en su pecho se encogía. No era especialmente perspicaz, pero podía notar que la vida de Do-won y la suya eran completamente opuestas. Do-won estaba rodeado de gente, mientras que ella siempre había vivido en la sombra de Chan-woo. ¿Podría ser que, además de Chan-woo, Do-won estuviera viendo a alguien más? Aunque le había dicho que no tenía pareja, el corazón en el contacto lo hacía parecer todo menos un simple amigo. Además, el nombre Jin Tae-hoon le resultaba extrañamente familiar, lo que solo aumentó su confusión.


- Yeo-rok.

- ¿Sí?

- Un amigo viene para acá. Tendré que salir un momento.


La duda de Yeo-rok creció como un globo inflándose. Estuvo a punto de hacer una pregunta, pero se detuvo. De repente, sintió que estaba actuando como si tuviera una relación especial con Do-won, y eso la incomodó. Aun así, no podía seguir dudando. La conexión entre Chan-woo y Do-won debía fortalecerse sin problemas. Si algo fallaba, el futuro sería aterrador. Tenía que saber quién era esa persona.


- ¿Ese amigo es con quien acaba de hablar por teléfono?

- Sí.

- Actor, tengo curiosidad por algo.

- Dime.

- ¿Qué relación tiene con esa persona?"


El corazón de Yeo-rok latía con fuerza después de soltar la pregunta que le daba vueltas en la cabeza.


- Nada en especial.


Do-won respondió con tranquilidad, lo que hizo que Yeo-rok lo mirara aún más fijamente.


- Quiero preguntarle esto porque apoyo su relación con Chan-woo, así que espero que no lo tome a mal.

- Pregunta con confianza.


Do-won sonrió con dulzura. Estaba claro que quería hacer que Yeo-rok se sintiera cómodo. Su gentileza era evidente.


- Si solo son amigos, ¿por qué tiene un corazón junto a su nombre?

- Ah…


Los labios de Do-won se curvaron ligeramente. Tocó su teléfono y le mostró su lista de contactos a Yeo-rok. Había cientos de números guardados, y algunos nombres tenían corazones al final.


- ¿Eh?


La confusión de Yeo-rok creció. ¿Acaso todas esas personas eran sus parejas? ¿Cuántas relaciones simultáneas tenía? En su cabeza se formó la trama de un drama caótico.


- Yeo-rok, ¿qué estás pensando ahora?

- ¿Eh?

- No me digas que crees que todas estas personas son mis parejas.

- ¡Ah!


Yeo-rok se sobresaltó. Quiso negarlo de inmediato, pero su voz no salió. Do-won sonrió al verla.


- Te dije que no tengo pareja, ¿recuerdas?

- Sí… pero aún así…

- Pongo corazones junto a los nombres de las personas con las que no me llevo bien.

- ¿Eh? ¿Por qué? ¿No significa algo especial?

- Es una especie de código personal. En mi trabajo, hay gente con la que no me siento cómodo. Pero trato con tantas personas que no siempre recuerdo quién es quién, y la verdad, tampoco quiero recordarlo. Así que uso este sistema para evitar llamadas innecesarias o para saber con quién debo ser más cuidadoso.


A Yeo-rok le vino a la mente un empleado de la agencia de servicio doméstico de lujo donde había trabajado antes. Esa persona también usaba corazones para marcar a los clientes difíciles en su lista. Parecía que Do-won tenía un método similar. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que la gente solía pensar de maneras parecidas.


- Pero… ¿no dijo que la persona que lo llamó era su amigo?

- Sí, somos cercanos, pero a veces es molesto, así que le puse ese marcador.

- Ah… entonces… aquella persona de la otra vez…

- ¿Cuál?


Do-won ladeó la cabeza con curiosidad.


- La que vino a verlo en Nochebuena.

- ¿Eh? Ah, ¿Kang Hee-jun?

- Sí…

- Sí, le puse el corazón porque me cae mal.


Do-won frunció el ceño y torció los labios con disgusto.


- Ah… ¿en serio?


De repente, el corazón nublado de Yeo-rok se despejó. Se sintió como si flotara en el aire.


- No puedo escribir directamente 'molesto' o 'desagradable', así que uso este método. Nunca se sabe cuándo alguien podría ver mi pantalla o si llego a perder el teléfono.

- ¿Perderlo?

- Sí, a veces los fans obsesivos o gente que no me quiere lo roban.


Bueno, tenía sentido. Do-won era un actor famoso, así que era de esperarse. Además, sabía que había tenido problemas con acosadores antes. Do-won lo miró fijamente con una sonrisa dulce.


- ¿Te preocupaba que esas personas fueran mis parejas?

- Eso… sí.


Yeo-rok respondió con un conflicto interno entre su verdadero sentir y su deber.


- Bueno, normalmente un corazón significa afecto. Es por eso que usé ese método, pero veo que puede causar malentendidos. Creo que será mejor que los borre.

- Sí…

- Pero cuando realmente me gusta alguien o tengo pareja, sí que uso corazones. La diferencia es que no pongo solo uno, sino muchos. Al final, los corazones tienen un buen significado.

- Pero si alguien lo ve, podría ser problemático.


Si alguien descubría que tenía pareja, eso traería sus propios problemas.


- Cuando de verdad me gusta alguien, no quiero ocultarlo. Así que no me importa.


De repente, Yeo-rok sintió curiosidad por saber cómo lo tenía guardado Do-won en su teléfono. Suponía que simplemente como “Eun Yeo-rok”, pero la idea de que tal vez hubiera un corazón junto a su nombre lo puso nervioso. No debía ser así…


En ese momento, Do-won retiró discretamente el teléfono que le había mostrado. Con un ligero movimiento del pulgar, la pantalla se deslizó hacia arriba, revelando el nombre con el que lo había guardado.


"Mi Yeo-rok ♥♥♥♥♥x100"


- ¿Eh?


Yeo-rok abrió los ojos de par en par, sorprendido. Intentó enfocar mejor la vista para asegurarse de que no lo había leído mal, pero Do-won se levantó de la cama con el teléfono en la mano, impidiéndole ver más. Seguro lo había visto mal… Do-won estaba enamorado de Chan-woo, así que no podía ser… Yeo-rok se frotó los ojos con el dorso de la mano, tratando de aclarar su mente.



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