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Capítulo 83
- ¿Yeo-rok, te duelen los ojos?
- ¿Ah?
Sorprendido al ver cómo Do-won había guardado su contacto en el teléfono, Yeo-rok abrió los ojos de golpe. Al notar la expresión preocupada de Do-won, intentó calmar su semblante.
- No, solo me picaban un poco, pero ya estoy bien.
- De acuerdo. Si te duele algo, por más leve que sea, dime enseguida. Me preocupas.
Do-won le apartó el flequillo con suavidad. Su toque era tan cálido como una pluma acariciando la piel. Yeo-rok sintió que su corazón latía con fuerza y que su temperatura corporal aumentaba. La calidez de la mano de Do-won era tan reconfortante que deseó permanecer así por más tiempo. Do-won lo miró con la misma intensidad y, tras unos segundos, retiró lentamente la mano.
- Yeo-rok, mi amigo acaba de llegar, así que saldré un momento. Mientras tanto, sigue leyendo el cuento.
- Sí… entendido.
Do-won salió de la habitación. Yeo-rok, ahora solo, se sintió extrañamente feliz. El cielo despejado de ese día le pareció aún más acogedor. Saber con certeza que Do-won no tenía pareja lo tranquilizaba, y comprender el significado del corazón en su lista de contactos le daba una sensación cálida en el pecho. Con el ánimo ligero, tomó el libro de cuentos. Al ver la ilustración de un ciervo, recordó el momento en que había compartido un beso en los labios con Do-won. Había sido tan suave y dulce… Quizás si hubiera sido un poco más audaz, sus lenguas también habrían…
- Estoy loco.
Con el rostro completamente sonrojado, Yeo-rok sacudió la cabeza con fuerza. No podía permitirse esos pensamientos. Él solo era un empleado que ayudaba a Do-won. Se recordó a sí mismo su posición y, para distraerse, volvió su atención al libro. La ilustración detallada de la portada y los colores fluidos eran hermosos y vibrantes, casi brillantes.
- ¿Eh?
Antes, Do-won había abierto el libro por él, así que no se había dado cuenta de la inscripción en la portada.
"El payaso conocía la tristeza del ciervo florido, pero fingió no saberlo.
Porque quería salvarlo."
Por alguna razón, sintió un estremecimiento en el pecho, como si una ola lo sacudiera desde adentro. ¿Por qué tenía la sensación de estar viendo su reflejo en un charco de agua? Atrapado por la extraña familiaridad de esas palabras, comenzó a leer el cuento.
La historia iba así:
En un bosque donde florecían rosas, vivía un ciervo florido. Un día, mientras huía de un cazador, un niño lo salvó. El ciervo, agradecido, quiso devolverle el favor, pero el niño se negó. Sin embargo, la vestimenta del niño era extraña y su rostro estaba pintado con colores llamativos, como un caramelo de colores.
Tiempo después, el ciervo volvió a encontrarse con el niño en un lugar rodeado por una gran carpa. Al acercarse, otras personas lo capturaron. Resultó ser un circo. El niño era un payaso, y junto a él había muchos otros artistas. El circo necesitaba una bestia para sus espectáculos, así que le pusieron una máscara de león al ciervo y lo vistieron con una piel de león para hacerle actuar como uno. Si el ciervo no hacía bien su número, lo golpeaban sin piedad.
El ciervo estaba profundamente triste. Tener que vivir como alguien que no era, ser forzado a ser una mentira, era una tortura. Pasaron meses. Aquel día, tras su función, el ciervo lloraba en su camerino cuando, de repente, la puerta se abrió. Era el niño payaso.
- Es el momento - dijo el niño, quitándole la máscara de león y el disfraz.
Entonces, lo sacó por la puerta trasera del circo. Normalmente, el lugar estaba lleno de artistas y trabajadores, pero esa noche estaba en silencio. El niño miró al ciervo y dijo…
- Ahora vive como realmente eres. No vuelvas aquí nunca más.
- ¿Y… y tú?
- Estaré bien.
- Ven conmigo. Este lugar es demasiado cruel.
El ciervo florido había visto cómo el director del circo también maltrataba al payaso, por lo que no podía marcharse solo en busca de su libertad. Pero el niño negó con la cabeza.
- Este es mi destino.
- ¿Qué?
- Pero el tuyo no. Tú debes vivir siendo quien realmente eres.
Al final, empujado por la insistencia del niño, el ciervo escapó del circo solo. Pasaron los años, y un día, mientras caminaba por el bosque, el ciervo florido se encontró con el payaso, que ahora era un joven. Seguía viviendo como un payaso, pero su rostro irradiaba vitalidad y felicidad. Parecía luz pura. Cuando terminó de leer el cuento, Yeo-rok sintió un peso en el pecho. Que el ciervo hubiera recuperado su verdadera identidad era un final feliz, pero el payaso tuvo que seguir viviendo como tal.
En las ilustraciones, el payaso sonreía ampliamente y los colores eran vibrantes, pero aun así, parecía estar sumido en la tristeza. Yeo-rok sintió un nudo en la garganta. Sin embargo, a Do-won parecía haberle gustado este cuento. Si lo había traído para leérselo, debía significar algo para él. ¿Por qué le habría gustado? Yeo-rok no lograba entenderlo. Con una sensación de extraña melancolía, tomó otro libro de cuentos para seguir leyendo. En ese momento, oyó el sonido de una puerta abriéndose. Suponiendo que era Do-won, levantó la cabeza. Pero en su lugar, un hombre desconocido estaba allí. Tenía el cabello castaño con un corte perm y era considerablemente alto, con hombros anchos.
- ¿Eh? ¿Qué hace un niño aquí…?
El hombre lo miró fijamente, confundido. Yeo-rok, nervioso, encogió los hombros. Sin embargo, le resultaba familiar. ¿Dónde lo había visto antes? Mientras intentaba recordarlo, se dio cuenta de que no era el momento para eso. Juntó las manos y se enderezó lo mejor que pudo para hacer una reverencia formal. El hombre frunció el ceño con aún más desconcierto.
- ¿Quién eres?
- Soy el ama de llaves del actor…
Mientras respondía, Yeo-rok se detuvo a mitad de la frase. Llamarse a sí mismo ama de llaves le resultaba extrañamente fuera de lugar en ese momento. Do-won le había pedido que ayudara a conocer los gustos de Chan-woo y le diera consejos, pero en la práctica, su rutina consistía en comer, dormir y descansar.
¿Qué debía decir? ¿Desempleado? ¿Parásito? Solo se le ocurrían esas palabras. Justo cuando estaba a punto de simplemente decir empleado, una voz lo interrumpió.
- Jin Tae-hoon.
Era la voz de Do-won. Sorprendido, Yeo-rok giró la cabeza. Do-won estaba apoyado en el marco de la puerta con una postura despreocupada.
- Te dije que esperaras en la sala de estar. ¿Qué haces aquí?
- Sentí el aroma a rosas y decidí entrar.
Tae-hoon miró las rosas que llenaban la habitación.
- Pensé que era un jardín de rosas. Pero, ¿quién es esta persona?
Tae-hoon señaló a Yeo-rok con el mentón, aunque sin apartar la vista de él. Su mirada reflejaba curiosidad, pero también tenía algo más, una expresión difícil de descifrar. Esto hizo que Yeo-rok se sintiera aún más incómodo y buscara la reacción de Do-won. Do-won se acercó a Tae-hoon y respondió con indiferencia:
- Es mi asistente del hogar.
- ¿Qué? ¿Cómo es que tienes a un asistente del hogar en un lugar como este?
- Es por un asunto importante.
- ¿Qué tontería estás diciendo? ¿Eh?
Tae-hoon respondió con brusquedad a las palabras de Do-won y luego se llevó la mano a la boca, como si acabara de darse cuenta de algo. Miró a Yeo-rok con los ojos muy abiertos, completamente sorprendido.
- ¿Acaso tú…?
- Salgamos.
Antes de que Tae-hoon pudiera terminar su frase, Do-won le dio un leve golpe en el hombro. Tae-hoon lo miró con sospecha y luego volvió a posar su mirada en Yeo-rok.
- Oye… ¿No me digas que este chico…?
- Te dije que salgamos.
Do-won habló con voz autoritaria y empujó la espalda de Tae-hoon. A pesar de la insistencia de Do-won, Tae-hoon no apartó la vista de Yeo-rok hasta el último momento. Sin embargo, al final, Do-won logró sacarlo de la habitación. Yeo-rok, que había recibido demasiadas miradas en tan poco tiempo, sintió un leve ardor en las mejillas.
De todas formas… ¿dónde lo había visto antes? Estaba seguro de que le resultaba familiar. Pero no porque se hubieran encontrado en persona, sino porque lo había visto a través de algún medio. Mientras intentaba recordar, su mirada se posó en la pantalla apagada del televisor frente a él. En el reflejo oscuro vio su propio rostro y, en ese instante, un recuerdo le vino a la mente.
- ¡Ah! Ese Jin Tae-hoon.
Recordó lo que ocurrió cuando estuvo en la habitación VIP del hospital tras su lesión en el hombro. Do-won había estado hablando por teléfono con alguien y mencionó que se verían en Nochebuena. Más tarde, Yeo-rok descubrió que se trataba de Jin Tae-hoon, un actor que aparecía en el programa de variedades Love Bang Bang, quien le había pedido a Do-won que cumpliera una misión telefónica.
Así que ese Jin Tae-hoon era el hombre que acababa de estar aquí. Pero la forma en que lo miraba aún le provocaba una sensación incómoda. Era natural que le pareciera raro que un asistente del hogar compartiera la cama con Do-won, pero su mirada había sido demasiado intensa y directa, lo que lo hizo sentirse avergonzado.
De repente, Yeo-rok sintió una necesidad urgente de recuperarse pronto, terminar el contrato sin problemas y salir de ese lugar. Si quería evitar una extensión del contrato, tenía que asegurarse de que Chan-woo avanzara en su relación con Do-won. Decidido, abrió los ojos con determinación, apartó las sábanas y tomó sus muletas. Luego se inclinó con agilidad para mirar debajo de la cama. Justo cuando estaba estirando la mano para sacar el teléfono de Chan-woo, la puerta se abrió nuevamente.
- Yeo-rok, sobre lo que te quería decir…
Do-won había vuelto a entrar. Pillado por sorpresa, Yeo-rok no alcanzó a agarrar el teléfono y terminó cayendo al suelo boca abajo. Los ojos de Do-won se agrandaron y se acercó rápidamente.
- Yeo-rok, ¿qué haces? ¿Te caíste?
- Ah… no, es que… bueno…
Yeo-rok, nervioso, balbuceó mientras se encogía de hombros. ¿Qué debía decir? Su mente trabajaba a toda velocidad buscando una excusa, pero no encontraba ninguna. Su desesperación aumentó. Do-won lo sostuvo por la cintura y lo ayudó a incorporarse, sentándolo en el suelo.
- ¿No te lastimaste?
- No…
Yeo-rok negó con la cabeza. Pero, en ese momento, se sentía tan incómodo que su corazón latía con fuerza, como si hubiera recibido un golpe.
- ¿Hay algo debajo de la cama?
- ¿Eh?
- Si quieres, lo recojo por ti.
Do-won se inclinó para mirar debajo de la cama. Estaba a punto de encontrar el teléfono de Chan-woo. Sin pensarlo, Yeo-rok lo rodeó con los brazos, abrazándolo con urgencia.
- A-actor… No… No es eso… Me caí de verdad… Y además… me… me va a dar hipo… P-por favor, bésame… Hic.
Sabía que me estaba cavando mi propia tumba, pero no tenía otra opción si quería desviar su atención. Los ojos de Do-won se apartaron de la cama y se posaron de inmediato en Yeo-rok.
- La última vez lloraste. ¿Esta vez estarás bien?
- Sí… No voy a llorar. Por favor… ¿sí? Hic.
Por dentro ya estaba llorando, pero me esforcé en seguir con el hipo. Odiaba que mi cerebro no funcionara mejor en un momento tan crítico.
- Está bien.
Do-won sostuvo suavemente mi mentón y giró la cabeza, besando primero mi labio inferior antes de profundizar el contacto. Mis labios entreabiertos lo recibieron y su lengua se deslizó dentro. Lo succioné instintivamente. Una vez más, tuve la certeza de que esto no era solo un remedio contra el hipo… Era simplemente un beso. Poco a poco, sus brazos me rodearon la cintura y sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo hasta llegar a mis caderas.
Capítulo 84
- Uh…
Por culpa de la mano traviesa de Do-won, un gemido se escapó de entre los labios de Yeo-rok. La vez pasada solo se habían besado y entrelazado sus lenguas, pero ahora que las caricias habían llegado hasta sus caderas, su cuerpo se estremeció. Quería decirle que se detuviera, pero tenía que aguantar por culpa del teléfono de Chan-woo escondido bajo la cama. Sus labios siguieron entrelazados, sus lenguas se enredaron de forma húmeda y pegajosa. Pero esta vez, como su amigo estaba fuera, el beso no duró demasiado.
Los labios de Do-won se separaron suavemente. A pesar de que solo había sido un momento, la intensidad del contacto quedó reflejada en sus labios húmedos y brillantes, con rastros de saliva que los unían. Las mejillas de Yeo-rok estaban completamente sonrojadas.
- Yeo-rok, ¿ya te sientes mejor?
- Sí…
No podía seguir besándolo para siempre, así que, naturalmente, tenía que estar bien. Al menos esta vez no había terminado con hipo de verdad, lo cual era un alivio. Pero solo había desviado su atención por un momento, así que existía la posibilidad de que Do-won intentara mirar bajo la cama de nuevo. ¿Cómo iba a detenerlo? ¿Tirándose al suelo otra vez? Yeo-rok estaba sumido en la preocupación.
- Qué alivio… Yeo-rok, tengo que salir por un momento, así que descansa.
- ¿Ah? Sí…
Con una expresión inocente, asintió con la cabeza. Por suerte, parecía que Do-won había perdido el interés en mirar bajo la cama. Después de todo, le había dicho que se había caído, así que tenía sentido. Do-won lo levantó con cuidado y lo sentó en la cama. Luego le acomodó el cabello con una caricia antes de salir de la habitación.
- Haa…
Yeo-rok dejó escapar un suspiro de alivio y, de inmediato, tomó las muletas para bajar de la cama y recoger el teléfono. Al ver el dispositivo, sintió un peso en el pecho. Inesperadamente, había vuelto a besar a Do-won. Por mucho que hubiera usado el hipo como excusa, ¿de verdad estaba bien seguir besándolo así?
Sentía que se había convertido en un obstáculo en el camino de Chan-woo. Si volvía a pasar algo así, sería un problema… Por más que lo pensara, el método de usar un beso para detener el hipo era sospechoso. Decía que era un truco que solo los médicos conocían, pero sonaba demasiado absurdo. Yeo-rok abrió el navegador en el teléfono de Chan-woo para buscar información. Podría haber usado la tableta que Do-won le dio, pero se sentía más seguro usando el teléfono.
Escribió en el buscador:
"Cómo detener el hipo", "Hipo y besos", "Hipo y respiración boca a boca", etc.
Pero en ninguna parte decía que un beso fuera una solución para el hipo. Era lógico, ya que supuestamente era un secreto entre médicos. Aun así, ¿alguien más lo sabría? No podía preguntárselo directamente a nadie, así que decidió recurrir al poder de los internautas. Entró a un foro en el que se había registrado hace tiempo para leer publicaciones de humor. Se dirigió a la sección de preguntas médicas y escribió un nuevo post:
"Un conocido me dijo que besar ayuda a detener el hipo. Así que siempre que tiene hipo, lo besan. ¿Esto tiene alguna base científica?"
Pensó en eliminar la publicación después de leer algunas respuestas. Tan pronto como pulsó el botón de publicar, la cantidad de vistas se disparó. Luego apareció el primer comentario:
"¿Te refieres a respiración boca a boca?"
Yeo-rok, sintiéndose algo avergonzado, respondió tímidamente:
"Sí."
Después de eso, las vistas siguieron aumentando, pero no hubo más respuestas. Tal vez tardaría un poco en recibir una respuesta adecuada. Cerró la ventana y abrió la aplicación Lover. Aún no había ninguna respuesta de Do-won, lo cual era comprensible. Pero, ¿era seguro seguir dejando el teléfono aquí? Recordó el momento en que vibró y casi lo delató. Su corazón latió con nerviosismo. Por suerte, la llamada fue de un amigo de Do-won, así que el incidente no pasó a mayores. Pero si por error desactivaba la configuración de seguridad o cometía un descuido, podría provocar un desastre.
Sobre todo ahora que Do-won había mostrado interés en lo que había bajo la cama, la situación se volvía más riesgosa. Tal vez lo mejor sería esconderlo en otro lugar fuera de la habitación… Durante la última semana, Yeo-rok repasó los movimientos de Do-won. La mayor parte del tiempo estaba en la habitación o en la cocina. En la habitación, estaba con Yeo-rok; en la cocina, preparaba comidas o postres. Pero, en general, pasaba la mayor parte del tiempo en el dormitorio. Definitivamente, debía mover el teléfono a otro escondite.
Yeo-rok intentó recordar la distribución de la casa. No había recorrido un área muy extensa mientras trabajaba, por lo que no se le ocurría un buen lugar para esconderlo. Tendría que salir a buscarlo por sí mismo. Se puso las zapatillas en el pie sin escayola, tomó las muletas junto a la cama y se levantó. Luego, como un gato sigiloso, salió al pasillo. La alfombra del pasillo brillaba con la luz del sol que entraba por las ventanas.
En la última semana, ni siquiera había salido de la habitación sin la ayuda de Do-won, así que caminar por sí mismo se sentía extraño. Aun así, siguió avanzando con determinación. Después de recorrer el pasillo por un rato, vio la escalera mecánica y la usó para bajar. Normalmente, Yeo-rok prefería usar las escaleras en los pisos bajos. Le resultaba más cómodo moverse por su cuenta que usar la escalera mecánica o el ascensor. Pero en esta ocasión, no tenía otra opción.
Cuando llegó a la sala de estar, caminó un poco más y vio otro pasillo. Era un lugar que había visto muchas veces mientras trabajaba. Si seguía un poco más, llegaría al cuarto de usos múltiples. Había mucho espacio de almacenamiento allí, así que parecía un buen lugar para esconder el teléfono. Yeo-rok se movió con cautela.
- ¡Ay, qué ternura! ¡Mira cómo piaba!
¿Eh? Yeo-rok giró la cabeza al escuchar una voz llena de emoción. Era Cheol-min, sentado en un taburete. Sintió alivio al verlo y se apresuró moviendo sus muletas.
- ¡Hyung!
- ¿Eh?
Cheol-min levantó la cabeza de inmediato.
- ¡Oh, Yeo-rok!
- Hola. Cuánto tiempo.
Había pasado casi quince días desde que empezó a vivir allí, pero hasta ahora solo había visto a Cheol-min de pasada. Siempre quiso saludarlo, pero Do-won evitaba que tuviera contacto con los demás empleados, así que nunca había tenido la oportunidad.
- ¿Cómo va tu tobillo?
- Mucho mejor. Al principio me sentía atrapado, pero creo que ya me acostumbré al yeso.
Yeo-rok movió el tobillo escayolado de un lado a otro. Se sentía más cómodo que antes.
- Me alegra oír eso. Pero no te esfuerces demasiado.
Cheol-min miró su tobillo delgado con preocupación.
- Sí, tendré cuidado.
- Pero, ¿y el actor? ¿Por qué andas solo?
- Oh, solo estoy dando un paseo.
- Ya veo. ¿Y qué haces normalmente con él?
- Le ayudo con su trabajo.
Respondió así, pero en realidad, en los últimos días, casi no había hecho nada. Dormía cuanto quería, comía lo que le apetecía y veía lo que me gustaba. Claro, eso incluía mirar a Do-won. Pero, desde el punto de vista de Cheol-min, su vida lujosa podría parecer injusta, así que Yeo-rok prefirió responder con cautela.
- Ya veo. ¿Y en tu tiempo libre qué haces?
- Solo veo videos.
- ¿Qué tipo de videos? ¿Ves Netflix?
- Sí, veo eso y también YouTube.
- ¿Te gustan las cosas tiernas, Yeo-rok?
Cheol-min tenía una expresión llena de expectativas. Yeo-rok asintió sin dudar.
- Sí, me gustan. ¿Por qué?
- Entonces, mira esto. Es una recomendación mía.
Con entusiasmo, Cheol-min le mostró la pantalla de su teléfono. Bajo un cielo azul, un grupo de polluelos estaba reunido. Por el paisaje verde, parecía que el video había sido grabado en primavera o verano.
- ¿Eh? ¿Por qué polluelos?
- Es un canal llamado Ppiyak Merong, de una pareja recién casada que vive en el campo y cría polluelos. ¡Últimamente estos videos me han estado dando mucha paz!
- ¡Guau! A mí también me encantan las cosas tiernas.
Los grandes ojos de Yeo-rok estaban fijos en los pequeños polluelos, sin poder apartarse. Al ver su reacción, Cheol-min sonrió como si hubiera encontrado a un compañero de batalla.
- Suscríbete y míralo. ¡De verdad te lo recomiendo!
- Sí, lo haré.
Yeo-rok asintió con entusiasmo, decidido a ver videos de polluelos todos los días. Ya disfrutaba viendo videos de gatos y ardillas, así que esto le generaba aún más expectativas.
- ¡Cheol-min, ven a ayudar con esto!
La voz de otro empleado sonó desde el pasillo. Cheol-min rápidamente guardó su teléfono en el bolsillo de su uniforme.
—Bueno, tengo que irme. Disfruta tu paseo, pero no te excedas.
Respondió con amabilidad antes de salir corriendo. Yeo-rok juntó las manos y le hizo una pequeña reverencia en señal de despedida. Luego sacó el teléfono de Chan-woo y abrió YouTube. Inició sesión en su cuenta y se suscribió al canal Ppiyak Merong recomendado por Cheol-min. Apenas había visto unos segundos del video, pero ya le había parecido tan adorable que decidió seguir viéndolo en el futuro. Cuando estaba a punto de guardar el teléfono en su bolsillo, recordó la publicación que había hecho sobre el hipo. ¿Habría recibido respuestas? Entró en el foro y sus ojos se abrieron de par en par.
Su publicación tenía más de 100 comentarios y miles de visitas. En toda su vida, nunca había recibido tanta atención. Parece que más personas de las que pensaba conocían la idea de detener el hipo con un beso. Con ingenuidad, Yeo-rok abrió los comentarios.
mig: Eso es puro cuento. Esa persona solo quiere aprovecharse de ti.
sa*: Esa persona tiene un gran interés en ti. No diría algo así si no...
dd*: ¿Besar cada vez que tienes hipo? ¿Qué médico recomendaría eso? O quiere algo contigo o le gustas mucho, no hay otra opción.
4ss: Esa persona no es normal... ¡Huye!
aa*: ¿Cuántos años tienes? Eres demasiado inocente.
pipi***: No lo captas, pero te lo diré claramente. Esa persona está enamorada de ti.
haha*: En poco tiempo te pedirá que sean pareja.
Los comentarios seguían la misma línea. Yeo-rok, sorprendido por las respuestas inesperadas, sintió su mente nublarse. Quería responder y decir que todo era un disparate, pero la mayoría de los comentarios coincidían en lo mismo, y no se atrevió. Sus mejillas se pusieron rojas de inmediato. No. Eso no podía ser cierto.
Do-won era una persona perfecta, mientras que él era alguien con defectos e insuficiencias. No había ninguna razón para que lo aceptara. Hace poco, cuando había considerado contarle a Do-won sobre el niño, lo hizo porque confiaba en su amabilidad y madurez, creyendo que lo entendería. Nunca había pensado en él con sentimientos románticos. Esas personas estaban haciendo una gran suposición equivocada.
Yeo-rok simplemente cerró la ventana y cerró sesión en el foro. Le preocupaba que leer más comentarios solo despertara expectativas y sentimientos innecesarios. De repente, sentía que su estado de ánimo se había revuelto. Decidió dejar la búsqueda de un escondite para el teléfono para después y, por ahora, regresar a su habitación.
Si la persona en cuestión fuera alguien con quien existiera una posibilidad real, quizás sentiría emoción. Pero la idea de que alguien tan lejano a su alcance pudiera sentir algo por él le parecía ridícula, como si solo estuvieran burlándose de él. No se sentía bien. Suspiró y caminó por un rato hasta que se detuvo.
- ¿Eh? ¿Dónde estoy...?
Como si su confusión no fuera suficiente, ahora también se había perdido. Desde que entró a trabajar en la mansión, la había recorrido en varias ocasiones, pero nunca había estado en este lugar antes. Sentía que todo le estaba saliendo mal. Intentando calmarse, inhaló y exhaló varias veces. Luego comenzó a observar su entorno con atención.
Fue entonces cuando percibió un aroma familiar. Era la feromona de Do-won, con quien había pasado la última semana. Siguiendo el rastro, encontró una puerta ligeramente entreabierta. Desde dentro, escuchó la voz de Do-won.
Sabía que si lo veía ahora, sería una situación incómoda, ya que Do-won estaba preocupado por él moviéndose solo, y él estaba fuera únicamente para esconder el teléfono de Chan-woo. Justo cuando estaba a punto de alejarse lo más posible de la puerta, escuchó una voz fuerte.
- Joo Do-won, ¿qué estás pensando?
Era Tae-hoon, el amigo de Do-won.
- Ese chico en tu habitación, ¿es Beodeul, verdad?
Beodeul era el apodo de Chan-woo en la aplicación Lover. La conversación sonaba seria. Yeo-rok se puso tenso y, con cuidado, se acercó a la puerta apoyándose en sus muletas. Espió por la rendija. El lugar parecía una sala de recepción, con solo un sofá y una mesa pequeña. Tae-hoon estaba de pie, mientras que Do-won estaba sentado con las piernas cruzadas. Do-won guardaba silencio, sin responder. Tae-hoon frunció aún más el ceño.
- Tú odias esas aplicaciones de citas.
- Sí, las odio.
Do-won respondió con firmeza.
- ¡Entonces, ¿por qué ese chico está aquí?!
- No te confundas. No es Beodeul. Solo es alguien que se le parece. La edad, la voz, incluso su estructura genética son diferentes. Sabes que entre los betas y los genes recesivos hay muchas personas parecidas. Mi madre, cuando era joven, se veía exactamente como una de sus compañeras de clase.
Tae-hoon suspiró y se pasó la mano por el cabello. Desde su escondite, Yeo-rok estaba cada vez más confundido.
Chan-woo había conocido a Do-won a través de Lover y habían mantenido contacto allí. Incluso habían acordado verse en persona. Pero ahora, Do-won afirmaba que no le gustaban esas aplicaciones. Si eso era cierto, ¿por qué había hablado con Chan-woo en primer lugar?
- Entonces, ¿me estás diciendo que no es Beodeul de verdad?
- No, no lo es.
- ¿Entonces por qué lo tienes contigo?
- Necesito su ayuda con algo.
- Por cómo se veían juntos hace un rato... el ambiente era...
- ¿Cómo era el ambiente?
Do-won se tocó la barbilla y lo miró con una expresión lánguida. Tae-hoon frunció aún más el ceño.
- No estarás haciendo algo sucio, ¿verdad?
- No sé de qué hablas.
- ¿Tengo que decirlo tan directamente? Se nota que aún tiene pelusa en la cara, es prácticamente un niño… No me digas que tú…
- Me gusta.
- ¿Qué?
- Yeo-rok también me quiere, ¿verdad?
Do-won giró la cabeza hacia la puerta, donde Yeo-rok estaba parado.
Capítulo 85
- ¡Hk!
Sobresaltado, Yeo-rok retrocedió instintivamente. Había intentado ocultar su presencia, pero al parecer Do-won lo había notado. Tae-hoon también le dirigió una mirada sorprendida. Mientras tanto, Do-won se puso de pie con elegancia y terminó de abrir la puerta. La pequeña figura de Yeo-rok quedó envuelta por la sombra de Do-won. Pero Yeo-rok no se atrevía a mirarlo y bajó la cabeza. Los comentarios de la publicación que había hecho aparecieron en su mente como una lluvia torrencial. Aunque las expresiones variaban, todos concluían en lo mismo: que Do-won sentía interés por él o que incluso lo quería. Ya se sentía confundido, pero escuchar esas palabras directamente de Do-won y, además, que le preguntara si él sentía lo mismo, hacía que sus mejillas ardieran. Do-won se inclinó ligeramente para igualar su altura con la de Yeo-rok.
- Yeo-rok, ¿mi pregunta te tomó por sorpresa? Lo siento. Es que mi amigo está malinterpretando nuestra relación.
- ¿Malinterpretando?
Tae-hoon frunció el ceño mientras miraba a Yeo-rok.
- Te llamas Yeo-rok, ¿verdad? ¿No usaste el apodo "Beodeul" en la aplicación Lover?
- No, no lo hice.
Después de todo, fue Chan-woo quien usó la aplicación, y Yeo-rok solo había ido a la cita en su lugar. Pero por la actitud de Tae-hoon, parecía que conocía a Chan-woo. Sin embargo, Chan-woo nunca había mencionado a Tae-hoon, lo que le resultaba extraño.
- Hmm… Mirándolo bien, la forma de sus ojos parece diferente…
Tae-hoon inclinó la cabeza, evaluando a Yeo-rok.
- Sí, es diferente. Yeo-rok fue contratado como ayudante del hogar. Es una persona amable y responsable, por eso me gusta.
Ante la respuesta de Do-won, Yeo-rok encogió los hombros. Como pensaba. No era posible que Do-won lo viera con sentimientos románticos. Sobre todo porque él tenía interés en Chan-woo y solo había pedido ayuda a Yeo-rok. Desde el principio, su propósito era distinto. Ya lo sabía, pero enfrentarse a esa realidad lo hacía sentir mal.
- Yeo-rok, te ves pálido. ¿Te sientes mal?
- No… no es nada…
Yeo-rok respondió torpemente y evitó la mirada de Do-won. Este frunció el ceño con extrañeza.
- Te cuesta caminar, ¿por qué saliste?
- E-es que… me… me sentía sofocado.
Con esfuerzo, Yeo-rok logró responder. Pero Tae-hoon no dejaba de mirarlo fijamente. No era una simple mirada; parecía que con su mirada intentaba derribar un árbol con un hacha. Yeo-rok, ya de por sí incómodo, se sintió aún más acorralado.
- Jin Tae-hoon, deja de mirarlo así. Lo estás asustando.
Do-won le lanzó una mirada de disgusto a Tae-hoon. Luego, envolvió la cintura de Yeo-rok y lo levantó en brazos. En el proceso, las muletas de Yeo-rok cayeron al suelo.
- Ah… ah…
Sorprendido, Yeo-rok intentó alcanzar las muletas, pero no pudo.
- Yeo-rok, ignora a ese tipo. Vamos a nuestra habitación.
Do-won susurró suavemente en su oído, haciendo que sus rostros se acercaran aún más. Mientras tanto, Tae-hoon seguía lanzando miradas incisivas. Aterrorizado, Yeo-rok se aferró al cuello de Do-won sin darse cuenta. Do-won, sin dudarlo, se giró y salió por la puerta, dejando atrás a Tae-hoon. Tae-hoon, ahora solo, miró las muletas caídas en el suelo. Su boca se torció en una sonrisa cínica.
- Que le gusta porque es un empleado amable y responsable… Maldito pervertido.
***
Do-won llevó a Yeo-rok a la habitación y comenzó a sentarlo en la cama. En el proceso, el cuerpo de Yeo-rok se inclinó ligeramente.
- Ten cuidado.
Con un gesto apresurado, Do-won lo sostuvo por la cintura para ayudarlo a mantener el equilibrio. Aunque la cama era mullida y no había riesgo de que se lastimara, los brazos de Do-won estaban cargados de preocupación por él. Por eso, Yeo-rok decidió hablar para tranquilizarlo.
- Estoy bien.
- Me alegra oírlo. Espera un momento.
Do-won se arrodilló en el suelo y, con esmero, comenzó a quitarle las zapatillas de interior. Yeo-rok sintió que su rostro se encendía de inmediato. El cuidado constante de Do-won era dulce, pero también lo hacía sentir incómodo. Especialmente en momentos como ese, cuando él mismo le quitaba los zapatos o las zapatillas. Por instinto, Yeo-rok encogió tímidamente los dedos de los pies. Do-won notó el gesto y sonrió levemente, pero la expresión en su rostro se volvió seria poco después.
- Yeo-rok, no vuelva a salir solo. Es peligroso.
- De acuerdo…
Yeo-rok bajó la cabeza sin fuerzas.
Al final, no había logrado encontrar un lugar para esconder el teléfono de Chan-woo. Además, ahora le resultaría aún más difícil salir solo de la habitación. Se sentía atrapado. Desde el principio, había sabido que tratar de llevar a cabo ese plan mientras tenía a la persona engañada tan cerca sería complicado, pero ahora entendía que era incluso más difícil de lo que había imaginado.
"¿Dónde podré esconder el teléfono de Chan-woo ahora?" Abrumado por la preocupación, Yeo-rok miró a su alrededor de manera inconsciente y, en ese momento, sus ojos se cruzaron con los de Do-won. De inmediato, Do-won sonrió, su mirada iluminándose con calidez. Yeo-rok sintió que su corazón se encogía. Por más que lo pensara, le resultaba increíble que alguien tan hermoso y amable lo tratara con tanto cariño. Sin embargo, al recordar la conversación que Do-won había tenido con Tae-hoon, surgió una nueva inquietud en su mente. "¿Por qué Jin Tae-hoon mencionó a Chan-woo?" Impulsado por la curiosidad y sintiendo que, como su reemplazo, debía saberlo, Yeo-rok decidió preguntar.
- Actor, sobre su amigo de hace un momento…
- Sí.
- ¿Conoce a Chan-woo hyung?
- Sí. De hecho, Tae-hoon fue quien lo conoció primero. Pero, de alguna manera, terminé comunicándome con él.
La respuesta de Do-won solo aumentó la confusión de Yeo-rok.
- ¿Cómo lo conoció su amigo?
- Es una historia un poco larga…
Do-won hizo una pausa antes de continuar.
- Tae-hoon consiguió el papel de un detective en un drama de crímenes. La trama trata sobre un asesino que utiliza aplicaciones de citas para encontrar a sus víctimas y cómo los detectives lo persiguen. Para investigar su papel, Tae-hoon instaló una de esas aplicaciones, y resultó ser Lover. Como era su primera vez usando algo así, me lo mostró por curiosidad.
Yeo-rok asintió, escuchando atentamente.
- Mientras revisábamos los perfiles públicos en la aplicación, encontramos a un omega recesivo con el nombre de usuario "Beodeul". Tenía una apariencia atractiva y buenas condiciones, así que decidí contactarlo.
- Ah…
- Para ser honesto, tenía muchas dudas. Estas aplicaciones tienen mala reputación y suelen estar rodeadas de escándalos. Además, yo vivo de mi imagen como actor, así que era un riesgo para mí. Por eso, oculté mi identidad y pensé en revelarla cuando nos conociéramos en persona.
Así que se había enamorado de Chan-woo a primera vista. Sin embargo, algo no cuadraba. Por lo que Yeo-rok había visto en los mensajes, era Chan-woo quien había insistido en contactar a Do-won y había tomado la iniciativa. Incluso en el bar de vinos, Do-won había mencionado que al hablar con Chan-woo por mensaje no le pareció nada especial, pero que al conocerlo en persona sí sintió atracción. Algo no encajaba del todo. Pero, estando en la posición de encubrir la verdad, Yeo-rok no podía mencionar que había leído sus conversaciones.
- Estaba dispuesto a asumir el riesgo porque realmente quería a Chan-woo.
Do-won miró a Yeo-rok con dulzura. Sus ojos claros parecían auténticas gemas, pero su brillo tenía algo peculiar. Sus palabras parecían expresar un deseo por Chan-woo, pero había algo más profundo, algo diferente. Era como si, en realidad, estuviera susurrando aquellas palabras para él, no para Chan-woo. Sin embargo, Do-won siempre había dejado claro que veía a Yeo-rok como un simple empleado, y así se lo había presentado a Tae-hoon. Yeo-rok se recordó a sí mismo que no debía hacerse ilusiones.
- Así que, cuando llegue el momento, Yeo-rok, tendrás que aceptar mis sentimientos. ¿De acuerdo?
- ¿Cuando llegue el momento?
Yeo-rok lo miró con confusión. Para cuando se dio cuenta, Do-won ya estaba sentado a su lado.
- Por cierto, mañana tienes cita en el hospital, ¿verdad? Cuando terminemos con la consulta, ¿te gustaría comer omurice?
- ¿Omurice?
- Quiero ir al restaurante que mencionaste la última vez.
- ¿Eh? ¿Lo recuerdas?
La vez pasada, después de que Do-won le invitara a comer en un restaurante coreano, Yeo-rok mencionó casualmente que conocía un lugar con buen omurice. Fue un comentario pasajero, pero Do-won lo había recordado.
- Por supuesto. ¿Qué dices?
- ¡Me encantaría! La comida ahí es realmente buena. Pero siempre está lleno de gente, creo que para usted será complicado…
Aquel sitio ya era bastante concurrido de por sí. Si Do-won aparecía, la situación podría volverse caótica.
- No te preocupes por eso, lo manejaré. ¿Cómo se llama el lugar?
- Se llama Egg Machá y está en Hongdae.
A pesar de responderle, Yeo-rok no podía quitarse la inquietud de encima. No importaba cuánto se cubriera con gafas de sol o una mascarilla, su belleza llamaría la atención de cualquiera.
- También veamos una película juntos. He estado esperando mucho por su estreno y, la verdad, me da vergüenza ir solo.
Do-won se rascó la nuca con timidez, luciendo casi como un niño.
- Está bien, vamos.
Yeo-rok no tenía razones para rechazarlo, ni quería hacerlo. Además, la idea de salir después de tanto tiempo le entusiasmaba.
- Gracias. Ahora debo despedir a Tae-hoon. Descansa.
- Sí, entendido.
Do-won le dedicó una cálida sonrisa antes de salir de la habitación y cerrar la puerta tras de sí.
- Vaya, sí que actúas bien.
Tae-hoon estaba recostado contra la pared del pasillo. Parecía haber seguido a Do-won desde la sala de estar. La expresión del actor, que momentos antes había sido tan amable como una flor en pleno florecimiento frente a Yeo-rok, se endureció en un instante hasta volverse afilada como una cuchilla. Se giró y comenzó a caminar por el pasillo sin siquiera mirarlo. Tae-hoon no se quedó atrás y lo siguió de cerca.
- Cuando instalé la app por el tema del director, tú dijiste que no entendías para qué usaba esas cosas. Ahora ya lo entiendo. Te uniste porque pensaste que ese chico era Beodeul, ¿verdad?
Do-won no respondió. Solo caminaba en silencio, como si sus pisadas se fundieran con la alfombra. Pero Tae-hoon no tenía intención de callarse.
- Pero cuando viste a Beodeul en persona, resultó que no era quien creías. Así que… ¿lo buscaste y lo secuestraste de nuevo?
- Acertaste en parte.
Do-won se detuvo y se giró. Sus ojos parecían reflejar un brillo rojo oscuro.
- Desde el principio, Beodeul nunca me interesó.
- ¿No te interesó?
Las cejas de Tae-hoon se arquearon con incredulidad.
- No.
Do-won negó y desvió la mirada hacia la ventana. Afuera, las ramas desnudas de los árboles se extendían como si quisieran cubrir el cielo.
- Tae-hoon, tengo curiosidad por algo. ¿Me responderías?
- Dime.
- Si estuvieras hablando con alguien en una app de citas y no estuvieras seguro de su verdadera identidad, si te sintieras inseguro sobre encontrarte con esa persona, ¿qué harías?
- No iría. Además, ya sabes que, para nosotros, que nos reconozcan por error puede ser el fin. No necesitamos esas aplicaciones para encontrar pareja.
- ¿Y si no fuera por una relación, sino porque realmente necesitas conocer a esa persona?
- Mmm… Me lo pensaría mucho…
Tae-hoon se acarició la barbilla antes de continuar.
- Supongo que contrataría a alguien para que fuera en mi lugar. Una agencia de investigadores privados o algo así. Hoy en día hay demasiados delitos relacionados con esas apps, así que sería peligroso.
- Exactamente. Beodeul probablemente pensó lo mismo. Así que envió a otra persona en su lugar… A alguien que se pareciera lo más posible a él.
Do-won esbozó una sonrisa siniestra, una sonrisa que, más que calidez, irradiaba amenaza.
Capítulo 86
Yeo-rok se preguntó qué película querría ver Do-won. Mientras anticipaba la salida del día siguiente, intentó adivinarlo. Dado que la filmografía de Do-won estaba compuesta en su mayoría por romances, lo más probable era que fuera algo del mismo género. Sin embargo, Do-won había mencionado que quería explorar una variedad de papeles y, recientemente, había protagonizado Red Gentleman, un thriller de terror.
" ¿No será una película de terror...?" Yeo-rok se llevó instintivamente la mano al vientre. Nunca había disfrutado del género, pero ahora que estaba embarazado, tenía aún más razones para evitarlo. Si la película resultaba ser demasiado intensa o peligrosa, pensaba rechazarla sin dudarlo. Conociendo a Do-won, estaba seguro de que lo entendería. Se tocó las mejillas distraídamente. Espera... este no era el momento para pensar en eso. Lo primero era encontrar un lugar donde esconder el teléfono de Chan-woo, que seguía debajo de la cama.
- Haa... ¿qué hago?
Con el corazón acelerado y la ansiedad apoderándose de él, Yeo-rok se revolvió el cabello con ambas manos, despeinándose por completo.
- Estaba dispuesto a asumir el riesgo porque realmente quería a Chan-woo.
Las palabras de Do-won resonaron con claridad en su cabeza. Le gusta mucho Chan-woo... Pero entonces, ¿por qué cada vez que decía que le gustaba, a Yeo-rok le parecía que se lo susurraba a él? Quizás era porque, en la práctica, él era quien había conocido a Do-won y había pasado una noche con él. Aun así, no podía olvidar que solo era un reemplazo. Echó un vistazo a su alrededor. Do-won solía moverse en silencio, así que se mantuvo alerta, por si acaso. No parecía que fuera a entrar de inmediato. Era momento de mover el teléfono. Con mucho cuidado, Yeo-rok se deslizó fuera de la cama, se agachó y sacó el dispositivo. Luego, volvió a subir y lo escondió entre las sábanas antes de encender la pantalla con cautela. Tal vez Do-won había respondido. Su presentimiento era correcto.
[Delight: ¿Cómo has estado? Beodeul]
El mensaje había llegado hacía solo unos minutos. Sintiéndose presionado, Yeo-rok comenzó a escribir una respuesta. Debía seguir actuando para evitar que Do-won intentara prolongar el contrato.
[Beodeul: Bien, como no tenía noticias tuyas, decidí escribirte.]
[Delight: Estuve un poco ocupado. Pero me alegra mucho recibir tu mensaje.]
[Beodeul: A mí también ♥♥♥♥]
Para parecer más entusiasta, agregó corazones al mensaje. Pero apenas lo envió, se sintió avergonzado. ¿No habré exagerado? Se golpeó suavemente la cabeza con el puño.
[Delight: Los corazones son lindos.]
A pesar de su preocupación, parecía que a Do-won le había gustado. Y pensándolo bien, la última vez, cuando Yeo-rok fingía ser Chan-woo, Do-won incluso lo había llamado "cariño". Comparado con eso, unos cuantos corazones no eran nada.
[Delight: ¿Qué estás haciendo hoy, Beodeul?]
Ahí estaba la pregunta que temía. Cuando Do-won preguntaba algo así, significaba que quería encontrarse en persona. Pero ahora, Yeo-rok no podía seguir viéndolo como Chan-woo. Con su tobillo lastimado y sin la ayuda de Do-won, ni siquiera podía salir de la mansión. Además, ahora que lo había besado como Eun Yeo-rok, sería aún más imposible mantener la farsa. Dudó por un momento, luego escribió rápidamente una respuesta.
[Beodeul: Vine a Busan con mis padres.]
Era una excusa lo suficientemente creíble: una distancia considerable y un motivo razonable que no molestaría a Do-won.
[Delight: Busan es genial. El mar en invierno es hermoso.]
[Beodeul: Sí, hace frío, pero es bonito.]
La habitación donde estaba Yeo-rok tenía la calefacción tan alta que podía estar en manga corta, pero se autoconvenció de que realmente estaba junto al mar mientras respondía el mensaje.
[Delight: Entonces no podremos vernos hoy. ¿Cuándo estarás disponible? Te extraño.]
Según sus cálculos, Chan-woo regresaría al país la próxima semana, pero para evitar cualquier imprevisto, decidió posponer el encuentro un poco más.
[Beodeul: Creo que podré a principios del próximo mes.]
[Delight: Falta demasiado… ¿Y si voy a Busan hoy?]
- ¡Huk…!
Yeo-rok dejó escapar un jadeo ahogado. La insistencia de Do-won lo tomó por sorpresa. Últimamente, Do-won había estado pegado a él y apenas salía de la casa, pero en cuanto se trataba de Chan-woo, parecía dispuesto a cruzar el país entero en un instante.
[Beodeul: Lo siento, pero eso será difícil. Más tarde se reunirán todos mis familiares, tanto paternos como maternos.]
Era la misma excusa que había usado antes, pero no tenía otra opción si quería rechazarlo de manera contundente.
[Delight: Qué lástima. ¿Podemos hablar por teléfono, al menos?]
- ¡Huk…! ¿Una llamada?
Yeo-rok sintió que la situación se volvía aún más complicada. Era imposible aceptar. Do-won podía entrar en cualquier momento, y si lo descubría hablando por teléfono, sería como firmar su propia sentencia. Justo cuando intentaba escribir una respuesta negándose, la pantalla cambió y el teléfono comenzó a vibrar. Do-won estaba llamando por voz. Un sudor frío le recorrió la espalda.
- ¿Qué hago…?
Si rechazaba tanto el encuentro como la llamada, Do-won podría molestarse o empezar a sospechar. Tal vez si hablaba solo un momento, podría evitar problemas. Pensó en esconderse en el baño para responder, pero entonces recordó algo.
- Ah, cierto…
Había dejado las muletas en la habitación donde estuvo con Jin Tae-hoon. Y sin ellas, moverse sería complicado. La frustración lo invadió. Incluso si contestaba la llamada, el miedo de que Do-won entrara en cualquier momento lo paralizaba. Si eso ocurría, todo se vendría abajo. Sin embargo, tras pensarlo mejor, se dio cuenta de que era poco probable que Do-won apareciera. Para él, esta llamada con "Beodeul" era importante, y si alguien estaba cerca, lo vería como una molestia. Además, siempre enviaba mensajes cuando Yeo-rok no estaba presente, lo que significaba que prefería comunicarse en privado. Se sintió aliviado, pero aún así debía ser precavido. No podía hablar por mucho tiempo. Decidió terminar la llamada rápidamente y, antes de contestar, aclaró su garganta para imitar la voz de Chan-woo. Finalmente, con mucho cuidado, deslizó el dedo para aceptar la llamada.
—¿Hola?
[Chan-woo, hace mucho que no hablamos.]
La voz cálida de Do-won acarició su oído. Yeo-rok sintió algo extraño. Hace solo un rato, habían hablado sobre ir a comer omurice juntos, y ahora, Do-won lo llamaba con otro nombre. Su pecho se estremeció con una sensación indescriptible.
[¿Puedes hablar ahora?]
—Sí, por un momento.
Mantuvo la mirada fija en la puerta, listo para cortar la llamada en cuanto notara algún movimiento.
[Chan-woo.]
—¿Sí…?
[Te amo.]
El susurro repentino de Do-won lo dejó sin aliento. Sintió que su corazón explotaría. Sus orejas ardieron de calor. ¿Por qué decía eso de repente? Su pulso se aceleró descontroladamente.
[¿Qué pasa? ¿No te gusta?]
—No, no es eso…
Susurrando con la voz más dulce del mundo, ¿quién podría resistirse a esas palabras? Yeo-rok sentía su corazón arder, como si una chispa hubiera encendido un fuego incontrolable en su pecho. Parecía que no era él quien marcaba el ritmo de esta relación, sino Do-won.
[Yo también quiero escucharlo, ¿me dirás lo que sientes?]
De todas formas, Yeo-rok debía actuar con iniciativa en esta situación. No tenía por qué dudar más. Con cautela, abrió los labios y dijo:
—Yo también te amo.
Tan pronto como pronunció esas palabras, la sensación en su pecho se volvió aún más extraña. ¿Por qué su corazón seguía ardiendo de esa manera? La imagen de Do-won siendo dulce y atento aparecía constantemente en su mente. Aunque sabía que no debía hacerlo, no podía evitar desear más. Su corazón no solo temblaba, sino que parecía estar derritiéndose por completo.
[¿Podrías decirlo una vez más?]
¿Una vez más? Ya había reunido todo su valor para decirlo la primera vez. Ahora, con la voz insistente de Do-won pidiendo que lo repitiera, el corazón de Yeo-rok latía aún más rápido.
[Como tardas en responder, parece que en realidad no me amas tanto.]
La voz de Do-won, llena de decepción, lo tomó por sorpresa.
—No, no es eso. Lo diré.
[Bien, dime.]
Yeo-rok abrazó con fuerza los sentimientos ardientes dentro de él y abrió la boca con cuidado.
—Te… te amo. Te extraño.
Añadió que lo extrañaba para acelerar las cosas. Decir esas palabras tan cursis de nuevo lo hizo sentir un calor abrasador por todo el cuerpo. Sin darse cuenta, sus dedos de los pies—los que no estaban enyesados—se encogieron por la incomodidad.
[Qué tierno. Entonces, ¿cuándo nos veremos?]
—Tendré que revisar mi agenda. Te avisaré después.
Por ahora, Yeo-rok solo podía suponer que Chan-woo regresaría la próxima semana, así que no podía dar una respuesta definitiva.
[Está bien. Qué lástima.]
—Lo siento…
[No pasa nada. Avísame cuando lo decidas.]
—Sí… entendido.
[Cuídate hasta que nos volvamos a ver.]
—Sí…
Después de responder, Yeo-rok fue quien colgó primero. Temía que Do-won pudiera hacerle otra petición inesperada en cualquier momento. Sin embargo, aunque la llamada había terminado, su voz seguía resonando en sus oídos.
"Te amo."
Si existía algo más dulce en este mundo, probablemente sería la voz de Do-won. Yeo-rok tocó su rostro, que ardía de calor. Sabía que esas palabras eran para Chan-woo, pero no podía evitar sentir que eran para él. Tal vez era porque Do-won siempre era amable y considerado con él.
Intentó alejar esos pensamientos y calmarse, pero su corazón latía con fuerza incontrolable. En ese momento, sintió que la puerta se abría. Do-won estaba a punto de entrar en la habitación. Yeo-rok, que había estado sumido en su ensueño, recuperó el sentido de inmediato.
- ¿Dónde dejo el teléfono?
No podía esconderlo debajo de la cama otra vez. Pisoteando el suelo con ansiedad, decidió meterlo bajo la almohada. Aunque le pareció una idea tonta, no tenía otra opción. Luego, para disimular, tomó la tableta que estaba sobre la mesita de noche y fingió que estaba usándola. Do-won se acercó. Su expresión no parecía muy buena. Con un profundo suspiro, Do-won se sentó junto a Yeo-rok.
- Yeo-rok.
- S-sí… - respondió él con torpeza, observando cautelosamente la expresión de Do-won.
- Hoy hablé con Chan-woo después de mucho tiempo.
- ¿D-de verdad?
Yeo-rok puso cara de sorpresa, aunque la incomodidad le hizo sentir un ligero espasmo en la mejilla.
- Parece que me está evitando.
- ¡No es eso…!
El sudor frío brotó en su frente por la confusión. Yeo-rok había hecho todo lo posible para que Do-won no sintiera la ausencia de Chan-woo, pero al final, la distancia impuesta por la falta de encuentros había sido un obstáculo imposible de sortear.
- Cuando le pedí que nos viéramos, solo dijo que tenía que revisar su agenda… Parece que no le intereso tanto.
Do-won apoyó la cabeza en el hombro de Yeo-rok y dejó escapar otro suspiro. Sin embargo, a pesar de su expresión afligida, sus manos rodearon la cintura de Yeo-rok con un gesto posesivo. Sus dedos, que se movían de manera insinuante, resultaban peligrosos. Pero Yeo-rok, demasiado ocupado buscando una excusa, no se dio cuenta. Sus grandes ojos parpadearon con ansiedad antes de que finalmente reuniera el valor para responder:
- Chan-woo hyung realmente te quiere mucho. Me ha dicho varias veces que eres su tipo ideal.
Yeo-rok intentó adornar la mentira lo mejor que pudo. Do-won levantó la cabeza de su hombro y lo miró fijamente.
- Es un alivio escuchar eso, aunque sea de ti.
- Es la verdad.
A veces, una mentira era necesaria. Al ver que la expresión de Do-won mejoraba un poco, Yeo-rok sintió que había hecho lo correcto.
- En realidad, hay un festival de luces en el Parque Sanju. Pero solo estará hasta fin de mes. Como Chan-woo dijo que no tiene tiempo… ¿podrías ir conmigo en su lugar? Los ojos de Yeo-rok se agrandaron como perlas.
- ¿Yo?
- Sí. Me encantan las cosas bonitas, así que siempre voy a este festival todos los años. Como es más impresionante por la noche, suelo esperar a que la multitud se disperse y luego pido permiso para quedarme un poco más. Siempre iba solo… pero este año no quiero hacerlo. ¿Vendrás conmigo?
- Ah…
- ¿O acaso tú también me rechazarás?
El rostro de Do-won se tornó aún más dolido.
- N-no es eso…
No sabía cómo había terminado en esta situación, pero no podía rechazarlo después de verlo tan desanimado por la ausencia de Chan-woo.
- Gracias por aceptar. Me hace mucha ilusión ir contigo.
Do-won le dedicó una sonrisa cálida y tomó su mano con firmeza. El calor de su piel se esparció por la de Yeo-rok, envolviéndolo con una calidez inesperadamente reconfortante. En ese momento, una vibración se hizo sentir en la cama.
Yeo-rok sintió que el corazón se le hundía en el pecho. Pensó que era el teléfono de Chan-woo, escondido bajo la almohada, y entró en pánico. Rápidamente extendió la mano para alcanzarlo, pero entonces vio que Do-won sacaba su propio móvil del bolsillo.
Yeo-rok suspiró aliviado. Sin embargo, su mirada se fijó en la pantalla de Do-won. El remitente del mensaje era Ji-ho.
"Descubrí quién es el cliente número 109.
Pero… resulta que es alguien que conoce a tu madre."
- ¿Cliente 109?
Yeo-rok frunció el ceño con desconcierto. Pero entonces, la comisura de los labios de Do-won se alzó en una sonrisa. No era la sonrisa cálida que siempre le mostraba a Yeo-rok, sino una expresión afilada como un cuchillo.
- ¿Por qué…?
Capítulo 87
El sonido de los zapatos de Do-won resonaba en el pasillo blanco del departamento de ortopedia. Llevaba en brazos a Yeo-rok, quien vestía un abrigo ivory y orejeras, avanzando con pasos firmes.
- Cuando termines la consulta, avísame.
- Sí, entendido.
Hoy, Do-won tenía asuntos pendientes en la oficina de Seed Entertainment, por lo que no podía acompañarlo al consultorio. Yeo-rok se sintió aliviado. En su última visita, Cha Geon-su había prometido traer a Yejun, el ginecólogo y si Do-won seguía acompañándolo, tendría que cancelar la consulta o buscar una forma mucho más complicada de asistir.
- Cuando termines los exámenes, vayamos a comer omurice.
- Está bien… pero hoy creo que no podré comer mucho.
- ¿Por qué?
- Todavía no termino de hacer la digestión…
Como de costumbre, Do-won le había preparado un desayuno abundante, y Yeo-rok, sin poder resistirse, había devorado tres tazones de arroz. Aunque pronto tendría que irse, el sabor de su cocina le quedaría grabado para siempre.
- Pero a mí me encanta verte comer bien… Bueno, entonces, dependiendo de cómo te sientas, podemos ver la película primero.
- Por cierto, actor… ¿qué película vamos a ver?
Yeo-rok se tensó. ¿Sería de terror?
- Es un secreto.
La respuesta de Do-won, algo juguetona, solo aumentó la curiosidad de Yeo-rok.
- No será algo extraño, ¿verdad?
- Yeo-rok, ¿quieres ver algo picante?
Do-won acercó su rostro, susurrándole con una sonrisa provocadora. Sus labios, perfectamente delineados, parecían peligrosamente cerca.
- ¡N-no! No es eso…
- Ya veo. En realidad, es mejor hacerlo que solo verlo.
- ¿Eh?
Los ojos de Yeo-rok se abrieron como platos, como si se preguntara de qué locura estaba hablando Do-won. Pero Do-won no continuó la conversación y simplemente sonrió. Yeo-rok, que no se dio cuenta de sus intenciones, solo tenía una expresión interrogativa en su rostro. Entonces oí el sonido de ruedas rozando el suelo de mármol. Cuando Yeo-rok giró la cabeza, vio a una enfermera acercándose a él en una silla de ruedas. Do-won colocó cuidadosamente a Yeo-rok en la silla de ruedas. Y se inclinó para igualar el nivel de Yeo-rok. Sus miradas se cruzaron con cariño.
- Que te traten bien.
- Sí. Espero que tengas un buen día en el trabajo, actor.
- Sí.- Do-won asintió.
***
- ¿Ese loco de Joo Do-won ya viene en camino?
Ji-ho, que caminaba por los pasillos de la sede de Seed Entertainment, miró por la ventana. La zona estaba rodeada de otras agencias de entretenimiento y grandes almacenes, lo que significaba que a menudo se encontraba con vallas publicitarias o pantallas gigantes con la imagen de Do-won. En una de ellas, Do-won aparecía con los labios pintados de rojo, emanando una sensualidad provocativa. Cada vez que Ji-ho veía esa imagen, pensaba lo mismo: "Si hay alguien que engaña al mundo entero, es él."
***
- Cuánto tiempo sin verte.
La sonrisa afable de Yejun recibió a Yeo-rok.
- Sí… Hola.
Avergonzado, Yeo-rok hizo una leve reverencia desde su silla de ruedas. Se sentía un poco incómodo porque Cha Geon-su, el ortopedista que lo había atendido, lo había acompañado hasta el consultorio de ginecología, empujando su silla. Aún no podía apoyar los pies en el suelo y tampoco estaba acostumbrado a usar una silla de ruedas eléctrica, por lo que no le quedó más opción.
- Nos vemos luego, Yejun.
Geon-su se despidió con un gesto y salió de la sala. Yeo-rok inclinó la cabeza profundamente en señal de respeto y luego dirigió su atención a Yejun. Era la primera vez que se veían desde su lesión en el tobillo. La última vez que lo vio, el doctor tenía un corte de cabello estilo leaf cut, pero ahora parecía más corto, como si se lo hubiera arreglado recientemente.
- Escuché sobre tu estado, pero parece que te ves mejor de lo que esperaba.
- Sí…
Algo avergonzado, Yeo-rok se tocó la mejilla. Después de todo, había pasado los últimos días comiendo, durmiendo y descansando, así que era natural que su condición mejorara.
- Me informaron que no podrías venir a ginecología por un tiempo.
- Sí… Pero en dos semanas podré venir con normalidad.
Para entonces, su contrato con Do-won habría terminado y su esguince estaría casi curado. Hoy, Geon-su le había dicho que la próxima semana le quitarían el yeso. Aunque aún tendría que usar una férula, con rehabilitación, se recuperaría rápidamente.
- Qué alivio. Entonces, empecemos con el ultrasonido. Hoy también realizaremos la primera prueba de detección de anomalías fetales. Es opcional, así que primero lee esto y marca lo que decidas.
Yejun le entregó tres hojas impresas junto con un bolígrafo. En la parte superior se leía: Formulario de solicitud para la detección de anomalías fetales. Yeo-rok leyó detenidamente el documento y escuchó la explicación de Yejun antes de decidirse a hacerse la prueba. Siendo el hijo de Do-won, lo más probable era que todo estuviera bien, pero por si acaso… Con la ayuda del médico, completó el formulario y se lo entregó.
- Entendido. Entonces, comencemos.
Yejun se puso de pie y comenzó a empujar la silla de ruedas de Yeo-rok.
***
- Do-won, ¿quieres tomar algo?
- No.
Do-won respondió sin ganas a la pregunta de Ji-ho y se sentó en la silla de la oficina. Se encontraban en la sala del equipo de cuidado privado. Sin embargo, no había ningún empleado presente; solo estaban ellos dos. Ji-ho tomó asiento frente a Do-won con un vaso de café de la máquina expendedora en la mano.
- ¿Y si alguien entra? ¿Cómo se te ocurre que nos veamos aquí? —preguntó Do-won con expresión molesta mientras echaba un vistazo alrededor.
- Hice que los empleados se fueran antes. Encontrar al solicitante 109 nos tomó días de trabajo. Además, esta es la sala con mejor insonorización —respondió Ji-ho con una sonrisa incómoda.
Pero Do-won no parecía dispuesto a relajar el ceño.
- Está bien. Vayamos al grano. ¿Dijiste que averiguaste quién es el solicitante 109?
- Sí. Para ser honesto, casi me da un infarto cuando vi el resultado.
Ji-ho levantó su tableta y se la mostró a Do-won. En la pantalla aparecía una foto junto con información detallada sobre la persona en cuestión. Sin embargo, Do-won se mantuvo impasible al verla. Ji-ho frunció el ceño, sorprendido.
- ¿Eh? ¿No te sorprende?
- Era justo lo que esperaba.
- ¿Lo sabías?
Do-won arrojó la tableta sobre el escritorio como si no le interesara más.
- Sí. Mi certeza del 100% acaba de subir al 200%. Asegúrate de vigilar cada uno de sus movimientos.
- Entendido. Pero, ¿por qué esta persona querría acabar con la vida de Yeo-rok?
- Porque la existencia de Yeo-rok le resulta un problema.
- ¿Por qué?
- Cuanto más lo pienso, más me doy cuenta de lo parecidos que somos Yeo-rok y yo.
Do-won esbozó una sonrisa amarga, esquivando hábilmente la pregunta de Ji-ho, quien se sintió incómodo y comenzó a rascarse el brazo.
- Oye, ¿en qué se parecen tú y Yeo-rok? —protestó Ji-ho, y añadió en tono irónico—. Un monstruo y un animalito no pueden ser iguales por naturaleza.
- ¿No te llama la atención la apariencia del solicitante 109?
- Sí, pensé que era curioso.
- Exacto. Esa curiosidad fue lo que desató esta tragedia.
- Pero por más que lo piense, no lo entiendo. ¿Por qué sigues diciendo que tú y Eun Yeo-rok son iguales?
- Es cuestión de vida.
- ¿Qué?
- Yeo-rok ha vivido la misma vida que yo. Pero, a diferencia de mí, él puede ser borrado de este mundo. Por eso tengo que intervenir.
Do-won frunció el ceño con una expresión sombría.
- ¿Desde cuándo conoces a Eun Yeo-rok?
- Todo empezó por casualidad. Pero conocerlo en persona fue algo completamente planeado.
- No importa cómo lo pongas, sigue siendo diez años menor que tú. Maldito bastardo.
Ante la acusación de Ji-ho, los ojos de Do-won brillaron con picardía.
- Tienes razón. Soy un maldito bastardo. Pero ¿qué le voy a hacer? Me encanta.
Ji-ho quedó sin palabras ante la descarada autocrítica de Do-won.
- Redacta un nuevo contrato y dáselo a Yeo-rok. Con las mejores condiciones posibles.
- ¿Qué contrato?
- Eun Yeo-rok hace demasiado bien su trabajo. Vamos a extender su contrato.
***
Después de completar los exámenes, Yeo-rok regresó al consultorio con la ayuda de Ye-jun. Había finalizado con éxito la primera prueba de detección de anomalías congénitas mediante un análisis de sangre y una ecografía. Cuando vio al bebé en la pantalla después de tanto tiempo, notó que había crecido mucho y se encontraba sano.
- Los resultados de la prueba de detección se darán una vez que se complete la segunda fase. Está programada para dentro de un mes.
- Entendido.
- El bebé ha crecido mucho desde la última vez.
- Sí, yo también me sorprendí.
Aunque había estado comiendo y durmiendo bien debido a la influencia de las feromonas de Do-won, no esperaba que el bebé creciera tanto.
- La estructura cerebral es normal y los latidos del corazón son muy fuertes. A medida que el bebé crece, tu cuerpo también está adaptándose de manera estable como omega de extrema dominante.
- Eso es… un alivio.
Yeo-rok miró sus propias manos con nerviosismo, pero su preocupación crecía al mismo ritmo.
- Doctor, entonces… ¿cuándo comenzarán a activarse mis feromonas?
- La vez pasada mencioné que sería entre la semana 16 y la 20. Pero, viendo tu progreso, podría ocurrir antes.
- ¿Antes? ¿Cuándo exactamente?
- Actualmente, estás entrando en la semana 13 de embarazo. Estimo que será entre la semana 14 y 15.
- ¿Qué…?
Yeo-rok sintió que el mundo se le nublaba. Eso significaba que, para la próxima semana o la siguiente, Do-won detectaría sus feromonas. Decidió que debía contactar a Ji-ho de inmediato para averiguar cuándo terminaba su contrato.
- Esto es solo una estimación. No es que las feromonas se liberen de golpe, sino que se activan gradualmente. También es posible que ocurra en la semana 16, como se había previsto.
- Eso sería un alivio…
Rogaba que no hubiera imprevistos. Ye-jun lo observó con compasión mientras se ajustaba las gafas.
- Hay algo que creo que deberías saber. Cuando tus feromonas se activen, el alfa a tu alrededor las percibirá con mucha intensidad. Incluso podría entrar en un estado de frenesí.
- Si entra en frenesí, ¿qué le pasará?
Los ojos de Yeo-rok se abrieron con preocupación. Temía que Do-won pudiera enfermarse o debilitarse. Sin embargo, Ye-jun, algo incómodo, se humedeció los labios antes de responder.
- Su deseo sexual se intensificará.
- Ah… ya veo…
El rostro de Yeo-rok se tiñó de rojo. Ya había estado en los brazos de Do-won antes, así que entendía perfectamente lo que eso significaba… esa sensación aterradoramente placentera.
- Por eso, lo mejor sería evitarlo tanto como puedas. Yo también soy alfa y sé que nuestro instinto de posesión puede ser irracional.
- ¿En serio?
- Sí. Y más aún en tu caso, ya que estás embarazado. Si un alfa de extrema dominante se lo propone, la situación podría volverse peligrosa.
- ¿Podría hacerle daño al bebé?
- No en ese sentido. Pero si necesitas ocultar la existencia del bebé, aléjate lo más posible. Además, los omegas tienden a someterse a los alfas con los que han sido marcados, lo que hace que les resulte difícil rechazar situaciones anormales.
- Entiendo…
No sabía exactamente qué era lo peligroso, pero decidió una vez más alejarse de Do-won antes de que su vientre se notara y sus feromonas se activaran. En ese momento, sintió una vibración en el bolsillo de su abrigo. Era el teléfono que Do-won le había dado. La ironía del momento le resultó casi cómica. Con cautela, sacó el dispositivo y miró la pantalla.
<Estoy frente al hospital. ¿Terminaste la consulta?>
Se suponía que él debía avisar primero, pero Do-won se le adelantó con un mensaje. Sintió una mezcla de sorpresa y culpabilidad. Respondió rápidamente que acababa de terminar.
<¿Quieres ir al cine primero?>
Otro mensaje llegó de inmediato. Antes de la consulta no tenía mucha hambre, pero después de pasar por los exámenes de ortopedia y ginecología, su estómago se sentía vacío.
<¿Podemos comer primero?>
Sabía que Do-won ya estaba al tanto de su amor por la comida, pero aun así, enviar ese mensaje lo hizo sentir un poco avergonzado.
<Yo también prefiero comer antes que ver una película. Sal con calma.>
No tenía dudas de que Do-won no tenía hambre. Probablemente solo decía eso para que él no se sintiera incómodo. Pensar en dejar a alguien tan considerado le rompía el corazón, pero no tenía otra opción. En su lugar, decidió aprovechar el tiempo que le quedaba para crear buenos recuerdos. Sin imaginar la trampa que le esperaba más adelante.
Capítulo 88
- ¿Eh?
Los ojos de Yeo-rok se agrandaron cuando entró en la tienda de omurice en su silla de ruedas. Era un restaurante famoso que había aparecido en televisión y que siempre tenía largas filas de espera, pero hoy estaba completamente vacío. Confundido, Yeo-rok se preguntó si el local estaría cerrado por descanso, pero al ver que los empleados los recibían con amabilidad, descartó esa posibilidad.
- ¿Por qué no hay nadie?
Giró la cabeza hacia Do-won, quien empujaba su silla de ruedas. Do-won, con gafas de sol puestas, esbozó una sonrisa.
- ¿Quién sabe? Qué raro, ¿verdad? Pero primero ordenemos, que tenemos hambre.
Do-won se dirigió al asiento más alejado de la puerta y más cercano a la calefacción. Una empleada, con consideración, retiró una silla para que la silla de ruedas de Yeorok encajara perfectamente en el espacio. Luego, Do-won se sentó frente a él y se quitó las gafas de sol, revelando sus claros ojos brillantes. Tomó el menú de la esquina de la mesa y se lo pasó a Yeo-rok.
- Aquí, elige.
El menú era reducido pero bien equilibrado. Sin embargo, Yeorok lo miró con la misma expresión de alguien enfrentándose a un examen difícil y luego levantó la vista hacia Do-won.
- ¿Puedo elegir por los dos?
- Claro.
Do-won respondió sin dudarlo mientras servía agua en los vasos y colocaba los cubiertos de manera ordenada.
- Entonces pediré cuatro omurice y dos tonkatsu.
Así, cada uno podría comer dos platos de omurice y uno de tonkatsu.
- Yeo-rok.
La voz de Do-won de repente bajó de tono, lo que hizo que Yeo-rok se estremeciera. ¿Acaso iba a decirle que había pedido demasiado? Nervioso, Yeo-rok empezó a sudar frío mientras observaba su reacción.
- ¿No es muy poco? ¿Estás seguro de que será suficiente?
- ¿Eh? No, no es poco.
Yeo-rok negó con la cabeza y agitó las manos. Sabía que Do-won intentaría cederle su comida, así que decidió pedir lo suficiente para que ambos quedaran satisfechos. Además, las porciones de este restaurante eran tan grandes que una ración parecía suficiente para dos personas.
Sobre todo, si Do-won fuera a pagar, Yeo-rok no se habría atrevido a pedir tanto. Pero hoy él tenía la intención de hacerse cargo de la cuenta. Lo había pensado bien, pero al ver la reacción de Do-won, comenzó a dudar si debía pedir más.
- ¿Quieres comer más, Do-won?
- No, yo estoy bien. Solo me preocupaba que tú te quedes con hambre.
- No te preocupes, esto será suficiente. Las porciones aquí son enormes.
- De acuerdo. Vamos a ordenar.
Do-won llamó a la empleada y le dictó el pedido con una voz tan dulce que Yeo-rok sintió como si estuviera escuchando un programa de radio. Después de que la empleada se retiró, Do-won curvó ligeramente los labios mientras echaba un vistazo al restaurante.
- Este lugar me recuerda a tu azotea. Tiene un ambiente acogedor y encantador.
El restaurante era pequeño para ser un lugar tan popular, lo que hacía que las filas de espera fueran aún más largas.
- Por cierto, ¿qué pasó con las cosas que tenías en la azotea, Yeo-rok? —preguntó Do-won de repente.
- Siguen ahí. Planeo organizarlas cuando me recupere del tobillo.
La repentina pregunta hizo que Yeo-rok sintiera la garganta seca, así que levantó su vaso y bebió agua.
- Pronto trasladaré todas tus cosas a la mansión - dijo Do-won con tono despreocupado.
- ¡Pff!
Yeo-rok escupió el agua sin darse cuenta. Do-won, con calma, tomó una servilleta y se la tendió.
- Vaya, ¿estás bien?
- Sí, sí… Gracias.
Yeo-rok tomó la servilleta apresuradamente y se limpió la boca, respirando con dificultad. Ya antes Ji-ho había intentado trasladar sus cosas de la azotea, pero él se había negado debido a su libreta de control prenatal y otros documentos relacionados con el embarazo. Ahora que era Do-won quien lo decía, la situación se volvía aún más complicada. Tenía que rechazarlo de una manera que no lo hiciera sentir molesto.
- No es necesario. Pronto me quitarán el yeso, así que me encargaré de ello yo mismo.
- De todas formas, ya vas a mudarte de ahí, ¿no?
- Sí, pero…
Si planeaba regresar a Cheongdo, naturalmente tendría que vaciar la azotea. Sin embargo, la insistencia de Do-won en renovar su contrato lo ponía nervioso.
- En cualquier caso, es algo que yo puedo hacer, así que no te preocupes. Gracias por la consideración.
Yeo-rok intentó responder de la manera más amable posible, pero en ese instante, los ojos de Do-won se endurecieron. Por un momento, Yeo-rok sintió un escalofrío, como si la atmósfera se hubiera vuelto amenazante. Se inquietó, preguntándose si había dicho algo que lo hubiera molestado. Sin embargo, la frialdad de Do-won desapareció en un parpadeo, y su expresión volvió a ser la de siempre.
- De acuerdo. Pero si necesitas ayuda, dímelo en cualquier momento, ¿de acuerdo?
- Sí, entendido.
Aunque la imagen de la expresión gélida de Do-won seguía rondando en su cabeza, Yeo-rok decidió convencerse de que solo había sido su imaginación. En ese momento, una empleada llegó con un carrito lleno de platos. Aunque intentó no mostrarlo, su expresión revelaba cierta incredulidad ante la gran cantidad de comida que dos personas estaban a punto de consumir. Los cubiertos y platos chocaron con suaves tintineos. Normalmente, el lugar estaba abarrotado de clientes, lo que hacía que el ambiente fuera animado y ruidoso, pero hoy, al estar vacío, el silencio resultaba incómodo. Aun así, la comida estaba deliciosa, quizás porque hacía tiempo que Yeo-rok no venía.
Ahora, había terminado un plato de omurice y uno de tonkatsu, y estaba comiendo su último omurice.
- Yeo-rok, ¿te gusta? —preguntó Do-won.
- Sí, está delicioso. ¿Y a ti?
Yeo-rok contestó con la boca llena, sus mejillas hinchadas como las de un hámster.
- Es perfecto para mi gusto.
Aunque dijo eso, Do-won apenas había terminado su primer plato. Viéndolo, Yeorok sospechó que estaba comiendo despacio a propósito para que él no se sintiera presionado.
- Yeo-rok, come más. No he tocado este plato.
Do-won empujó su omurice y tonkatsu hacia él.
- No, ya estoy tan lleno que siento que voy a explotar.
Yeo-rok se tocó el vientre mientras hablaba. Y era verdad. Gracias a que habían pedido bastante comida, su estómago estaba completamente lleno. Si hubieran pedido una cantidad normal, probablemente él habría terminado comiéndose casi todo otra vez.
Si Do-won no era un gran comedor, lo mejor sería llevarse las sobras. Pero… ¿y si Do-won insistía en empaquetarlo solo para que Yeo-rok se lo llevara? Yeo-rok se encontró una vez más en una encrucijada.
- No hay otra opción. Me lo terminaré yo.
Afortunadamente, Do-won decidió comérselo él mismo. Y, pensándolo bien, tenía sentido. Desde que estaban juntos, Do-won nunca le había dado a Yeo-rok el mismo tipo de comida en una sola jornada. Si el almuerzo era comida coreana, la cena era occidental; si el almuerzo era chino, la cena era japonesa. Así que no había forma de que le empaquetara omurice y tonkatsu para la cena.
Sorprendentemente, Do-won comía mucho. A pesar de que hasta hace un momento parecía estar comiendo lentamente, de pronto había vaciado todos los platos. Tal como había dicho Ji-ho, realmente era un gran comedor. Verlo disfrutar de la comida hizo que Yeo-rok se sintiera bien. De hecho, incluso sintió ganas de cocinarle él mismo algún día. Cuando terminaron de comer, Do-won intentó levantarse para ir a la caja a pagar, pero Yeo-rok levantó la mano.
- Hoy invito yo.
- Paga la próxima vez. Hoy pedimos demasiado.
Do-won negó con la cabeza al ver la cantidad de platos vacíos sobre la mesa.
- No, por favor, déjame invitar esta vez. ¿Sí?
Yeo-rok juntó las manos y le suplicó. Aunque terminó pareciendo que estaba rogando, esta era una ocasión en la que podía insistir.
- Entonces, ¿me harás un favor a cambio?
- ¿Qué favor?
- Te lo diré después.
- Está bien.
Yeo-rok se quedó intrigado, preguntándose de qué se trataría el favor de Do-won. Sacó la billetera de su bolsillo, pero en ese momento Do-won se la quitó suavemente de las manos.
- Déjame ayudarte con el pago.
Se acercó al mostrador y Yeo-rok lo observó atentamente, preocupado de que sacara dinero de su propia cartera en lugar de usar el suyo. Afortunadamente, Do-won solo tomó el efectivo de la billetera de Yeo-rok y se lo entregó al empleado. Finalmente, Yeo-rok había logrado invitarlo a comer. Se sintió realmente satisfecho.
***
- ¿Por qué será que hoy todo es así…?
Yeo-rok inclinó la cabeza con curiosidad. Después de salir del restaurante de omurice, se dirigieron en el coche de Do-won a un cine cercano. Pero, al igual que el restaurante, el cine también estaba completamente vacío. Además, los asientos eran sofás de lujo y había mesas. Más que un cine, parecía una mansión con una gran pantalla. Por supuesto, no era la primera vez que Yeo-rok iba a un cine VIP. Cuando era niño, había ido con Kang Ji-tae y Han Mi-ja haciéndose pasar por Chan-woo. En aquella ocasión, había otras personas en la sala, pero hoy no había absolutamente nadie. La sucesión de situaciones extrañas hacía que Yeorok se sintiera cada vez más inquieto. Do-won tomó en brazos a Yeo-rok, que aún estaba en la silla de ruedas, y lo llevó con calma hasta el sofá, donde lo sentó suavemente. Luego, él también se sentó a su lado.
- En realidad, compré las entradas para una película romántica.
Al escuchar eso, Yeo-rok sintió alivio. Por un momento, la palabra "secreto" lo había puesto nervioso.
- Pero si prefieres algo más atrevido, puedo cambiarla ahora mismo.
Do-won sonrió con picardía.
- No, está bien. Me gustan los romances sanos.
Yeo-rok infló sus mejillas con aire de reproche. Al ver eso, la sonrisa de Do-won se ensanchó aún más.
- Ya veo… Yeo-rok es así. En cambio, a Chan-woo le gustan las películas de terror.
- ¿Eh? ¿Cómo lo sabes?
Yeo-rok recordó que a Chan-woo realmente le gustaban las películas de terror.
- Cuando nos conocimos, me dijo que le gustaba Red Gentleman, la película en la que actué.
- ¡Ah!
Es cierto, yo dije eso… Yeo-rok sintió un sudor frío mientras tomaba aire y lo exhalaba. Pero al menos, había logrado mantener bien su papel como Chan-woo.
- ¿Quieres algo para comer mientras vemos la película?
- No, gracias.
Después de devorar dos platos de omurice y un tonkatsu, incluso él, que comía bastante, sentía que iba a reventar.
- De acuerdo.
Dowon respondió tranquilamente y, de repente, se acercó aún más a Yeo-rok. Como el sofá era para dos personas, era fácil estar pegados. Su proximidad hizo que el corazón de Yeo-rok empezara a latir con fuerza otra vez.
La pantalla cambió y la película comenzó. Era una historia dulce y acogedora. Una pareja cansada de la vida en la ciudad se mudaba al campo, donde cultivaban sus propios alimentos, cocinaban juntos y vivían su romance. No había grandes conflictos, y la cinematografía era hermosa.
El sofá era increíblemente cómodo. Poco a poco, los párpados de Yeo-rok comenzaron a volverse pesados. Aunque había dormido bien la noche anterior, no podía evitar sentirse somnoliento. En su estado de ensueño, su cuerpo se relajó hasta que terminó recostándose contra el sofá. Lentamente, cerró los ojos. No supo cuánto tiempo había pasado, pero de repente sintió una presencia cálida muy cerca. Entreabrió los ojos y se encontró con el rostro de Do-won, que se acercaba aún más. Sus ojos parecían brillar con una humedad inusual. Y entonces, sus labios rozaron los de Yeo-rok. Una descarga recorrió el cuerpo de Yeo-rok, quien, sorprendido, volvió a cerrar los ojos y tembló levemente. En ese instante, Do-won atrapó suavemente su labio inferior y lo succionó antes de deslizar su lengua profundamente.
- …Mmh…
El inesperado beso dejó a Yeo-rok completamente desconcertado. ¿Por qué lo besaba así de repente? Él ni siquiera tenía hipo ni estaba actuando como Chan-woo en este momento… Pero antes de que pudiera procesarlo, los labios de Do-won se apartaron ligeramente.
- Me gustas.
La dulce voz de Do-won acarició su oído. Por un segundo, Yeo-rok pensó que había escuchado mal…
- Te amo.
Pero cuando esas palabras se repitieron con claridad, su cuerpo se paralizó. Justo cuando sus ojos estaban a punto de abrirse por la sorpresa, los labios de Do-won volvieron a sellarlos con otro beso.
Capítulo 89
Los labios y la lengua de Do-won eran audaces pero suaves. Luego, su mano acarició con ternura el cabello de Yeo-rok y lo abrazó un poco más fuerte. Compartieron el calor de sus cuerpos, lo que hizo que Yeo-rok temblara violentamente. Se sintió aterrorizado ante la repentina intensidad de aquel beso. ¿Realmente podía seguir aceptándolo? Pero no pudo resistirse. No solo porque los labios de Do-won eran dulces, sino porque, después de haber escuchado esas palabras de amor, no tenía el valor de abrir los ojos. Si lo hacía, la situación se volvería increíblemente incómoda.
No creía poder soportar ese ambiente. Sin embargo, tampoco podía simplemente continuar besándolo. ¿Qué debía hacer? Mientras reflexionaba, Yeo-rok tragó instintivamente la saliva y la lengua de Do-won. Por suerte, el beso no duró demasiado. Mientras Yeo-rok seguía pensando en cómo reaccionar, la lengua de Do-won se retiró y sus labios se apartaron. Una sensación de alivio lo invadió y abrió los ojos ligeramente. Pero la mirada de Do-won seguía fija en él. Sus ojos eran diferentes a los de siempre. Seguían siendo cálidos, pero había algo insistente en ellos, algo casi obsesivo. Sobresaltado, Yeo-rok cerró los ojos con fuerza.
No podía mirarlo. No cuando el ambiente seguía tan cargado. Con una mano, Do-won limpió la comisura de los labios de Yeo-rok. Aunque había sido un beso breve, había sido lo suficientemente intenso como para dejar rastros de saliva. Como siempre, los gestos de Do-won eran increíblemente cuidadosos y gentiles.
- Haa…
Sin embargo, dejó escapar un suspiro pesado. Yeo-rok se sintió confundido. Fue él quien me besó de repente, ¿por qué suspira ahora? Después de limpiar los labios de Yeo-rok, Do-won tomó una toalla húmeda de la mesa y se limpió las manos antes de volver su atención a la pantalla. El cine seguía lleno de diálogos y música de fondo, pero en los oídos de Yeo-rok solo resonaban la presencia y la respiración de Do-won.
Había perdido completamente la oportunidad de abrir los ojos. Ahora no sabía cómo actuar con naturalidad. No podía quedarse así para siempre, así que, con cautela, levantó los párpados.
Justo en ese momento, la película estaba en su clímax: los protagonistas se besaban apasionadamente en un campo abierto. Para ser una historia romántica tranquila, la escena era lo suficientemente intensa como para merecer una calificación para adultos.
Después de haber sido besado por Do-won, ver esa escena y mirarlo a los ojos habría sido demasiado embarazoso. Así que, sin más remedio, volvió a cerrar los ojos. No pasó mucho tiempo antes de que la película terminara y los créditos finales comenzarán a rodar.
- ¿Ya terminó la película?
Fingiendo que acababa de despertar, Yeo-rok se frotó los ojos con el dorso de la mano. Do-won, que había estado observando la pantalla en silencio, giró la cabeza hacia él y le sonrió con dulzura.
- Sí. Vámonos.
- De acuerdo…
Do-won se puso de pie y, sin decir una palabra más, lo tomó en brazos como si fuera lo más natural del mundo. Pero el silencio que siguió no era vacío. Más bien, parecía que estaba esperando algo de Yeo-rok. Yeo-rok no sabía cómo responder, así que simplemente apretó los labios. Sin embargo, su corazón no dejó de latir con fuerza. Al contrario, el calor en su pecho solo aumentó.
***
- ¿Tiene frío, Yeorok?
- Ah, no.
Yeo-rok respondió con torpeza. Al escuchar eso, los dedos de Do-won, que habían estado en el control de la calefacción, se apartaron lentamente.
- Tal vez sea porque dejé el auto estacionado en la azotea. Está helado. En invierno debería dejarlo en el sótano.
Do-won sopló sus manos, frotándolas suavemente, con los codos apoyados debajo del volante.
- No se preocupe. Ahora que encendió la calefacción, ya está calentito.
Yeo-rok también frotó sus manos, tratando de entrar en calor.
- Si usted está bien, entonces me alegro.
- Sí…
Al ver los dedos temblorosos de Do-won por el frío, Yeo-rok sintió el impulso de tomarlos entre sus manos y calentarlos. Sin embargo, el recuerdo del beso en el cine le hizo sentirse incómodo y desistió. Pensar en ese momento hizo que su mente se enredara aún más. ¿Por qué Do-won lo había besado y susurrado que lo amaba? ¿Sería posible que solo estuviera practicando para confesarse a Chan-woo? Después de todo, la noche anterior, mientras leían juntos un cuento, Do-won le había preguntado cómo le gustaba besar a Chan-woo. Pero entonces, ¿por qué no le pidió permiso antes de besarlo? Además, ahora parecía actuar como si no hubiera pasado nada.
De repente, Yeo-rok recordó los más de cien comentarios en la publicación que hizo sobre el beso por hipo. Todos coincidían en que Do-won sentía algo por él. En su momento, pensó que era una teoría absurda y se sintió incluso burlado, pero ahora no podía ignorarlo tan fácilmente. Sin embargo, Do-won le había dicho claramente que le gustaba Chan-woo y que necesitaba su ayuda. ¿Qué significaba todo esto? Cuanto más intentaba alejarse de esos pensamientos, más curiosidad le despertaban.
- Oh, ¿está nevando?
- ¿Eh?
La voz de Do-won hizo que Yeo-rok levantara la cabeza. Bajo el cielo nocturno, los copos de nieve caían pesadamente. Como el auto estaba en la azotea, la vista de la ciudad iluminada y la nieve cayendo creaban un paisaje hermoso y nostálgico. Los copos eran más grandes y densos que los que cayeron en Nochebuena.
Ojalá los sentimientos pudieran verse con tanta claridad como la nieve cayendo en la oscuridad. Con esa idea en mente, Yeo-rok giró la cabeza para observar a Do-won. Tal vez al mirarlo directamente podría encontrar alguna respuesta.
- Actor… ¿Eh?
Do-won estaba recostado contra el asiento del auto, con los ojos cerrados.
- ¿Está dormido?
Yeo-rok preguntó en voz baja. Do-won no respondió, solo exhaló suavemente. Después de haber compartido la misma habitación con él desde que se mudó, Yeo-rok ya conocía su rostro a la perfección. Normalmente, sus labios tenían una leve curvatura ascendente, pero cuando dormía, las comisuras se relajaban y bajaban. Al ver la expresión de Do-won, Yeo-rok supo de inmediato que estaba profundamente dormido. Yeo-rok no tenía el valor de mirarlo directamente, pero pensó que al menos podía decirlo en voz alta.
—Actor… ¿le gusto?
Apenas pronunció esas palabras difíciles, sintió que su corazón iba a estallar.
- ¿O es que en realidad le gusta Chan-woo y yo solo estoy malinterpretando todo? Entonces, ¿por qué me dijo que me quería?
En ese momento, los hombros de Do-won comenzaron a temblar levemente.
- Dad… not… Stay away…(Alejate)
El murmullo de Do-won hizo que los ojos de Yeo-rok se abrieran de par en par. No estaba hablando en coreano, sino en inglés. Sus largas pestañas, que normalmente caían con suavidad, ahora temblaban intensamente. Parecía estar teniendo una pesadilla. Yeo-rok no podía entender por qué de repente mencionaba a su padre. ¿Acaso se refiere a Joobin, el actual director de Seed Entertainment?
- Actor…
- No me llames Beret… No… por favor…
"Beret"…
Era el mismo nombre que había escuchado antes en uno de los murmullos de Do-won mientras dormía. Algo en él no sonaba normal. Poco a poco, lágrimas comenzaron a acumularse en los ojos cerrados de Do-won. Su respiración también se volvió errática. Algo no estaba bien. Yeo-rok, alarmado, lo sujetó por los hombros y lo sacudió suavemente.
- Actor, despierte.
- S-Saca esa ballesta… por favor…
"¿Ballesta?"
Yeo-rok estaba aún más confundido. Las lágrimas en los ojos de Do-won, que antes solo amenazaban con caer, ahora rodaban libremente por su rostro. Yeo-rok rápidamente abrió la consola del auto y sacó un pañuelo de papel. Con cuidado, limpió las lágrimas de Do-won.
- Actor, cálmese.
- Haa… haa…
Do-won respiró con dificultad, sus largas pestañas temblaban.
- Yeo-rok… estoy bien.
Su voz ahora sonaba tranquila, y esta vez hablaba en coreano. Parecía haberse calmado.
- Solo tuve una pesadilla.
Do-won tomó el pañuelo de las manos de Yeo-rok y secó sus propias lágrimas. Su rostro, que había estado al borde del llanto hace un momento, se veía ahora sereno. Si no fuera por las lágrimas aún en su piel, Yeo-rok habría pensado que todo había sido una ilusión.
- Lo siento.
Do-won lo miró con una expresión avergonzada.
- No tiene por qué disculparse. ¿Se siente mejor ahora?
- Sí. Estoy bien, pero…
Los ojos de Do-won se estrecharon mientras miraba a Yeo-rok. De repente, extendió los brazos y lo abrazó con fuerza. La nariz de Do-won se frotó contra la nuca de Yeo-rok, enviando escalofríos por su cuerpo. El rostro de Yeo-rok se puso rojo como un tomate ante el abrazo inesperado.
- Déjame quedarme así por un momento.
Su voz era tranquila, pero el temblor en sus brazos y su respiración agitada revelaban que aún no estaba del todo bien. Primero fue la vez anterior, y ahora esto… ¿Quién o qué es "Beret"?
Quería preguntárselo, pero al ver lo profundamente atormentado que estaba Do-won (hasta el punto de derramar lágrimas) no podía hacerlo directamente. Sin embargo, después de ver la tristeza en su rostro, Yeorok sintió que ya no podía simplemente ignorarlo.
- Ya me siento mejor.
Do-won aflojó los brazos que rodeaban a Yeo-rok. Sin embargo, este último seguía preocupado y lo observó con atención. Parecía haberse calmado, lo cual era un alivio, pero la inquietud en el corazón de Yeo-rok no desaparecía. Justo cuando Do-won se acomodó para encender el auto, el zumbido de un teléfono resonó en el interior del vehículo. Yeo-rok sabía que no era suyo, ya que no había traído el móvil de Chan-woo, y el que Do-won le había dado estaba en silencio desde que entraron al cine. Así que debía ser el de Do-won. Este sacó su teléfono del bolsillo interior de su chaqueta de cuero y contestó.
- ¿Director Ahn? Sí, sí, así es.
Por lo visto, era el director de su próximo proyecto. Mientras Do-won hablaba, Yeo-rok fijó la mirada en la ventana del coche. La nieve seguía cayendo con fuerza. Si continuaba así, seguramente al día siguiente habría una gran acumulación.
- Yeo-rok.
Do-won guardó el teléfono en su bolsillo tras finalizar la llamada.
- El director quiere verme un momento, así que tengo que ir.
- Ah, ya veo… Entonces tomaré un taxi.
- No hace falta. Te llevaré a casa primero. Además, tengo que cambiarme de ropa.
- De acuerdo.
- Yeo-rok, ¿te gustan los muñecos de nieve?
La pregunta repentina lo desconcertó. Aun así, asintió con la cabeza.
- Sí, me gustan.
- Qué lástima. Un día como hoy sería perfecto para hacer uno contigo.
Ahora entendía lo que quería decir. Yeo-rok esbozó una leve sonrisa.
- Podemos hacerlo otro día.
- De acuerdo. Cuando te hayas recuperado y vuelva a nevar, haremos un muñeco de nieve juntos.
Do-won le prometió con ternura, y luego encendió el motor del auto.
***
- Haa…
Yeo-rok suspiró mientras se sentaba en la cama con su pijama amarillo. Su cabello castaño aún estaba húmedo por el baño. Pensó que Do-won simplemente lo dejaría en la mansión y se iría, pero incluso lo ayudó a bañarse. Era un poco extraño, pero siempre era amable y atento. Quizás por eso la imagen de sus lágrimas seguía grabada en su mente.
"Beret"
No podía sacárselo de la cabeza.
- ¿Debería buscarlo?
Pero si usaba el teléfono o la tablet que Do-won le dio, él podría revisar su historial de búsqueda más tarde o surgir algún otro problema.
- Será mejor usar el móvil de Chan-woo.
Yeo-rok metió la mano entre la mesita de noche y la cama, sacando el teléfono que había escondido. Últimamente, cambiaba constantemente de escondite, ya que ya no se sentía seguro dejando el dispositivo bajo la cama.
Con cautela, tecleó "Beret" en el buscador. El primer resultado fue el perfil de un jugador de béisbol estadounidense. Toda la información estaba relacionada con él. Por lo visto, era bastante famoso. Buscó entre artículos, blogs, foros y páginas web, pero no encontró nada relevante.
- ¿Debería dejar de buscar?
Suspiró y estaba a punto de cerrar la página cuando una sugerencia en las búsquedas relacionadas captó su atención.
"Responsabilidad colectiva".
- ¿Qué es esto…?
La responsabilidad colectiva implica que los allegados de un criminal también son castigados por su relación con él.
- ¿Ese jugador de béisbol tiene algo que ver con esto?
Investigó más a fondo, pero no encontró ninguna conexión entre el deportista y algún crimen.
"¿Qué relación tienen ‘Beret’ y la responsabilidad colectiva con Do-won?"
Capítulo 90
La madrugada estaba envuelta en una profunda calma. Yeo-rok, acostado en la cama, se incorporó lentamente. Al hacerlo, la cabeza de Do-won, que dormía a su lado, se giró en su dirección. Yeo-rok, cuyos ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad, pudo distinguir claramente su rostro. Esta vez, parecía estar durmiendo tranquilo, sin pesadillas. Pero entonces, el nombre Beret y la responsabilidad colectiva volvieron a su mente. Pasó horas buscando información antes de que Do-won regresara de sus asuntos, pero no encontró nada más allá de un jugador de béisbol.
Parecía que esta noche no podría dormir. La duda seguía atormentándolo. Quería seguir investigando sobre Beret. Moviéndose con sigilo como un gato callejero, sacó el teléfono de Chan-woo, que había escondido junto a la mesita de noche, y lo guardó en su bolsillo antes de salir con la ayuda de sus muletas. El pasillo estaba iluminado con una tenue luz. A través de una ventana, pudo ver la nieve cayendo aún con fuerza. Parecía que esta vez se acumularía bastante. En ese momento, sintió una vibración en el bolsillo de su pijama. Rápidamente sacó el teléfono. En la pantalla aparecía un número internacional.
"Es Chan-woo"
Desde la última vez, cuando Do-won había colgado la llamada de forma abrupta, no habían hablado. Yeo-rok siempre había tenido presente su silencio. Ansioso, contestó de inmediato.
—¿Hola?
[Soy yo, Eun Yeorok.]
La voz de Chan-woo sonaba fría y seria. Yeo-rok se encogió un poco y respondió con cautela.
—Siento haber colgado la última vez… ¿Por qué no llamaste antes?
[Estaba ocupado.]
El tono de Chan-woo, era cortante, tan afilado que parecía que podría herir.
—¿Cuándo regresas?
[El próximo miércoles.]
Justo como Yeo-rok había sospechado.
[Te diré el lugar cuando llegue. Ese día devuélveme mi teléfono.]
—Está bien.
[Nos vemos.]
La llamada terminó de forma abrupta. Apenas habían hablado por diez segundos.
Yeo-rok nunca había tenido una conversación tan breve con Chan-woo, y eso lo dejó desconcertado. Parecía realmente molesto.
- Tendré que calmarlo cuando nos veamos.
Suspiró. Se dio cuenta de que su tiempo junto a Do-won se estaba agotando. Sabía que debía irse, pero el pensamiento lo inquietaba.
"¿Debería seguir investigando sobre Beret?"
Por un instante, sintió que tal vez todo era una pérdida de tiempo. Sus pensamientos se volvieron aún más confusos.
- Haa… Qué complicado.
Sacudió la cabeza. Quería sentarse en algún lado y ordenar sus ideas. Cuando estaba a punto de moverse hacia el sofá del salón, sus ojos se abrieron de par en par.
- ¡Ah!
Do-won estaba de pie justo detrás de él. La inesperada aparición lo sobresaltó tanto que casi dejó caer el teléfono. Pero logró sujetarlo a tiempo y, con nerviosismo, cubrió la carcasa con la mano, temiendo que él se diera cuenta de que era el móvil de Chan-woo.
- ¿Con quién estabas hablando?
Do-won frunció el ceño y preguntó:
- ¿Con quién hablabas?
- Con un amigo.
Yeo-rok respondió con una voz encogida. De repente, le inquietó pensar desde cuándo Do-won estaba detrás de él. No había puesto la llamada en altavoz, el volumen estaba bajo y la voz de Chan-woo, tampoco había sido fuerte. Aunque no había dicho nada comprometedor, el simple hecho de que le hubiera descubierto hablando con él hizo que su corazón latiera con fuerza.
- ¿Es el mismo amigo con el que hablaste la última vez?
- Sí…
Decir que no habría sido sospechoso. No tenía a nadie más con quien hablar a esas horas, y tampoco se le ocurría una excusa convincente. Además, temía que Do-won siguiera preguntando si intentaba inventar a alguien.
- Te dije que no hablaras con él.
- Es algo que no puedo evitar.
- ¿Qué asunto es tan importante?
- Es algo personal, no puedo decírtelo.
Responder se sintió como tragar una espina.
- Haa… Está bien. Vamos a la habitación.
Do-won suspiró y se dio la vuelta. Yeo-rok aprovechó el momento para guardar rápidamente el teléfono en su bolsillo y secarse el sudor frío en la palma de su pantalón.
- Yeo-rok.
Levantó la cabeza al escuchar la voz de Do-won. Este, que ya se había adelantado, volvió sobre sus pasos. Sin previo aviso, le quitó las muletas y las apoyó contra la pared. Luego, con un movimiento suave pero firme, rodeó su espalda y el hueco de sus rodillas con ambos brazos y lo levantó.
- No vuelvas a moverte solo sin avisarme.
- Está bien…
- Si desapareces de repente, me preocuparé.
No se refería solo a esa noche, sino a algo más amplio. Tal vez era solo su imaginación, pero la seriedad en la expresión de Dowyon hizo que interpretara sus palabras con un significado más profundo. De vuelta en la habitación, Yeo-rok se encontró sentado en la cama. Entonces, Do-won extendió su mano.
- Dame el teléfono. Lo pondré a cargar.
- No hace falta. Tiene la batería llena.
Yeo-rok retrocedió, incómodo. No esperaba que le pidiera el móvil de repente.
- Está bien.
Dowon respondió con calma y se dirigió hacia la ventana. Comenzó a cerrar las cortinas, pero no del todo, dejando la vista de la nieve cayendo visible. Mientras tanto, Yeo-rok sacó disimuladamente el teléfono de Chan-woo y lo escondió en el pequeño espacio entre la cama y la mesita de noche. También se aseguró de que estuviera en silencio. No se dio cuenta de que Do-won, usando la ventana como espejo, lo estaba observando. Acto seguido, Yeo-rok se apresuró a acostarse. Sin embargo, sabía que su escondite era demasiado obvio, así que decidió buscar un mejor lugar por la mañana.
Do-won se acercó a la cama y se tumbó a su lado. El silencio volvió a llenar la habitación. La oscuridad traía consigo un vacío inquietante, y los pensamientos de Yeo-rok se expandieron con él. El regreso inminente de Chan-woo le pesaba en el pecho. Sabía que debía irse de allí, pero los besos de Do-won y la sombra de Beret lo mantenían atrapado.
***
- ¡Hyung, cuánto tiempo!
Cheol-min recibió a Ji-ho con entusiasmo cuando este entró en la mansión. Ji-ho le devolvió el saludo con un leve gesto de la mano.
- Sí, de verdad ha pasado un tiempo.
- Hace un mes que no nos vemos.
- ¿Qué, un mes? Ya estamos a finales de enero, habrá sido unos quince días.
- Quince días o un mes, es lo mismo. ¿Qué ha estado haciendo todo este tiempo que ni su sombra se ha visto por aquí? Lo extrañé mucho.
Los ojos de Cheol-min brillaban como los de un perro grande esperando a su dueño. Ji-ho, algo incómodo con su reacción, dio un paso atrás.
- He estado ocupado con algunos asuntos. Y no me mires así, es raro.
- ¿Por qué no? Lo hago porque me gusta verlo.
Ante la efusividad de Cheol-min, Ji-ho frunció aún más el ceño. Para evitar que la situación se volviera más incómoda, cambió de tema.
- ¿Dónde está Do-won?
- Hace un rato se fue a la emisora con el mánager Yang. Ha estado fuera con frecuencia debido a su agenda de la semana.
- Debe ser por el drama que empieza a grabar en marzo. ¿Y Yeo-rok?
- Está en la habitación del segundo piso. Apenas sale, así que ni siquiera lo he visto aunque estemos en el mismo lugar.
- Debe ser por Do-won. Entiendo.
Ji-ho dirigió la mirada al sobre de documentos que traía consigo. Con la seriedad de un diplomático antes de una negociación crucial, subió las escaleras.
***
[Me alegra saber que Yeo-rok sigue bien.]
—Sí, abuela.
[Aquí en Cheongdo está nevando mucho. ¿Y en Seúl?]
—Hace una semana hubo una tormenta de nieve, pero ya casi se ha derretido. Abuela, tenga cuidado con el hielo en las calles.
Sentado en la cama, Yeo-rok hablaba por teléfono con su abuela. Mientras compartían novedades, echó un vistazo a su alrededor con cautela. Últimamente, Do-won estaba fuera con frecuencia por trabajo, y ahora no era la excepción, así que no había nadie en casa. Aun así, debía ser cuidadoso. Con la mirada de un halcón, inspeccionó el lugar y, tras asegurarse de que no había ni una hormiga cerca, abrió la boca.
—Abuela, tengo una pregunta.
[¿Qué quieres saber?]
—Es sobre un amigo.
[Cuéntame.]
—Mi amigo conoce a alguien por cuestiones de trabajo. Esa persona lo trata increíblemente bien: le cocina todos los días, le da regalos caros, lo cuida y es muy atento con él. Pero resulta que esa persona tiene a alguien más a quien le gusta y le ha pedido ayuda a mi amigo para acercarse a esa persona.
[¿Cómo? ¿Eso no es lo que los jóvenes llaman "pescar" o "tener varios pretendientes a la vez"?]
—Pero… esa persona le susurró a mi amigo que le gustaba mientras dormía.
Yeo-rok recordó el susurro de Do-won en el cine, y su corazón volvió a sentir aquella inquietud.
[Yeo-rok, ¿por qué eres tan lento para darte cuenta de las cosas?]
—¿Eh?
[Esa persona está enamorada de ti.]
—¿Qué? ¿En serio?
Yeo-rok gritó sorprendido y, al darse cuenta, se cubrió la boca de inmediato. Sus mejillas ardían de vergüenza, así que se dio unas palmadas en la cara.
—No, pero si esto no es sobre mí, es sobre mi amigo…
[¿Crees que soy tonta? Cualquiera que escuche sabe que hablas de ti.]
—De verdad es la historia de mi amigo…
Yeo-rok frunció el ceño. Por más que intentara disimularlo, no podía engañar la experiencia de su abuela.
[Seguramente esa persona usa la excusa de que le gusta alguien más porque teme que te sientas presionado. El esposo de Yangsun también conquistó así a su esposa. ¿Cuánto debe gustarle alguien para hacer todo eso?]
—Esa persona es demasiado increíble… No hay forma de que le guste alguien como yo.
[¿Qué tiene de malo Yeo-rok? Eres guapo, talentoso y no te falta nada.]
El torrente de halagos de su abuela hizo que Yeo-rok se sintiera aún más avergonzado. Creía que su cara podría estar ardiendo en llamas.
—No, no es así…
[¿Y tú? ¿Te gusta esa persona?]
—¿Eh?
El rostro de Yeo-rok, ya sonrojado, se tiñó aún más de rojo. Su corazón latía con fuerza, como si fuera a estallar. Un sentimiento que quería ocultar y que le aterraba brotó con intensidad. Pero al pensar en el regreso de Chan-woo, no pudo expresar con claridad lo que sentía por Do-won.
—Ah… abuela, yo… tengo que trabajar ahora. Voy a colgar.
Intranquilo, Yeo-rok mintió y terminó la llamada. Ya estaba confundido con la respuesta que recibió en el foro, el susurro de Do-won y su beso, pero las palabras de su abuela lo dejaron aún más aturdido. ¿De verdad Do-won estaba enamorado de él? ¿Por qué? Yeo-rok se frotó las mejillas, que ardían de calor.
En ese momento, un golpe en la puerta vino acompañado de una voz familiar.
- Soy yo, Yeorok. ¿Puedo pasar?
Era Ji-ho.
- ¿Jefe? Sí, sí, adelante.
Yeo-rok respondió sorprendido. La puerta se abrió lentamente y Jiho entró. Su cabello, peinado con cera, lucía impecable. Yeo-rok intentó incorporarse en la cama, pero Ji-ho le hizo un gesto para que se quedara quieto.
- Tu tobillo sigue lesionado, mejor quédate así, ¿sí?
Mientras hablaba, Ji-ho observó la habitación con una expresión desconcertada. Estaba llena de ramos de rosas colocados en floreros. En medio de ellas, Yeo-rok permanecía sentado. Su piel, que lucía más saludable, y la serenidad que emanaba hacían que su atractivo brillara aún más. Parecía un noble rodeado de lujo y atenciones.
- Parece que tienes a alguien que te adora…
Jiho murmuró tan bajo que Yeorok no pudo oírlo. Luego se acercó a la cama. Yeorok juntó sus manos y lo miró con respeto.
- Jefe, ¿a qué debo su visita?
- Vine a entregarte algo. ¿Cómo está tu tobillo?
- Mucho mejor. Mañana iré al hospital a quitarme el yeso.
- Qué bien. ¿Significa que ya estarás completamente recuperado?
- No, aún necesito un poco más de tratamiento.
- Ya veo.
Ji-ho cambió su tono a uno más serio.
- Yeo-rok, tengo poco tiempo, así que iré directo al grano.
Extendió un sobre hacia Yeorok. Al recibirlo, sintió que no era algo común.
- ¿Qué es esto?
- Es un contrato de renovación.
- ¿Eh…?
Yeo-rok miró el sobre con sorpresa. Había planeado preguntarle a Ji-ho sobre la fecha de finalización de su contrato, pero entre la noticia del regreso de Chan-woo y sus sentimientos por Do-won, lo había olvidado por completo. Ji-ho, en cambio, parecía esperar su reacción y se mantuvo imperturbable.
- Tu contrato estaba previsto para finalizar a principios del próximo mes, pero cómo comenzaste a vivir aquí, la fecha se adelantó y terminaría a finales de este mes. Sin embargo, Do-won quiere que renueves, así que preparamos esto. Es el mejor trato en la industria.
- ¿El mejor trato?
Con el rostro sombrío, Yeo-rok sacó el contrato del sobre y lo leyó. La duración era de diez años y el salario era tres veces mayor que el actual. Además, los beneficios y condiciones eran excelentes, casi como un puesto de trabajo fijo. Se sintió mareado por el peso de ese contrato. Jiho, por su parte, también tenía una expresión solemne, como si estuviera midiendo la importancia de ese delgado trozo de papel.
- Do-won cree que serías un activo valioso para el equipo de atención privada.
- Yo… no tengo intención de renovar, jefe.
- Imagino que esto debe ser abrumador y una gran carga para ti. Pero las condiciones son buenas, así que considéralo con calma y dame tu respuesta.
Esto no era lo que Yeo-rok quería. Se sintió completamente perdido.
Capítulo 91
- Haa…
Después de que Ji-ho se marchara, Yeo-rok suspiró mientras miraba el contrato de extensión. Al final, este momento había llegado. El contrato y las condiciones que firmó cuando entró en esta mansión eran completamente diferentes. Eran demasiado buenas, con un salario tan alto que resultaba abrumador. Sin embargo, con el sueldo de este mes, probablemente terminaría de pagar la deuda con la familia de Chan-woo. Además, Chan-woo, quien había anunciado su regreso hace una semana, pronto llegaría a Corea.
Técnicamente, incluso después de pagar la deuda y con Chan-woo de vuelta, podría aceptar la renovación del contrato. Pero la razón principal para evitarlo era el bebé en su vientre. Según Ye-jun, pronto su vientre comenzaría a notarse y, como omega de extrema dominancia, sus feromonas se intensificarían. Naturalmente, el padre del bebé, Do-won, lo notaría y la situación se volvería complicada.
“¿Cómo terminó todo así?”
Yeo-rok se sostuvo la frente mientras seguía revisando el contrato. No importaba cuántas veces lo leyera, las condiciones seguían siendo asombrosas. Era como si pudiera ver el deseo de Do-won de retenerlo. ¿Será cierto lo que dijo su abuela? ¿Do-won realmente lo quiere? Su corazón se calentó, pero al mismo tiempo, sintió dudas. No había razón para que Do-won lo amara.
Do-won le había dicho que le gustaba Chan-woo y que quería su ayuda. Yeo-rok también se parecía mucho a Chan-woo, casi como un gemelo. ¿No sería por eso que le tenía afecto?
Hasta ahora, Do-won no había podido avanzar en su relación con Chan-woo ni siquiera verlo. ¿Y si el beso en el cine fue solo una forma de llenar ese vacío? Además, Do-won nunca había dicho su nombre. Solo había dicho “te amo”, pero sin mencionar Yeo-rok. Al pensar en ello, un vacío lo invadió y una sensación ardiente surgió en su pecho.
- Entonces, en realidad, sería un verdadero canalla…
- ¿Quién es un canalla?
- El actor… Haa… ¿Eh?”
Yeo-rok respondió sin pensar, pero se congeló al darse cuenta. Do-won estaba allí, de pie, sonriéndole.
- ¿Por qué soy un canalla?
- Ah… eso…
Atrapado, Yeo-rok se mordió los labios y se cubrió los ojos con ambas manos. ¿Por qué estaba mostrando tan abiertamente sus pensamientos?
- A partir de ahora, voy a tratarte aún mejor. Para que me veas como una buena persona.
La voz de Do-won sonó más dulce que el chocolate derretido. Gracias a eso, Yeo-rok bajó lentamente las manos de su rostro. Y lo sintió una vez más: el actor realmente era una persona de gran carácter. Incluso después de que le llamara canalla en su cara, Do-won respondía con palabras amables.
Su pecho, que antes ardía de indignación, ahora latía con fuerza por una razón completamente diferente. Pero solo por un instante. No, no. Si de verdad solo me está usando para llenar el vacío de Chan-woo, entonces sí es un canalla. Yeo-rok sacudió la cabeza, intentando no dejarse llevar por la sonrisa encantadora de Do-won.
- ¿En qué estás pensando, Yeo-rok? Tu cara parece viajar entre el cielo y el infierno…
Do-won inclinó la cabeza, curioso. Solo entonces, Yeo-rok se dio cuenta de que sus pensamientos se reflejaban completamente en su rostro. Se apresuró a presionar sus mejillas con los dedos, tratando de recomponer su expresión.
- Ah, no es nada.
La respuesta de Yeo-rok no fue convincente, y Do-won mantuvo una expresión de duda mientras bajaba la mirada. Sus ojos se posaron en el contrato que descansaba sobre los muslos de Yeo-rok. En ese instante, su expresión se suavizó con una sonrisa.
- Oh, así que Ji-ho hyung ya te entregó el contrato.
Do-won se sentó más cerca de Yeo-rok, tan cerca que el calor de su cuerpo pareció transmitirse directamente.
- Considéralo positivamente.
- ……
- Porque realmente me gustas, Yeo-rok.
La voz de Do-won, tan dulce como un malvavisco, hizo que el corazón de Yeo-rok latiera con fuerza. Su cuerpo se calentó de inmediato, dejándolo completamente inmóvil. Al notar su reacción, los dedos largos y elegantes de Do-won tomaron su mentón con suavidad, levantándolo lentamente.
- Tus ojos grandes brillan como joyas. Tu nariz es hermosa. Y…
Con un movimiento lento y calculado, su dedo índice rozó los labios de Yeo-rok, presionando ligeramente su labio inferior como si estuviera dejando su huella.
- Tus labios son suaves y hermosos.
Como si el beso en el cine no hubiera sido suficiente tormento, las palabras descaradas de Do-won solo añadieron más combustible al fuego que ardía dentro de Yeo-rok. Pero eso no fue todo. Do-won acercó su nariz hasta la base del cuello de Yeo-rok e inhaló profundamente.
- Pero más que nada, este aroma me vuelve loco.
Su voz baja y aterciopelada hizo que el corazón de Yeo-rok se hundiera de golpe.
- ¿…Qué?
Yeo-rok se alejó instintivamente, sorprendido. ¿Podría ser que Do-won ya estuviera sintiendo sus feromonas? Según Ye-jun, en los omegas de extrema domiante, esto podía ocurrir a partir de la semana 14, lo cual significaba que este era el momento exacto. Pero Yeo-rok no percibía ningún olor en sí mismo, solo el ligero aroma de la loción que se había aplicado esa mañana. Deslizó los dedos sobre su cuello y los acercó a su nariz para verificar. Como esperaba, no había nada inusual.
- Espero que tomes la decisión correcta, Yeo-rok.
Do-won sonrió de nuevo. Su expresión era tan cálida y acogedora que hizo que la breve frialdad de antes desapareciera por completo. ¿Será cierto lo que dijo la abuela? ¿De verdad le gusto a Do-won? Si era así… ¿qué significaba eso para él?
‘¿Te gusta esa persona?’
Las palabras de su abuela resonaron en su cabeza. Pero al pensar en su situación, Yeo-rok no podía responder a esa pregunta con claridad. Lo único que sabía con certeza era que su corazón latía rápido, que se sentía ligero, como si flotara en una nube, y que la sensación era agradable. Sin embargo, no podía permitirse creerlo.
Debía enfrentar la realidad con frialdad. ¿Y si se hacía ilusiones y luego lo rechazaban? No sería capaz de soportarlo. Además, si Do-won y Chan-woo no terminaban juntos, su abuela en el pueblo y el bebé en su vientre estarían en peligro. Yeo-rok, que no tenía nada y era demasiado débil para proteger a los suyos, no tenía más opción que tomar esta decisión.
Retrasar lo inevitable solo haría que la otra persona se cansara más. Decir las palabras más difíciles del mundo a Do-won le pesaba en el pecho, pero no tenía alternativa. Yeo-rok tragó saliva. Luego, juntó las manos y lo miró con respeto.
- Lo siento mucho, actor. Aprecio sinceramente esta gran oportunidad, pero tengo mis propias circunstancias y no puedo aceptar la extensión del contrato. Sin embargo, sigamos en contacto. Haré todo lo posible para que Chan-woo hyung y usted estén juntos.
- Si esa es tu decisión, no puedo hacer nada.
A pesar de sus palabras, Do-won no se rindió de inmediato.
- Pero piénsalo un poco más antes de darme una respuesta definitiva. Aún hay tiempo.
Aunque su determinación vaciló por un momento, Yeo-rok no podía cambiar su decisión.
- Aun si me diera más tiempo, mi respuesta no cambiaría.
Yeo-rok reunió todo el valor que tenía y habló, bajando rápidamente la cabeza. No se atrevía a mirar a Do-won por miedo a ver su decepción. Un silencio incómodo se apoderó del ambiente, como si el tiempo se hubiera congelado. La incomodidad era sofocante, y Yeo-rok sintió que no podía permanecer más tiempo con la cabeza gacha. Aunque temía enfrentarlo, sabía que debía afrontar las consecuencias de su decisión. Con valentía, levantó la mirada.
Pero la expresión que lo recibió no era simplemente de decepción. Do-won fruncía el ceño, su mirada era fría y su habitual sonrisa amable se había desvanecido, dejando solo una expresión afilada. Nunca antes lo había visto así. Un escalofrío recorrió la espalda de Yeo-rok. Por un instante, se sintió como un traidor y su cuerpo se tensó de inmediato. Incapaz de soportar la presión, volvió a bajar la cabeza.
- Está bien.
A pesar de su expresión, la voz de Do-won sonó calmada. Con cautela, Yeo-rok levantó la cabeza de nuevo. La expresión severa de Do-won había desaparecido, reemplazada por su acostumbrada calidez. Como si nada hubiera pasado, tomó los papeles del contrato que estaban sobre la mesa.
- Si esa es tu decisión, la respetaré.
- Lo siento. Pero seguiré ayudándole en todo lo que pueda. Conozco muy bien a Chan-woo hyung.
- ……
Do-won no respondió. Simplemente guardó los documentos en un sobre grande con una expresión imperturbable. Yeo-rok, nervioso, movió los ojos de un lado a otro, buscando desesperadamente algo más que pudiera decir para aliviar la situación. Pero Do-won se puso de pie de inmediato.
- Entonces, consideremos que este contrato nunca existió. Pero, cómo sería un problema si se filtrara, iré a pedírselo a Ji-ho hyung para que lo destruya.
Habló con indiferencia, pero en su voz había un matiz gélido que hizo que el corazón de Yeo-rok se sintiera aún más pesado. Aun así, no tenía intención de cambiar de opinión. No podía permitírselo.
***
- ¿Será buena la calidad de este sushi?
Ji-ho entró en la oficina del equipo de cuidado privado, sosteniendo una bolsa con el logo de "Sushio". Después de un día lleno de reuniones y trabajo fuera de la oficina, había decidido cenar ahí y seguir con su jornada. Después de todo, aunque tuviera tiempo libre, no tenía pareja ni amigos con quienes reunirse. Desde aquella decepcionante noche en el club en Nochebuena, le daba pereza salir. Cuando estaba en sus veintes, solía beber y divertirse sin preocuparse por nada, incluso después de que lo rechazaran. Pero ahora, se aburría con facilidad.
Se sentó en su escritorio y sacó la caja de sushi de la bolsa. Salmón, atún, camarón crudo. Había elegido solo sus favoritos. Tarareando una melodía, rompió la envoltura de los palillos de madera. Justo cuando iba a tomar uno de los nigiris, la puerta de la oficina se abrió y una sombra alargada apareció. Ji-ho asomó la cabeza por encima de su partición.
- ¿Eh? ¿Tú por aquí a esta hora?
Do-won estaba de pie con una expresión nada común en él. Si tuviera algo de metal en las manos, parecía que lo estrellaría contra el suelo sin pensarlo dos veces. El entusiasmo de Ji-ho por su sushi se esfumó al instante. Una sensación de alerta lo invadió. Do-won irradiaba una energía aterradora, pero aun así, su andar seguía siendo elegante. Se acercó al escritorio de Ji-ho y arrojó un sobre sobre la mesa.
- ¿Eh? ¿No es el contrato que le di a Yeo-rok esta tarde? ¿Lo firmó?
Ji-ho abrió el sobre con entusiasmo, pero lo que encontró dentro lo dejó helado. El contrato estaba hecho pedazos. Con el rostro cada vez más tenso, Ji-ho levantó la mirada hacia Do-won. Siempre había sabido que era alto, pero en ese momento, se veía descomunal, como una estatua amenazante. No, más bien, como un monstruo. No hacía falta preguntar qué había ocurrido. Hasta un niño pequeño podría darse cuenta.
- ¿Quieres que hable con Yeo-rok e intente convencerlo otra vez?
- No hace falta. Si ni siquiera yo pude lograrlo, ¿qué crees que puedas hacer tú?
Do-won se frotó el cabello con fuerza antes de dejarse caer en la silla de metal frente a Ji-ho. Estaba tan alterado que incluso su respiración era más agitada de lo habitual. Ji-ho, notando su estado, intentó calmar la situación con un enfoque optimista.
- Apenas le di el contrato hace unas horas. ¿Por qué no le diste más tiempo para pensarlo?
- Por supuesto que se lo dije. Pero aun así, dijo que no. Honestamente, quería torcerle la muñeca hasta que firmara…
- Ey, Do-won, eso no está bien.
Si fuera cualquier otra persona, Ji-ho habría pensado que lo decía por frustración. Pero con Do-won, no podía descartar la posibilidad de que hablara en serio.
- Lo sé. Por eso me contuve. Haa… maldición, ¿cómo puedo retenerlo?
Los ojos de Do-won brillaban con una frialdad inquietante mientras murmuraba para sí mismo. A Ji-ho se le secó la garganta. Sabía que su amigo era capaz de hacer cualquier cosa por lo que quería, incluso de sujetar a la fuerza el tobillo de la persona que le gustaba. La situación se volvía cada vez más preocupante. Sentía lástima por Yeo-rok, quien había caído en la mira de este loco.
- Do-won, entiendo que quieras retener a Yeo-rok, pero él también tiene su propia vida. Deberías respetar su decisión.
- Sí. Es realmente frustrante, pero no tengo otra opción.
Al escuchar la voz apagada de Do-won, Ji-ho se sintió aliviado. Parecía que, al final, estaba dispuesto a aceptar la negativa. Pensó en invitarlo a beber más tarde para animarlo un poco.
- Bien. Hiciste lo correcto. Además, es diez años menor que tú. Y sinceramente, Yeo-rok es más ingenuo que la mayoría de los de su edad. No está preparado para manejar a alguien como tú. No arruines la vida de un chico inocente.
- Soy yo quien va a hacerse cargo de Yeo-rok.
- ¿Eh?
Ji-ho se quedó perplejo ante la inesperada declaración de Do-won. Luego, la mirada de este último se tornó oscura y astuta.
- Hyung, creo que, en lugar de un contrato, deberíamos preparar otro tipo de documento.
- ¿Q-qué tipo de documento?
Ji-ho tragó saliva, sintiendo que la conversación se estaba desviando hacia terrenos peligrosos. Pero Do-won solo sonrió de manera inquietante.
- Te lo diré después. Por cierto, ¿sigues vigilando al cliente 109?
- Sí. Antes usaba un número internacional, pero parece que ya está en el país. Ahora es más fácil seguirle la pista.
- Quiero todos los detalles de sus movimientos y de las personas con las que se reúne.
- Entendido. Te enviaré un informe por correo.
- Gracias. Por cierto, ya revisé el guion de mi próximo proyecto. Me gusta bastante. Es un papel nuevo para mí, así que tengo muchas expectativas.
Do-won sonrió y miró el reloj en la pared.
- Oh, es hora de prepararle la cena a Yeo-rok. Me voy.
Dicho eso, se levantó. Ji-ho lo miró, atónito. Do-won hablaba como si fuera el ama de llaves de Yeo-rok. Pero en cuanto se puso de pie, su cuerpo se tambaleó ligeramente y su respiración seguía siendo irregular. Ji-ho se alarmó. Hasta ese momento, había asumido que su agitación se debía a la frustración, pero verlo apenas capaz de mantenerse en pie le hizo pensar que algo más sucedía.
- ¿Estás enfermo? ¿Qué te pasa hoy?
- No estoy enfermo. Es solo que… su aroma… me está volviendo loco.
- ¿Aroma? Aquí no hay perfume. Yo tampoco usé nada…
- En fin, luego te contaré qué tipo de documento le voy a dar a Yeo-rok. Que disfrutes tu cena.
Sin más, Do-won salió de la oficina.
Ji-ho lo observó marcharse y luego miró la silla donde había estado sentado, con una expresión confusa.
- Ni siquiera cuando entra en ciclo rut se pone así… ¿qué demonios le pasa?
***
Desde la mañana había estado lloviendo. La lluvia en invierno tenía su propio encanto, pero también traía consigo una sensación de frialdad. Sentado en la cama y observando por la ventana, Yeo-rok desvió la mirada hacia su tobillo, que descansaba sobre un cojín. Su abuela siempre decía que, cuando llovía, le dolían las rodillas, pero él aún era demasiado joven para experimentar algo así. Aun así, hoy sería el día en que finalmente se despediría de su yeso.
Había acordado ir al hospital con Do-won por la tarde, pero no podía evitar sentirse inquieto. Después de rechazar la renovación del contrato la noche anterior, Do-won había seguido preparándole la cena y ayudándolo con su higiene, como de costumbre. Sin embargo, algo había cambiado. Siempre hablador y bromista, esta vez solo decía lo estrictamente necesario. Incluso cuando compartieron la cama, sintió que Do-won se había acostado un poco más lejos de lo habitual, creando una distancia que antes no existía. Estaba claro que seguía molesto por su rechazo.
¿Cómo podía hacer que se le pasara el enojo? Yeo-rok lo miró con preocupación. Do-won también estaba de pie, observando la misma ventana. Siempre era guapo y elegante, pero su perfil era particularmente hermoso. Su nariz recta y bien definida resaltaba aún más de costado, dándole una apariencia casi esculpida.
- Hoy te quitan el yeso, ¿verdad?
- ¿Eh? Ah, sí, sí.
La repentina pregunta de Do-won lo tomó por sorpresa, pero Yeo-rok respondió de inmediato. Su tono de voz sonaba más relajado, lo que significaba que su mal humor se estaba disipando.
- Entonces, ¿qué te parece si celebramos con un ho-cance?
Do-won se acercó y se sentó junto a él en la cama.
- Podemos pedir servicio a la habitación, ver películas y relajarnos en un hotel.
¿Un hotel? Yeo-rok se sintió extraño de inmediato. Le recordó la primera vez que pasaron la noche juntos, cuando se suponía que debía encontrarse con Chan-woo pero terminó con Do-won en su lugar. El recuerdo lo hizo enrojecer sin querer.
- Nos quedan pocos momentos juntos, así que deberíamos crear buenos recuerdos.
Después de haber rechazado su contrato, negarse también a esto le pareció demasiado cruel. Así que, aunque se sentía nervioso, decidió aceptar.
- Está bien… Vamos.
- Menos mal. Pensé que también me rechazarías esto.
De repente, la nariz afilada de Do-won rozó la nuca de Yeo-rok, y el sonido de su respiración al inhalar se escuchó claramente. Sobresaltado, Yeo-rok retrocedió de inmediato.
- ¿Po-por qué haces eso?
- Solo quería quitarte un hilo que tenías en el cuello.
Do-won respondió con naturalidad y levantó la mano. En sus dedos sostenía un pequeño hilo blanco, probablemente caído de las sábanas.
- Ah… ya veo…
Yeo-rok suspiró aliviado, pensando que tal vez había reaccionado de más. No se dio cuenta de que, en realidad, la mirada de Do-won se había desviado peligrosamente de los límites de lo normal.
Capítulo 92
El Lamborghini de Do-won surcaba la carretera, cortando la lluvia con su velocidad. Yeo-rok, camino al hospital, lo miró de reojo. Vestido con un traje elegante resaltado por una corbata roja, Do-won lucía impecable. Sus ojos tranquilos y la leve curva de sus labios lo hacían parecer como siempre: sereno y hermoso.
Parecía que su enojo se había disipado después de planear la estadía en el hotel. Aunque la idea de pasar la noche juntos le resultaba incómoda, pensándolo bien, no sería muy diferente de su convivencia habitual. Sin embargo, lo que realmente le preocupaba era dónde esconder el teléfono de Chan-woo. Era posible que Chan-woo intentara contactarlo, y dejar el dispositivo en la mansión mientras pasaba la noche fuera no le parecía seguro. Lo llevaba en el bolsillo interior de su abrigo, sin la funda para evitar que Do-won lo reconociera. Aunque los modelos de teléfono podían repetirse, las fundas eran muy personales. Había configurado el celular en vibración, listo para responder si era necesario.
- La cama del hotel que reservé es increíblemente cómoda. Después del hospital, deberías dormir un rato - dijo Do-won.
- Veré si lo hago - respondió Yeo-rok.
Últimamente, después de salir, sentía mucho cansancio y terminaba durmiendo una siesta. Antes podía pasar el día entero fuera sin problemas, pero probablemente era por el embarazo.
- Comeremos algo delicioso, jugaremos a juegos de mesa y leeremos un poco. Relájate y disfruta.
- Sí, entendido —asintió Yeo-rok.
A través de la cortina de lluvia, el edificio blanco del hospital apareció ante sus ojos. Justo al lado, se alzaba el centro comercial de Salut, una reconocida marca de cosméticos. La imagen de Do-won en un enorme cartel publicitario dominaba la vista. Aunque la foto era cautivadora, en persona él era aún más impresionante.
Cuando el contrato terminara y regresara a Cheongdo, el tiempo compartido con Do-won solo quedaría como un recuerdo. Seguramente lo extrañaría aún más después del parto, pero esa sería una carga que debía sobrellevar por sí mismo. El Lamborghini descendió hasta el estacionamiento subterráneo, donde Do-won, con su destreza habitual, aparcó sin problemas.
- El estacionamiento en la azotea es demasiado frío, creo que aquí es mejor - comentó mientras se quitaba el cinturón de seguridad.
- Sí, estoy de acuerdo —respondió Yeo-rok.
- Oh, tienes un cabello en la mejilla.
Do-won levantó la mano y retiró con suavidad el fino mechón. Yeo-rok estaba a punto de agradecerle, pero un escalofrío le recorrió la espalda. Había algo extraño en la mirada de Do-won y en su respiración, que escapaba entre sus dientes con un tono inquietante. Además, el aroma que siempre desprendía era dulce y embriagador, pero esta vez resultaba sofocante, casi abrumador.
- Señor Do-won…
Los ojos de Yeo-rok temblaron con miedo cuando, de repente, Do-won inclinó la cabeza y mordió con fuerza la delicada piel de su cuello.
- ¡Ah…!
La sorpresa y el dolor lo hicieron estremecerse. No entendía por qué Do-won actuaba así de repente.
- ¿P-por qué hace esto…?
La punzada ardiente no duró mucho. Enseguida, Do-won lo atrajo hacia su cuerpo y empezó a lamer la zona que había mordido. Sonidos húmedos y pecaminosos resonaron en el interior del auto. El corazón de Yeo-rok se aceleró, y un calor desconocido se extendió por su piel.
***
- ¿Cómo se siente ahora que le han quitado el yeso? —La voz entusiasta del doctor Cha Geon-su resonó en el consultorio.
Sentado en la silla de ruedas, Yeo-rok movió ligeramente su tobillo, ahora protegido por una férula. Sin el yeso, sentía su pierna mucho más ligera.
- Se siente genial. Pero la férula aprieta un poco.
- Sí, es necesario usar una con compresión hasta que se recupere completamente. También ayudará a prevenir la hinchazón. Su estado ha mejorado bastante, así que ya puede caminar, pero evite correr o hacer movimientos bruscos.
- Entiendo, lo tendré en cuenta.
Con cuidado, Yeo-rok se puso de pie desde la silla de ruedas. Sorprendentemente, pudo sostenerse sin problemas sin la ayuda de muletas. Dio algunos pasos lentamente. Se sentía ligero.
- ¿Siente algún dolor?
- No, en absoluto.
Al principio, sus pasos eran cautelosos, pero pronto comenzó a moverse con más rapidez. Los ojos del doctor Cha se agrandaron por un momento, sorprendido por la recuperación, pero luego recuperó la compostura.
- Definitivamente, su regeneración es diferente debido a su tipo genético extremo. Parece que sanará mucho más rápido de lo previsto.
- Eso es un alivio.
Pensar que pronto terminaría el contrato y podría reencontrarse con su abuela con ambos pies sanos lo hizo sentir mejor. Todo parecía encajar perfectamente. Con una sonrisa más relajada, Yeo-rok volvió a sentarse en la silla de ruedas. El doctor Cha lo observó con una expresión cálida, como si estuviera viendo a su propio hijo.
- A partir de ahora, también comenzaremos la terapia de rehabilitación.
- Sí, doctor. Haré mi mejor esfuerzo.
Yeo-rok apretó los puños con determinación, soñando con su recuperación total.
- Por cierto, hoy también vino su acompañante.
El término "acompañante" se refería a Do-won, quien esperaba afuera en el pasillo. Antes de entrar a consulta, Yeo-rok le había insistido en que volviera al auto para descansar un poco, pero Do-won se negó y prefirió esperarlo allí.
- Siempre es impresionante. Es una gran persona.
- Sí, lo es.
Era un hecho, así que Yeo-rok no tenía intención de discutirlo. Sin embargo, seguía sintiendo un malestar extraño, como si algo estuviera fuera de lugar. Se llevó instintivamente la mano al cuello, donde Do-won lo había mordido en el estacionamiento.
- Disculpen.
Una voz familiar sonó detrás de ellos. Yeo-rok bajó la mano de su cuello y giró la cabeza. Ye-jun acababa de entrar al consultorio.
- ¿Eh? ¿Doctor? ¿Qué hace aquí?
Los ojos de Yeo-rok temblaron de sorpresa. Do-won estaba esperando afuera en el pasillo, así que ver aparecer a su ginecólogo lo puso nervioso.
- Vine a entregarle algo al doctor Cha Geon-su.
Tal como dijo, Ye-jun llevaba un sobre en la mano. Aunque era solo un asunto de trabajo, el hecho de que llevara su identificación del departamento de obstetricia y ginecología colgada al cuello inquietaba a Yeo-rok. Si Do-won lo notaba, podría sospechar. Sudor frío se acumuló en sus palmas mientras trataba de calmarse, frotándolas contra sus muslos. Después de entregar los documentos al doctor Cha, Ye-jun estaba a punto de salir cuando se detuvo abruptamente. Miró a Yeo-rok con detenimiento y luego se acercó con una expresión seria. Yeo-rok se encogió instintivamente.
- Yeo-rok, ¿qué es eso en tu cuello?
- ¿Eh? ¿De qué hablas?
Yeo-rok inclinó la cabeza con confusión y llevó la mano a su nuca, pero antes de que pudiera tocarla, Ye-jun sacó un pequeño espejo de bolsillo de su bata. Abrió la tapa y lo sostuvo para que Yeo-rok pudiera ver su propio cuello reflejado en él.
- Me refiero a esto.
Para enfatizar su punto, Ye-jun señaló la marca con el dedo. Había una serie de moretones rojizos con la forma inconfundible de una mordida. Era la marca que Do-won había dejado hace apenas unos minutos. El rostro de Yeo-rok se puso rojo de vergüenza.
- Ah… esto…
Quería explicarlo, pero no podía simplemente decir que Do-won lo había mordido y chupado su piel. Trató de pensar en una excusa, pero no encontró ninguna. Mientras titubeaba, Ye-jun insistió con otra pregunta.
- ¿Acaso fue el Alfa con el que estás vinculado quien te dejó esto?
- Ah…
El cuerpo de Yeo-rok se estremeció al sentirse descubierto. Sus mejillas, ya calientes, ardían aún más. Ye-jun frunció el ceño y guardó rápidamente el espejo en el bolsillo de su bata. Luego, tomó las asas de la silla de ruedas de Yeo-rok.
- Parece que estás entrando en la fase de estabilización como Omega de tipo extremo. Necesitamos hacerte una prueba de feromonas de inmediato. Es probable que tu Alfa ya esté reaccionando.
La repentina propuesta de Ye-jun tomó por sorpresa a Yeo-rok. No podía ir al departamento de ginecología en ese momento, no con Do-won esperando afuera. Su expresión se tornó angustiada.
- A-a-ahora no es un buen momento…
- Sé que hay circunstancias complicadas, pero ya te lo dije antes: cuando un Alfa entra en un estado de posesividad extrema, puede ser peligroso. Debemos hacer la prueba para ver cómo manejarlo.
- Pero yo no siento nada extraño…
Yeo-rok se acarició el cuello. Solo percibía el aroma de su loción corporal. Justo cuando Ye-jun estaba a punto de seguir explicando, la perilla de la puerta se sacudió repentinamente. Un instante después, la puerta se abrió de golpe, y Do-won apareció en el umbral.
- Disculpe, ¿todavía no ha terminado?
Contrario a la preocupación de Ye-jun, Do-won mantenía una expresión muy serena. Sin embargo, las caras de Cha Geon-su y Cha Ye-jun, al encontrarse con Do-won, se habían congelado, como si vieran a alguien con quien nunca debían enfrentarse. En cambio, Do-won se acercó a Ye-jun con una expresión imperturbable y, fijando su mirada en la mano de Ye-jun que sostenía la silla de ruedas de Yeo-rok, la miraba como si encontrara algo repugnante.
- Suéltelo, doctor Cha Ye-jun.
- Eh…?
La forma tan desenfadada en que Do-won se dirigía a Ye-jun le provocó a Yeo-rok una sensación extraña. Además, Ye-jun, casi al instante, soltó la mano al oír la voz de Do-won.
- ¿Acaso ustedes dos se conocen?
Con el corazón acelerado, Yeo-rok preguntó, temiendo que si se conocieran, podría revelarse el hecho que él está embarazado. Pero Do-won negó con la cabeza de inmediato.
- Simplemente lo llamé al ver el nombre en mi identificación.
- Ah…
- Si mi comportamiento le resultó desagradable, me disculpo, aunque acabamos de conocernos.
Do-won se disculpó con una expresión amable hacia Ye-jun, quien asintió con el rostro rígido. Cha Geon-su, por alguna razón, parecía evitar a Do-won. Un ambiente incómodo llenó el consultorio, y Yeo-rok se sintió confundido acerca de cómo definir la situación. Entonces, Do-won levantó a Yeo-rok, que estaba sentado en su silla de ruedas, en un abrazo; así sus rostros se acercaron, haciendo que las mejillas de Yeo-rok se sonrojaran de vergüenza.
- Señor actor, ahora que me quitarán el yeso, podré caminar por mí mismo.
- Pero si te excedes, no debes forzarte; relájate y apóyate.
Hoy, la voz de Do-won sonaba más suave y cariñosa que de costumbre. Tanto es así que, sin darse cuenta, Yeo-rok se apoyó en sus hombros, pero se detuvo de repente, recordando que Ye-jun había propuesto una prueba de feromonas hace poco. ¿Estará bien regresar así? Sin embargo, dado que Do-won ya había entrado en el consultorio, ya no se podían discutir temas relacionados con el embarazo, y Ye-jun también había acordado guardar silencio sobre ello.
- Con su venia, me retiro.
Do-won se despidió primero y salió del consultorio. Apresuradamente, Yeo-rok saludó a Ye-jun y Cha Geon-su.
- Hasta la próxima, doctor.
Pero antes de que pudieran responder, Do-won salió del consultorio. Yeo-rok se quedó perplejo, preguntándose por qué Do-won se apresuraba tanto hoy. Cha Geon-su y Ye-jun, que quedaron en el consultorio, suspiraron al ver la silla de ruedas en la que había estado Yeo-rok hace un momento.
- ¿Ya… terminó todo...?
Ante la pregunta de Cha Geon-su, Ye-jun se pasó la mano por el flequillo, frunció el ceño y dejó escapar un suspiro:
- Ese cabrón es un loco.
***
Acurrucado en los brazos de Do-won, Yeo-rok llegó al estacionamiento subterráneo y se sentó en el asiento del pasajero de la Lamborghini. Do-won estaba en el asiento del conductor.
- ¿Qué relación tienes con ese doctor, Cha Ye-jun, que es tu médico?
- Dijeron que son como padre e hijo.
- De hecho, se parecen muchísimo."
Do-won esbozó una sonrisa, como si acabara de descubrir algo nuevo, y continuó con otra pregunta:
- Entonces, ¿es cierto que esa persona es tan fea como dicen?
- Ah…
Ji-ho, desconcertado, inclinó la cabeza con duda.
- Pero, Yeo-rok, parece que conoces a ese ginecólogo.
- ¿Eh? No, lo vi por primera vez hoy.
Yeo-rok negó con la cabeza, sorprendido. Si hubiera sido un poco más descarado, podría haber salido del paso diciendo que había escuchado sobre él en alguna conversación con Cha Geon-su, pero aún era demasiado joven para responder con tanta soltura. ¿Por qué tenía que entrar Ye-jun en ese momento? La desafortunada coincidencia lo tenía al borde de las lágrimas.
- De hecho, verás…
Antes de que Do-won pudiera terminar su frase, el teléfono comenzó a vibrar. Yeo-rok sintió cómo su rostro se volvía pálido. La vibración provenía del bolsillo interior de su abrigo. Sabía muy bien de quién era. Este tipo de vibración solo significaba una cosa: Chan-woo. Con el corazón latiéndole en el pecho, metió la mano en el bolsillo y sacó el teléfono. En la pantalla aparecía el número de Chan-woo, el mismo que lo había llamado de madrugada una semana atrás. Pero ahora, con Do-won a su lado, no podía contestar. ¿Qué debía hacer? Ansioso, Yeo-rok miró de reojo a Do-won.
- ¿Por qué no contestas?
Do-won inclinó la cabeza, curioso. Yeo-rok solo pudo abrir y cerrar la boca sin decir nada, mirando la pantalla del teléfono como si quemara. No podía simplemente ignorar la llamada.
- Es ese amigo grosero, ¿verdad?
Con una expresión segura, Do-won extendió la mano.
- Dámelo. Me encargaré de esa basura por ti.
- N-no, no hace falta… Actor, solo déjeme contestar un momento—¡Ah!
Antes de que Yeo-rok pudiera terminar de hablar, Do-won ya le había arrebatado el teléfono con un movimiento ágil y, sin dudarlo, contestó la llamada. El corazón de Yeo-rok se hundió. Estaba tan aterrorizado que apenas podía respirar.
[¡Oye! ¡Eun Yeo-rok! ¿Por qué tardas tanto en contestar?]
La voz molesta de Chan-woo resonó en el coche. Sin inmutarse, Do-won respondió con calma:
"Hola, señor amigo grosero."
[¿Qué? ¿Quién demonios eres tú? ¿A quién llamas grosero?]
"Soy el novio de Eun Yeo-rok."
Yeo-rok se quedó boquiabierto. ¿Qué demonios acababa de decir Do-won?
Lo miró, completamente atónito, mientras sentía que el pánico se apoderaba de su cuerpo. Pero Do-won, sin cambiar de expresión, apretó su mano en un gesto tranquilizador, como si le dijera que no se preocupara.
Capítulo 93
Yeo-rok miró la mano de Do-won. Sus dedos largos y huesudos le daban una sensación de seguridad. No era solo el contacto físico, sino también una especie de estabilidad emocional. El calor que emanaba de su piel lo hacía aún más reconfortante.
[¿El novio de Eun Yeo-rok? ¿Quién demonios eres? Tu voz me suena familiar.]
La voz de Chan-woo atravesó el altavoz como una flecha, despertando de golpe a Yeo-rok. Se dio cuenta de que el calor de Do-won no era más que una ilusión. Volvió a enfrentarse con la realidad. Él estaba en una situación donde había sido amenazado para ayudar a que Chan-woo y Do-won se acercaran. Pero ahora, la actitud de Do-won solo lo estaba metiendo en un problema mayor. Tenía que arreglarlo. Yeo-rok soltó la mano de Do-won, recuperó su teléfono y contestó.
- Lo siento. Te llamaré más tarde.
Colgó rápidamente. El silencio cayó sobre el coche. Yeo-rok miró con nerviosismo a su lado. Do-won lo observaba con una mirada afilada.
- ¿Por qué rechazas mi ayuda?
- N-no es que la rechace… No quiero causarte problemas. Puedo solucionar esto por mi cuenta.
- No quiero verte en problemas, Yeo-rok.
La voz de Do-won sonaba firme y sincera. Yeo-rok sintió su corazón revolverse.
¿Por qué estaba siendo tan amable? ¿Era solo porque era su empleado? ¿O acaso era cierto lo que su abuela había dicho, que Do-won sentía algo por él? La confusión se reflejó en sus ojos. Entonces, el pulgar de Do-won rozó su mejilla, limpiando una lágrima. Su expresión, que había estado fría, se suavizó.
- No quería hacerte llorar.
Fue entonces cuando Yeo-rok se dio cuenta de que, sin querer, había comenzado a llorar de nuevo. Se sintió avergonzado. Había dicho que podía manejarlo solo, pero aquí estaba, luciendo débil. Con diez años menos que Do-won, seguro que ya parecía un niño a sus ojos. Inhaló profundo para calmarse.
- Toma.
Do-won sacó un pañuelo de su bolsillo y se lo ofreció. Era el mismo pañuelo rojo que le había prestado la primera vez que se habían encontrado, cuando él había derramado un vaso de agua en la mesa mientras fingía ser Chan-woo. Ahora, sostenerlo en sus manos se sentía diferente. Yeo-rok se limpió las lágrimas con delicadeza.
- Ah…
Los ojos de Do-won se entrecerraron, una sombra oscura cruzándolos.
- Esto es… una locura.
Su voz fue un murmullo bajo. Sus ojos se deslizaron de las lágrimas de Yeo-rok hasta su cuello. Su piel pálida brillaba con un leve resplandor. Do-won se lamió los labios y apretó con fuerza el volante. Sus venas se marcaron desde el dorso de su mano hasta su muñeca. Pero Yeo-rok, distraído por su propio llanto, no notó el peligroso deseo que se estaba gestando a su lado. De repente, como si hubiera recordado algo, Do-won sacó su teléfono del bolsillo y llamó a Ji-ho.
- ¿Oh? ¡Guionista! Cuánto tiempo sin hablar.
Con una expresión llena de significado, Do-won salió del Lamborghini.
Después de calmar un poco su llanto, Yeo-rok guardó el pañuelo que Do-won le había dado en el bolsillo interior de su abrigo. Luego, miró hacia donde él había salido. Parecía que había recibido una llamada urgente. ¿Tardará mucho…?
Yeo-rok levantó la vista para buscarlo. Do-won estaba apoyado contra una de las columnas del estacionamiento, hablando por teléfono. Siempre le pasaba lo mismo: cada vez que lo veía, sentía que estaba contemplando una obra de arte. Incluso en un momento tan cotidiano como ese, Do-won parecía una escultura cuidadosamente esculpida. No necesitaba un fondo perfecto ni una cámara profesional para parecer sacado de una sesión de fotos. La mera presencia de Joo Do-won era una fotografía perfecta. Hipnotizado, Yeo-rok lo observó durante unos segundos hasta que reaccionó. No, esto no está bien.
Ahora mismo, lo que importaba era la llamada de Chan-woo. Además, la conversación con él se había cortado de repente. ¿Cómo podía estar perdiendo el tiempo así? Rápidamente, revisó su teléfono. Había una llamada perdida de hace un minuto. Mientras estaba distraído, Chan-woo le había llamado otra vez. Conociendo su temperamento, era probable que estuviera bastante molesto. Pero… ¿podía contestarle con Do-won tan cerca?
Sabía que a Do-won no le gustaba que hablara con Chan-woo. Si contestaba la llamada ahí mismo, seguro que lo miraría con desaprobación. Tal vez debería ir al baño y hablar desde ahí. Justo cuando se levantaba para hacerlo, sintió su teléfono vibrar de nuevo. Era obvio quién llamaba. Incluso sin sonido, podía imaginar la voz de Chan-woo llena de fastidio. Se le hizo un nudo en el estómago. Si no respondía de inmediato, se metería en un problema mayor.
Miró de reojo a Do-won. Seguía ocupado con su llamada, su expresión grave. Parecía una conversación seria, así que probablemente tardaría un rato. Tal vez sea mejor responder aquí mismo. Si salía del coche, Do-won lo vería e interrumpiría su llamada para preguntarle adónde iba. Aunque ya le habían quitado el yeso, después de lo que pasó en el consultorio, era casi seguro que insistiría en acompañarlo hasta el baño. Además, la llamada con Chan-woo no duraría mucho. Seguramente solo quería decirle dónde se encontrarian. Si Do-won preguntaba, podría cambiar de tema. Deja de pensar tanto y contesta de una vez. Con esa resolución, Yeo-rok finalmente atendió la llamada.
"Soy yo."
Por precaución, evitó mencionar el nombre de Chan-woo. Sabía que había una caja negra en el auto y, aunque dudaba que Do-won la revisara, mejor prevenir que lamentar.
[Por fin contestas. ¿Quién diablos era ese tipo de antes?]
"Es solo alguien con quien trabajo… Lo siento."
[¿Estás saliendo con alguien?]
"¡No, para nada!"
Yeo-rok se sonrojó ante la absurda idea de que él y Do-won pudieran estar juntos. Pero, de pronto, sintió algo extraño. La primera vez que conoció a Do-won, este le había dicho que había hablado con Chan-woo por teléfono. Y Chan-woo también lo había confirmado. Entonces… ¿por qué no reconoció su voz esta vez?
[Ese tipo dijo que era tu novio. Pero bueno, me da igual con quién salgas. Ayer volví al país.]
"Ya veo…"
Tal como le había dicho la semana pasada, Chan-woo ya estaba en Corea.
[¿Dónde estás ahora?]
"En Gangnam."
[Perfecto, yo también. Estoy en el quinto piso del centro comercial Salut.]
Ese era el centro comercial que había visto cuando iba camino al hospital.
[Si tienes tiempo, ven ahora.]
"¿A-ahora?"
Yeo-rok miró a Do-won a través de la ventana, sintiéndose cada vez más nervioso.
[Sí, solo será un momento.]
"Te volveré a contactar después."
[Está bien.]
Yeo-rok finalizó la llamada. Todo estaba sucediendo tan rápido que apenas podía asimilarlo, pero el final estaba cerca. Pronto dejaría de vivir con Do-won y ya no tendría que preocuparse por esconder el teléfono de Chan-woo. Solo le quedaba soportar el poco tiempo que restaba del contrato. Además, si Chan-woo lograba acercarse más a Do-won, este último ya no necesitaría su ayuda.
- Se acabó...
Era algo bueno, entonces, ¿por qué le dolía tanto el corazón?
"En Sanju Park hay un festival de luces estelares. Pero solo durará hasta finales de este mes. Como Chan-woo dice que no tiene tiempo, ¿quieres ir en su lugar?"
Recordó la voz de Do-won, susurrándole esa invitación no hace mucho. Ahora podría ir con Chan-woo en su lugar. Sintió como si la balsa en la que flotaba a la deriva se estuviera hundiendo lentamente. Sus grandes ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y, sin darse cuenta, una rodó por su mejilla.
- No... Esto es bueno. Al actor le gustará, así que...
Se esforzó en pensar de manera positiva. De todos modos, Do-won y él no tenían nada en común. Si no fuera por el contrato, nunca se habrían encontrado. Siempre le habían enseñado que desear lo que no le correspondía traía castigo. No debía olvidar cuál era su lugar. Justo en ese momento, Do-won abrió la puerta del lado del conductor. Sobresaltado, Yeo-rok rápidamente se secó las lágrimas con el pañuelo que él mismo le había dado antes. Como ya estaba húmedo, esperaba que no notara que había estado llorando otra vez.
- ¿Terminaste la llamada?
Trató de sonar lo más natural posible. Do-won, sin embargo, se inclinó sobre la puerta del auto sin responder de inmediato.
- El guionista del drama que voy a grabar quiere verme aquí cerca. ¿Quieres esperar en el auto?
- ¿Cuánto tardarás?
- Alrededor de una hora.
- ¿Ah, sí?
Era la oportunidad perfecta para ver a Chan-woo. Para asegurarse de que podía moverse sin problemas, Yeo-rok presionó sus pies contra el suelo. Ya en el consultorio había podido caminar sin dificultad, y ahora tampoco sentía dolor. Además, el centro comercial Salut estaba justo al lado del hospital. Tenía tiempo de sobra para ir y volver antes de que Do-won terminara.
- Está bien.
- Entonces espera un poco aquí.
- Ten cuidado.
Ante su despedida, Do-won le dedicó una sonrisa cálida. Luego caminó hasta la parte trasera del Lamborghini y sacó un gran bolso de cuero del maletero. Yeo-rok frunció el ceño con curiosidad. ¿Será un regalo para el guionista? Pero el tamaño y la forma no parecían apropiados para un obsequio. Sin darle más explicaciones, Do-won se alejó con pasos ágiles por el estacionamiento. Tan pronto como desapareció de su vista, Yeo-rok llamó de nuevo al número de Chan-woo. La conexión se estableció de inmediato.
"¿Voy ahora?"
[¿Puedes venir?]
"Sí, pero no puedo quedarme mucho tiempo."
[Yo tampoco. Será mejor que vengas cuanto antes. Como el centro comercial Salut está en remodelación, hay varias áreas restringidas.]
"¿Qué? ¿Entonces será difícil entrar?"
[No. Parece que hoy la empresa de construcción está en descanso, así que no hay obreros. Además, el área de restaurantes en la última planta sigue funcionando con normalidad, así que puedes subir en el ascensor sin problema.]
"Ya veo. De acuerdo."
Justo cuando Yeo-rok respondió, la voz fría de Chan-woo resonó en la línea.
[Ahora podré usar bien a Joo Do-won.]
Desde antes, Chan-woo había dicho que Do-won no era de su gusto. Pero para convertirse en un omega de extrema dominante, necesitaba tener un hijo con un alfa de extrema dominante como él. Do-won lo quería de verdad, pero para Chan-woo, él no era más que una herramienta. El conflicto interno de Yeo-rok se intensificó. ¿De verdad estaba haciendo lo correcto? ¿No estaría hiriendo a Do-won?
[¿Por qué no dices nada, Yeo-rok? ¿Quieres que esta vez le mande algo distinto a tu abuela en lugar de ginseng rojo?]
Chan-woo disparó justo al punto débil de Yeo-rok. La realidad era cruel, sin importar lo que sintiera.
"No, ya voy para allá."
Con esfuerzo, terminó la llamada. Sentía como si su pecho se desgarrara.
***
Tal como esperaba, el centro comercial Salut no estaba lejos. Incluso caminando despacio, no tardó ni diez minutos en llegar. Mientras subía en el ascensor hacia el quinto piso, Yeo-rok tomó una decisión. No solo entregaría el teléfono a Chan-woo, sino que también intentaría hablarle desde la perspectiva de Do-won. Le diría que Do-won lo quería mucho, que por favor no le hiciera daño. Era una petición patética de un cobarde, pero al menos quería intentarlo.
En poco tiempo, el ascensor llegó a su destino y las puertas se abrieron. Ante él apareció un espacio con la iluminación reducida al mínimo. Con cautela, Yeo-rok dio un paso adelante. Parecía un almacén. Había cajas apiladas en una esquina y sacos de arpillera amontonados a un lado. Con cada paso que daba, el aire se llenaba del olor a polvo. Algo no encajaba. Chan-woo odiaba el polvo. Como tenía las vías respiratorias sensibles, siempre usaba purificadores de aire y se aseguraba de mantenerse en lugares bien acondicionados. En primavera, cuando el polen y la arena amarilla eran abundantes, incluso evitaba salir por completo.
- ¿Qué es esto?
En ese momento, sintió una vibración en el teléfono que guardaba en el bolsillo de su abrigo. Tal vez porque el lugar era oscuro, pero el sonido le pareció inquietante. Pensando que era Chan-woo, sacó el teléfono, pero al ver la pantalla, su corazón casi se detuvo. Era una llamada de voz desde la aplicación "Lover".
El remitente: Delight, o sea, Do-won.
"¿Do-won? ¿Por qué me llama ahora?"
No debería estar reunido con el guionista. ¿Por qué de repente...? Yeo-rok se quedó paralizado, sin saber si debía responder o no. En ese instante, sintió una presencia recorriéndole la espalda. Pensando que era Chan-woo, giró la cabeza.
- ¿Eh?
Pero la persona frente a él no era Chan-woo. Era un hombre desconocido. Tenía el cabello casi blanco, como si lo hubiera decolorado varias veces, y unas cejas oscuras que resaltaban en su rostro. Su apariencia no era común.
- ¿Quién es us... Huff.
Antes de que pudiera terminar la pregunta, sus ojos se fijaron en el objeto que el hombre tenía en la mano.
Un cuchillo de unos 20 cm de largo.
La hoja tenía un borde dentado, lo que lo hacía aún más aterrador.
- Wow... De verdad eres idéntico a Kang Chan-woo.
El hombre murmuró con admiración mientras se acercaba a grandes pasos. Instintivamente, Yeo-rok retrocedió.
- ¿Qué está haciendo? ¿Conoce a Chan-woo?
- Claro que lo conozco bien.
- Entonces, ¿por qué lleva eso?
Ante la pregunta de Yeo-rok, el hombre levantó el cuchillo con orgullo.
- Porque Kang Chan-woo me pidió que me deshiciera de ti.
El cerebro de Yeo-rok se paralizó. Un desconocido mencionaba a Chan-woo y le hablaba de un plan espantoso sin rodeos. No podía mantenerse calmado. Su corazón latía con violencia, como si estuviera a punto de precipitarse al vacío. El hombre sonrió de lado y recorrió a Yeo-rok de arriba abajo con la mirada.
- Tienes la misma cara que Kang Chan-woo, pero por alguna razón, das ganas de follarte."}
Ante esa declaración peligrosa, Yeo-rok no perdió tiempo en pensar. Lo primero era escapar. Cuando giró el cuerpo para correr hacia la salida, el hombre lo siguió de inmediato. A pesar de su corpulencia, se movía con agilidad. El pánico se apoderó de Yeo-rok.
"¿Por qué está pasando esto?"
Su mente era un torbellino de confusión mientras corría. El rostro bondadoso de su abuela, el bebé en su vientre y la imagen de Do-won pasaron por su mente como un destello. Pero, en ese momento...
- ¡Argh!
Un grito desgarrador resonó. Yeo-rok frenó en seco y miró hacia atrás. El hombre del cuchillo estaba en el suelo, retorciéndose de dolor. Y entonces, lo vio. El aroma dulce que conocía tan bien se hizo más intenso.
- ¿Por qué no contestaste mi llamada?
Era Do-won. Estaba de pie con una motosierra en la mano. Yeo-rok parpadeó, preguntándose si estaba alucinando. Pero no. Incluso en la oscuridad, su belleza era deslumbrante. Hasta la curva de su sonrisa era impecable.
- Me preocupaba que le pasara algo a Chan-woo."
- ¿Eh?
¿Por qué lo estaba llamando Chan-woo?
Yeo-rok estaba desconcertado. Hacía apenas diez minutos habían hablado cara a cara. Y en ese momento, no estaba maquillado, vestido ni imitando la voz de Chan-woo.
- Actor, yo... soy Eun Yeo-rok.
Al oírlo, Do-won sacó su teléfono. Abrió la aplicación Lover, seleccionó a Beodeul como destinatario y realizó una llamada de voz. El teléfono en el bolsillo de Yeo-rok vibró de inmediato.
- ¿Por qué no contestas, Kang Chan-woo?
Los labios de Yeo-rok temblaron. No había duda. A pesar de que era evidente que él era Eun Yeo-rok, Do-won lo llamaba Chan-woo. Había descubierto la farsa.
Capítulo 94
La vibración del teléfono de Chan-woo no cesaba. Do-won tampoco mostraba intención de finalizar la llamada. No decía nada, pero su mirada era un interrogatorio silencioso. Yeo-rok, completamente intimidado, sintió que sus nervios se desgastaban. Había intentado ocultar el teléfono de Chan-woo lo mejor posible, pero al compartir el mismo espacio, al final había sido descubierto. Además, debido al embarazo, pasaba la mitad del día durmiendo.
Seguramente, en ese tiempo, Do-won encontró el teléfono. Desde el principio, esconderlo por completo en esas condiciones era prácticamente una fantasía. Primero, tenía que detener la vibración. Con las manos temblorosas, Yeo-rok presionó el botón de finalizar llamada. La ceja de Do-won se arqueó con agudeza.
- ¿Por qué la cortas?
- Yo… Actor… Yo… Te lo explicaré todo. Lo que pasa es que…
¿Desde dónde debía comenzar? Mientras intentaba estructurar sus palabras, su lengua se paralizó. Se sentía como un niño que aún no había aprendido a hablar.
- Ah… Mierda…
En medio de la tensa atmósfera, el hombre de cabello decolorado que estaba en el suelo levantó la cabeza. Se frotó la nuca, frunciendo el ceño con fuerza. Por la situación, parecía que Do-won le había golpeado con la motosierra.
- ¿Qué carajos acaba de pasar?
El hombre se puso de pie torpemente. Miró fijamente a Yeo-rok antes de notar que había otra persona presente. Cuando se giró y vio a Do-won, sus ojos se agrandaron.
- ¿Qué demonios? Esa cara me suena…
Tras observarlo unos segundos, su boca se curvó en una sonrisa siniestra.
- Ah, claro… Es el modelo del cartel publicitario de este edificio. Con esa cara de prostituto… Mierda…
Escupió al suelo con desdén. Era evidente que Do-won le resultaba irritante y repulsivo. Luego, empezó a girar el cuchillo en sus dedos con una actitud arrogante.
- Te mato a ti primero y luego me follo a ese.
Gritó con confianza, levantando el cuchillo con intención de atacar. Pero Do-won se adelantó.
Sin vacilar, la motosierra rasgó su rostro. El sonido del metal cortando carne y el aroma a sangre impregnaron el aire.
- ¡Ah…!
Yeo-rok se cubrió los ojos con ambas manos de inmediato. Era como revivir aquel momento con Kang Chan-beom. Su corazón latía con una fuerza explosiva.
- Yeo-rok, retrocede. Si te acercas, podrías salir herido.
Por primera vez, Do-won pronunció correctamente su nombre. A pesar de su brutalidad, tenía un toque inquietante de consideración. Aterrorizado, Yeo-rok se retiró hacia la esquina del almacén. No quería ver lo que estaba ocurriendo.
- Terminaré pronto, solo espera un poco.
La voz de Do-won era tan suave como la seda. Si uno solo escuchaba, jamás pensaría que estaba matando a alguien. Parecía más bien que estaba cuidando a alguien con ternura. Por un momento, Yeo-rok pensó que quizá Do-won le perdonaría la vida al hombre. ero su esperanza se desvaneció al escuchar los gemidos de dolor.
- Ugh… Mierda… Ugh…
El sonido pegajoso de los golpes y los alaridos se mezclaban, haciendo imposible discernir si estaban golpeando a una persona o despedazando carne.
- Ugh… ¡Agh! ¡Por favor, sálvame…! ¡Aaaah!
- No muevas la cabeza. Si fallo, dolerá más.
- ¿Q… qué clase de modelo eres? Maldita sea… ¿Eres de los Yeongryong? ¿O de los Beomho? ¡Joder, agh!
- ¿Todavía existen esas anticuadas pandillas de matones? Vaya, qué sorpresa.
- ¡Oye! Si nuestro hermano Wang interviene, un tipo como tú, agh…!
El hombre no pudo continuar. Los movimientos de Do-won se hicieron más rápidos. El sonido de la carne desgarrándose y los huesos quebrándose se hizo ensordecedor.
- Qué puto asco. Me encantaría despedazarte en vida, pero como quiero terminar esto pacíficamente, estoy siendo suave. ¿Acaso eso te da derecho a seguir hablando?
- ¡Aaaaargh!
El contraste entre los gemidos de agonía del hombre y la voz serena de Do-won era espeluznante. Si al menos Do-won hubiera gritado o mostrado rabia, la escena se habría sentido más realista. Pero la calma con la que hablaba hacía todo mucho más aterrador. Yeo-rok se preguntó si estaba soñando. Se pellizcó la mejilla. Sintió dolor.
El polvo flotando en el almacén también era real. No era un sueño ni una alucinación. Era la realidad.
Yeo-rok se mordió los labios y se tapó los oídos con las manos. No podía bloquear completamente el ruido, pero al menos lo amortiguaba un poco. Lo que Do-won le hizo a Chan-beom aquella vez no era nada en comparación. Eso había sido un simple juego de niños. El hombre que antes había insultado a Do-won con altanería ahora rompió en llanto.
- P… Por favor… Señor, usted es tan guapo… Se lo ruego… Ugh, mierda… Hic hic…
Su voz temblorosa llenaba el almacén. La situación se volvía cada vez más grave. Yeo-rok no podía quedarse de brazos cruzados. Aunque aquel tipo había intentado matarlo, no quería verlo morir. Y, sobre todo, tenía miedo de que Do-won se ensuciara las manos con sangre.
Debía detenerlo. Quitó lentamente los dedos de sus oídos. Quería darse la vuelta, pero el miedo lo paralizaba. Ni siquiera podía ver películas de terror, así que enfrentarse a esta escena en la vida real era impensable. En lugar de girarse, hizo acopio de valor y alzó la voz:
- ¡A… Actor, llamemos a la policía!
Al instante, se arrepintió. ¿Su voz había sido demasiado baja? Pero Do-won respondió de inmediato.
- Si esperamos a la policía, Yeo-rok, algo malo podría pasarte.
A pesar de los gritos del hombre, Do-won estaba completamente concentrado en él.
- Yeo-rok, solo deberías ver cosas bonitas y recibir amor. Pero este imbécil casi te abre las tripas.
- Espera… ¿Qué…?
El que estaba causando esta escena grotesca era Do-won. Y hablaba con la voz más dulce del mundo sobre destriparlo. La mente de Yeo-rok no podía procesarlo.
- Ugh… ¡Agh…! ¡Por favor…! ¡Sálvame…! Hic… ¡Mamá…! Hic hic…
El hombre sollozaba con desesperación.
- Entonces cierra la maldita boca y deja de resistirte. Así terminamos rápido. Mueve las manos y te las corto.
Do-won seguía mostrando su extraña consideración. Yeo-rok ya no podía soportarlo y volvió a taparse los oídos. Siempre había sospechado que Do-won no era una persona normal. Lo que le hizo a Chan-beom era algo imposible para alguien común. Pero esto superaba cualquier expectativa.
Era un loco.
Un verdadero lunático.
- Hu…
El sonido de la respiración de Do-won fue seguido por el abrupto silencio del hombre. ¿Acaso… estaba muerto? Con el corazón latiendo con fuerza, Yeo-rok se giró lentamente.
- ¡Hk…!
Do-won estaba justo frente a él. No tenía la motosierra en las manos, como si la hubiera arrojado en algún lado. El cuerpo del hombre estaba oculto tras él, fuera de la vista.
Lo más desconcertante era que, a pesar de haber convertido a una persona en un amasijo de sangre hace apenas un momento, Do-won se veía impecable. Su cabello estaba perfectamente peinado, ni una sola gota de sudor manchaba su piel. Incluso parecía brillar más que antes. Mientras tanto, la frente de Yeo-rok estaba empapada de sudor, como si acabara de correr un maratón.
- E-ese hombre… ¿e-está muerto?
- ¿Quién sabe?
El tono de incertidumbre de Do-won solo intensificó la sensación de peligro. Por encima de su hombro, Yeo-rok pudo ver al hombre tendido en el suelo. Su cuerpo era un charco de sangre, boca abajo. Sus dedos se estremecieron antes de quedarse inmóviles. Era imposible saber si aún tenía conciencia o no. Yeo-rok intentó acercarse para asegurarse, pero el pecho firme de Do-won bloqueó su camino.
- No veas cosas desagradables, Yeo-rok. No deberías mirar algo así.
Con el rostro lleno de preocupación, Do-won lo rodeó con sus brazos en un abrazo protector. Su calidez y su aroma envolvieron a Yeo-rok, haciéndolo sentir como si todo lo anterior hubiera sido solo una pesadilla. El contraste era desconcertante. Pero antes de que pudiera dejarse llevar, Yeo-rok sacudió la cabeza y recuperó la compostura.
- P-pero… si está muerto, ¿qué haremos? E-eso sería asesinato… Ah—
Su voz temblorosa se convirtió en un jadeo entrecortado. Los labios de Do-won estaban succionando su cuello.
- Ah… A-actor, n-no hagas esto… este no es el momento…
En medio de una situación donde la vida de alguien estaba en juego, la actitud de Do-won solo hacía que Yeo-rok se sintiera aún más confundido. Intentó apartarse con su cuerpo delgado, pero fue inútil. La desesperación comenzó a calarlo por dentro.
- Dios… Me vuelves loco…
Do-won dejó escapar un susurro y continuó atacando su cuello con besos húmedos y mordidas suaves. El sonido de su lengua recorriendo la piel de Yeo-rok era completamente indecente. Cuando su boca alcanzó la marca de mordida que había dejado antes de entrar a la clínica, la sensación se intensificó, haciéndolo estremecer.
- D-Do-won… p-para…
Con un hilo de voz, Yeo-rok intentó empujarlo. Pero Do-won lo acorraló contra la pared, atrapándolo completamente entre su cuerpo y la fría superficie de concreto. Ahora no había escapatoria. Con su corazón latiendo frenéticamente, Yeo-rok levantó la vista en busca de respuestas. Los ojos de Do-won, normalmente claros y amables, ahora ardían con un deseo intenso, casi sofocante. Era una mirada diferente a cualquier otra que le hubiera dirigido antes.
- A-actor… salgamos de aquí primero. Luego— mhp…!
No pudo terminar la frase. Do-won mordió su labio inferior y lo succionó antes de devorar por completo su boca. Su lengua caliente invadió su interior, recorriendo cada rincón, enredándose con la suya y dominándola sin resistencia. El sonido húmedo y entrecortado de la saliva mezclándose se hizo evidente. Era como si Do-won estuviera bebiendo de él, saciando una sed insaciable. Yeo-rok sintió que su conciencia se desvanecía.
El deseo lo rodeaba como una trampa, amenazando con arrastrarlo. Intentó aferrarse a la poca cordura que le quedaba, pero solo consiguió sentirse aún más aturdido. Incluso en medio de la confusión, no podía evitar preguntarse:
¿Qué demonios estaba pasando? ¿Cómo había terminado en esta situación?
Solo quería devolverle el teléfono a Chan-woo y pedirle que no lastimara a Do-won, pero todo había explotado en el peor de los escenarios. Era una escena que ni siquiera en sueños podría imaginar. Sobre todo porque, en ese momento, un hombre estaba tendido en el suelo, empapado en sangre. Este no era momento para besos.
Para expresar su rechazo, Yeo-rok mordió la lengua de Do-won. Pero una vez no fue suficiente. El beso continuó sin tregua, como si no hubiera pasado nada. Desconcertado, Yeo-rok lo mordió nuevamente, con más fuerza esta vez. Finalmente, Do-won se apartó, y entre sus labios quedó un delgado hilo de saliva que pronto se desvaneció. Sin embargo, su respiración se había vuelto más agitada y su mirada era aún más lasciva.
- Ah… Ah… Yeo-rok… ¿Por qué eres tan dulce…? Joder…
Su voz, impregnada de un escalofriante deseo, no era normal. Yeo-rok, intuyendo la situación, preguntó con cautela:
- Actor… ¿Está en su ciclo de rut?
- ¿Rut? Incluso cuando me llega, lo controlo sin problemas.
- E-entonces, ¿por qué está actuando así…?
- ¿Por qué? Porque eres jodidamente hermoso, Yeo-rok.
La repentina confesión de Do-won lo desconcertó. Pero, al mismo tiempo, una extraña sensación de alegría se filtró en su pecho, completamente fuera de lugar en esa situación.
- Yeo-rok, vámonos ahora mismo a un hotel.
Era obvio lo que Do-won quería decir con eso. Yeo-rok tragó saliva con dificultad. No era momento de estar con él de esa manera. Lo que quería era hablar abiertamente: ¿por qué Do-won había aparecido en el lugar donde se iba a encontrar con Chan-woo? ¿Desde cuándo sabía que Yeo-rok era su doble?
- Actor, por favor, cálmese primero. Luego podemos ir a un hotel o a casa, como quiera, ¿sí?
Levantó ambas manos en señal de tregua, tratando de calmarlo.
- ¿Entonces prefieres hacerlo aquí mismo?
Pero Do-won ni siquiera lo consideró. Yeo-rok sintió que su cabeza daba vueltas. El siempre gentil y maduro Do-won ahora se comportaba como si hubiera perdido toda capacidad de autocontrol. Como si hubiera sobrepasado sus límites y estuviera a punto de perder el control por completo. “¿Perder el control?” De repente, la voz de Ye-jun resonó en su cabeza.
"Si los feromonas de Yeo-rok se vuelven más activas, el alfa que lo marco reaccionará con más sensibilidad." "Su deseo sexual aumentará significativamente."
Yeo-rok se llevó la mano a la nuca de inmediato. Su clasificación como omega de extrema dominancia parecía haberse estabilizado, lo que significaba que sus feromonas se habían vuelto más intensas. Era lógico que Do-won percibiera su aroma y entrara en celo. Y si esto seguía así, podría darse cuenta de que Yeo-rok estaba embarazado.
Su mente entró en pánico. Hace un rato, Ye-jun había querido examinar su cuello en la clínica y hablar sobre una solución. Eso significaba que debía conocer alguna forma de controlar la situación. Tenía que ir a él cuanto antes. Si se alejaba de Do-won, su feromona también se disiparía y tal vez él volvería a la normalidad.
- Yeo-rok… hoy estás increíblemente adorable.
Do-won susurró dulcemente antes de besar su mejilla. Sus feromonas se volvieron aún más densas, envolviendo a Yeo-rok como una neblina embriagadora. ¿Y si su cuerpo terminaba paralizado? El eco de la voz de Ye-jun volvió a sonar en su mente.
"En especial, los omegas tienden a someterse instintivamente al alfa con el que han sido marcados. Por eso, les cuesta rechazar situaciones anormales."
Si lo que Ye-jun había dicho era cierto, Yeo-rok corría el riesgo de ser arrastrado por las feromonas de Do-won, perder la razón y acabar teniendo sexo con él ahí mismo. La idea lo horrorizó. Tenía que alejarse de Do-won cuanto antes para que pudiera recuperar el sentido. Pero la diferencia de complexión entre ambos era abrumadora. Intentar escapar por la fuerza era imposible. Solo le quedaba convencerlo de que lo soltara por su propia voluntad.
- Ac… actor…
Yeo-rok respiró hondo, intentando sonar convincente.
- Está bien. Pero primero suéltame. Solo así podremos ir al hotel o a donde sea.
- Pero tu tobillo sigue en recuperación. Apenas te quitaron el yeso. Caminar es peligroso.
Lo que Do-won quería decir estaba claro. Pensaba cargarlo. Yeo-rok asintió de inmediato. Mientras Do-won lo tuviera abrazado, no tenía forma de escapar. Necesitaba un cambio de posición.
- De acuerdo.
Tal como esperaba, Do-won aflojó el abrazo y dio un paso atrás. Ese breve instante fue la oportunidad perfecta. Yeo-rok lo empujó del hombro con todas sus fuerzas y se zafó de sus brazos. Luego, sin perder un segundo, corrió lejos de él tan rápido como el viento.
- Actor, lo siento, pero tengo un asunto que atender. Me adelantaré.
- ¿Qué…?
- No es que me desagrades, no es por eso. Es solo que me duele verte así… Así que no tengo más opción.
- ¿De qué estás hablando?
El rostro de Do-won se oscureció. Su ceño se frunció, marcando una profunda arruga en su frente.
- No puedo explicarlo ahora. Lo siento. Cuando todo se solucione, te llamaré.
Gritando esas últimas palabras, Yeo-rok salió corriendo por la misma puerta por la que había entrado.
- Ha…
Do-won suspiró, apretando los dientes con frustración. Tiró levemente de su corbata, aflojándola con un gesto brusco.
- Siempre me hace sufrir así… No voy a dejarlo escapar.
Y sin dudarlo, salió disparado tras él.
Capítulo 97
La expresión de Yeo-rok se volvió completamente pálida al escuchar a Do-won llamarlo "omega". Actualmente, Yeo-rok trabajaba en el equipo de cuidado privado de Seed Entertainment, contratado como ama de llaves de Do-won. Este equipo se encargaba de atender a los artistas de la agencia que fueran alfa u omega, asegurándose de que su exposición a las feromonas y sus ciclos de celo o racha no causara problemas. Por eso, todos los empleados eran betas. Yeo-rok también fue contratado bajo la premisa de que era un beta. Pero la realidad era otra. Descubrió que en realidad era un omega de extrema dominancia y, al quedar embarazado de Do-won, un alfa de extrema dominancia, su cuerpo evolucionó a un omega de extrema dominancia. Aún no había registrado este cambio en la administración local, y el hospital donde fue atendido mantuvo su embarazo en secreto. Por lo tanto, Do-won no tenía manera de saber que Yeo-rok era un omega. Entonces, ¿cómo lo había descubierto? El calor subió a su cabeza, haciéndole sentir vértigo. - Tu expresión es preciosa en este momento. Do-won sonrió y, como una serpiente envolviendo a su presa, lo sujetó de la cintura y lo hizo sentarse en el suelo. Yeo-rok estaba tan aturdido que ni siquiera opuso resistencia, como una marioneta de madera. El movimiento fue tan fluido que, cuando se dio cuenta, estaba arrodillado frente a Do-won, mirándolo desde abajo. Sus grandes ojos temblaban de incertidumbre. Parecía que, si alguien lo tocaba, sus lágrimas rodarían como perlas sueltas. Do-won, como si esperara ver esas lágrimas caer, le acarició la oreja y deslizó los dedos por su cabello. Su toque era inquietante. - ¿Tienes curiosidad por saber por qué te llamé omega? Habló con un tono adormilado, pero sus ojos estaban afilados. Lentamente, inclinó la cabeza hasta acercar su nariz al cuello de Yeo-rok y aspiró profundamente. - Es por este aroma tan sucio. No importa cuánto perfume se ponga un beta, jamás podría oler tan espeso y embriagador. Do-won susurró de manera turbia. Y sin previo aviso, hundió los dientes en su cuello y lo mordió. - ¡Ah! Yeo-rok se estremeció violentamente. La confusión que nublaba su mente se resquebrajó ante la intensidad del deseo. - Así que no sirve de nada que sigas insistiendo en que eres un beta. - N-no hagas esto… - No quiero. Do-won se rió. - ¿Hoy es tu ciclo de celo, Yeo-rok? Tu aroma es más dulce que la última vez. ¿Me estás provocando a propósito? - Haah… No… Yeo-rok trató de empujarlo, apoyando las manos en sus hombros. Pero sus dedos temblaban. Su cuerpo entero estaba débil. Como si el aroma de Do-won lo estuviera atando con cadenas invisibles. Do-won, viendo esa resistencia tan frágil, sonrió con picardía y pasó la lengua por su cuello. Succionó la piel con avidez y la mordisqueó con precisión, sin dejar marcas graves pero haciéndolo estremecer con cada contacto. Su respiración se volvía cada vez más agitada. - Joder… en toda mi vida nunca había olido algo así. Esto es una locura… Tu aroma es jodidamente dulce. Su voz temblaba de puro deseo. Yeo-rok se mordió el labio. No podía seguir así. Do-won podía haber detectado su verdadera naturaleza con el aroma, pero no debía descubrir su embarazo. Tenía que escapar. Debía alejarse antes de que sus feromonas lo traicionaran más. Luchó por empujarlo nuevamente, esta vez apoyando las manos sobre su pecho. Pero fue inútil. Era como tratar de romper una roca con un huevo. Peor aún, el aroma de Do-won seguía enredándose en su cuerpo como cadenas, debilitándolo aún más. Y entonces, Do-won susurró su nombre con una voz que hizo que la piel de Yeo-rok se erizara: - Yeorok-ah. Do-won apartó sus labios del cuello de Yeo-rok y lo miró a los ojos. Sus pupilas ardían con un calor peligroso. - ¿Estar conmigo te desagrada tanto? - N-no es eso… Era la verdad. Sentía miedo y estaba desconcertado, pero extrañamente, no podía decir que lo odiaba. A lo largo de su vida, había experimentado muchas contradicciones con los demás, pero nunca pensó que él mismo sería el protagonista de una. Y esa confusión lo estaba volviendo loco. Justo en ese momento, un fuerte ruido resonó desde la escalera. El sonido fue lo suficientemente imponente como para sentirse amenazante. Do-won giró la cabeza rápidamente en esa dirección, y su feroz despliegue de feromonas se debilitó por un breve instante. Ese era el momento que Yeo-rok necesitaba. Empujó a Do-won y, prácticamente gateando, se alejó lo más rápido que pudo. Se puso de pie apresuradamente y se alejó de él lo máximo posible. - Tsk… vaya… Do-won frunció una ceja, claramente molesto. Cuando volvió a mirar a Yeo-rok, su atención no se centró en su rostro, sino en sus tobillos. - Eres realmente rápido, Yeorok. ¿Fuiste atleta? - No al nivel de un profesional, pero en las competencias escolares fui representante en las carreras de relevos. - Ah, con razón. Eres increíblemente rápido. Do-won sonrió con admiración. Pero esa sonrisa, que usualmente le parecía cálida, ahora le resultaba escalofriante. - Si lo hubiera sabido, en lugar de torcerte los ligamentos, te habría roto el tobillo. - ¿Qué? La mente de Yeo-rok se quedó en blanco. Ya sabía que Do-won no era una persona común, pero enfrentarse a este lado suyo lo dejó en shock. - ¿D-de qué estás hablando? - ¿No lo entiendes? Yo mismo arruiné tu tobillo. La confesión de Do-won hizo que el corazón de Yeo-rok se hundiera. Ahora todo tenía sentido. Cuando fue al hospital por primera vez, le habían diagnosticado solo un esguince leve y le habían vendado el tobillo. Pero después de tomar un antipirético y despertar más tarde, su tobillo estaba enyesado, y el diagnóstico había cambiado a un esguince de segundo grado. Ahora, sabiendo la razón detrás de eso, un escalofrío le recorrió la espalda. - ¿Acaso el actor me odia…? Era lógico pensar que alguien que le hacía daño de esa manera no podía tener buenas intenciones. - ¿Parezco alguien que te odia? Do-won preguntó con calma, como si no quisiera que lo malinterpretara. Y comenzó a acercarse. Cuanto más reducía la distancia entre ellos, más aumentaba la confusión de Yeo-rok. Decir que Do-won lo odiaba no encajaba del todo con la realidad. Desde que se mudó a la mansión, había dormido en una lujosa habitación, comido solo los mejores alimentos preparados con ingredientes de primera calidad o en restaurantes exclusivos. Cada día, se encontraba con hermosas rosas, veía películas interesantes, leía buenos libros y escuchaba música encantadora. Su vida estaba llena de cosas bellas. Tanto, que sus recuerdos de sufrimiento y dificultades parecían una ilusión. Gracias a ello, su cuerpo se estabilizó mucho más rápido de lo esperado como un omega de extrema dominancia. Y su aroma se había filtrado… provocando todo este caos. - Me gustas, Yeorok. La voz de Do-won era dulce como una mariposa revoloteando bajo el cálido sol de primavera. Su expresión, que momentos atrás era tan cruel, ahora era más dulce que el azúcar y más suave que el algodón de azúcar. - Pero a usted le gusta Chan-woo. La última vez, Do-won le había dicho que se acercó a él pensando que era Chan-woo, tras ver su perfil en la aplicación Lover. Incluso le había pedido ayuda para conquistar a Chan-woo. Entonces, ¿y si ahora solo decía que le gustaba para calmar la situación? No tenía sentido que alguien que afirmaba amarlo también hubiera empeorado intencionalmente su lesión en el tobillo. - ¿Kang Chan-woo? No me gusta ese cabrón. Pero la respuesta de Do-won fue completamente inesperada. - ¿Qué? - Dije que ese maldito imbécil no me gusta. El tono agresivo de Do-won hizo que Yeo-rok se estremeciera sin darse cuenta. Cada vez que hablaba de Chan-woo, siempre lo hacía con una dulzura embriagadora. Ahora, en cambio, el contraste con su expresión llena de rabia era tan grande que resultaba difícil de asimilar. - Si no te gusta, ¿por qué hiciste todo eso? Cuando se conocieron, Do-won creyó que él era Chan-woo y aun así lo besó apasionadamente. Lo abrazó con fuerza, con tanto calor que parecía derretirle el corazón. - ¿Todo eso? Do-won inclinó la cabeza ligeramente, como si no entendiera, o quizá solo intentaba provocarlo. Yeo-rok apretó los labios y, con voz temblorosa, respondió: - Cosas… extrañas. No podía decirlo directamente. Pero solo con recordarlo, sus mejillas se encendieron de vergüenza. - Cosas extrañas, dices… Do-won se acercó más. Sus sombras se superpusieron y la espalda de Yeo-rok chocó contra la puerta de cristal. No podía retroceder más. Entonces, los brazos de Do-won se extendieron, rodeándolo como un grillete. Y antes de que pudiera reaccionar, los labios de Do-won lo atraparon con firmeza. Su boca lo aplastó, sus labios succionaron con fuerza y su lengua se deslizó dentro con voracidad. - ¡Mmh! El beso repentino hizo que Yeo-rok gimiera y tratara de empujarlo. Pero, antes de que pudiera hacer algo, Do-won se separó. Aunque breve, el beso fue tan intenso que un fino hilo plateado conectó sus labios. Do-won se lamió la boca con sensualidad y lo miró con una sonrisa perversa. - ¿Por qué no puedes llamarlo beso? ¿Y acaso solo hicimos eso? - ¿Eh? - Yo también te chupé la polla, Yeorok. Antes de que pudiera procesar lo que acababa de decir, la mano de Do-won descendió, rozando su entrepierna. Aterrado, Yeo-rok intentó apartarse, pero no tenía adónde huir. Los dedos de Do-won presionaron su perineo con lentos movimientos circulares. - N-no me toques… Aterrorizado por la sensación, Yeo-rok agarró su muñeca, desesperado por detenerlo. Si seguían así, nunca obtendría una respuesta. Haciendo acopio de toda su voluntad, lo miró fijamente. - Si odias a Chan-woo… entonces, ¿por qué me besaste? ¿Por qué tuvimos sexo? - Porque sabía que no eras Kang Chan-woo. - …¿Qué? Yeo-rok sintió su cabeza arder. Sabía que Do-won había descubierto la farsa, pero pensó que había sido después de que se mudó a la mansión, cuando se encontró con el teléfono de Chan-woo. Sin embargo, la respuesta de Do-won lo contradecía. La primera vez que se conocieron, cuando Yeo-rok tomó el lugar de Chan-woo, terminaron acostándose juntos. Eso significaba que… Do-won lo había sabido desde el principio. - ¿C-cómo supiste que estaba suplantando a Chan-woo? - Se notaba a simple vista que no eras Kang Chan-woo. - ¿Acaso lo habías conocido antes? Si ese era el caso, tenía sentido que Do-won hubiera descubierto la farsa. - Nunca he conocido a Kang Chan-woo. Pero sí a Eun Yeo-rok. - ¿A mí? ¿Dónde? Confundido, Yeo-rok se señaló a sí mismo con el dedo, tratando de confirmar si lo había oído bien. Do-won frunció el ceño y torció los labios en una mueca de descontento. - Vaya, esto es realmente decepcionante. ¿De verdad no me recuerdas en absoluto, Yeo-rok? - Ah… Por favor, dime. ¿Cuándo nos vimos? Intentó hacer memoria. Aunque no recordaba mucho de su infancia, repasó su vida desde la época del kínder hasta la actualidad. Alguien tan impresionante como Do-won habría dejado una huella imborrable, aunque solo lo hubiera visto de pasada. Pero no recordaba nada. - Bueno, entiendo que no recuerdes ese encuentro. En ese entonces, yo tampoco tenía un aspecto normal. Do-won sonrió con amargura y continuó. - Pero eso no es lo que realmente me molesta. - ¿Q-qué es entonces? - ¿De verdad no recuerdas lo que pasó aquella noche? - ¿Aquella noche? - Sí… La primera vez que follamos. Fuiste tú quien me lo pidió. Yeo-rok sintió que su cabeza daba vueltas. - ¿Que te lo pedí? - Sí. Pero cuando nos volvimos a ver, te hiciste el que no me conocías. ¿Tienes idea de lo desconcertante que fue para mí? Yeo-rok miró a Do-won con incredulidad. Aquella noche ardiente seguía grabada en su memoria como fragmentos de vidrio roto. Así que entendía perfectamente a qué se refería Do-won. Sin embargo, no recordaba haberle pedido nada. Con el pecho oprimido por la incertidumbre, preguntó con cautela: - ¿Qué fue exactamente lo que te pedí? - Para ser precisos, fue más una seducción que una petición. - ¿Quieres decir que… yo te seduje? La voz de Yeo-rok se elevó por la incredulidad. Do-won asintió con firmeza. - Sí. Me hiciste perder la cabeza. - Es-es imposible… - ¿Por qué mentiría sobre algo tan fácil de comprobar? - A-algo así… No puede ser… De pronto, Yeorok sintió un escalofrío recorrerle la espalda. ¿Qué tal si, en su afán por interpretar perfectamente el papel de Chan-woo, había hecho algo inapropiado sin darse cuenta? Capítulo 98 - ¿Acaso…? ¿Lo recordaste? Los ojos de Do-won se llenaron de expectativa ante la reacción de Yeo-rok. Esto solo hacía que su corazón se sintiera más inquieto. Siendo honesto, algo así nunca debería haber sucedido con su personalidad, pero aquella noche había tomado vino por primera vez, vomitó y, para colmo, estaba en pleno celo. Además, los fragmentos de memoria que le quedaban eran completamente borrosos, llenos de piel y sensaciones placenteras que lo hacían gemir de una manera distinta a la habitual. Incluso creía recordar haber llorado y aferrarse a Do-won desesperadamente. Solo con pensarlo, la vergüenza lo abrumaba, y forzarse a recordar más allá de eso era agotador. Sospechaba que algo había sucedido, pero no tenía pruebas claras. Y en esta situación, mantener una actitud ambigua solo complicaría todo y lo pondría en aprietos. Yeo-rok decidió fingir ignorancia. - No... De verdad no lo recuerdo. - ¿De verdad? Do-won no pareció decepcionado en absoluto. Más bien, parecía que ya lo esperaba. Eso fue un alivio, pero al mismo tiempo, lo ponía nervioso porque no tenía idea de qué estaba pensando realmente. Cuando lo conoció por primera vez, le pareció una persona amable, pero con el tiempo empezó a notar que tenía un lado diferente. Y ahora, tras todo lo sucedido, estaba completamente seguro de que Do-won era un loco peligroso. Como si quisiera calmar las preocupaciones de Yeo-rok, Do-won curvó elegantemente los ojos y sonrió. Luego, con lentitud, tomó su barbilla y se inclinó hacia él. Sus narices se rozaron. Si inclinaban un poco más sus rostros, podrían besarse. Yeo-rok intentó apartarse con incomodidad, pero Do-won lo siguió fácilmente, susurrándole con voz seductora: - Hay una forma de que recuerdes aquella noche. - ¿C-cómo...? - Pues bien... Do-won sonrió con picardía. Algo en su expresión hizo que los ojos de Yeo-rok temblaran de ansiedad. - Es simple... Solo tenemos que f— - ¡Aquí estabas! Una voz fuerte interrumpió lo que Do-won estaba a punto de decir. De inmediato, se escucharon pasos apresurados y una respiración agitada. El rostro amable que Do-won le mostraba a Yeo-rok se desvaneció en un instante, transformándose en una expresión demoníaca. - ¡Maldito idiota! Era el hombre de cabello decolorado que había intentado atacarlos antes. Se acercaba cojeando, con la espalda encorvada como un jorobado. Antes, había mantenido una postura firme, pero ahora su cuerpo estaba cubierto de heridas, con cortes visibles en la cara y otras partes. A simple vista, estaba claro que no se encontraba en condiciones normales. Yeo-rok sintió alivio al ver que aún respiraba, pero al mismo tiempo, se sintió perturbado por lo que Do-won le había hecho. - ¿Pensaste que estaba muerto, verdad? ¡No me voy a morir a manos de un loco como tú! El hombre sacó un cuchillo. Sin embargo, su mano temblaba demasiado como para sujetarlo con firmeza. Do-won, con expresión de fastidio, empujó suavemente a Yeo-rok detrás de él antes de enfrentar al atacante. - Estamos en medio de una conversación importante, ¿y vienes a interrumpir sin leer el ambiente? - ¡Hijo de puta! ¡Tú cállate y apártate! ¡Tengo que matar a ese maldito de ojos grandes que tienes detrás! El hombre gritó con furia, desbordando una intención asesina que se dirigía directamente hacia Yeo-rok. Él sintió un escalofrío recorrer su espalda y encogió los hombros instintivamente. Pero más que temer por sí mismo, lo que realmente lo aterrorizaba era la idea de que este hombre pudiera intentar hacerle daño a Do-won. Con el corazón encogido por la preocupación, Yeo-rok miró a Do-won. La expresión de Do-won no cambió en absoluto, algo que Yeo-rok no esperaba. Sus ojos y labios permanecieron rígidos, como los de un muñeco sin emociones. Por alguna razón, la indiferencia de Do-won le provocó un miedo más profundo que el hombre con el cuchillo. - ¿Cuánto te pagó Kang Chan-woo para que hicieras esto? La voz de Do-won era tranquila, tan serena que si uno cerraba los ojos y solo escuchaba, podría confundirse con una conversación cotidiana. Pero su actitud solo parecía enfurecer más al hombre. - Joder, qué asco me das. No queda otra… Ven conmigo, maldito gigoló. - ¿Yo? Do-won alzó los hombros con una sonrisa burlona, como si se estuviera divirtiendo con la reacción del otro. El hombre, que ya tenía el ceño fruncido, arrugó aún más el rostro. Aunque parecía listo para apuñalar a Do-won en cualquier momento, el recuerdo de haber sido atacado antes por él lo hacía contenerse. - Sí, tú, cabrón. Maldiciendo, el hombre comenzó a caminar hacia un rincón del vestíbulo. En contraste, Do-won mantenía una expresión de extraña calma, con una ligera sonrisa en los labios. - Yeo-rok, espérame aquí un momento. - Actor… Creo que es mejor que no vaya. Yeo-rok intentó detenerlo, temiendo que estallara otra tormenta. - No te preocupes, no pasará nada. Solo espera cinco minutos. Y además… Do-won sacó el teléfono que había guardado en el bolsillo del pantalón y lo puso en las manos de Yeo-rok. - Si pasan más de cinco minutos, no llames a la policía. Llama a Ji-ho. - ¡Oye, ¿vas a venir o no?! El hombre se giró hacia ellos, impaciente. Si Do-won no obedecía de inmediato, estaba claro que haría algo terrible. Yeo-rok sintió la tensión subir hasta la garganta, pero Do-won seguía impasible. Antes de seguir al hombre, Do-won miró a Yeo-rok y le susurró con los labios: Solo cinco minutos. Luego, caminó con una tranquilidad que no encajaba en la situación. Incluso en un momento así, su manera de andar era tan impecable que parecía que desfilaba en una pasarela. Ambos cruzaron una puerta en un rincón del vestíbulo. Justo antes de que se cerrara, Yeo-rok alcanzó a ver la sonrisa de Do-won… una sonrisa cruel. - Esto es un desastre… Un escalofrío le recorrió la espalda. No porque temiera que le hicieran daño a Do-won, sino todo lo contrario. Do-won ya había atacado brutalmente a ese hombre con una sierra eléctrica y, de alguna manera, había roto con facilidad el nudo de corbata que Yeo-rok había atado con todas sus fuerzas. Ahora, le preocupaba que Do-won pudiera hacerle algo todavía peor a ese tipo. Era absurdo que tuviera que estar preocupándose por algo así, pero esa era la realidad. Las manos de Yeo-rok comenzaron a temblar. Do-won le había pedido que esperara cinco minutos, pero sintió que debía llamar a Ji-ho antes de que ocurriera una desgracia. Abrió la agenda del teléfono para buscar su número. Fue entonces cuando notó que su propio nombre estaba guardado en los favoritos. "Mi Yeo-rok♥♥♥♥♥x100" - ¿Huh…? El número guardado era el suyo. Los corazones que había visto antes no fueron una ilusión. "Porque sabía que no eras Kang Chan-woo." La voz de Do-won resonó en su cabeza. Si cuando Yeo-rok se hizo pasar por Chan-woo, Do-won ya sabía la verdad… Entonces, eso significaba que todo lo que había hecho (los besos, las caricias) habían sido porque quería a Yeo-rok. Do-won lo… Las mejillas de Yeo-rok se sonrojaron al darse cuenta. Pero entonces, la imagen de Do-won confesando que él mismo le había roto el tobillo se superpuso en su mente, y una confusión aún mayor lo invadió. Si le gustaba, ¿por qué haría algo tan retorcido? Nada de eso tenía sentido. Yeo-rok suspiró y se obligó a concentrarse. No era el momento para distraerse. Tenía que evitar un desastre mayor. Rápidamente, marcó el número de Ji-ho. Para su alivio, respondió de inmediato, como si estuviera esperando su llamada. [¿Ya terminaste el trabajo? ¿Por qué estás tan lento hoy?] "Ah… eh… Soy Yeo-rok…" [¿Eh? ¿Por qué me llama Yeo-rok?] "El actor no puede contestar el teléfono en este momento…" [¿Por qué? ¿Do-won golpeó a alguien otra vez?] La manera en que Ji-ho dijo algo tan escalofriante con tanta naturalidad dejó a Yeo-rok completamente aturdido. Ji-ho, notando el silencio incómodo, rápidamente corrigió sus palabras. [Ah, ¿qué acabo de decir? Perdón, me equivoqué… ¿Do-won está bien?] Aunque intentó retractarse, ya era tarde. Yeo-rok había visto el verdadero rostro de Do-won y no tenía sentido fingir que no. Tragándose un suspiro, respondió: "Sí, está bien. Pero… creo que algo peor está a punto de pasar. Estoy en el vestíbulo del primer piso. ¡Ven aquí!" [Entendido. Voy ahora mismo.] Sin hacer más preguntas, Ji-ho colgó de inmediato. Yeo-rok se llevó una mano a la frente y trató de calmarse. Luego, dirigió la vista hacia la puerta por donde habían entrado Do-won y el otro hombre. Esperar a que Ji-ho llegara lo ponía nervioso. Se sentía mal por aquel hombre, que apenas podía mantenerse en pie. No quería que nadie saliera herido o, peor aún, muriera. Aunque ese hombre había intentado matarlo, la idea de que alguien perdiera la vida le resultaba insoportable. Quizás era una idea tonta para algunos, pero después de haber perdido a sus padres y de haber pasado por tanto dolor, simplemente no podía soportarlo. Apretando los puños con fuerza, Yeo-rok decidió actuar. Con cautela, abrió la puerta por la que habían entrado. Lo primero que sintió fue el olor a lluvia y el viento frío que le golpeó el rostro. La noche ya había caído, y afuera la lluvia caía torrencialmente. Sorprendido, Yeo-rok frunció el ceño. Había asumido que Do-won y el hombre se dirigían a una oficina, pero en realidad estaban en un estacionamiento… completamente vacío. Además, la salida no estaba completamente cerrada. Do-won había dicho que la había bloqueado, pero aparentemente no lo hizo del todo. Debería haber revisado el vestíbulo con más cuidado… Si lo hubiera hecho, tal vez ahora podría haber ideado una solución en el consultorio de Ye-jun. Pero no tenía tiempo para lamentarse. Lo que vio a continuación lo dejó sin aliento. El hombre estaba tirado en el suelo, aún sosteniendo el cuchillo en su mano. Do-won, de pie frente a él, lo observaba con inexpresividad. No tenía idea de qué había pasado en esos pocos minutos, pero la escena no tenía nada de normal. ¿Acaso Do-won hizo algo horrible…? Con el corazón en un puño, Yeo-rok salió al estacionamiento. La lluvia, arrastrada por el viento, le golpeó el cuerpo como si le rociaran agua con un spray. El aire frío se sentía aún más helado debido a la humedad. Entonces, Do-won levantó la cabeza. Sus ojos esmeralda, su mandíbula definida… Su belleza era casi irreal, pero en ese momento su mirada parecía más fría que nunca. Yeo-rok se tensó de inmediato. Pero la frialdad en la expresión de Do-won duró solo un instante. De repente, se mostró sorprendido y se acercó rápidamente a Yeo-rok. - Vaya… Juntó las manos sobre la cabeza de Yeo-rok, creando una especie de techo para protegerlo de la lluvia. - Entra. Si te mojas así, te vas a resfriar. Su rostro reflejaba una sincera preocupación. Sin embargo, él mismo estaba completamente empapado. La camisa ligera que llevaba se le pegaba al cuerpo por la lluvia, revelando la línea de sus amplios hombros y los músculos de su pecho y abdomen. Su rostro también estaba completamente mojado. Era una imagen hermosa, pero había algo melancólico en ella. Sí, definitivamente es un alfa loco… Pero ¿por qué me hace sentir así? Yeo-rok sacudió la cabeza y preguntó: - ¿Está bien, actor? - Sí. - ¿Y por qué está ese hombre tirado en el suelo? - Ah… Simplemente se cayó cuando salió. Entra rápido. No quiero que te resfríes, Yeo-rok. Do-won intentó guiar a Yeo-rok de vuelta al edificio. Yeo-rok vaciló por un momento. Ji-ho llegaría en cualquier momento, y Do-won parecía decidido a no ceder fácilmente. No le quedó más opción que moverse a regañadientes. Pero entonces… - ¡Maldita sea! El hombre que estaba en el suelo se incorporó de golpe. Con una mirada afilada y llena de furia, se lanzó directamente hacia Yeo-rok. - ¡Hoy te mato! Yeo-rok vio cómo la hoja dentada del cuchillo brillaba mientras se acercaba rápidamente a su pecho. Intentó echarse hacia atrás, pero el miedo paralizante que le provocó aquella imagen hizo que, instintivamente, cerrara los ojos. El sonido húmedo y asqueroso de algo perforando la carne llegó a sus oídos. La sangre se derramó sobre el suelo de concreto. El olor metálico impregnó el aire. El corazón de Yeo-rok latía con tanta fuerza que parecía que se le iba a salir del pecho. Temblando, abrió los ojos. Y lo que vio lo dejó sin aliento. Do-won había detenido la hoja del cuchillo con su propia mano. La sangre manaba de su palma, tiñendo su piel de rojo. El otro hombre, claramente sorprendido, tenía los ojos abiertos de par en par y la mandíbula temblorosa. No podía creer lo que estaba viendo. - ¿Qué demonios…? ¡Quítate de en medio, maldito loco! El hombre empujó el cuchillo con más fuerza, tratando de atravesarlo. Pero Do-won no se movió ni un centímetro. Lo único que cambiaba era la cantidad de sangre que goteaba de su mano, aumentando poco a poco. Aun así, su mirada permanecía serena, incluso pacífica. Como si el dolor no existiera para él. Capítulo 99
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