EXTRAS 1 - 13

 Extra 1



Baby Shower (Lunatic Gentleman)


[Este año también ha llegado la primavera. Con el clima cada vez más cálido, las flores están comenzando a florecer una a una. En los parques de atracciones, también están programados festivales de primavera uno tras otro.]


En la pantalla del televisor, se mostraba una noticia sobre un festival en un parque recreativo. Sentado en el sofá y observando la pantalla, Yeo-rok esbozó una tenue sonrisa al ver la rueda de la fortuna. Le vino a la mente aquel momento de hace un año, justo después de que Do-won despertara tras dos meses y le propusiera matrimonio, lanzando obscenidades sin filtro.


- Está bien, así lo haremos. Ah… solo de pensar en cogerte, tengo la polla durísima.


En aquel entonces, Yeo-rok se quedó sin palabras, confundido por las palabras salvajes de Do-won y por cómo se sentía al escucharlas.


- ¿Por qué tienes tan rojas las mejillas, Yeo-rok?


Do-won lo miraba, desconcertado. Con aquella expresión amable, era difícil creer que fuera el mismo que acababa de decir semejante barbaridad. Luego, rodeó las mejillas de Yeo-rok con ambas manos, formando un suave cuenco. Gracias al elegante movimiento de sus manos, su calor corporal, y su respiración mezclada con feromonas, el cuello y las orejas de Yeo-rok también se tiñeron de rojo.


- Vaya, parece que tienes fiebre. Tenemos que regresar al hospital. Vamos, ven aquí.


Do-won estiró los brazos como si fuera a cargarlo. Incluso cuando estaba sano, Yeo-rok se había sentido mal por incomodarlo. Así que, como forma de rechazar el gesto, le tomó la mano con firmeza.


- Estoy bien. De hecho, creo que soy yo quien debería cargarte.

- Ah… soy muy pesado, Yeo-rok no podría ni levantarme.

- No es cierto. Soy fuerte. Cuando trabajaba, yo cargaba todas las cosas.


Yeo-rok sacó pecho con confianza. Sin embargo, el rostro de Do-won se volvió serio.


- A partir de ahora, hasta el día en que mueras, no te quiero cerca de ninguna carga pesada.

- ¿Eh?

- Quiero matar a todos esos bastardos que te dejaron sufrir mientras ellos solo miraban.

- No… no es eso…


Yeo-rok solo quería decir que era más fuerte de lo que parecía. No había tenido intención de provocar tal reacción. Abrumado, comenzó a sudar frío por la frente. Sentía que la situación se estaba saliendo de control. Mientras tanto, Do-won observaba la delgada muñeca de Yeo-rok, diciendo que era un milagro que no se le hubiera roto el brazo, y exigía saber el nombre de quien le había hecho cargar cosas pesadas.



Justo cuando Yeo-rok pensaba en cómo cambiar de tema, sopló el viento. Do-won, que estaba acalorado, miró en la dirección de donde venía la brisa. Allí, un cerezo en flor comenzaba a agitarse con suavidad.


- Ahora que lo pienso, el cumpleaños de Yeo-rok ya debió haber pasado.


El cumpleaños de Yeo-rok era el 14 de marzo. Para la época en que los cerezos comenzaban a florecer, ciertamente ya había pasado.


- Ese día que yo seguía acostado en la cama… ¿lo pasaste mal estando solo?

- No fue nada. Mi abuela me llamó para felicitarme, y también vino el director.

- ¿Te refieres a Joo-bin?

- Sí…


Fue el día en que Yeo-rok había estado limpiando el cuerpo de Do-won y se había tomado un breve descanso. La puerta de la habitación se abrió y Joo-bin entró con una tarta de fresa y un regalo costoso. La inesperada amabilidad de Joo-bin dejó a Yeo-rok sin saber qué hacer, así que decidió que el día del cumpleaños de Joo-bin se lo devolvería con creces.


Do-won frunció el ceño con una expresión claramente celosa.


- El año que viene, pasa tu cumpleaños conmigo. Haré que sea la celebración más lujosa del mundo.

- A mí me gustan las cosas sencillas. Solo quiero que sigas a mi lado, sano.

- Si alguien escucha eso, pensará que sigo enfermo o algo… Ah.


Do-won, que hablaba con un tono de queja, de pronto se quedó blanco como el papel. Alarmado, Yeo-rok le tomó del brazo para ayudarlo a mantenerse en pie.


- ¿Qué te pasa?

- Me… me dio un mareo repentino…


En ese momento, incluso siendo un alfa de clase extrema, Do-won había despertado después de haber estado inconsciente durante dos meses. El hecho de que pudiera caminar y hablar con normalidad ya era prácticamente un milagro.


Finalmente, sin poder dar un solo paso más, Do-won se desplomó. Dándose cuenta de la gravedad de la situación, Yeo-rok se apresuró a contactar con el hospital. Como no estaban muy lejos, la ambulancia llegó rápidamente, y Do-won fue llevado en camilla. Por lo tanto, aquella propuesta de “pasar toda la noche cogiendo” terminó por desvanecerse como el viento.


- Yeo… Yeo-rok… el año que viene… en tu cumpleaños… vamos a coger… mucho…



Aun así, Do-won habló del cumpleaños de Yeo-rok y de tener sexo hasta el último momento antes de cerrar los ojos. Por suerte, no pasó mucho tiempo después de llegar al hospital para que se recuperara.


Al recordar ese día, Yeo-rok volvió a sentir la misma emoción abrumadora que había sentido cuando Do-won despertó. Desde entonces, cada día a su lado había sido invaluable. Y ahora...


Yeo-rok sonrió levemente mientras cambiaba de canal en la televisión. Estaban retransmitiendo un drama en el que Do-won había actuado tiempo atrás. Era una obra que había filmado antes de conocerlo, y justo aparecía una escena de un apasionado beso con la protagonista femenina. Aunque sabía que solo era actuación, no pudo evitar sentirse extraño, como si una nube gris apareciera de repente en un cielo claro...


- ¡Uah… uuung… papapa!


Una bebé vestida con un body rosa gateó hacia Yeo-rok. Con su cabello anaranjado, unos ojos negros que ocupaban casi la mitad de su rostro, mejillas redondas como duraznos y unos labios rosados que se movían sin parar, se acercaba animadamente. Yeo-rok negó con la cabeza, apagó la televisión y bajó del sofá. Se sentó en el suelo con los brazos abiertos para ponerse a la altura de la niña.


- Ven aquí, Bit-na.

- Uah.


Bit-na aceleró el paso al gatear. El sonido de sus piernas rozando la alfombra y el tapete mullido hacía un ruido bastante escandaloso. El entusiasmo de la bebé dejó a Yeo-rok un poco nervioso.


- ¡Oh, Bit-na, ven despacio!

- Ah… attatattatta.


Sus ojitos, como canicas, brillaban de pasión. Finalmente, Bit-na se levantó de golpe. Yeo-rok se asustó al ver que intentaba ponerse de pie, ya que aún no sabía caminar, y corrió a abrazarla. Al hacerlo, los grandes ojos de Bit-na se curvaron y ella sonrió ampliamente.


- ¡Kak kak!


Se pegó al pecho de Yeo-rok como si fuera una ventosa. No dejaba de sonreír cada vez que cruzaban miradas, como si todo le hiciera gracia. Era una sonrisa dulce como un durazno. Cada vez que Yeo-rok veía a su pequeña, sentía el corazón arder de emoción.


El verano pasado, Bit-na nació puntualmente en julio. Tal como Do-won había predicho, su primer género era femenino. Pero su segundo género resultó ser una alfa de extrema dominancia. Do-won, aunque al principio parecía decepcionado porque no era una omega, se alegró mucho diciendo que era su princesa.


Incluso Ye-jun comentó que era un caso rarísimo que una alfa mujer naciera de un alfa hombre y un omega hombre. Por eso, Yeo-rok sentía aún más ternura y aprecio por la niña. Y Do-won pensaba exactamente igual.


Yeo-rok y Do-won llamaron a su hija “Bit-na” con la esperanza de que creciera iluminando el mundo con alegría y esperanza. Y, tal como su nombre lo indicaba, Bit-na brillaba con luz propia. No solo era linda y adorable, sino que siempre reía y tenía un carácter tan alegre que estar cerca de ella hacía que desaparecieran las preocupaciones.


Según contaba su difunta madre, Yeo-rok había sido un niño tranquilo y callado. Así que este brillo y vitalidad de Bit-na seguramente venían de Do-won. Y eso, sinceramente, le alegraba.


- Uungung.


Bit-na seguía acurrucándose más en el pecho de Yeo-rok. Una vez que se dejaba abrazar, no había forma de separarla. Y debido a su posición, la nariz de Yeo-rok acabó pegada al cuello de Bit-na.


- ¿Eh?


Sintió un aroma dulce, como a durazno. No era el olor del jabón con el que la había bañado, ya que usaban uno muy suave diluido en agua, casi sin fragancia. Esto era algo más...


- Parece... feromonas.


Yeo-rok murmuró su suposición y, al hacerlo, se sintió desconcertado.


Según las explicaciones de Yejun y la información que había leído en foros de mamás, incluso en un caso de alfa de extrema dominancia, las feromonas empezaban a emitirse entre los 3 y 5 años de edad. Que Bit-na, con solo 8 meses, emitiera feromonas no tenía ningún sentido. Para confirmar, Yeo-rok acercó una vez más la nariz al cuello de Bit-na. Esta vez el aroma a durazno era aún más intenso.


- ¿Eh...?


Yeo-rok se sentía cada vez más confundido. Fue entonces cuando Bit-na, al notar algo, levantó su pequeña mano como una hoja de helecho.


- ¡Uaa... uuung... kiii...!

- ¿Qué pasa, mi princesita?


Yeo-rok siguió la dirección de la mirada de Bit-na y giró la cabeza. A través de la ventana se veía el pabellón rojo. Al verlo, recordó aquel día en que, recién contratado como ayudante del hogar, se había desmayado cargando pintura. En ese entonces, no sabía que estaba embarazado y se había esforzado demasiado. Ver ahora ese lugar, no como empleado doméstico sino como la esposa de Do-won, le producía una sensación completamente distinta.


Después del parto, Yeo-rok y Do-won celebraron su boda. Sin embargo, Do-won siempre se había mostrado reacio a que Yeo-rok apareciera en los medios. Aunque él era una figura pública, no quería que su pareja viviera expuesta a la mirada de los demás. Por eso, cada vez que se producía una filtración inevitable, se esforzaba en eliminarla usando sus contactos.


La boda se celebró alquilando por completo un hotel cinco estrellas, con la presencia de solo unos pocos allegados. Aun así, fue una ceremonia de gran escala y muy lujosa. En ella, Yeo-rok fue felicitado como la esposa de Do-won. Para su luna de miel viajaron a las Maldivas. Originalmente, pensaban visitar otras islas también, pero como Bit-na, que había quedado al cuidado de una niñera, no dejaba de buscar a su madre, decidieron abandonar el viaje y regresar.


Actualmente, Yeo-rok vivía en la mansión de Do-won, la cual usaban como su casa de recién casados. Aunque Do-won le había ofrecido conseguirle un nuevo lugar, Yeo-rok insistió en quedarse allí, argumentando que era más que suficiente.


Do-won siempre quería hacer cosas por Yeo-rok. Aunque Yeo-rok le agradecía sinceramente esos gestos, no deseaba recibirlo todo. Ya se sentía agradecido solo por poder vivir tranquilamente con el nombre de Eun Yeo-rok. Sobre todo, porque mientras él había dejado atrás su disfraz de león, Do-won seguía viviendo como un payaso ante el mundo, y eso le generaba cierto remordimiento.


- Uuuuung.


Bit-na, que había mostrado interés por el pabellón anexo, no apartaba la vista de él. Luego, empezó a quejarse y a tirar de la mano de Yeo-rok, como si algo quisiera. Sus deditos, suaves como gelatina, se movían con rapidez, lo que indicaba claramente que deseaba algo.


- ¿Quieres ir allá, Bit-na?

- ¡Ung, baba!


Como si hubiese estado esperando esa pregunta, Bit-na asintió con la cabeza.


Yeo-rok dudó. Cuando estaba casi en la última etapa del embarazo, había echado un vistazo sin querer hacia ese pabellón y lo había comentado con Do-won:


- Do-won, ¿qué hay en ese lugar?


Fue una pregunta sin ninguna intención especial, pero Do-won se puso serio y cambió de tema rápidamente, respondiendo solo que era un almacén. En ese momento, Yeo-rok no tenía interés alguno por el lugar, así que lo dejó pasar… pero ahora, la curiosidad comenzaba a crecer. Aun así, pensaba que tal vez debía pedirle permiso a Do-won antes de ir.


- Bit-na, mejor vamos después, cuando papá Do-won nos diga que sí, ¿vale?

- Uuu…


Los ojitos de Bit-na comenzaron a llenarse de lágrimas, y su ceño se frunció. Estaba a punto de ponerse a llorar. Y cuando Bit-na empezaba a llorar, podían pasar horas antes de que se calmara. Alarmado, Yeo-rok le dio suaves palmadas en la espalda para consolarla.


- Está bien, está bien. Vamos ahora. No llores, mi princesa.

- ¡Uaa! ¡Kyaruruk!


El rostro fruncido de Bit-na se transformó al instante en una sonrisa radiante como un durazno.




Extra 2



Yeo-rok salió del cuarto del bebé y cruzó el pasillo. Tomó el ascensor, salió al exterior, atravesó el jardín y finalmente llegó al pabellón anexo. Como la mansión era tan grande, el trayecto hasta allí había tomado bastante tiempo. Abrió la puerta principal del anexo y entró. Había una sala de estar con suelo de mármol y una única puerta de madera. No parecía haber otras habitaciones. Pero aquella puerta tenía una cerradura electrónica, y Yeo-rok estaba casi seguro de que estaría cerrada.


- ¿Deberíamos dejarlo…?


Sintió que su conciencia tampoco le daba permiso para avanzar.


- Bit-na, mejor regresemos.

- ¿Ung?

- Después venimos con papá Do-won, ¿sí?


Yeo-rok acarició suavemente la cabeza de Bit-na y se dio la vuelta para marcharse.


- Uuung aaah… uuung aaaah…


Bit-na volvió a poner cara de querer llorar. Lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojitos como cuentas de cristal y poco a poco fueron creciendo.


- ¡Ueeeeeeeng!


Bit-na levantó su manita como una piedrecita y golpeó suavemente el pecho de Yeo-rok. Realmente parecía tener muchas ganas de entrar. Su llanto fue aumentando, hasta parecer una sirena. Alarmado, Yeo-rok la abrazó con más fuerza e intentó calmarla.


- Ah… está bien. Pero solo vamos a mirar un momento, ¿de acuerdo?

- Ung…


Bit-na dejó de llorar enseguida y asintió con la cabeza.


- Haa…


Yeo-rok suspiró brevemente y volvió a colocarse frente a la puerta. Pero sin saber la clave de la cerradura electrónica, no podría entrar. Miró a Bit-na con la intención de rendirse de nuevo. Como era de esperarse, el gesto de Bit-na se torció, sus labios se fruncieron y su frente empezó a enrojecer. Estaba a punto de estallar en llanto otra vez.


- Ah… está bien… espera un segundo, Bit-na…


Con urgencia, Yeo-rok intentó adivinar la contraseña. Recordó que, en una ocasión, Do-won le había regalado una tablet y configuró la contraseña con la fecha de su cumpleaños. Con la esperanza combinada con una corazonada, Yeo-rok tecleó 0314. Entonces, una alegre melodía sonó y en el teclado apareció claramente la palabra “OPEN”.


- Vaya… De verdad se abrió…


Yeo-rok, sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo, abrió la puerta. 


Se reveló un amplio espacio construido con ladrillos rojos. Las ventanas estaban cubiertas con cortinas opacas, pero gracias a una lámpara de techo encendida, se podían distinguir fácilmente los muebles y objetos del lugar. El mobiliario, incluidos un sofá y una mesa de estilo europeo, también eran de tonos rojizos que recordaban a las rosas. En una esquina había una puerta corrediza abierta, cubierta por un biombo de tela. El suelo estaba completamente alfombrado con una moqueta de color rojo brillante. El ambiente tenía algo de sugerente. Definitivamente, no era un almacén como había dicho Do-won. Pero tampoco se podía identificar exactamente su función. Yeo-rok se adentró un poco más y se acercó al biombo de tela, con la intención de echar un vistazo detrás, cuando...


- Uh… oh…


Un murmullo bajo rozó su oído. Se le erizó la piel desde la nuca hasta los brazos. En la dirección de donde venía el sonido, vio una caja de cartón que desentonaba con el resto del lugar. Era bastante grande, como para que cupiera un adulto sin problemas.


- ¿Qué es esto…?


En ese momento, la caja pareció moverse levemente. Sobresaltada, Yeo-rok retrocedió. Su corazón latía con fuerza.


- ¡Ua, ua… ua-aa!


En medio de su confusión, Bit-na comenzó a balbucear alegremente. Yeo-rok desvió la mirada de la caja y miró a la niña. Bit-na estaba observando con ojos brillantes la chimenea apagada. Al fijarse bien, Yeo-rok notó que había algo sobre ella.


- Ah…


Sintió de nuevo que el corazón se le iba a salir por la boca. Encima de la chimenea descansaba una muñeca de rostro severo y cabello corto: Chucky, el muñeco diabólico.


Era tan famoso que incluso Yeo-rok, que no disfrutaba de las películas de terror, lo reconoció de inmediato. El aspecto amenazante de la muñeca le hizo temblar. Pensó que no podía permitir que Bit-na, con menos de un año de edad, la viera, así que rápidamente intentó cubrirle los ojos. Pero entonces, algo inesperado ocurrió.


- ¡Ah… uuua-ua-ua!


Bit-na irradiaba alegría como si hubiera encontrado una joya. Si alguien la estuviera mirando, pensaría que estaba feliz al ver un tierno osito de peluche, no una muñeca aterradora como Chucky.



- Bi… Bit-na, ¿qué pasa?

- ¡Ua-a-auung ababababa!


Bit-na estiró sus manitas hacia la muñeca de Chucky. Quería agarrarla. La situación era tan inusual que Yeo-rok se sintió muy desconcertado.


- Bit-na… ¿no me digas que quieres esto?

- ¡Ung-ung!


Bit-na asintió con entusiasmo. Aunque había jugado con muchos juguetes antes, era la primera vez que se mostraba tan emocionada. Mientras Yeo-rok estaba horrorizado, Bit-na seguía mirando la muñeca con ojos llenos de fascinación. Pero Yeo-rok no podía simplemente llevársela, no sin el permiso de Do-won, especialmente considerando que había entrado en el anexo sin autorización. Decidió que le contaría todo a Do-won esa misma noche y luego le daría la muñeca a Bit-na.


- Bit-na, cuando venga papá Do-won, le pedimos permiso, ¿sí?

- Uuuuung…


Bit-na negó con la cabeza, decepcionada. Quería la muñeca de inmediato. Era repulsiva y espeluznante, y aun así, ¿por qué la deseaba tanto? Aunque fuera su hija, Yeo-rok no podía entenderlo.


- Snif… Ua… snif…


Bit-na empezó a sollozar, al borde de estallar en llanto. Parecía una bomba a punto de explotar. Afligida, Yeo-rok rápidamente le dio unas palmaditas en la espalda para calmarla.


- Ah… está bien. Pero solo… solo vamos a jugar con ella un ratito, ¿vale?

- ¡Ung-ung!


Bit-na asintió con fuerza. Yeo-rok suspiró y le entregó la muñeca de Chucky. No era muy grande, así que Bit-na la abrazó con facilidad, como si se reencontrara con un amigo perdido hace tiempo. Sonreía con alegría y tarareaba felizmente.


Yeo-rok evitó mirar a la muñeca tanto como pudo. Y justo cuando se disponía a salir, volvió a fijarse en la caja que había notado antes. Seguía ahí. Pero al observarla con más atención, notó unas manchas oscuras en la superficie. Como si se hubiese derramado algún líquido… Parecía…


Como si hubiera un cadáver dentro.


- Bah, imposible…


Estaba a punto de alcanzar una conclusión demasiado aterradora, así que negó con la cabeza, como si quisiera alejar ese pensamiento. Sintiendo que se volvería loca si se quedaba un segundo más, salió casi huyendo del anexo. Atravesó el pasillo y, ya de regreso en la casa principal, se dirigía hacia la habitación del bebé cuando…


- Señor Yeo-rok, buenos días.


Ante la voz familiar, Yeo-rok se dio la vuelta. Era Ji-ho, vestido con una gabardina y unos pantalones vaqueros, que la saludaba con una expresión alegre. Yeo-rok también respondió con una reverencia educada. Ji-ho, con una sonrisa amable, miró a Bit-na.


- Hola, Bit-na.

- ¡Bababa abububu!


Pero Bit-na estaba tan absorta con la muñeca de Chucky que no le prestó atención a Ji-ho en absoluto. Él mostró una expresión algo incómoda, y Yeo-rok se sintió avergonzado. Rápidamente le dio unas palmaditas en el trasero a Bit-na.


- Bit-na, tienes que saludar, ¿sí?

- ¿Ua…?


Fue entonces cuando Bit-na miró por fin a Ji-ho. Balbuceó algo, como si quisiera saludar o entablar conversación, y luego soltó una risita hacia él. Esa imagen era realmente adorable.


- Bit-na sonríe muy bien.


Ji-ho se dejó llevar por la ternura de Bit-na y no sabía qué hacer con tanta dulzura. Yeo-rok sentía lo mismo.


- Creo que es porque se parece a Do-won. Él también sonríe mucho, ¿no?

- No, lo de Do-won es actuación. Lo de Bit-na es pura inocencia.


Ji-ho añadió con un escalofrío que era espeluznante decir algo así, como si Yeo-rok hubiera dicho algo terrible. Yeo-rok sonrió con incomodidad. En ese momento, Ji-ho se fijó en la ropa de Yeo-rok, que era un conjunto ligero para estar en casa.


- ¿Eh? ¿Todavía no estás listo?

- ¿Ya es tan tarde?


Yeo-rok se sorprendió y miró el reloj digital. Ya pasaban de las 4:30 de la tarde.


- Me preparo enseguida.

- Tómate tu tiempo, todavía queda bastante.


Ji-ho se sentó en el sofá con una actitud relajada. Pero Yeo-rok sabía que esa tranquilidad era para no presionarlo, así que se apresuró a ir al vestidor.



* * *



- La reunión de fans de Do-won terminará alrededor de las siete - dijo Ji-ho, con la vista puesta en el retrovisor mientras sostenía el volante del Audi.

- Sí… - respondió Yeo-rok desde el asiento trasero, asintiendo con la cabeza. Entonces Bit-na, que estaba en su regazo, también inclinó levemente la cabeza. Yeo-rok no pudo evitar sonreír al ver lo adorable que era al imitarlo.


Hoy era 13 de marzo. Mañana sería el cumpleaños número veintitrés de Yeo-rok. Por eso, Do-won había propuesto una cena esta noche para celebrarlo anticipadamente. El año anterior, en estas fechas, Do-won estaba en coma en una habitación del hospital, así que no habían podido hacer nada. Este año, sin embargo, él insistía en que quería organizarle una gran fiesta de cumpleaños. Pero Yeo-rok solo quería salir a cenar. Vivía cada día siendo tratada como un príncipe, y cualquier gesto adicional le parecía demasiado.


- Ah, y esto es para usted, señor Yeo-rok -dijo Ji-ho, extendiéndole una pequeña caja. Yeo-rok abrió los ojos sorprendida.

- ¿Qué es?

- Mañana es su cumpleaños. Pensé que no debía dejarlo pasar sin más.

- Vaya… No tenía por qué molestarse.

- No es nada caro, así que no se preocupe.

- Ah…


¿Qué importaba el precio de un regalo? Yeo-rok se sintió agradecido y a la vez algo apenado.


- Entonces yo también le daré un regalo en otra ocasión.

- No se preocupe, de verdad. No quiero que Do-won me malinterprete.


Ji-ho se ajustó ligeramente las gafas que se le habían deslizado y cambió de tema con suavidad.


- De todos modos, es una pena que la reunión de fans se haya aplazado. Hoy y mañana son días en los que deberían estar juntos todo el tiempo.

- No se preocupe -respondió Yeo-rok.











Extra 3



Después del nacimiento de Bit-na y su boda, Do-won reanudó su carrera empezando con un comercial para los cosméticos Chalut, seguido por su regreso a través de un drama. Muchos admiraron su regreso, diciendo que había vencido a la muerte, y hasta le pusieron el apodo algo infantil de "fénix".


Algunos pensaron que su popularidad decaería tras el matrimonio, pero seguía intacta. Su carrera tomó el rumbo de actor serio, empezó a trabajar en una variedad de géneros y todos fueron éxitos. Como resultado, su base de fans creció aún más, y debido a sus constantes peticiones, se organizó una reunión de fans. Originalmente, debía terminar a principios de marzo, pero se pospuso debido a una obra eléctrica en el local del evento. Por eso, hoy se estaba llevando a cabo la última reunión de fans de Do-won.


- ¿Justo tiene que ser el día antes del cumpleaños de mi esposa? ¿Y si simplemente cancelo la reunión de fans? -  preguntó Do-won mientras miraba el nuevo horario.


Por supuesto, Yeo-rok se opuso, pero Do-won realmente pensó en cambiar la fecha. Sin embargo, a Yeo-rok no le gustaba la idea de que su imagen se viera afectada, además de que ni siquiera era el día exacto de su cumpleaños, así que lo convenció de seguir adelante con el evento.


Yeo-rok dirigió la mirada hacia la ventana. Vio una pancarta colgada en el edificio del evento que anunciaba la reunión de fans de Do-won. El título era Real Red Gentleman. En la imagen, él sostenía una rosa y vestía un traje elegante, rebosando gracia y belleza.


- Yeo-rok, ¿no debería estar adentro viendo la reunión de fans de Do-won, en lugar de estar en el estacionamiento? - dijo Ji-ho, encogiéndose de hombros.


Yeo-rok negó suavemente con la cabeza.


- Estoy bien. Tengo que estar con Bit-na.

- ¿Ya va por los ocho meses, cierto?

- Sí. Entre los cuatro y cinco meses jugaba bien sola, pero ahora parece que me busca más y no quiere separarse de mí ni un segundo.


Yeo-rok acarició la cabeza de Bit-na. La pequeña comenzó a balbucear y se acurrucó aún más en su regazo.


- Se volverá aún más apegada. Hoy Bit-na está como una verdadera princesa.


Bit-na vestía un vestido con mucho encaje, zapatos rojos y una gran diadema con lazo en la cabeza. Cualquiera que la viera sabría que era una niña.


- Do-won eligió el vestido. Últimamente vive por la diversión de escogerle la ropa a Bit-na.


Gracias a eso, Bit-na vestía diferente cada día. Especialmente en días como hoy, cuando salían, siempre usaba un vestido especial.


- No imaginaba que Do-won tuviera ese lado - dijo Ji-ho, con expresión de sorpresa, mirando a Yeo-rok.


A pesar de haber dado a luz y estar lidiando con la crianza, Yeo-rok parecía rejuvenecer cada día. Claro, aunque había tenido un bebé, apenas tenía veintitrés años. Cada vez que Ji-ho la veía, no podía evitar pensar que Do-won era, sin duda, un ladrón en toda regla.


- Uwaa uwaa uung - balbuceaba Bit-na mientras miraba por la ventana.


Era solo un estacionamiento, sin ningún paisaje especial, pero parecía encantada, sonriendo de oreja a oreja. Claro, todos los bebés se ven adorables cuando sonríen, pero Bit-na tenía una belleza particularmente destacada.


Desde que Bit-na nació el verano pasado, Ji-ho se sintió especialmente aliviado. Era porque su apariencia se parecía más a Yeo-rok. Cabello castaño con un matiz anaranjado, grandes ojos como canicas, labios rosados. Aunque hubiera heredado los rasgos de Do-won, también sería encantadora, pero como se parecía a Yeo-rok, daba una impresión más dulce e inocente. Era como si un durazno hubiera cobrado vida. Pero había algo que desde hace rato le molestaba a Ji-ho. Era la muñeca de cabello corto que Bit-na sostenía con fuerza. Una muñeca con un overol azul. Su forma le resultaba vagamente familiar.


- ¡Hoit!


Bit-na giró la muñeca. Gracias a eso, Ji-ho pudo ver bien su rostro. Era Chucky, con su expresión siniestra. Si le pusieran un cuchillo en la mano, parecería listo para atacar a alguien en cualquier momento.


- ¡H-huh...? S-señorito Yeo-rok, ¿no es eso un Chucky en las manos de Bit-na?

- Ah... sí.


Yeo-rok también esbozó una sonrisa incómoda, como comprendiendo perfectamente el desconcierto de Ji-ho. Este retrocedió en el asiento con una expresión de espanto.


- ¿Pero por qué está jugando con algo tan horrible? ¡Se le va a parar el corazón a la niña!

- P-pues... a Bit-na le gusta mucho.

- ¿Qué? ¿Qué clase de bebé disfruta algo tan espeluznante?

- E-eso... no lo sé...


Yeo-rok sonrió torpemente, como una muñeca de cuerda con el resorte roto, sin saber cómo responder.


- ¿Dónde consiguió eso?


Ji-ho estaba confundido, preguntándose cómo había acabado Yeo-rok con semejante atrocidad. Hasta donde recordaba, la habitación de Bit-na estaba llena de lindos peluches, cuentos y bloques.


- Ah, eso... pues…


Por su parte, Yeo-rok se sentía en un aprieto. Dudaba si debía contar que había estado en la casa de huéspedes que Do-won intentaba mantener en secreto. Pero mentir sobre de dónde había sacado la muñeca también se le hacía difícil. Después de todo, cuando se encontrara con Do-won, él inevitablemente reconocería la muñeca y el tendría que confesar que había ido allí. Así que, al final, decirlo ahora o más tarde solo cambiaría el momento, no el hecho.


- La verdad… la traje de la casa de huéspedes.

- ¿La casa de huéspedes?

- Sí, la que está en la propiedad.


El rostro de Ji-ho comenzó a palidecer.


- ¿F-fuiste ahí? ¿Por qué?

- Fue sin querer. Cuando entré, la muñeca Chucky estaba sobre la repisa de la chimenea. Bit-na dijo que la quería, así que la tomé solo para prestársela un rato. Pensaba contarle todo a Do-won después.


Mientras hablaba, los hombros de Yeo-rok se encogían poco a poco. Mientras tanto, Bit-na seguía fascinada con la muñeca, sus ojos brillando de emoción. Ji-ho se quitó las gafas y se las volvió a colocar con esfuerzo.


- ¿Por casualidad viste… eso adentro?

- ¿Eh? ¿Eso qué?


Yeo-rok preguntó con desconcierto, aunque ya se le venía a la mente la caja que había emitido un gemido. También recordó la forma en que algo parecía moverse dentro y la mancha sospechosa. Con una sensación de que su espantosa suposición estaba por volverse real, tragó saliva varias veces antes de hablar.


- ¿Qué es exactamente esa casa de huéspedes?

- Ah… así que todavía no lo has visto… uf.


De repente, Ji-ho se tapó la boca con la mano, como si fuera a vomitar. Su rostro reflejaba el horror de alguien que había presenciado algo espantoso. Al notar lo grave del asunto, Yeo-rok empezó a sudar frío.


- Dímelo con sinceridad. Creo que tengo derecho a saberlo, ahora que soy la esposa de Do-won.

- Eso…

- Do-won te dijo que no me lo contaras, ¿verdad?


La pregunta de Yeo-rok dio justo en el clavo, y Ji-ho giró la cabeza hacia el asiento del conductor.


- Pregúntale tú mismo a Do-won. Será lo mejor.


En ese mismo momento, Ji-ho cerró la boca con fuerza. Como si se hubiera sellado. Su actitud evasiva dejó a Yeo-rok aún más intranquila. Y fue entonces cuando pensamientos aún más extraños comenzaron a arremolinarse en su mente. Estaba claro que lo que había dentro de aquella caja no era algo común. Desde que Bit-na nació, Do-won no había vuelto a tomar una motosierra ni un cuchillo. No había tenido motivo para hacerlo, y ahora que era padre, parecía actuar con más cuidado. Pero eso solo desde el punto de vista de Yeo-rok.


Aunque había decidido aceptar que el modo de vida de Do-won podía alejarse de la moral común, le aterraba la idea de que pudiera volver a enfrentarse a un peligro como cuando fue alcanzado por aquella flecha. Era alguien que apenas había logrado sobrevivir… Yeo-rok, abrumado, sintió que sus ojos se humedecían.


- Uuh… uuuh…


Bit-na, que hasta hacía un momento jugaba animadamente con su muñeca, ahora miraba por la ventana. En sus grandes ojos se acumulaban aburrimiento y tristeza. Yeo-rok percibió de inmediato el cambio de ánimo de su hija.


- ¿Qué pasa, Bit-na?

- Auuu… uuuu…


Bit-na murmuraba sin energía, y pronto comenzó a gemir con un leve sollozo.


- ¿Te duele algo?

- Uaa…


En respuesta, Bit-na rodeó el cuello de Yeo-rok con sus brazos y se acurrucó en su pecho. Ahora comenzaba a quejarse con insistencia.


- ¿Tienes hambre?


Ya le había dado el pecho antes de salir, así que no debía tener hambre todavía. Pensó que tal vez tenía sueño, pero cuando eso ocurría, Bit-na solía frotarse los ojos.


Yeo-rok tanteó la parte trasera del pañal, pensando que quizás había hecho del baño. Pero parecía que no era el caso. Los quejidos de Bit-na se intensificaban. Ji-ho también volvió a mirar hacia Bit-na.


- ¿Qué le pasa a Bit-na?

- No lo sé -respondió Yeo-rok, incómodo, mientras observaba a su hija acurrucada en su pecho.


La frente de Bit-na empezaba a enrojecerse. Estaba a punto de romper en llanto. Yeo-rok, alarmada, sacó rápidamente el micrófono de juguete que tanto le gustaba a la niña y lo agitó. Una alegre melodía comenzó a sonar. Por un momento, Bit-na se interesó en el juguete y lo tocó, y sus quejas desaparecieron. Yeo-rok suspiró aliviado.


- Yeo-rok, criar sola a Bit-na debe ser muy duro, ¿no?

- No, para nada. También tenemos niñeras.


Do-won había contratado niñeras para ayudar a Yeo-rok. Pero había un problema.


- Escuché por el manager Yang que las niñeras no logran quedarse mucho tiempo con Bit-na.


Debido a la apretada agenda de Do-won, su manager, Yang Seo-yul, visitaba con frecuencia la mansión. Gracias a eso, estaba más al tanto de la situación que el propio Ji-ho y se la había contado. 


Tal como decía, las niñeras de Bit-na se estaban cambiando casi una vez por semana. Bit-na era tan apegada a Yeo-rok que, si este no estaba cerca, lloraba y armaba un escándalo. Cuando Do-won estaba presente, al menos se calmaba un poco, pero él también tenía muchas ausencias debido al trabajo. Por eso, al final, era Yeo-rok quien tenía que cuidar de Bit-na.


- Sí…

- Parece que Bit-na te quiere mucho. Debe ser por eso. Estás haciendo un gran esfuerzo.


Ji-ho contestó con compasión y luego cambió de tema.


- Yeo-rok, dijiste que estabas estudiando últimamente, ¿cierto?

- Sí… Planeo presentar el examen de ingreso a la universidad este año, pero no está siendo fácil.


Ya no tenía que vivir como el reemplazo de Chan-woo. Yeo-rok quería construir su vida con su propio nombre, empezando por la universidad, ya que aún era joven. Do-won respetaba su decisión. Por eso, él había planeado contratar a profesores reconocidos para darle clases privadas, pero Yeo-rok se negó y quiso asistir a una academia. Las clases particulares eran demasiado costosas, además de que cuando estudiaba en lugar de Chan-woo, sus calificaciones habían sido buenas y ya había pasado por la experiencia del examen de ingreso, así que no sentía que fuera necesario llegar a tanto. Sin embargo, como las niñeras no servían de mucho, tuvo que renunciar a la academia y dedicarse a cuidar de Bit-na. Aun así, cuando Bit-na dormía o Do-won se hacía cargo de la niña, Yeo-rok aprovechaba cada momento libre para estudiar con clases en línea.



Extra 4


- Yeo-rok, ¿nunca has pensado en debutar como celebridad?

- ¿Eh? No, para nada.

- Es que es una pena dejar pasar una belleza como la tuya. ¿Recuerdas que Bit-na fue tendencia hace poco?

- Ah…


Recientemente, Do-won había salido a pasear con Bit-na al parque para que Yeo-rok pudiera tener un rato para sí mismo. Aunque era una zona tranquila y él se cubrió el rostro con gafas de sol y mascarilla, la gente lo reconoció de inmediato, arruinando el paseo.


Hasta entonces, Do-won se había asegurado de que ni Yeo-rok ni Bit-na fueran vistos en público. Pero ese día, por casualidad, fueron expuestos al mundo. Las fotos de Bit-na se difundieron rápidamente y la mayoría comentaba que no se parecía en nada a Do-won. Aun así, los elogios sobre lo hermosa que era la bebé no cesaron.


Yeo-rok sabía que Bit-na había heredado completamente su apariencia. Aunque no le gustaba mucho su propio rostro, por ser su hija, la encontraba adorable y preciosa. Pero ahora, incluso el mundo reconocía la belleza de su hija. Los elogios hacia Bit-na eran, en parte, también elogios hacia el. Aunque le alegraba, también le generaba sentimientos confusos. Encogió los hombros con timidez.


- No sirvo para eso. Solo quiero entrar a una universidad decente y estudiar bien.

- ¿Qué carrera te interesa?

- Quiero estudiar Administración de Empresas. Ya había cursado algo parecido cuando vivía con la identidad de Chan-woo. Después me gustaría trabajar en una empresa.

- ¿Eh? Pero si solo con los ingresos de Do-won tienen más que suficiente. ¿Para qué quieres trabajar?

- No quiero solo recibir cosas de él.


Yeo-rok respondió con firmeza. Ya había recibido demasiado de Do-won. No solo le había dado una nueva identidad como Yeo-rok, sino también una vida lujosa, incluyendo una boda fastuosa. Además, él le había reconstruido la casa a su abuela en Cheongdo y se encargaba generosamente de todos sus gastos. Gracias a eso, su abuela vivía ahora una vejez sin preocuparse siquiera por lavar un plato. Si Yeo-rok empezaba a enumerar todo lo que había recibido, no terminaría nunca. Por eso, quería aportar también lo que estuviera a su alcance y ser de ayuda para Do-won.


- Uuung… Uaaa…


Mientras Yeo-rok reafirmaba su determinación, Bit-na, aburrida del juguete, lo arrojó al suelo y empezó a golpear la ventanilla con la palma de la mano. Sus cejas delgadas se fruncieron y sus grandes ojos redondos se llenaron de molestia.


- Bit-na… ¿Estás incómoda?

- Uaaauuu…


Bit-na frotó con más fuerza la ventanilla con la palma. Yeo-rok, mirando de reojo a Ji-ho, le sujetó suavemente la muñeca para detenerla. Entonces, Bit-na estuvo a punto de estallar en llanto otra vez.


- ¿Qué le pasa a Bit-na?

- Creo que se siente encerrada. A Bit-na no le gustan los lugares estrechos.


A Bit-na le gustaban los espacios amplios. Unos quince días después de nacer, intentaron acostarla en una cuna de madera para recién nacidos, pero no dejaba de llorar. Cuando la acostaron en la cama grande que compartían con Do-won, se calmó de inmediato. Así pasaron un tiempo los tres durmiendo juntos. Pero como Do-won no podía estar siempre presente, compraron una gran cuna con protectores y la instalaron en la habitación de Bit-na. Yeo-rok temía que su hija lo buscara al dormir, pero afortunadamente se adaptó bien a su nuevo espacio. Fue entonces cuando comprendieron que a Bit-na no le gustaban los espacios reducidos. Por eso evitaban hacer viajes largos en coche. Como ahora.


- Uuuuh… Uwaaah…


Bit-na, con voz apagada, seguía golpeando suavemente la ventana hasta que finalmente rompió en llanto.


- ¡Uaaah, aaah!


Alarmado, Yeo-rok se apresuró a desabrocharse el cinturón de seguridad, dispuesta a abrir la puerta y salir del coche. Pero en ese momento, la mano de Ji-ho apareció de pronto, deteniéndola.


- Déjame llevarla un momento afuera.

- ¿Eh?


Parecía que Bit-na había entendido lo que Ji-ho decía, pues su llanto se fue calmando poco a poco. Movió su pequeña cabecita para mirar hacia él. Aunque Bit-na solía estar pegada a Yeo-rok, parecía no tener problemas con Ji-ho, ya que lo había visto varias veces.


- Bit-na, salgamos tú y yo, ¿sí?

- No, está bien. Yo puedo sacarla.


Yeo-rok se sintió mal de dejarle el cuidado de la niña a Ji-ho.


- No te preocupes. Yo también tengo sed y quiero algo refrescante. Hay una máquina expendedora frente al estacionamiento. Princesita Bit-na, ¿me acompañas?


Ji-ho le tendió la mano a Bit-na. Ella, sin dudar, puso su pequeña mano del tamaño de un guijarro sobre la de él, alejándose de Yeo-rok, aunque sin soltar su muñeco de Chucky. Ji-ho se sobresaltó un poco al ver al muñeco, pero sostuvo a Bit-na con seguridad. Al abrir la puerta del coche, los ojos de la niña se curvaron con alegría, como una luna creciente.


- ¡Kyaaa, karreuk!


Al parecer, la idea de salir le encantaba. Dejó de llorar enseguida, lo cual fue un gran alivio para Yeo-rok. Aun así, le preocupaba que Bit-na pudiera ser reconocida nuevamente por alguien, así que miró a su alrededor con cautela. Afortunadamente, se encontraban en el estacionamiento exterior exclusivo para VIPs, y no había otros coches alrededor. Yeo-rok se sintió algo más tranquilo.


Ji-ho caminaba con calma hacia la máquina expendedora, y Bit-na no dejaba de mirar hacia donde estaba su madre, sonriendo ampliamente.


Bit-na quería mucho a Do-won también, pero parecía tener un apego aún mayor a Yeo-rok, probablemente porque pasaban más tiempo juntos.


Ji-ho se detuvo frente a la máquina y comenzó a elegir una bebida. Bit-na, que hasta entonces miraba a Yeo-rok, se giró interesada al ver la máquina por primera vez en su vida. Sus ojos, ya grandes de por sí, se abrieron aún más, tanto que parecían ocuparle medio rostro. Yeo-rok, viendo esa expresión tan adorable, se quedó embelesado.


- Bit-na es tan bonita…


Recordó el momento anterior cuando la vio gateando animadamente hacia la televisión, y sonrió. Pero esa imagen alegre fue rápidamente reemplazada por la escena del beso de Do-won en la televisión. Sintió de nuevo una punzada en el pecho, una molestia que no podía evitar, aunque sabía que para Do-won solo era trabajo. Yeo-rok se frotó el rostro con ambas manos como para sacudirse esa incomodidad.


En ese momento, su teléfono comenzó a sonar dentro del bolsillo interior de su abrigo. Intuía de quién se trataba y lo sacó con rapidez. En la pantalla aparecía el número guardado como “Amor”. Las mejillas de Yeo-rok se tiñeron tímidamente de rojo.


—Do-won…


[¿Dónde está mi bebé?]


—Soy Yeo-rok…


Pensando que se refería a Bit-na al decir “mi bebé”, Yeo-rok respondió con seriedad. Entonces, escuchó la risa de Do-won, una risa suave como pétalos flotando en el aire.


[Obvio sé que eres tú. Por eso te llamé “mi bebé”.]


—¿Entonces por qué me llamas así?


Solo de imaginar que él se refería a el como su “bebé”, el corazón de Yeo-rok comenzó a latir con fuerza. El sentimiento molesto de hace un momento desapareció como si nunca hubiera estado allí.


[¿Por qué, dices? Porque eres adorable.]


—Llámale así a Bit-na.


[Bit-na es Bit-na. Mi bebé eres tú.]


—Ya tengo veintitrés. Estoy a punto de llegar a la mitad de los veinte.


[Lo sé. Pero sigues siendo mi bebé.]


Desde que Bit-na nació, Do-won se había vuelto mucho más cariñoso. Decía cosas cursis sin parar y el contacto físico era constante. A veces la hacía sonrojar y sentir escalofríos por lo empalagoso que era, pero al mismo tiempo se sentía inmensamente feliz y agradecido por todo el amor que recibía de él. Sin embargo, llamarlo “bebé” le parecía ya demasiado.


[¿Dónde está mi bebé ahora?]


—Ah… De verdad, deja de llamarme así.


[¿Dónde está mi bebé?]


—En el estacionamiento. ¿Tú ya terminaste con lo tuyo?


Intentó cambiar de tema antes de que él siguiera insistiendo.


[Claro. Ya estoy saliendo del camerino. Cuando nos veamos, dame un beso de inmediato.]


—¿Eh? No, eso no.


Últimamente, Do-won la besaba con muchísima frecuencia. En cuanto sus ojos se encontraban, él se acercaba a besarlo, lo cual la desconcertaba bastante. El problema era que lo hacía sin pudor alguno, incluso frente a Bit-na o a otras personas. Aunque la niña era demasiado pequeña para entender, hacerlo frente a personas como Cheol-min o el resto del personal lo hacía morir de vergüenza.


[Todo el mundo sabe que estamos casados. ¿Qué tiene de malo?]


La voz de Do-won sonaba llena de decepción. En momentos así, Yeo-rok sentía claramente que él la quería incluso más de lo que el a él. Por eso, no tenía más opción que aceptar los besos de su “bulldozer” aunque hubiera miradas alrededor.


[Entonces… hazlo en el coche.]


Pensó que, al menos así, evitarían las miradas ajenas.


[Qué travieso es mi bebé… Me gusta. Ugh, creo que se me va a parar durísimo.]


¡Dios! Si él estaba saliendo del camerino, era muy probable que estuviera rodeado de su mánager y el resto del equipo. Yeo-rok se quedó paralizado por el comentario vulgar e inesperado de Do-won. Aunque ya había vivido muchas situaciones similares y oído toda clase de obscenidades saliendo de su boca, aún no se acostumbraba del todo.


—Do-won, ¡cuida lo que dices!


[Lo siento, es que me excité sin darme cuenta, jaja.]


La risa de Do-won continuó, tan dulce que resultaba casi inofensiva. Yeo-rok sintió cómo el calor le subía por todo el cuerpo y su corazón latía con locura. Cada vez que era arrastrado por el “loco” amor de Do-won, pensaba que su corazón no tenía ningún sentido del pudor. Intentando calmar el ardor en sus mejillas, levantó la vista para ver si al menos Bit-na la ayudaría a serenarse.


Mientras tanto, Ji-ho ya estaba bebiendo una Coca-Cola.


Bit-na observó detenidamente a Ji-ho y, de repente, extendió su manita. Últimamente, Bit-na estaba llena de curiosidad: si veía algo nuevo, lo primero que hacía era intentar tocarlo. Ji-ho, sudando a mares, trató de apartarse con delicadeza, pero el movimiento solo provocó que la lata de cola casi se volcara sobre Bit-na.


—Do-won, sal despacio… ¡Ay!


Yeo-rok, desesperado, intentó bajarse del auto con rapidez, pero tropezó y cayó al suelo. Su teléfono se le escapó de las manos y terminó en el piso. ¡Qué torpe! No podía creer lo que acababa de pasar. Se incorporó rápidamente y revisó el teléfono: la llamada se había cortado, probablemente por el golpe.


- ¡Aah!


Se oyó el grito de Ji-ho. Finalmente, Bit-na había logrado tomar la lata de cola y la había derramado. Con el corazón en un puño, Yeo-rok aceleró el paso.



***


— ¿Yeo-rok?


Do-won miró sorprendido la pantalla del teléfono. El mensaje de “llamada finalizada” y la imagen de Yeo-rok que tenía como fondo lo dejaron intranquilo. En ocasiones anteriores, el había colgado por alguna urgencia, pero nunca de forma tan abrupta.


- ¿Pasó algo…?


Do-won salía del camerino con el corazón empezando a llenarse de ansiedad. Un año atrás, cuando se recuperó físicamente, cuidó con esmero a Yeo-rok durante su embarazo avanzado. Y cada día, le rogaba al cielo miles de veces para que su princesa naciera igualita a Yeo-rok. Le mostraba el espejo todos los días, la rodeaba de imágenes y videos de animales adorables y bebés tranquilos, y hasta cambiaba su forma de hablar para sonar más dulce. Aunque eso sí… nunca logró dejar de decir “polla”. Tras tanto esfuerzo, en pleno verano nació Bit-na. Peso normal, una bebé alfa con genes extremadamente dominantes. Tenía ojos grandes como de ciervo y labios pequeñitos. Día a día, su apariencia se iba pareciendo más a la de Yeo-rok, y su personalidad también: tranquila, dócil, y siempre sonriente. 


Si Bit-na hubiera salido parecida a él, no sería una princesa sino una bruja. Afortunadamente, no fue así.


Últimamente, Do-won sentía lo que era la verdadera felicidad. Las alucinaciones auditivas y visuales habían desaparecido por completo, y ahora tenía al hombre más hermoso del mundo y a una princesa que era una copia exacta de el. Sentía que no le faltaba nada.





Extra 5



- De verdad, lo siento mucho…


Yeo-rok, algo avergonzado, miró el abrigo de Ji-ho. Tenía una mancha de cola que Bit-na había derramado. Ji-ho respondió que no pasaba nada, pero su expresión no era precisamente tranquila. Sintiendo aún más culpa, Yeo-rok sacó una toallita húmeda de su bolsillo y se la ofreció a Ji-ho. Luego volvió a cargar a Bit-na en brazos.


Bit-na, completamente ajena al accidente que había causado, solo tenía ojos para la lata caída en el suelo.


- ¡Uwaa, uwaa!


Parecía que le había gustado. Seguía estirando las manos, moviendo sus deditos como pequeñas ramitas.


- ¿Bit-na, quieres esa lata?

- Mmm, mmm…

- Te la doy cuando lleguemos a casa.


Tal vez tendría que comprar una lata de cola, vaciar el contenido y tapar la parte superior con masilla para evitar que se lastimara. Pero como aún estaba en la etapa oral, seguramente intentaría llevársela a la boca, lo cual preocupaba bastante a Yeo-rok. Ojalá esa etapa terminara pronto… generalmente duraba hasta los 18 meses, y Bit-na ni siquiera había cumplido su primer año. Le parecía una eternidad.


Mientras Yeo-rok pensaba en todo esto, la puerta trasera del salón de eventos se abrió de golpe.


- ¡¡¡Bebééééééééééééééééééé!!!


La voz fue tan estruendosa que pareció sacudir todo el estacionamiento. Yeo-rok, que estaba mirando a Bit-na, se quedó con los ojos como platos. De inmediato le vino a la mente el apodo cariñoso que había escuchado hacía un momento por teléfono.  Avergonzado, giró la cabeza.


Do-won ya estaba justo frente a él. Su mirada estaba encendida, su respiración entrecortada.


- D-Do-won…


Sabía que él vendría, pero al ver su estado tan exaltado, los hombros de Yeo-rok se encogieron por reflejo. Entonces, Do-won le tomó el mentón y, como si no quisiera dejar pasar ni una molécula de aire entre ellos, cubrió sus labios con los de el.

Sus labios suaves y húmedos se pegaron con fuerza, y su saliva comenzó a mezclarse con intensidad. Aunque Do-won había advertido por teléfono que le daría un beso, habían acordado hacerlo en el coche. Jamás imaginó que la atraparía de forma tan repentina así, al aire libre.


- Mmf…


Ji-ho, que estaba justo enfrente, giró la cabeza rápidamente con incomodidad. Lo mismo hicieron el manager, el guardaespaldas y los demás miembros del staff que habían seguido a Do-won. Nadie decía nada, pero todos parecían sorprendidos por la efusividad del beso de Do-won.


Yeo-rok también sentía que se le iba a ir la cabeza del calor en el rostro. Nunca antes se habían besado así en público. Además, ese lugar estaba lleno de fans de Do-won, lo que lo ponía aún más nervioso. Quiso apartarse, pero las delicadas manos de Do-won le sujetaron la cabeza con firmeza, impidiéndole escapar.


- Po-po.


La pequeña, que estaba entre los dos, parpadeó como si fuera una escena habitual y movió los labios como dando un beso. También era la única testigo que se enfrentaba a este beso con total naturalidad.


- Eso... mmm.


Yeo-rok, incómodo, soltó un gemido y finalmente levantó una mano para empujar el hombro de Do-won. Do-won, aunque podría haberse resistido con fuerza, respetó la oposición de Yeo-rok y se echó hacia atrás. Sus labios se separaron. Pero Do-won volvió a abrazar a Yeo-rok con fuerza. Así, Bitna, que estaba en medio, también quedó atrapada en el abrazo.


- ¿Sabes cuánto me asusté cuando colgaste sin decir nada?


La voz de Dowon estaba llena de preocupación.


- Ah... hubo una situación.


Yeo-rok evitó dar detalles para no tener que explicar más. Pero esa actitud solo hizo que Dowon se sintiera más inquieto.


- ¿Qué pasó?


Do-won empezó a examinar a Yeo-rok de arriba abajo. Entonces vio la rodilla de los pantalones color marfil que Yeo-rok llevaba puestos: había una mancha negra.


- Cariño, ¿qué es esto? ¿Te caíste?

- Ah... sí…


Yeorok respondió con pesadez. Al ver esto, el rostro de Do-won palideció aún más. Desde el nacimiento de su hijo, cualquier pequeño rasguño en Yeo-rok lo dejaba completamente alterado.


- ¡Dios mío, cómo te lastimaste! Dame a Bitna.


Ansioso, Dowon tomó a Bitna, que estaba en brazos de Yeo-rok, y la pasó a los suyos. Yeo-rok se rascó la nuca, apenado.


- Solo tropecé un poco al bajar del coche. Estoy bien.

- ¿No te hiciste ninguna herida?

- No. Solo se ensució un poco la ropa.


Yeo-rok se sacudió con cuidado el polvo de la rodilla con la mano. Pero Do-won, todavía preocupado, miró a Jiho.


- Hyung, prepara enseguida un traje nuevo para Yeo-rok.

- ¿Eh? Ah, está bien.

- No, de verdad, no hace falta. Ya quedó limpio.


Yeo-rok, sintiéndose culpable, se negó con incomodidad. Sin embargo, Do-won se acercó y le dio un beso suave en los labios. Fue un beso que frenó cualquier negativa de Yeo-rok. Así que el no pudo decir nada más y terminó sonrojándose.


- Hoy hazme caso, ¿sí?


Ante la mirada tierna de Do-won, Yeo-rok asintió con la cabeza. Su dulzura parecía volverse más intensa con cada día que pasaba. Aun así, no entendía por qué se sentía tan pesado después de ver la vieja escena de un beso de Do-won.



***


- Te ves aún más bonita así.


Do-won miraba con intensidad a Yeo-rok, que estaba sentado en el asiento del copiloto. Su mirada era como si incluso un solo cabello de el le resultara adorable.


- Esto... ¿no es muy caro?


Yeo-rok preguntó con torpeza. El traje que Jiho había traído era de un elegante color crema, de diseño sofisticado y tejido lujoso. Al tocar la tela, se sentía increíblemente suave.


Do-won negó con la cabeza.


- Es ropa que corresponde al valor de mi bebé.

- Te dije que no me llames bebé...

Yeo-rok, avergonzado, se tocó las mejillas con ambas manos. Do-won lo miraba sonriendo, como si quisiera morderlo de lo adorable que le parecía.


- De todas formas, pareces más bebé que Bitna.

- Deja de decir cosas raras…


Yeo-rok se tapó las orejas con ambas manos, incapaz de seguir escuchándolo. Con el verdadero bebé allí presente, escuchar las palabras melosas de Do-won le resultaba insoportablemente embarazoso. De repente, sintió curiosidad por cómo los estaría mirando Bitna, así que volvió la vista hacia el asiento trasero.


Bitna, sentada en su sillita, jugaba brillando los ojos mientras sostenía una muñeca de Chucky. Parecía que no había escuchado nada de la conversación entre Yeo-rok y Do-won, completamente absorta en la terrorífica muñeca.


Yeo-rok no podía entender esa fascinación, así que volvió a mirar al frente.


- Pongamos música.


Do-won puso una pieza tranquila de música clásica. Era el “Aria en la cuerda de sol” de Bach. Yeo-rok, apoyándose en aquella hermosa melodía, miró por la ventana. El cielo rojizo del atardecer y el paisaje de primavera que se acercaba se veían preciosos. Cuando veía las ramas desnudas empezar a brotar, se sentía embriagado por una sensación de nuevo comienzo.


No sabía cuánto habían avanzado...


El camino junto al río continuaba bajo el atardecer, y poco a poco el paisaje se le hizo familiar. Era el parque de atracciones. Pudo ver la gran noria, iluminada y centelleante como si estrellas resplandecientes se hubieran posado sobre ella.


- Wow.


Los ojos de Yeo-rok se humedecieron, embelesados ante aquella belleza.


- Ya casi llegamos.


Do-won giró suavemente el volante mientras aceleraba. El destino de aquel paisaje familiar era, efectivamente, el parque de atracciones. El lugar donde Yeo-rok y Do-won se habían encontrado por primera vez. Y también donde, tras recuperar la conciencia, él le propuso matrimonio.


Después de haber visto siempre el parque oscuro y abandonado, verlo ahora brillar le despertó una emoción nueva. 


La noria era tan hermosa que su corazón se calentó.


El coche pasó la entrada del parque y se adentró más. Incluso los árboles alineados a ambos lados estaban decorados con luces, reluciendo hermosamente. Mientras más caía la noche, más profundo y mágico se sentía aquel paisaje. Incluso Bitna, que estaba entretenida jugando con su muñeca, levantó la cabeza para mirar por la ventana.


- ¡Uaaah, ja ja ja!


Parecía encantada por todo lo que brillaba, como si su nombre —que significa "brillo"— estuviera reflejado en todo lo que veía. Incluso golpeaba suavemente el cristal de la ventana con su pequeña mano. La dulce risa de Bitna contagió de alegría a Yeo-rok también.


- ¿Bitna es bonito?

- ¡eh, ah!

- Todo brilla como tu nombre, Bitna.

- ¡Uaaah... ja ja ja!


Como si hubiera entendido las palabras de Yeo-rok, Bitna aplaudió y soltó una carcajada cristalina. Era increíble cuánto amor podían inspirar esos pequeños gestos.


Finalmente, el Lamborghini de Do-won llegó frente a una construcción de madera. Era tan acogedora que parecía una cabaña sacada de un cuento de hadas.


- Wow... Es precioso.

- ¿Verdad que sí?


Do-won aparcó el coche con naturalidad y bajó. Yeo-rok también iba a bajarse, pero Do-won se adelantó y abrió la puerta del copiloto para él. Luego abrió la puerta trasera y tomó a Bitna en brazos.


Bitna se aferró a él alegremente, balbuceando de felicidad. Mientras tanto, la muñeca de Chucky que ella sostenía cayó sobre el asiento.


- Esto…


Do-won miró la muñeca con una expresión significativa.


- ¡Uaaah!


Bitna empezó a quejarse un poco, buscando acomodarse mejor en los brazos de Do-won. Así que él apartó la mirada del muñeco y se concentró en Bitna. Con un brazo sostenía a Bitna, y con la otra mano tomó con fuerza la de Yeo-rok. Dowon sonreía, como si ese instante colmara todo su ser de felicidad.


- Vamos a entrar.

- Sí...





Ambos caminaron al mismo ritmo.  Yeo-rok miraba a su alrededor con curiosidad. Recordaba que, en el pasado, todo había estado deteriorado y silencioso. Pero hoy, todo se veía tan limpio y bonito que daba la sensación de haber sido restaurado por manos humanas.


- ¿No dijiste que este era un parque de atracciones abandonado?

- Sí. Reabrieron recientemente.

- Wow…


Sin embargo, para ser un parque reabierto, había muy poca gente alrededor. Yeo-rok inclinó la cabeza con duda. Dowon solo sonrió con una expresión misteriosa. Siguiendo un gesto de Do-won, los tres entraron en la cabaña de troncos.


Desde fuera parecía pequeña, pero por dentro era bastante amplia. Además, el interior parecía sacado de un paisaje europeo de lujo. Sin embargo, solo había una mesa frente a un gran ventanal, con dos sillas para adultos y una sillita para bebé.


Yeo-rok se extrañó. Si fuera un restaurante, debería haber más mesas para otros clientes, ¿no?


- Vamos, nuestra princesa se sienta aquí.


Do-won, con voz cariñosa, colocó a Bitna primero en la sillita para bebés y ajustó con cuidado el cinturón de seguridad. Después, como todo un caballero, retiró una silla para Yeor-ok.


- Mi bebé se sienta aquí.

- Te dije que no me llames bebé…


Yeo-rok protestó, pero al final, suspirando, tomó asiento. Parecía que Dowon no tenía intención de abandonar esos apodos empalagosos. Con una sonrisa tierna, Do-won se sentó a su lado.


- Buenas tardes.


Un camarero se acercó y los saludó cortésmente. Con movimientos hábiles, llenó los vasos de agua frente a ellos. También colocó un vasito con pajita para Bitna.


- ¡Ewuung!


Bitna tomó el vaso con ambas manos y empezó a sorber el agua con entusiasmo. Su nuez subía y bajaba con fuerza, como si de verdad tuviera mucha sed.


- ¿Les traigo la comida que hemos preparado?

- Sí, por favor.


Respondió Do-won. El camarero se retiró hacia una esquina, tras una cortina que parecía ocultar la cocina.


- Es curioso que haya solo una mesa en todo el restaurante. Ah…


Mientras hablaba, los ojos de Yeo-rok se entrecerraron ligeramente.


- No habrás alquilado todo el lugar, ¿verdad?

- ¡Ay, no digas eso!


Dowon agitó las manos, como restándole importancia, pero su expresión era aún más enigmática.



Extra 6

Después de comer un sencillo aperitivo de sopa de huevo y una ensalada de verduras con abundantes aceitunas, empezaron a llegar los platos principales uno tras otro. Eran platillos de fusión coreana: rollos de carne cruda envueltos en alga gamtae, steak de lomo, pastelitos de berenjena frita, tortilla de patata con queso derretido, y costillas estofadas con abulón. No solo se veían deliciosos, sino que también estaban decorados con flores comestibles y frutas de colores, lo que los hacía lucir realmente hermosos.


- Este es para nuestra Bitna.


Do-won colocó frente a Bitna un platito en forma de durazno. Dentro había papilla hecha de carne de res, zanahoria y arroz molidos. Desde que Bitna había cumplido seis meses, había empezado a comer papillas de a poco, combinándolas con la lactancia materna.


- ¡Caaarrl! - Bitna soltó una carcajada. 


Parecía encantada con su porción. Alargando sus manitas, intentó alcanzar la comida, así que Do-won le puso una pequeña cucharita en las manos.


- Come, Bitna.

- ¡Waaauu!


El propósito era que ella aprendiera a comer sola. Durante los primeros cinco minutos la dejaban experimentar comiendo con la cuchara o con las manos, y luego la alimentaban directamente.


Bitna, viendo la cuchara como si fuera un juguete, la agitaba de un lado a otro como si blandiera una espada. Tras juguetear un poco, se la llevó a la boca y empezó a succionar. Su pequeña boquita masticaba con entusiasmo.


- Yeo-rok, come antes de que se enfríe.


Do-won extendió la mano hacia los platos que había delante. Poco después, empezó a alimentar a Bitna directamente con la cucharita.


- ¡Mmmh!


Bitna, con sus mejillas color durazno infladas, comía felizmente. Cada vez que comían los tres juntos, Do-won solía encargarse de Bitna para que Yeo-rok pudiera comer tranquilo. Así que, aunque sentía algo de pena, Yeo-rok tomó los palillos y empezó por probar la tortilla de patata.


- ¿Oh?


La tortilla, crujiente y sabrosa, combinaba perfectamente con el queso derretido. El sabor le resultaba familiar y reconfortante.

Yeo-rok también probó el rollito de carne cruda con alga y las costillas estofadas con abulón.

Eran sabores que se adaptaban perfectamente a su paladar, como si los conociera de siempre. Poco a poco, sus ojos brillaban como los de una auténtica gourmet.


- ¿Todos estos platos los hiciste tú, Do-won?

- Jaja, me siento muy bien de que lo hayas notado de inmediato.


Dowon sonrió radiante. Hoy, su sonrisa parecía aún más refinada. Al observar más de cerca, Yeo-rok se dio cuenta de que incluso la papilla que comía Bitna parecía haber sido hecha por Do-won. Bitna la devoraba con muchísimo entusiasmo. Normalmente, no comía tan bien las papillas comerciales. Pero las que Do-won preparaba siempre parecían encantarle, tanto que hasta lamía el platito.


Incluso siendo los mismos platillos, cuando los cocinaba Do-won, sabían notablemente mejor. Aunque Yeo-rok le había preguntado varias veces si tenía alguna salsa secreta, su receta no parecía diferir mucho de las que el ya conocía.


- ¿Con lo ocupado que estás, de dónde sacaste tiempo para cocinar todo esto?


Recientemente, Do-won no solo estaba ocupado con los preparativos de un fan meeting, sino que además tenía muchos otros compromisos. Había firmado para protagonizar una nueva película de acción ese año, y estaba en proceso de aumento de masa muscular, lo cual lo mantenía aún más ocupado.


- Siempre tengo tiempo de sobra para ti y para Bitna.

- ¿Cómo puedes decir cosas así tan fácilmente...?


Ante la respuesta de Do-won, Yeo-rok sintió que el pecho se le calentaba de emoción. Su constante consideración siempre la conmovía profundamente, como un dulce regalo.


Después de probar varios de los platos que habían salido, un empleado entró empujando un carrito. Sobre él había una plancha de hierro con panceta de cerdo asándose doradamente. También había una canasta llena de distintos tipos de hojas para envolver, como lechuga, perilla y pak choi, junto con chiles.


El empleado colocó la plancha de hierro en el centro de la mesa junto a tres tipos de salsas y la canasta de verduras. La carne, ya previamente cocinada en la cocina, tenía un dorado crujiente en la parte de la grasa. También había kimchi y cebolla asadas.


- Es cerdo negro de Jeju. ¡Pruébalo!


La carne asada siempre era deliciosa, pero esta se veía especialmente jugosa y brillante, como si se fuera a derretir en la boca. Yeo-rok tragó saliva al verla, pero notó que Do-won seguía muy ocupado atendiendo a Bitna.


Así que Yeo-rok colocó una hoja de lechuga, encima una de perilla y una de pak choi, luego un trozo de panceta pasado por la salsa, y formó un "ssam" (envoltorio de verduras).


- Dowon.


Al llamarlo, Do-won volvió la cabeza. Entonces Yeo-rok rápidamente le ofreció el bocado, animándolo a abrir la boca. Do-won, aunque un poco avergonzado, aceptó el bocado. Parecía que incluso sus mejillas se habían sonrojado ligeramente.


- ¡Wow! Está realmente delicioso.


Do-won exclamó admirado. Aunque la carne era de buena calidad, parecía que también sabía mejor porque había pasado por las manos de Yeo-rok. Sintiéndose orgulloso, Yeo-rok empezó a ofrecerle otros platos uno por uno. Dowon los aceptaba todos con gusto, mientras seguía alimentando diligentemente a Bitna con la papilla.


- Ahora coma tu, Yeorok. Bitna ya terminó todo.


Do-won le habló con cariño, dejando a un lado la cucharita con la que le había dado de comer. Bitna, que había vaciado completamente su platito de papilla, tomó su botellita y bebió agua a grandes sorbos. Finalmente, Do- won también empezó a comer.


Yeo- rok, al ver a Bitna tranquila y a Do-won disfrutando, por fin pudo concentrarse en su propia comida. Se sentía feliz de poder compartir este momento con la persona que amaba y su pequeña, en un mismo espacio. Cuando casi habían terminado de comer, Do-won miró a Yeo-rok.


- Yeo-rok, ¿quieres probar esto?


Le acercó una botella de vidrio que estaba sobre la mesa. Dentro, había una bebida de color rosado. Por las pequeñas semillas negras que flotaban, parecía un jugo de fresa. Do-won vertió la bebida en un vaso. El líquido rosa llenó el vaso transparente, viéndose aún más apetitoso. Yeo-rok, con ojos curiosos, levantó el vaso y aspiró el aroma. Era, tal como esperaba, un dulce y ácido olor a fresas.


- ¡Wow!


Yeo-rok bebió con ojos brillantes. El dulzor la invadió como una ola, era increíblemente delicioso. No era el típico jugo de fresa que conocía; tenía un sabor más profundo y sofisticado. Mientras bebía de manera casi impulsiva, Yeorok sintió que perdía un poco el control. Se inclinó torpemente y terminó recostada contra el hombro de Do-won.


- ¿Estás bien, Yeorok? - Dowon preguntó con preocupación.


Poco a poco, Yeorok sentía que su mente se nublaba. Era como si su cuerpo flotara sobre una nube.


- Sí, estoy bien. Es que... me siento tan feliz. En este momento…


Respondió entre risas tontas, contagiada de felicidad. Do-won, al verlo, también sonrió ampliamente y pasó un brazo por su cintura, acercándola más. Era perfecto, ya que estaban sentados juntos en una silla para dos personas.


- ¿Por qué nuestra pequeña luce tan feliz?

- Eso es porque…


Yeo-rok, con los ojos entrecerrados y la respiración entrecortada, abrazó fuerte el brazo de Do-won.


- No lo sé. Todo me gusta. Me gusta.


Yeo-rok se sentía como si estuviera bajo un hechizo, completamente feliz. En ese momento, el camarero empezó a acercar nuevamente un carrito. En él, había una tarta. Al ver la tarta, los ojos de Yeo-rok se abrieron como platos.


- ¿Eh? Mi cumpleaños es mañana…

- Es una tarta para la víspera de tu cumpleaños.


Era una tarta con crema batida blanca y grandes fresas en la parte superior. Era la tarta que Yeo-rok más quería.


- ¡Wuaaah!


Cuando Bitna vio la tarta, comenzó a balbucear y extendió las manos hacia ella. Sus ojos brillaban con emoción. Yeo-rok, al ver la tarta, se sintió emocionado. Al observarlo, una sonrisa radiante apareció en el rostro de Do-won.


- Vamos, sopla las velas hoy.

- Pero debo soplarlas mañana.

- Podemos soplarlas hoy y mañana también.


Además, Do-won agregó que podría hacer esto todos los días si fuera necesario, y le hizo una señal al camarero. El camarero rápidamente trajo una caja de cerillas y un encendedor.


Do-won, con rapidez, colocó 23 pequeñas velas en forma de corazón sobre la tarta blanca. A pesar de ser un movimiento rápido, la forma del corazón era perfecta, sin un solo error. Yeo-rok, al ver lo hábil que era, se dio cuenta una vez más de cuánto se sentía atraído por él.


- ¡Uwa, kaka! - Las mejillas de Bitna se sonrojaron aún más, y Yeo-rok también sintió lo mismo. Do-won alternaba la mirada entre Yeo-rok y Bitna mientras encendía las velas con el encendedor. Las velas de colores brillaron con la cálida luz de la llama.

- ¡Uwa, uaaah!


Al ver la llama, los balbuceos de Bitna se hicieron más fuertes. Estaba tan emocionada que parecía que iba a intentar atrapar el fuego en cualquier momento, moviendo sus pequeñas manos con mucha energía.

- ¡Es peligroso, Bitna!


Dowon, preocupado de que Bitna pudiera lastimarse, alejó rápidamente la tarta. En ese momento, Bitna comenzó a sollozar, y su frente se enrojeció. Estaba a punto de llorar, claramente fascinada por el fuego que nunca había visto antes.

- Ven aquí, mi princesita. - Do-won, un poco desconcertado, tomó a Bitna en brazos y la sentó sobre su muslo. Gracias a eso, Bitna pudo ver la vela de cerca y con seguridad.

- ¡Kyaa, kyaa! - La sonrisa se dibujó amplia en el rostro de Bitna.
- Bitna, ¿te gusta el fuego? - preguntó Yeo-rok, tomando la mano de Bitna. Ella asintió con la cabeza.
- Ya que estamos así, tendremos que cantar una canción.

Do-won sonrió y empezó a cantar la canción de cumpleaños. Yeo-rok recordó vívidamente su infancia, cuando sus padres le cantaban por su cumpleaños. Además, la voz de Do-won era tan buena que lo llamaban “voz de miel”. Escuchar la canción de cumpleaños con esa voz dulce le hacía sentir el corazón más cálido, como si sus emociones flotaran suavemente.

- Feliz cumpleaños número veintitrés. Te amo, Yeo-rok.

Do-won susurró con ternura y luego rozó suavemente los labios de Yeo-rok. Con el corazón palpitante, Yeo-rok también respondió, succionando dulcemente el labio inferior de Do-won. Justo en ese momento...

- Ah.

Mientras sus labios aún se tocaban, un gemido se escapó de Do-won. Yeo-rok, sorprendido, se apartó rápidamente. Bitna estaba mordiendo y chupando la mano de Do-won con fuerza. Alarmado, Yeo-rok la separó enseguida de él.

- Bitna, no debes hacerle eso a papá.
- Uwaa... uuu…

Bitna, como si hubiera encontrado delicioso el dedo de su padre, volvió a extender su manita.

- Últimamente a Bitna le están empezando a salir los dientes, así que a veces muerde así.

De hecho, ya antes había mordido las manos o piernas de Yeo-rok, lo que le ponía en aprietos. Él le daba una palmadita suave en el trasero para advertirle que no lo hiciera. Bitna se sobresaltó un momento, pero pronto volvió a sonreír. Yeo-rok también terminó sonriendo sin querer al ver aquella carita. Aunque sabía que no debía hacerlo.

- Bueno…

Do-won sonrió mirando su dedo, que Bitna había mordido.

- ¿Yeo-rok, también me morderías así?







Extra 7



Ante el comentario de Do-won, Yeo-rok lo miró con incredulidad. Pensó, desconcertado, qué locura estaría diciendo ahora este alfa. Entonces, los ojos de Do-won se tornaron una vez más oscuros y provocadores.

- También podrías chuparlo, sería muy sexy.

- ¡Ah! ¿Qué está diciendo? ¡Bitna puede oírlo!

Yeo-rok, alarmado, cubrió rápidamente ambas orejitas de Bitna con las manos. Ella, parpadeando con sus ojitos como perlas, miró alternativamente a Do-won y a Yeo-rok con expresión desconcertada.

- Ja, es cierto.

Do-won, con una sonrisa elegante, tocó ligeramente la mejilla regordeta de Bitna. Entonces, la pequeña atrapó el dedo de su padre con su manita.

- ¡Uakaa!

Tal vez pensó que el dedo era un juguete, pues comenzó a agitarlo y jugar con él. Do-won también se unió al juego, moviendo el dedo como si fuera un pececito. Los ojos de Bitna se curvaron como perfectas lunas crecientes.

Era una escena de armonía entre padre e hija.

Yeo-rok, sonriendo, los miraba hasta que su vista se posó de pronto en un atrapasueños blanco colgado del techo. A partir de ahí, recorrió lentamente el entorno con la mirada. Pensándolo bien, la decoración de ese restaurante era totalmente de su gusto.

Estaba lleno de lámparas y adornos que había escogido como lindos al decorar su habitación de recién casados. La comida hecha por Do-won, el ambiente acogedor que tanto le agradaba a Yeo-rok…

- Do-won, este no es un restaurante cualquiera, ¿verdad?

- Ah.

Do-won, en pleno juego con Bitna, emitió un leve quejido como si lo hubieran pillado. Yeo-rok esperaba su respuesta, pero en ese momento entraron varios empleados.

Uno de ellos trajo mantas para Yeo-rok y Bitna. Luego, a unos cinco metros de la mesa, abrieron la gran ventana frontal. Se reveló un paisaje romántico del parque recreativo y un cielo nocturno que ya comenzaba a oscurecer. Aunque el interior estaba bien climatizado, el aire exterior traía un leve escalofrío. Do-won cubrió a Bitna con una manta y luego hizo lo mismo con Yeo-rok. Este último, con los ojos muy abiertos, inclinó la cabeza con curiosidad.

- ¿Por qué abren la ventana de repente?

- Verás...

Do-won sonrió dulcemente. Luego cubrió los oídos de Bitna, que estaba en su regazo. A lo lejos, se oyó un sonido de fiuuush, seguido de una estela blanca de humo y algo que estalló con fuerza en el cielo oscuro.

Unos fuegos artificiales resplandecieron con un brillo deslumbrante. Era como si flores hechas de luz florecieran en el cielo. El espectáculo era majestuoso y hermoso.

En especial, la vista armonizaba perfectamente con la gran rueda de la fortuna, produciendo un resplandor cegador. Bitna estaba fascinada con los fuegos artificiales. En sus iris, como pequeñas perlas, las luces se reflejaban como en un espejo, brillando con humedad.

Do-won miraba alternativamente a Yeo-rok y a Bitna con una sonrisa en los labios.

- ¿Nuestra Bitna está feliz?

- ¡Uaaaah! ¡Jajaja!

Bitna aplaudía con sus manitas pequeñas como piedritas, sonriendo ampliamente. Yeo-rok también se sentía como soñando al contemplar las formas de los fuegos artificiales frente a él. Era como si el mundo entero estuviera cubierto de luz. Como si estuviera viendo un universo o una fantasía que realmente podría existir en algún rincón del mundo.

Do-won tomó la mano de Yeo-rok entre las suyas. Su calidez estaba cargada de afecto. Entonces le susurró suavemente:

- Este parque se llama ‘Mi ciervo’. Es un lugar hecho para ti, Yeo-rok.

- ¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso…?

- Reconstruí todo esto, el restaurante y también el parque de atracciones.

- ¿Reconstruiste…?

- Este es el regalo que te doy este año.

Yeo-rok se sintió desconcertado por la respuesta. Al mirar con más atención, notó que la gran rueda también giraba lentamente.

- De ahora en adelante, ven a jugar aquí con Bitna. Será un lugar al que querrás volver. En primavera verán flores, en verano jugarán en el parque acuático, en otoño verán las hojas cambiando de color y en invierno disfrutarán del árbol de Navidad.

Las palabras de Do-won estaban llenas de promesas para disfrutar juntos cada estación del año. Yeo-rok ya sentía que había recibido demasiado…

- ¿Por qué siempre eres tan bueno conmigo?

Los ojos de Yeo-rok se humedecieron con emoción. Su corazón latía con fuerza. Do-won le sonrió suavemente.

- Como si necesitara una razón.

- …

- Es porque eres tú, Yeo-rok.

Ante el tierno susurro de Do-won, Yeo-rok no pudo decir nada más. Miraba los fuegos artificiales mientras sentía que no podría escapar nunca de él, ni ahora ni en el futuro. Las luces vivas y brillantes del cielo parecían expresar su corazón, y eso le hacía arder el pecho.

Si tuviera que expresar mis sentimientos, serían como fuegos artificiales. Los fuegos que habían estado ardiendo comenzaron a apagarse poco a poco. Pero el corazón de Yeo-rok ardía con más fuerza, y con firmeza en su voz, habló con decisión:

- Yo también quiero ser de ayuda para ti, Do-won. Estudiaré mucho, entraré a la universidad y también trabajaré en una empresa...

- Espera.

Yeo-rok estaba a punto de transmitir con firmeza sus sentimientos cuando la voz calmada de Do-won lo interrumpió, haciendo que sus ojos se abrieran con sorpresa. Luego inclinó la cabeza, confundido.

- Entiendo que nuestro bebé quiera ir a la universidad. Pero... ¿eso de trabajar en una empresa qué significa?

- Quiero trabajar también, para poder ayudarte.

- Eso... no me parece bien...

- ¿Eh?

- Hmm...

Do-won frunció el ceño poco a poco. Le vino a la mente la imagen de Ji-ho en el coche más temprano, diciendo que no entendía por qué Yeo-rok quería tanto trabajar en una empresa.

- ¡Kaau!

En ese momento, Bitna se había quitado la manta y trepaba sobre la mesa. Empezó a juguetear con las fresas y la crema del pastel apagado, como si estuviera jugando con plastilina.

- Bitna, no, eso no.

Yeo-rok, algo alarmado, la levantó en brazos de inmediato. Pero Bitna, encantada, se reía a carcajadas mientras se chupaba las manos llenas de crema.

- Ay, ay, princesa, eso no se hace.

Do-won la tomó de nuevo en brazos y limpió sus manitas con una toallita húmeda de la mesa.

- ¡Aaah uung aah!

Pero Bitna insistía en alcanzar las fresas del pastel. Observando cuidadosamente sus movimientos, Yeo-rok tomó una cucharita y sirvió un trocito del pastel.

- Bitna, come esto.

Le dio un pedacito cortado al tamaño adecuado. Bitna, emitiendo un pequeño sonido de emoción, metió la cucharita en la boca, la chupó feliz y se la tragó. Sus ojos se abrieron completamente.

- ¿Está rico, princesa?

- ¡Ung, ung!

Cuando Yeo-rok le ofreció otro trozo, Bitna lo comió sin dudar. Mientras tanto, Do-won, que ya había terminado de limpiar las manos de Bitna, tomó la cucharita que sostenía Yeo-rok.

- Yo alimentaré a Bitna. Yeo-rok, tú también prueba el pastel.

- ¿Esto también lo hiciste tú, Do-won?

- Por supuesto.

Do-won sonrió como si fuera lo más natural del mundo. Yeo-rok rápidamente tomó un tenedor y probó el pastel. Era realmente dulce y delicioso. Las fresas eran grandes y muy frescas. Realmente, si algún día Do-won dejara de actuar y abriera un restaurante o una pastelería, Yeo-rok estaba seguro de que tendría un éxito rotundo.

Finalmente, los tres se levantaron de la mesa. De camino al estacionamiento tras salir del restaurante, Do-won alzaba repetidamente a Bitna sujetándola por las axilas. Cada vez que lo hacía, Bitna estallaba en risas. Su risa era pura, brillante, de una alegría sincera.

- Bitna se ríe mucho. ¿Será porque se parece a mi bebé?

Do-won no podía apartar la mirada de la radiante sonrisa de Bitna. Su expresión mostraba que no podía soportar lo adorable y encantadora que era. Yeo-rok negó con la cabeza.

- Es porque se parece a ti, Do-won.

- No digas cosas tan aterradoras.

Do-won negó con seriedad y luego acercó su nariz a la nuca de Bitna, que seguía sonriendo ampliamente.

- Bitna siempre huele bien.

Parece que Do-won también había notado el aroma que Yeo-rok había percibido antes.

- ¿Verdad? Creo que son feromonas. Aunque tendremos que hacerle pruebas para saberlo con certeza.

- ¿No dijo Cha Ye-jun la otra vez que las feromonas se desarrollan entre los tres y cinco años?

- Sí, pero parece que en Bitna está ocurriendo antes.

- Qué increíble es nuestra hija. ¿Qué tan extraordinaria será cuando crezca?

Do-won sonrió con elegancia. Bitna también sonrió a su lado, y Yeo-rok los acompañó con una sonrisa. Con esa calidez, se dirigieron hacia la salida.


***

- Mmm...

Ya en la mansión, Yeo-rok observaba a Bitna en sus brazos, alimentándose de su pecho en la silla de lactancia. Sus mejillas, redondas como duraznos, y sus ojos como perlas la hacían ver de lo más dulce y adorable. En su manita, del tamaño de un guijarro, apretaba con fuerza un muñeco de Chucky. Tal vez era solo su imaginación, pero los ojos del muñeco parecían cada vez más siniestros.

- ¿Por qué le gustará tanto este muñeco?

Yeo-rok suspiró suavemente mientras recorría la habitación con la mirada.

Estaban en el dormitorio de Bitna. Con papel tapiz color durazno y un colchón mullido, el cuarto estaba lleno de adorables muñecos de peluche. Al fondo, había una pequeña biblioteca y un vestidor lleno de vestidos de princesa. Todo en esta habitación había sido decorado por Do-won. Él veía a Bitna como una princesa real y decía que el rosa melocotón le quedaba perfecto. No había padre más devoto.

¿Y que a Bitna le gustara justo un muñeco de Chucky…? Yeo-rok se sentía desconcertado. Además, normalmente Bitna prefería leer libros o jugar con su micrófono de juguete antes que con muñecas. Siempre había ignorado los muñecos, así que Yeo-rok pensaba que no le gustaban. Pero ahora, al ver cuánto cuidaba ese muñeco de Chucky, parecía que por fin había encontrado su verdadero gusto. Uno… poco común.

- Haa… si Do-won está loco…

- ¿Podrías decirlo un poco más fuerte, bebé?

- ¡Ah!

Yeo-rok, sorprendido, se giró rápidamente. Do-won estaba de pie sonriendo. Siempre que Yeo-rok decía que estaba loco o que era un lunático, a él le encantaba. Y ahora había algo aún más incómodo.

- Deja de llamarme ‘bebé’, por favor.

- ¿Qué tiene de malo llamar a un bebé ‘bebé’?

Do-won susurró con toda la ternura del mundo y besó la mejilla de Yeo-rok. Yeo-rok se retiró rápidamente, incómodo por la muestra de afecto de Do-won frente a Bitna. Pero Do-won se sentó a su lado. La silla era lo bastante grande para los dos.

- Nuestra princesita come tan bien incluso después de todo lo que ya tomó. Tiene mucha energía.

Do-won miraba a Bitna, que seguía succionando el pecho de Yeo-rok. Más precisamente, observaba el pezón rosado de Yeo-rok. Su mirada se fue afinando con un matiz lascivo.







Extra 8



- Ung, ung.

Mientras seguía alimentándose, Bitna extendió la mano hacia Do-won. Él, respondiendo al gesto, sacó su dedo índice, y Bitna lo agarró. Siempre que Yeo-rok le daba el pecho, Do-won procuraba que Bitna sujetara su dedo. Era tan linda y adorable, como Yeo-rok, que no podía evitar querer tocarla. Bitna también parecía sentirse en calma bajo los cuidados de ambos, mostrando una expresión serena.

- Bitna sigue abrazando su muñeco mientras come.

Do-won miró al muñeco de Chucky con expresión incómoda. Yeo-rok también se sintió un poco avergonzado.

- Parece que de verdad le gusta.

- Uuung.

Poco después, Bitna giró lentamente la cabeza. Ya parecía estar satisfecha. Comenzó a frotarse los ojitos con sus pequeñas manos mientras balbuceaba.

- Creo que Bitna ya tiene sueño.

Yeo-rok abrochó los botones de su camisa que había desabrochado. Luego limpió suavemente la comisura de los labios de Bitna con una toalla, arregló su pijama desordenado por la lactancia y la acostó en la cuna con protectores colocada en el suelo. Aunque había que agacharse bastante, era segura y sin riesgo de caídas.

- Yeo-rok, sal y descansa un poco.

Hacer dormir a Bitna era tarea de Do-won. Con su hermosa voz, solía cantarle nanas y ella se dormía enseguida.

- Entonces te la encargo.

Yeo-rok le dio un beso de buenas noches en la mejilla a Bitna y salió de la habitación.


* * *

Yeo-rok, al salir al salón, suspiró aliviado. Su garganta comenzaba a resecarse. Pensó en beber algo y se dirigió a la cocina. Sirvió agua del dispensador en un vaso de cristal y la bebió, pero, curiosamente, la sed no se le pasaba. Con una sensación de opresión en el pecho, abrió la puerta del refrigerador.

Allí, alineadas, había botellas con jugos de distintos colores. Entre ellas, uno de color rosado, de fresa, llamó su atención. Era el mismo jugo que había bebido en el restaurante.

Era más oscuro y dulce que los jugos que solía tomar. ¿Habrían usado más fresas? Con esa suposición en mente, vertió un poco en el vaso vacío y lo bebió.  El sabor, una mezcla dulce y amarga que bajaba suavemente por su garganta, le resultaba placentero. ¿Cuánto había bebido?  Yeo-rok sintió que su cuerpo comenzaba a flotar otra vez. No sabía por qué ocurría esto. Se frotó las mejillas calientes con ambas manos.

- Bebé, ¿qué haces ahí?

- ¿Eh?

Yeo-rok, tambaleándose un poco, miró a Do-won. Para él, Do-won era como la luz: no solo por su apariencia elegante y hermosa, sino porque había sido su salvador en una vida que antes estaba llena de oscuridad. Pero hoy, Do-won parecía brillar aún más. Por un momento, Yeo-rok se dejó llevar por ese resplandor antes de recuperar la compostura.

- Tenía sed. ¿Ya dormiste a Bitna?

- Sí. Se durmió antes de terminar la primera estrofa de la canción de cuna.

- Debió estar cansada hoy.

Yeo-rok dio un paso hacia Do-won. En ese instante, una oleada de mareo lo invadió. Do-won se acercó rápidamente y lo abrazó con fuerza.

- Creo que el cansado eres tú, Yeo-rok. Estás como un bebé.

Do-won, susurrando con ternura, comenzó a besarlo suavemente. Sus labios, más dulces y húmedos que un caramelo, cubrían los de Yeo-rok, extendiendo el contacto. Yeo-rok, sin resistirse, ladeó la cabeza para recibir el beso. Entonces, Do-won susurró cariñosamente:

- ¿Qué bebiste hace un momento, bebé?

- Ah… Te dije que no me llames bebé.

El calor en el cuerpo de Yeo-rok aumentaba, y se sentía como si flotara entre nubes. Por alguna razón, se sentía cada vez mejor.

- ¿Qué tomaste? Tus labios están increíblemente dulces.

Mientras preguntaba, Do-won volvió a buscar los labios de Yeo-rok. Sin poder responder, Yeo-rok empezó a succionar los labios de Do-won con deseo. Poco a poco, ambos se fueron enredando. Pronto, la espalda de Yeo-rok quedó contra la pared mientras aceptaba los besos de Do-won. Su lengua, completamente dentro de su boca, recorría con insistencia cada rincón, buscando la lengua de Yeo-rok y enredándose con ella, mezclando sus salivas densamente.

Yeo-rok, con la cabeza echada hacia atrás, aferró con fuerza la espalda de Do-won. Este, sonriendo suavemente con los ojos, retiró un poco los labios que aún estaban juntos.

- Sabe a fresa. ¿Bebiste eso que estaba en la nevera?

- Ah… sí… tenía sed.

Ante la respuesta de Yeo-rok, Do-won sonrió levemente.

- Parece que de verdad te gustó el licor de fresa.

- ¿Eh? ¿Era alcohol?

Los ojos de Yeo-rok se agrandaron. Se había pensado que era solo jugo, así que se sintió incómodo. Los ojos de Do-won se curvaron aún más, con un aire casi diabólico.

- Si te sientes mal, acepta que te llame ‘bebé’ de ahora en adelante.

- ¿Qué? Do-won, ya tengo veintitrés años.

- ¿Sabías que desde que diste a luz, pareces aún más joven?

- ¿Qué estás diciendo…?

Las mejillas de Yeo-rok se encendieron. Aunque sabía que Do-won lo decía para hacerlo sentir bien, pensaba que se estaba pasando. Últimamente, cada vez que se veía al espejo, sentía que envejecía día a día, lo cual lo incomodaba.

- Yo solo digo la verdad. Creo que estás un poco ebrio. Por eso pareces aún más bebé.

Do-won examinó el rostro de Yeo-rok con la mirada, como si lo estuviera lamiendo con los ojos. Yeo-rok se encogió un poco bajo esa mirada. De pronto, su cuerpo tambaleó. Para no caer, rodeó el cuello de Do-won con ambos brazos. Entonces, Do-won lo alzó en un solo movimiento.

- Ah… puedo caminar… mmph.

Un nuevo beso de Do-won interrumpió sus palabras, que se diluyeron en sonidos ininteligibles. La sensación de los labios completamente unidos, la lengua invadiendo como si quisiera perforar las mucosas, era algo que no dejaba de parecerle ardiente por más que lo sintiera. Los ocasionales choques de dientes y la mezcla de saliva elevaban aún más su temperatura.

Justo cuando ese calor alcanzaba su punto máximo, Do-won se separó apenas, con una sonrisa suave. Al mirarlo, Yeo-rok pensó en la sonrisa de Bitna. Estaba seguro de que ella había heredado la luminosidad de Do-won.

- Pronto es tu cumpleaños. Si hay algo que quieras, dímelo. Lo que sea.

Do-won hablaba como si fuera capaz de bajar las estrellas del cielo por Yeo-rok. Pero Yeo-rok, que ya había recibido tanto, no deseaba nada material.

- No hay nada en especial. Ya recibí un regalo.

- Eso es otra cosa. Si dices eso, me siento mal. Vamos, dime. ¿Sí?

Yeo-rok realmente no necesitaba nada, pero al ver el rostro decepcionado de Do-won, pensó que rechazarlo sería una descortesía. Quiso encontrar una respuesta que los complaciera a ambos, y mientras pensaba, miró por la ventana. Gracias a las luces del jardín, pudo ver claramente la casa de invitados que había visitado con Bitna durante el día. De repente, sintió curiosidad por conocer más a Do-won.

- Siento curiosidad por la casa de invitados.

- ¿Eh? ¿La casa de invitados?

- Sí… aquella de allá.

Yeo-rok señaló con el dedo por si Do-won no entendía a cuál se refería. El rostro de Do-won palideció de inmediato. Al mismo tiempo, Yeo-rok recordó la caja sospechosa que había visto allí antes. Al ver la expresión de Do-won, Yeo-rok sintió que tenía que ser honesto. Era evidente que él intentaría desviar el tema diciendo que era solo un almacén.

- La verdad… el muñeco de Chucky que tenía Bitna lo sacó de esa casa.

- Ah… con razón…

- ¿Qué es ese lugar? ¿Qué clase de habitación es?

Yeo-rok lo interrogó con los ojos bien abiertos, lleno de curiosidad. Tal como imaginaba, Do-won parecía dispuesto a seguir ocultándolo, pero se mostró con una expresión indulgente.

- Hasta ahora no te dije nada porque estabas embarazado, y yo también quería ser cuidadoso. Pero prométeme que no te asustarás, ¿sí?

- Está bien…

Yeo-rok respondió, pero se sentía nervioso. Esperaba que no fuera, de verdad, un lugar donde se escondiera un cadáver…



* * *


Llegaron frente a la puerta que conducía a la casa de invitados. Tal vez por ser de noche, o tal vez por estar acompañado de Do-won, pero Yeo-rok sentía que esa misma puerta se veía completamente distinta de cuando había venido con Bitna. La tensión le hizo empezar a sudar en las manos. Cuando intentó soltar la mano de Do-won para no incomodarlo, él apretó con más fuerza.

- ¿Vas a huir del miedo?

- No… es que tengo las manos sudadas… está sucio.

- ¿Cómo va a ser sucio el sudor de Yeo-rok? Si hasta su jugo... es delicioso… Por eso me lo como con tantas ganas todos los días.

Yeo-rok se estremeció al escuchar la obscenidad que Do-won soltó como un ataque. Sin embargo, su rostro mantenía esa sonrisa de ojos curvados llena de elegancia. Un contraste desconcertante.

- No es un lugar extraño, así que no te pongas tan nervioso.

Entonces, Do-won abrió la puerta. Haciendo un gesto caballeroso, indicó que Yeo-rok pasara primero. Yeo-rok, tenso, entró. Tal vez por las cortinas oscuras, el lugar no se veía muy diferente de cómo lo recordaba de unas horas antes. Como ya lo había visto durante el día, no lo examinó con detalle. Pero no podía dejar de mirar la caja sospechosa. Recordaba claramente el extraño movimiento escalofriante que había notado antes, lo que lo hacía sentirse aún más alerta.

- Esto…

- ¿Qué pasa? ¿Te da curiosidad esto?

Como si hubiera leído su mente, Do-won abrió de golpe la tapa de la caja.

- ¡Aaaah!

Yeo-rok, que había imaginado encontrar un cadáver cubierto de sangre, gritó y soltó la mano de Do-won. Luego, se tapó los ojos con ambas manos. Sintió un ruido como si algo saltara y una presencia caótica a su alrededor. El corazón le latía rápido y con frío.

Finalmente, abrió los ojos con cautela. Lo que había dentro era una caja colorida. Do-won presionó un botón de la caja y, de pronto, un payaso de resorte saltó con un sonido estridente y una expresión burlona. Yeo-rok se sobresaltó otra vez y retrocedió.

- ¿Q-qué es esto?

- Es una de mis piezas de colección.

- ¿Colección?

- Sí. Este lugar es donde exhibo mi colección. Me encantan las cosas hermosas.

- Ah…!

Entonces Yeo-rok recordó algo que Ji-ho le había dicho mientras firmaba el contrato con la empleada del hogar:

‘Do-won también usa este lugar como espacio de descanso, pero principalmente es un sitio donde colecciona piezas artísticas según su gusto. Le encantan las cosas bellas.’

Ahora que lo pensaba, Do-won había llegado a adquirir una taza de té por 2,600 millones de won en una subasta.

‘El único problema es que su concepto de belleza no es exactamente… normal.’

Esa frase de Ji-ho también regresó como un golpe. En ese momento, Ji-ho se había tapado la boca como si fuera a vomitar. Sin duda, lo que Do-won consideraba “bello” no era lo que la mayoría llamaría normal. Un sudor frío comenzó a brotar de la frente de Yeo-rok.

- El muñeco de Chucky que tenía Bitna también forma parte de mi colección. Y ya que estamos… quiero mostrarte el cuadro que más aprecio.












Extra 9


Do-won volvió a tomar la mano de Yeo-rok y lo guió hacia el interior. Aunque había luces encendidas, el lugar se sentía sombrío, tal vez por la noche o por estar con Do-won. Aun así, lo siguió. No sabría decir cuánto caminaron, pero pronto se reveló un espacio amplio que recordaba a una galería de arte. Las paredes rojas estaban cubiertas de pinturas. A pesar de lo detalladas, coloridas y técnicamente hermosas que eran, había algo inquietante en ellas.

Un hombre con un disparo en la cabeza abrazado por un anciano, un monstruo decapitado por un caballero, hombres desnudos ardiendo en el fuego, un demonio cornudo devorando humanos… Eran imágenes demasiado intensas como para que Yeo-rok pudiera soportarlas emocionalmente.

- Estas obras las he coleccionado porque son de mi gusto. Cuando las veo, siento que el pecho se me llena de emoción.

El rostro de Do-won mientras hablaba sobre las pinturas brillaba de vitalidad. Si uno lo observaba a él solo, parecía una estatua noble y sagrada, pero en contraste con las grotescas pinturas que lo rodeaban, el choque era abrumador. Yeo-rok comenzó a sentirse mareado. Por fin comprendía por qué Ji-ho, en su momento, casi vomitó al hablar de esto.

Sabía que Do-won estaba loco, pero ahora se daba cuenta de que sus gustos también lo estaban, y seriamente.

- ¿Qué opinas?

- Son… muchas, realmente muchas…

Yeo-rok, incapaz de decir que le gustaban, forzó un cumplido. Do-won sonrió ampliamente.

- Entre ellas hay una que me pone muy emocionado. Cuando la veo, no puedo controlar mi deseo.

Yeo-rok echó un vistazo a su alrededor una vez más. Por más que miraba, no encontraba ninguna imagen que pudiera considerarse erótica. Pero como Do-won superaba todos los límites de lo razonable, Yeo-rok temía lo que pudiera salir después.

- Es esta.

Do-won señaló una pintura. Era enorme, ocupaba toda una pared. Yeo-rok, abrumado por su tamaño, no pudo apartar la vista. En un arroyo lleno de rosas rojas florecidas, yacía un muchacho desnudo. Las rosas, como si estuvieran vivas, se enroscaban suavemente alrededor de su cuerpo.

Curiosamente, las rosas no tenían espinas, y el rostro del muchacho tenía un suave rubor, lleno de vida. Su cabello naranja y sus ojos como perlas negras eran realmente bellos.
Yeo-rok se sintió aliviado; era una obra que podía comprender dentro de los límites de su sentido común.

-Es ‘Mi ciervo’ (Мой олень), la última obra del pintor realista ruso Serfin. Me gustó su colorido y atmósfera, por eso la tengo.”

“Mi ciervo”... Ese era el mismo nombre del parque de diversiones que habían visitado. Al parecer, el lugar había sido bautizado con base en esta pintura.

- Se dice que Serfin era un pintor maldito. Todas las personas que pintó terminaron muriendo.

- ¿D-de verdad?

Los ojos de Yeo-rok se abrieron aún más al enfrentarse a tal revelación.

Do-won soltó suavemente su mano y se colocó detrás de él, rodeándole la cintura con sus brazos. Su aliento húmedo y el aroma dulce de sus feromonas empezaron a envolverlo. Era como si calmara su sorpresa con dulzura.

- Dicen que el modelo de esta pintura era su amante. Pero él vivió una larga vida y fue feliz.

- ¿Ah, en serio?

- El amor venció a la maldición. Como cuando gracias a ti desaparecieron mis alucinaciones y voces.

Do-won, que había estado al borde de la muerte, solía decir cosas así. Yeo-rok siempre sentía que lo idealizaba demasiado, lo cual le daba un poco de vergüenza. Pero también entendía que ese afecto nacía del amor, y eso le resultaba reconfortante.

- No fue por mí, fue tu fuerza de voluntad lo que te salvó.

- Y en el centro de esa fuerza estabas tú, Yeo-rok. Gracias.

Las dulces palabras de Do-won hicieron que el corazón de Yeo-rok se calentara.

- Dicen que ese omega en el cuadro también era apodado ‘ciervo’. Era famoso por sus grandes ojos, piel blanca como la nieve y un aroma dulce. Un verdadero bellezón.

Entonces, Do-won acercó sus labios al oído de Yeo-rok. El contacto húmedo acarició su piel de manera agradable.

- Aunque ese muchacho se parece a ti…

Y con eso, sus labios descendieron al cuello de Yeo-rok, succionándolo como si lo quisiera absorber. Era una ternura intensa.

- Ah…

Yeo-rok, hipersensible, soltó un gemido mientras se estremecía.

- Mi bebé es aún más excitante y hermoso.

Finalmente, los brazos de Do-won envolvieron aún más la cintura de Yeo-rok, como si lo estuviera atando. Era una caricia que no permitía el más mínimo movimiento.

- Desde hace tiempo quería hacer un contrato contigo, Yeo-rok. ¿Lo aceptarías?

- ¿Qué clase de contrato?

Ya eran legalmente esposos. Yeo-rok tampoco estaba en situación de emprender algún negocio, así que no entendía a qué se refería. De pronto, recordó cuando, al terminar el contrato como asistente doméstico, Do-won le había propuesto renovarlo, y él lo rechazó.

- Quería dártelo como regalo de cumpleaños. Lo recibirás más tarde.

Do-won sonrió con una mirada maliciosa.

- Pero antes… tomemos un baño aquí.

- ¿Aquí?

Yeo-rok miró a su alrededor, extrañado por el ambiente de galería de arte.

- Este lugar no solo es para mi colección, también lo usaba cuando quería estar solo. Pero hoy quiero compartirlo contigo. Vamos.

Con un gesto elegante, Do-won alzó a Yeo-rok con suavidad. Caminó con paso refinado hasta salir del espacio lleno de cuadros y abrió otra puerta. Del otro lado había una habitación con una pared de vidrio. Dentro, se podía ver una gran cama y una bañera. Aunque la cama y la bañera estaban separadas por una mampara delgada y transparente, el ambiente tenía cierto matiz sensual.

La bañera ya estaba llena. Yeo-rok sintió algo extraño, como si Do-won hubiera estado esperando ese momento desde antes. Y pensar que había sido él quien había mencionado primero la casa de invitados…

Do-won sentó primero a Yeo-rok en la cama. Luego, se arrodilló frente a él y se inclinó hacia su torso. Sus manos comenzaron a desabotonar cuidadosamente la camisa de Yeo-rok.

Cada vez que se bañaban o duchaban juntos, era Do-won quien le quitaba la ropa. Cuando Yeo-rok ofrecía hacerlo por sí mismo, Do-won se mostraba decepcionado, así que había terminado aceptándolo.
Lo que al principio había sido torpe o incómodo por su parte, ahora se había vuelto costumbre.

Entonces, Do-won besó la mejilla de Yeo-rok. Pero no fue un simple beso, sino uno que parecía querer devorarle la piel.

- Mmgh…

Sobresaltado por la intensidad del gesto, Yeo-rok giró el rostro. Pero los labios de Do-won lo siguieron como si lo persiguieran. Pronto, las mejillas de Yeo-rok se llenaron de marcas rojas. Do-won, satisfecho al ver el rubor florecer en su rostro, curvó elegantemente los labios en una sonrisa.

- Eres realmente hermoso, bebé.

- Deja de llamarme así… de verdad me da mucha vergüenza.

Yeo-rok se quejó mientras giraba la cabeza hacia Do-won. Justo entonces, sus labios se encontraron con un smack ardiente. No sabía si había sido un accidente o intencional, pero su rostro se volvió a sonrojar intensamente.

- Con esa reacción, solo me dan más ganas de llamarte así. Bebé.

Do-won susurró con ternura y empezó a explorar los labios de Yeo-rok más a fondo. En un instante, abrió sus labios y metió su lengua sin piedad. Su mirada era dulce, pero sus movimientos eran salvajes y apasionados. Atrapado en esa estimulación, Yeo-rok soltó un gemido húmedo sin poder evitarlo y cerró los ojos. Al quedarse sin visión, su sentido del olfato se agudizó, y el dulce aroma de las feromonas de Do-won lo envolvió con fuerza.
No era un solo aroma, sino una mezcla que iba cambiando y evolucionando.

Sabía que Do-won era un alfa de extrema dominante y experto en el uso de feromonas, y que de niño había trabajado como actor de aromaterapia. Pero enfrentarse a ello así, directamente, hacía que su cuerpo y su mente se sintieran a punto de colapsar. Claro, también debía de estar sintiendo los efectos del licor de fresa que había bebido antes.

Cuando volvió en sí, Yeo-rok ya estaba completamente desnudo. Como si le hubieran quitado la cáscara a una fruta, todo gracias a las hábiles manos de Do-won.

- Dios… solo con desnudarte ya me pones duro.

Do-won lo miró con admiración. Yeo-rok, sonrojado otra vez, apartó la mirada. Desde que había dado a luz, había ganado un poco de peso, pero seguía teniendo un cuerpo delgado. Aun así, Do-won siempre reaccionaba de esa forma al verlo. En cambio, Do-won había aumentado su masa muscular recientemente y su cuerpo se veía más impresionante que antes, lo que a Yeo-rok le resultaba aún más embarazoso.

- Vamos a bañarnos ya.

Yeo-rok, intentando desviar la atención, apuró el baño.

- Entonces… ¿puedes quitarme la ropa tú, bebé?

Do-won se sentó junto a él con voz suplicante. Claramente, lo estaba provocando.

- Está bien…

Yeo-rok empezó a desabotonarle la camisa rápidamente. Do-won se dejó hacer como si fuera Bitna, sin oponer resistencia. El cuerpo musculoso que ya se notaba incluso con la ropa puesta, apareció aún más definido al quitarle la tela.

La combinación de sus hombros ensanchados, su pecho musculoso y su delgada cintura era a la vez salvaje y refinada. Su presencia era excitante.

Sintiendo que su temperatura corporal aumentaba bruscamente, le bajó con cuidado la cremallera de los pantalones. Pudo ver la forma de su pene amenazando con traspasar los calzoncillos, lo que sólo sirvió para aumentar su anticipación erótica y alentar su depravación moral.

- Quítamelos, por favor.

- Sí....... Sí....... -  balbuceó

- Con dedos nerviosos, le bajó la cremallera y luego los calzoncillos. Como era de esperar, su grueso pene estaba erecto, revelándose. Estaba erecto, con un glande puntiagudo, un grueso tronco y gruesos tendones. Sus grandes testículos también estaban allí, y parecían dos puños unidos a sus pelotas.

Sintió que sus pezones, que habían estado brillantes hacía un momento, se hinchaban rojos y húmedos entre sus nalgas. Su mirada dejaba claro que ya estaba en la cima del placer.

- La polla de mi bebé se eriza de maravilla

- ¿Qué?

Yeo-rok agachó la cabeza sorprendido, y pudo ver que su pequeño pene estaba duro y erecto. Do-won soltó una risita y se levantó un poco, luego agarró su grueso pene y el de Yeo-rok juntos y los frotó sin eyacular.

- No sé por qué la polla de mi bebé está tan blanda.

La voz de Do-won sonaba caliente, ebria de excitación.







Extra 10


–Ah.... Ugh...

Los hombros de Yeo-rok temblaban. Su cuerpo estaba a punto de derretirse como mantequilla en una sartén. Podría caerme así sobre la cama. Intenté por todos los medios tirar de razón y sujeté con fuerza los hombros de Do-won para mantener mi centro. Los dos genitales estaban en erección a medida que avanzaba el ruido del roce. Pero la velocidad era mucho mayor en Dowon. Parecía el rugido de un monstruo.


–¿Quieres mover la cintura?


Como él ordenó, agarró la cintura de Yeo-rok y comenzó a sacudir hacia adelante y hacia atrás. Era suficiente burla estimulante incluso si Yeorok no se sacudía.


–Ah.... 


Yeo-rok cerró los ojos mientras respiraba caliente. El sonido de las dos carnes frotándose llenó la habitación. La humedad y las sensaciones húmedas se expandieron. Yeorok, que jadeaba violentamente, abrió los ojos. Dowon le estaba mirando. Sus ojos, parecidos a los del mar de las Maldivas en su luna de miel, eran amables con el mundo. Al poco rato, giró suavemente la cabeza y besó a Yeorok. Yeorok también se chupó el labio inferior.


"Oh, Dios mío."

En ese momento, el dulce líquido fue inyectado desde los genitales de Yeorok. Gracias a esto, el abdomen de Dowon se humedeció.

"No puedo creer que ya sea barato incluso antes de lavarlo......."

Dowon despegó sus labios y barrió el dulce líquido de Yeorok que se pegó a mi abdomen. Era como una burla de probar la miel.

"No.... (...."

Yeorok negó la realidad, pero su rostro se calentó.

"También te vimos anoche. ¿No fue suficiente?"

Dowon sonrió y abrazó a Yeorok. Era como él había dicho. A menos que ocurriera algo muy especial, los dos mezclaban carne todos los días. Era la diferencia entre quedarse despierto toda la noche o irse hasta el amanecer. Ayer, Dowon tenía trabajo que hacer, así que disfruto hasta el amanecer. Más que insuficiente, el cuerpo está acostumbrado al sexo, por lo que responde incluso a los pequeños estímulos. Ser domesticado daba miedo

"No, no lo es....... Algo así....... Pa, date un baño rápido".

Yeorok sacudió la cabeza y luchó por salir de la cama. Dowon entonces se adelantó y abrazó rápidamente a Yeorok. Me sentí avergonzado por su comportamiento a pesar de que la distancia a la bañera estaba a la vuelta de la esquina. Además, Dowon frotó mi mejilla contra la de Yeorok.



«Me aseguraré de que no se me acabe hoy».

Sentó a Yeorok en la bañera con cara de expectación. El agua estaba agradablemente caliente.

Cuando Yeorok levantó la cabeza, vio los genitales de Dowon. Sus genitales se habían hinchado tremendamente mientras tanto. Era tan feo y áspero que se pensó que era una criatura diferente a Dowon. Las columnas gruesas como tendones y las orejas hinchadas se afilaban y por los orificios fluía un líquido pegajoso.

Dowon no tardó en entrar en la bañera. A diferencia de sus genitales, su aspecto estaba lleno de colorida belleza. Parecía como si se enfrentara a una dosis letal de flores tóxicas. Sin embargo, Dowon sonrió con los ojos mientras miraba al Yeorok sin sentarse en la bañera.

«Suspiro».

Agarró los genitales y empezó a barrerlos desde la punta de la oreja. Los genitales aumentaron de tamaño, presumiendo de su aspecto más grandioso. Cuando Yeorok se enfrentó a la forma, sintió que sus caderas se mojaban.

"I.... Es realmente grande......."

«¿Qué es grande?»


"Eso es.... ¿Está médicamente probado?"

A Dowon se le da bien decorar sonidos raros. Como resultado, brotaron dudas y creencias.

«Por supuesto.»

Levantó la boca como para extinguir las dudas de Yeorok. Y tiró suavemente de la cabeza de Yeorok a su alrededor.

Gracias a esto, las orejas de Dowon tocaron de nuevo los labios de Yeorok. Estaba más húmedo y lleno de espuma que hace un rato.

"Calentaré tu cuerpo cansado del cuidado de los niños. Ahora, abre los ojos".

Los genitales de Dowon, que tocaban los labios de la suave Yeorok, tenían una luz aún más fea. La aterrorizada tez de Yeorok palideció.


"I....... El de Do-won es demasiado grande para caber en mi boca".

«Lo sé, pero intenta meterlo todo lo que puedas».


La voz de Dowon parecía llena de consideración hacia Yeorok, pero sus ojos estaban llenos de un calor obsceno. Ante aquella locura, Yeorok se complicó. Sin embargo, su cuerpo, dominado por el instinto, se mantenía caliente y acalorado.


Pelatio nunca lo había hecho bien, a pesar de haber tenido mucho sexo con él hasta ahora. Esto se debe a que ni siquiera recomendó a Dowon, y no se atrevió a tragarse este gran trozo de carne. Todavía dudaba. Fue entonces.


«Oh.......»


Pude sentir un dulce aroma de Dowon una vez más. El denso aroma era tan denso como si penetrara incluso en los nervios del verde amarillo. Parecía dominar también el sentido del gusto. Era un genital repugnante, pero si lo chupaba, sentiría una excitación que nunca antes había sentido.


Era mi primera vez y cerré los ojos porque pensé que sería vergonzoso. Racionalmente, dudé si lavármelo o no, pero instintivamente, me picaba la boca y se me escapaba la saliva. Sentí que me arrepentiría si no me metía esto en la boca. Yerok se agarró con cuidado los genitales. Sentí la sensación gruesa y firme y el tendón explícitamente. Yerok abrió su pequeña boca todo lo posible y empezó a metérsela en la oreja.




«Well.......»

El calor duro y caliente llenó mi boca. Sólo me mordí las orejas, pero sentía la boca llena. Nunca había lavado un caramelo tan grande. Así que no es familiar, pero esta sensación me dio una sensación de excitación innecesaria. Empecé a tragarlo suavemente. Pero Yeorok, que estaba preocupado de que sus dientes arañaran su carne, fue muy cuidadoso.

«Sigh.......»

Se oyó el gemido de Dowon. Su mano acarició el pelo de Yeorok con orgullo.

«Yeoreo, no duele aunque lo muerdas, así que lávalo como quieras».

Dowon, que siempre usa honoríficos, usó un lenguaje informal empapado de emoción para ver si estaba de buen humor.

«No, es mejor morder».

Yeorok, que era cauteloso, comenzó a tragar más cómodamente a su voz como un estimulante. Era extraño. ¿Por qué es tan dulce? Sus genitales, que sólo había probado a través de un agujero entre su entrepierna, eran realmente desconocidos. Tras descubrir un inesperado nuevo mundo de sabor, Yeorok mordió y chupó frenéticamente los genitales de Dowon.

Al poco tiempo, mis oídos tocaron mi garganta y se hizo más difícil tragar. Cuando abrí los ojos suavemente, descubrí que no había aceptado ni la mitad. Me quedé sin aliento. Mis ojos redondos se volvieron de un rojo intenso y una gota transparente colgaba del extremo de mis ojos.

«Abre más la garganta».

Yeorok intentó abrir la boca hasta el punto de que le hormigueaba la mandíbula. Sin embargo, no era fácil, y su cara estaba roja hasta las orejas.


"Ya no podrás aspirarlo más, ¿verdad? Creo que ha llegado al final".

La voz de Dowon era aún más alta que hace un rato. Yeorok asintió levemente con la cabeza en lugar de contestar. Sentí algo de pena y las lágrimas alrededor de mis ojos fluyeron por mis mejillas.

"Sigh....... Todavía está muy bien, pero ¿estás llorando para hacerme llorar más?"

En cuanto a Dowon, estaba tan colado por Yeorok, que me mordía el sombrero y lloraba, que me estaba volviendo loco. Así que sus genitales se expandían aún más. Yeorok murmuró y sacudió la cabeza. No era una pronunciación exacta, pero podía oír la voz de Yeorok diciendo: 'No es eso. Lo siento'.


Dowon se sintió avergonzado por una petición absurda cuando mezcló por primera vez la carne con el pequeño ciervo que tenía delante, pero es esencialmente bondadoso. Así que aunque lo tenga, quiere más.

Sobre todo, después de escuchar la idea de Yeorok en el restaurante de un parque de atracciones, Dowon quiso encerrar al ciervo en su recinto para evitar que saliera. Sus ojos se llenaron de locura como llamas.

Dowon frotó las lágrimas de las mejillas de Yeorok con su dedo índice y empezó a sacudir su cintura vigorosamente. La fina carne y la saliva se frotaban contra la boca de Yeorok, haciendo más firme la forma genital de Dowon.

"Bueno.... Whoo...."

Yeorok sintió con desconocimiento la carne de Do-won apuñalándome en la boca mientras emitía un sonido húmedo. El tendón se volvía más áspero, e incluso la forma de mi boca podía torcerse. La corriente y el sonido generados por la sacudida al estar en el agua daban humedad.

Antes de darme cuenta, Yeorok


Sobre todo, después de oír la idea de Yeorok en el restaurante de un parque de atracciones, Dowon quiso encerrar al ciervo en su recinto para evitar que saliera. Sus ojos estaban llenos de locura como llamas.

Dowon frotó las lágrimas de las mejillas de Yeorok con su dedo índice y empezó a sacudir su cintura vigorosamente. La fina carne y la saliva se frotaban contra la boca de Yeorok, haciendo más firme la forma genital de Dowon.

"Bueno.... Whoo...."

Yeorok sintió con desconocimiento la carne de Do-won apuñalándome en la boca mientras emitía un sonido húmedo. El tendón se hacía más áspero, e incluso la forma de mi boca podía torcerse. La corriente y el sonido generados por la sacudida al estar en el agua daban humedad.

Antes de darme cuenta, Yeorok se concentró en la pelvis de Dawon sujetándola con ambas manos. La sensación de que las orejas llegaban hasta el final de mi garganta y luego se retiraban era diferente a cuando la aceptaba con las nalgas. Un nuevo placer se precipitó como una ola. Además, en los genitales de Dawon, que se sentía a través del gusto, Yeorok tenía un sabor dulce que nunca había probado desde que nació, y era sofocante.

"Oh, mi bebé tiene una gran boca. Está comiendo tan bien que se está comiendo la cabeza".

A Dowon, cuya excitación se hizo extremadamente fuerte, le siguió un lenguaje abusivo.



Extra 11 



Al mismo tiempo, el semen se derramó en la boca de Yeo-rok como una cascada. Era como una sensación pegajosa. Los hombros de Yeo-rok, empapados de estimulación, temblaron.


- Yeorok, tráguete el semen despacio para que no se me pegue.


La cantidad de líquido que había expulsado era demasiado para tragar con tranquilidad, y se derramaba con tanta fuerza que no podía. Yeo-rok tragó con dificultad, con la boca atragantada. Sentía que podría asfixiarse si no movía el esófago.


No sé si esto realmente tuvo algo que ver con la leche materna, pero tragué saliva como una persona adicta a lo dulce. Mi mente se nubló y sentí que el mundo daba vueltas. Mi delgado cuello se contrajo.


Do-won sonrió, mirando a Yeo-rok, quien le chupaba el semen. Sacudió la cintura una vez más, limpió la eyaculación y retiró el pene. Su erección, cubierta con la saliva de Yeo-rok, permaneció erecta. Yeo-rok tragó el semen que llenaba su boca, contemplando su miembro endurecido como si presenciara un monstruo. Si ha  eyaculado, ¿no debería haber vuelto a su forma original? Estaba rígida y erecta, como si hubiera reencarnado, y él estaba desconcertado.


Do-won se sentó en la bañera, tocándose los genitales. Luego abrazó la cintura de Yeo-rok y la atrajo hacia sí. Esto hizo que las piernas de Yeo-rok se separaran y sus nalgas se posaran sobre la ingle y los muslos de Do-won. Sus nalgas hipersensibles, ahora aún más sensibles, se separaron y se humedecieron al rozar la piel de Do-won.


Do-won movió la cabeza y lamió la areola de Yeo-rok con movimientos circulares, luego succionó y mordió su pezón.


—Ah… Ugh…


Yeo-rok se estremeció, sintiendo un hormigueo agudo en el bajo vientre. Quizás era por haber amamantado a Bitna hacía un momento, o quizá por los efectos de la felación, pero sintió un chorro de líquido saliendo de su pezón hinchado. El otro pezón, el que Do-won no codicio, sentía lo mismo. Leche blanca corría por su esbelto cuerpo.


—Ahh…. Do…  Do-won ahora mismo…. Yo…. haa…


Yeo-rok gimió, resistiendo la extraña sensación. Pero Dowon la ignoró y agarró el otro pezón, chasqueando la lengua frenéticamente. El firme pezón se flexionó ligeramente mientras la lengua de Do-won lo acariciaba, y brotó aún más leche.


Yeo-rok, a quien la situación le pareció obscena, se sintió aún más avergonzada. Así que lo agarró del hombro y lo apartó con cuidado. Sin embargo, luchó por levantarlo, pero apenas logró que se moviera.


–Ah… no lo hagas…

– Eso no servirá.


Pronunció claramente mientras chupaba el pezón de Yeo-rok.


—Yo tampoco quiero hacer esto, pero me da pena dejarlo así. No te preocupes, me lo comeré todo.


Los labios y la expresión de Do-won eran tan vibrantes que era difícil explicarlo como una circunstancia inevitable. Y entonces sus labios volvieron a posarse en el pezón de Yeo-rok. Fue un movimiento bucal que encontró la energía que tanto anhelaba. En consecuencia, la fuerza con la que succionó su pezón fue increíblemente fuerte. El sonido de su succión era tan descarado que persistió en sus oídos. Como resultado, los pechos de Yeo-rok se hincharon y se volvieron sensibles.


—Ugh….


Una sensación insoportable se apoderó de todo el cuerpo de Yeo-rok. Incluso bajo el agua, la zona entre sus nalgas se sentía aún más excitada, y cada músculo de su cuerpo parecía estar siendo cercenado, robándole la voluntad.

—uhm… Bitna ha estado comiendo algo tan delicioso ella sola…


Mostró celos hacia Bitna. Amaba a Bitna, pero, siendo sinceros, Yeo-rok era su prioridad.


—Ah… Me duele.


Sin darse cuenta, Do-won mordisqueaba el pezón de Yeo-rok. Embriagado por sus pechos regordetes e hinchados, apartó la boca con resentimiento. El pezón de Yeo-rok estaba rojo, claramente marcado por las marcas de los dientes. Las lágrimas inundaron los ojos de Yeo-rok mientras gritaba de dolor.


—Ha… ha…despacio…uhm

—Lo siento. No me di cuenta de que estaba tan rico. Mi bebé debió estar muy adolorido.


Do-won frunció el ceño y tocó suavemente el pezón de Yeo-rok. Esta vez, su tacto fue reconfortante. Luego, sus labios sucumbieron de nuevo a los de el, tiernos y cuidadosos, como si se disculparan.


A Yeo-rok, que había estado sollozando, naturalmente no le disgustó su apasionado beso, así que abrió la boca. Pronto, la lengua de Do-won se adentró en la boca de Yeo-rok, acariciando su áspero paladar y cada diente. Yeo-rok respondió succionando sus labios. Poco a poco, los brazos que se habían estado abrazando cobraron fuerza, y sin darse cuenta, eran uno solo, abrazándose profundamente y sin dejar rastro.


—Ha… Ugh… Ugh.

—Está bien… ja… uhm.


Mientras exploraban y se chupaban la lengua, alterando el ángulo de sus mandíbulas, la mano de Do-won acarició la columna cervical de Yeo-rok. Luego, introdujo su dedo profundamente entre sus nalgas. 


—Ugh.


Yeo-rok emitió un sonido nasal con la boca tapada y luego abrió la boca.


—AH... Vamos... ¿Por qué estás así de repente? Mételo... Ugh.


Los nudillos de Do-won estaban siendo rápidamente invadidos. Además, sus dedos parecían las aletas de un pez nadando en el océano. Do-won besó la mejilla de Yeo-rok y comenzó a explicarle con dulzura.


—Dicen que si tocas el pene así, los músculos tensos se aflojarán.

—Ahh… Eso… no sé nada de eso…


Yeo-rok estaba avergonzado por el hecho de que aquello estaba más allá de su sentido común, pero su trasero se sacudió por sí solo. 


—Lo sentirás pronto.

Susurró suavemente, encontrando la nuca de Yeo-rok, mordiéndola y lamiéndolo, en un derroche de pasión. Fue un momento que reveló su determinación de no desperdiciar ni un segundo en su lujuria. Marcas rojas florecieron profusamente en la piel pálida de Yeo-rok, como flores. Eran como tatuajes, indicando su deseo de poseerlo. Su mano alcanzó inmediatamente la esbelta cintura de Yeo-rok.


—Tienes la cintura más delgada que antes. Aunque te doy todas estas delicias, ¿por qué no subes de peso? Supongo que es porque criar hijos es tan difícil.

—No. He subido de peso últimamente… 


Incluso al mirarme al espejo, vi que había engordado más que antes. Do-won negó con la cabeza.


—No. Aún te queda mucho por ganar. Mañana prepararé un festín de cumpleaños enorme, así que asegúrate de comerlo todo.

—Comí mucho hoy. Gracias a eso todavía me sentía lleno.

—Es bueno comer más. Pero mi bebé necesita más.


Rápidamente agarró a Yeo-rok por la cintura y la levantó ligeramente. Al hacerlo, las rodillas de Yeo-rok tocaron el fondo de la bañera. El suelo blando la hacía cómoda. Entonces, bajo la mano de Do-won, el torso de Yeo-rok se inclinó hacia adelante, y el pene excitado de Do-won on, enganchado entre sus nalgas, comenzó a penetrarlo obsesivamente.


—a… mi Yeorok está jodidamente apretado.

—Ah… Ah… Ga… uhg…


La cintura de Yeo-rok se sacudió de vergüenza. Lo hice porque quería liberar rápidamente el cuerpo de nuestro bebé. ¡Ay! ¡Qué locura! ¡Qué bien se siente!


Mientras el agua de la bañera ondulaba, la erección de Do-won se expandía gradualmente dentro de Yeo-rok. Era demasiado firme y gruesa como para que la hubiera chupado con la boca. A pesar de estar bajo el agua y de que la humedad ya se filtraba entre las nalgas de Yeo-rok, le costaba aceptar esa masa firme. Había disfrutado bastante de su cuerpo la noche anterior, pero se sentía tan desconocido como la primera vez, y sintió como si su cuerpo se partiera en dos. Las delicadas paredes internas se partieron, siguiendo la forma del pene de Do-won.


—Ha, ugh…

—Yeo-rok k, ¿quieres relajarte un poco? Si sigues así, te pasará algo malo.


Do-won le dio una suave palmada en las nalgas a Yeo-rok.


—¡Ah!


Yeo-rok ok movió las caderas instintivamente. Al estar tan apretadas, sintió que sus paredes internas temblaban y reaccionaban con una sacudida al más mínimo movimiento de Do-won. Sentía que eran uno solo.


—Si esto continúa, el ano de mi bebé podría romperse.


Yeo-rok k sintió una tremenda tensión en el estómago ante la aterradora visión de el desgarrandose. Además, sentía un dolor considerable, así que se concentró en relajarse. Relajó los muslos y los esfínteres.


—Eso es, buen trabajo.


Al mismo tiempo, el pene de Do-won, como si hubiera estado esperando, penetró rápidamente a Yeo-rok, alcanzando su longitud máxima. Yeo-rok sintió un hormigueo por todo el cuerpo, y un hormigueo la envolvió.


—Siempre siento como si estuviera comiendo a Yeo-rok por primera vez, así que me gusta mucho


Con una mirada de asombro, Do-won agarró la cintura y las nalgas de Yeo-rok y comenzó a sacudirlas. El sonido del agua salpicando resonó con fuerza.


—Ajá… ah… ah


El pene de Do-won entró hasta la base, y cada vez que llegaba a la mitad, el agua lo invadía. Esto aumentaba la sensación de flotar. Yeo-rok lo aceptó como si estuviera dominado por los movimientos de la mano de Do-won on. Al empujar hacia arriba desde abajo, su pene se sentía como si lo arañaran eróticamente. Casi sentía como si sus intestinos subieran por el esófago. Esto lo hizo temblar. Poco a poco, el rostro de Yeo-rok se puso aún más rojo. Su sexualidad se intensificó.


—Maldita sea, eres realmente bonito.

—Ah… Uf… Uf… Es tan… grande…

— Mi pene siempre es grande. Yeo-rok-ah, el tuyo es muy suave. Apriételo, ha…


La mano de Do-won, que había estado dominando la cintura de Yeo-rok, se volvió más violenta y rápida. Su pelvis rebotó contra el suelo de la bañera, impulsando sus embestidas. Sus grandes testículos también rozaron con fuerza las nalgas de Yeo-rok. Era un apareamiento impulsado únicamente por el instinto. Los movimientos dinámicos hicieron llorar a Yeo-rok, su cabello se enredó y sus pezones carmesí y regordetes se balancearon, chorreando un chorro continuo de leche blanca. Ni siquiera el ministro había visto semejante espectáculo. Do-won lamió la leche con la lengua, revelando su lujuria sin límites.


La sensación de la parte inferior de su cuerpo siendo devorada le hormigueaba por todo el cuerpo, y la lengua rozando sus zonas sensibles le hacía respirar con intensidad. Sin embargo, el cuerpo y la mente de Yeo-rok permanecían cautivados por Do-won.




Extra 12 


-Ahh… ah…


Con sus gemidos húmedos, el calor en la bañera se intensificó gradualmente. El agua, que antes se sentía tibia, ahora era abrasadora, como magma. Yeo-rok no podía recobrar el sentido. El pene de Do-won embestía implacablemente, aparentemente decidido a transformar por completo el interior de Yeo-rok.


Yeo-rok tenía los ojos muy abiertos y su cuerpo se desplomó. Temblaba mientras el pene de Do-won lo penetraba, mientras su mano se movía. No era que perdiera el conocimiento ni nada por el estilo. Simplemente estaba electrizado por el placer. Tras tambalearse un rato, Do-won finalmente se detuvo, habiendo penetrado completamente a Yeo-rok.


-Ajá… Jaja…


Cuando las palpitantes embestidas finalmente cesaron, Yeo-rok exhaló con firmeza. Sin embargo, el pene de Do-won, hundido en las paredes internas de Yeo-rok, se sentía ligeramente doblado, cerrado como un anillo. Gracias a esto, sus cuerpos se sintieron unidos de nuevo, firmemente sellados. Do-won levantó la mano, ahuecando la barbilla de Yeo-rok entre el índice y el pulgar, y sus ojos se encontraron. Su mirada era tan intensa como si fuera directa.


- La verdad… quiero estar así contigo el resto de mi vida.

- Ah…

- Estoy casado contigo, pero mi deseo de tenerte crece cada día más.

- Yo también…


Yeo-rok comprendió la expresión de afecto de Do-won y la aceptó. Sin embargo, los ojos de Do-won estaban llenos de resentimiento, quizás debido a la incomprensión de Yeo-rok.


- Ahora tengo que redactar un contrato.

- ¿Eh? Un contrato... Ah…


Justo antes de entrar en la bañera, Do-won había dicho que quería hacer un contrato con Yeo-rok. Fue entonces cuando entendí lo que quería.


Los dos salieron del baño. Sus cuerpos estaban húmedos y mojados, y caían gotas de agua como lluvia. Pero Do-won no les prestó atención, con pasos precisos. Llegó a la cama y acostó a Yeo-rok, rozando primero su espalda con la de ella. Por supuesto, seguía dentro. Dicho esto, Do-won proyectó una sombra sobre Yeo-rok y lo montó como un animal.


- Uf… Uf…

Yeo-rok gimió ante el cambio de posición. Cuando el pene de Do-won, ahora hundido en su interior, cambió de ángulo y se abalanzó, una extraña sensación de plenitud la invadió. Incapaz de superar la presión que le inundaba el estómago, Yeorok apartó la mirada.


- Yeo-rok.


La voz de Do-won captó la atención de Yeo-rok. Giró la cabeza y sus miradas se cruzaron.


- Me aseguraré de que no te enfermes.


Do-won abrió bien las piernas en una posición que le resultó cómoda a Yeo-rok y sacó su pene completamente erecto.


- Ay.


Al rozar el pene de Do-won el tendón áspero y estriado, sintió una sensación desconocida. También se sentía vacío, una sensación extraña. El pene, que se había deslizado hasta el glande, fue empujado de nuevo hacia Yeo-rok. El espacio, lleno de jugos eróticos, creó una sensación húmeda que succionó el pene de Do-won.


- Ah… me gusta mucho hacerlo en la cama.


Do-won me echó el flequillo hacia atrás. Aunque solo me había sumergido en la bañera, el agua me había salpicado, dejándome ligeramente mojada. Quizás eso contribuía a la atmósfera lánguida y erótica. Al poco rato, empezó a chapotear. A diferencia del agua, el chapoteo era fuerte y descarnado.


- Ah, vale... Espera... Me... Me secaré.


Sus cuerpos estaban empapados por el agua del baño. Su piel estaba suave y resbaladiza al contacto. Incluso esta sensación excitó a Do-won, y sus genitales se tensaron y congestionaron.


-Ha. Joder, es lo mejor.


Do-won flexionó la pelvis y la sacudió sin piedad. Las paredes internas de Yeo-rok comenzaron a presionar el pene de Do-won.


- Ah… ugh.


Luego besó la mejilla de Yeo-rok y la penetró. Los pálidos brazos y piernas de Yeo-rok rodearon la espalda de Do-won, y todo su cuerpo tembló de emoción. Antes, sentía como si sus órganos se bombearan hacia arriba, pero ahora sentía como si se retorcieran. Era sexo como siempre, pero siempre era nuevo. Yeo-rok se acurrucó alrededor del cuello de Do-won.


Esta maldita casa está tan apretada que se va a volcar. ¡Joder!


- Ha ha… Jo… Solo un poquito… Con cuidado.

- Sí… voy despacio.


Por supuesto, era un hombre cuyas palabras y acciones eran inconsistentes. Como una bestia hambrienta devorando una comida largamente esperada, su pene, enterrado profundamente en Yeo-rok, gradualmente adquirió una forma puntiaguda. Y bajo sus raíces, sus grandes testículos golpeaban sin piedad las nalgas de Yeo-rok.


Cada célula de su cuerpo tenía un color anormal, y el placer de abandonar la razón lo impregnaba insoportablemente. Yeo-rok babeaba, completamente perdido. Su esbelto cuerpo era devorado por la lujuria de Do-won.


- Uf… Ahhh… Ahhh… Be… Beret… Ahhh… Me… voy…


Yeo-rok estaba tan emocionado que incluso escupió el antiguo nombre Do-won


- Cariño... ¿por qué estás tan delicioso hoy? Si sigues así, desaparecerás.

- Ah… Está bien… Espera un momento…


Aunque Yeo-rok pidió una pausa momentánea, los ataques de Do-won no cesaron. Además, cuanto más se resistía Yeo-rok, más fuerza se aplicaba a sus paredes internas, apretando los genitales de Do-won. Esto, a su vez, encendió la excitación de Do-won y la encendió. Sus robustos muslos se tensaron y un lascivo chapoteo resonó. Incapaz de recobrar el sentido, Yeo-rok simplemente aceptó su influencia. Pronto, los genitales de Do-won estaban en lo más profundo del útero de Yeo-rok. Gracias a esto, no había espacio en su unión. Eran completamente uno.


-Ah… Ah… Demasiado profundo…


Do-won disfrutaba del sexo con Yeo-rok todos los días, pero hacía tiempo que no lo hacía tan a fondo. Do-won dejó escapar un suspiro de satisfacción y sonrió levemente. 


Invadió el utero abriéndolo un poco más.


- Me gusta mucho. Así como así... Como si fuéramos uno…


Do-won murmuró como un loco hipnotizado y luego levantó el torso. Sus hombros anchos y su pecho musculoso revelaron sus firmes contornos.


- Ahora vamos a redactar un contrato.


Sacó su pene, abrazó a Yeo-rok con cuidado y giró bruscamente su cuerpo. Esto reveló su espalda encorvada frente a Do-won. Sus omóplatos prominentes parecieron excitar a Do-won. Yeo-rok se tensó, confundido sobre lo que Dowon pensaba. 

Do-won se acercó al escritorio. Allí había un expediente blanco, aparentemente preparado desde hacía tiempo. Lo recogió y lo colocó frente a Yeo-rok. Yeo-rok, aún postrado, estaba a punto de echarle un vistazo al expediente que Do-won le ofrecía.


- ¡Ah!


El pene de Do-won volvió a estar empapado, acomodándose. Una gruesa capa de humedad pegajosa cubría la zona. Desde esa posición, se tumbó boca abajo sobre la espalda de Yeo-rok, con la cara suspendida sobre su hombro. Estaban tan cerca que un ligero giro de cabeza le permitió besarse. Apretó el pezón de Yeo-rok con una mano, mientras con la otra abría una lima.


- De hecho, este es un contrato que contiene mi corazón.


Y Do-won empezó a cavar lentamente para que Yeo-rok pudiera leer el contrato. Lentamente, llegó al glande y luego excavó hasta la raíz. La espalda de Yeo-rok se balanceaba contra su voluntad, y no podía recobrar el sentido, pero intentó concentrarse en los documentos.


- Esto…esto es…




Contrato especial


La esposa de Joo Do-won, Eun Yeo-rok (en adelante denominada la Parte A), y Joo Do-won (en adelante denominado la Parte B) celebran por la presente un acuerdo para observar las siguientes disposiciones como Omega.


Eun Yeorok, esposa de Joo Dowon (en adelante referida como la Parte A), y Joo Dowon (en adelante referido como la Parte B), celebran el siguiente contrato como Omega, acordando cumplir con los siguientes términos:


Artículo 1. Eun Yeorok (Parte A) tiene prohibido salir solo..

Artículo 2. Si sale, debe ir acompañado por Joo Dowon (Parte B).

Artículo 3. Eun Yeorok (Parte A) deberá amar únicamente a Joo Dowon (Parte B).

Artículo 4. Eun Yeorok (Parte A) no deberá hablar con nadie que no sea Bitna.

Artículo 5. Eun Yeorok (Parte A) deberá aumentar de peso hasta estar rellenito. Mínimo 5 kg.

Artículo 6. Eun Yeorok (Parte A) deberá estar siempre saludable.

Artículo 7. Eun Yeorok (Parte A) tiene prohibido divorciarse de Joo Dowon (Parte B).

Artículo 8. Eun Yeorok (Parte A) deberá acatar siempre las sugerencias de Joo Dowon (Parte B).


Era como un contrato de confinamiento, aparentemente diseñado para ser considerado con Yeorok, pero impregnado de un aroma a esclavitud. Los grandes ojos de Yeo-rok se llenaron de lágrimas al instante.


- ¿Qué…qué es esto?

- Hubo una ocasión en que Yeo-rok se negó a renovar su contrato como empleada doméstica.

- Sí…

- Es el contrato que hicimos en aquel entonces, pero te lo doy ahora.


Un tímido rubor apareció en las mejillas de Do-won.

- Claro, en ese momento, registrar mi matrimonio estaba en la lista. Ahora que estamos legalmente casados, lo quité y añadí una cláusula que prohíbe el divorcio. Ahora, Yeorok, firma, por favor.


Do-won le entregó un bolígrafo a Yeo-rok, sin saber cuándo lo había traído. Yeo-rok dudó, con las pupilas moviéndose rápidamente, y luego, con dificultad, abrió la boca.


- Todo lo demás está bien, pero 1, 2 y 4 son imposibles.

- ¿Por qué?


Do-won inclinó la cabeza como si no pudiera entender.


- Cuando Bitna crezca, tendrá que ir a la guardería y al colegio, ¿cierto? Eso significa que tendré que salir y hablar con otras personas. Impedirme eso no es realista."

- Yo puedo encargarme de eso. Bitna también me hace caso.

- Pero tú eres una figura pública, Do-won. Ir a esos lugares podría causar otros problemas. Y además…


Yeo-rok replicó mientras miraba el contrato con dificultad.


- También quiero estudiar y trabajar en una empresa.

- Estudia todo lo que quieras. Pero, ¿no puedes renunciar al trabajo en la empresa? Yo te daré todo lo que quieras.


Entonces Do-won abrazó a Yeorok aún más fuerte, rodeándola con los brazos de forma que no pudiera escapar.


- Pa-Para ser sincero, me siento mal por solo recibir cosas de ti.




Extra 13


 

Después de expresar sinceramente sus sentimientos, Yeo-rok sintió que se encogía una vez más. La sensación de culpa hacia él crecía aún más. Por eso, incapaz de mirarlo directamente, cerró los ojos con fuerza.


- ……


Entonces Do-won acarició suavemente la mejilla de Yeo-rok y la giró hacia él. Fue una imposición suave, pero con firmeza. Al mismo tiempo, una sensación húmeda se posó en sus labios. Era como un golpecito, como si tocara a la puerta. Al abrir los ojos por la sorpresa, vio a Do-won lamiendo, succionando y explorando sus labios. Y lo hacía con los ojos bien abiertos… Pronto, un dulce beso le siguió.


A diferencia de su miembro que la invadía por dentro, sus labios eran caballerosos, frotándose con ternura, y su lengua se deslizó con elegancia. Aunque el beso en medio de una conversación la tomó por sorpresa, Yeorok no se resistió. Fue porque sintió que sus palabras habían entristecido a Do-won.


Poco después, los labios de Do-won se separaron suavemente. Sus ojos reflejaban un brillo lleno de ternura.


- ¿Recuerda cuando una vez me invitaste a comer en aquel restaurante de omurice?

- Sí…

- ¿Y recuerda que en lugar de dejarme pagar, prometió hacerme un favor?

- Ah…


Fue antes incluso de dar a luz a Bitna. En ese momento, se preguntó cuál sería ese favor, pero como él nunca volvió a mencionarlo, se le había ido olvidando.


- No quiero que haga cosas difíciles por culpa de alguien como yo. Mi bebé debería poder apoyarse en mí, sin preocuparse por nada.


Yeo-rok percibió las feromonas de Do-won. De nuevo, era un aroma diferente al de antes. Se parecía al de una rosa, pero más intenso. Por eso, Yeorok sintió como si quedara atrapado y envuelta por él.


- Vamos, hazlo.


Finalmente, Do-won puso firmemente un bolígrafo en su mano y la instó a firmar el contrato. Yeo-rok, sorprendido, se resistió.


- Entiendo tus sentimientos, Do-won. Pero no hace falta que llegues a esto… Yo también te amo, y tú me amas. ¿No es suficiente si confiamos el uno en el otro y seguimos juntos así?


Mirándolo de frente, Yeo-rok se dio cuenta de nuevo de que, más que el amar a Do-won, era él quien la amaba con mayor intensidad y profundidad. Pensó que esa profundidad era tan grande que podía volverse peligrosa, pero no al punto de resultarle sofocante.

- Tenía prisa. Lo siento

- No, no tienes porqué disculparte

- No puedo concentrarme porque Yeo-rok se está poniendo más guapo.

Do-won volvió a abrir las nalgas de Yeo-rok y volvió a introducir sus genitales. La pared interna, que ya se había expandido hasta alcanzar el tamaño de los genitales de Do-won, fue succionada y estirada como si fuera lo más natural del mundo.

- Te quiero.

El cuerpo de Yeo-rok pareció calentarse aún más ante el dulce susurro de Do-won. Mi corazón latía con fuerza.

- Yo también te quiero, Do-won

- Sí, solo quiéreme.

Dowon sonrió sutilmente, como si le gustara mucho la respuesta de Yeo-rok. Luego se inclinó y besó a Yeo-rok en la mejilla. Fue un beso ligero, pero se sintió caliente. Pero esta sensación también fue breve.

- ¡Ah!.

Los genitales de Do-won penetraron incluso en el útero, donde dijo que era el lugar donde Bitna había estado hacía un rato. Al mismo tiempo, Yeorok sintió una sensación de hinchazón. Los genitales de Do-won comenzaron a hincharse.

- Oh... No....

- En lugar de firmar el contrato, por favor, acepta esto.

Empujó un poco más los genitales de convertirse en una bestia dentro de Yeo-rok. Yeo-rok sintió su conspiración arenosa frotándose contra mis suaves mejillas, y el sonido pegajoso sonó salvaje.

- Oh.... ah, Dios mío.

Sentí explícitamente que el semen húmedo se precipitaba dentro de mí como una ola. Eran codiciosos por la pared interna como si estuvieran vivos. Yeo-rok luchó por sujetar la espalda de Do-won. Con sus muñecas delgadas eran difíciles.

- Ah... Es demasiado pronto para el segundo... Uf.

- No es demasiado pronto. Solo acéptalo.

Do-won parecía jubiloso, pensando que estaba colocando otro grillete en Yeo-rok.

- Ah... ah...

El implacable nudo se infló gradualmente el abdomen de Yeo-rok.

- Este momento es el más bonito.

Do-won se deleitó con estas revelaciones con la mirada. Era una perversión en sí misma.

- Ah... Oh, Dios mío....

El cuerpo de Yeo-rok se sonrojó mientras exhalaba en el campo. Mis dedos de los pies también estaban llenos. La mirada que vagaba sin rumbo perdió el foco y pronto cerró los ojos.

Sin embargo, el nudo predominante de Do-won nunca se detuvo. Escupió todo lo que quiso. La reacción sacudió la cintura de Yeo-rok y su abdomen continuó hinchándose obscenamente.

Do-won se apartó el flequillo mojado, respirando con satisfacción. Su nariz occidental destacaba espléndidamente.

- Yeo-rok, ¿por qué te has vuelto tan guapo?

Después de dar a luz, Yeorok, que ya era guapo, se volvía más guapo cada día, y Do-won estaba ansioso todos los días. En esta situación, la ansiedad aumentó después de que Bitna fuera expuesta al mundo exterior. Al mismo tiempo que la aparición de Bitna se convirtió en un tema candente, se preguntaba por Yeo-rok. Los periodistas también hicieron innumerables sugerencias a Do-won sobre si querían revelar a sus esposas.

No permitir la libertad de Yeo-rok también es por Yeo-rok, pero en conclusión, es por el propio Do-won.

Do-won encontró y tocó el tobillo de Yeo-rok. En particular, palpó sus huesos como si estuviera identificando joyas.

- ¿Debería cortar esta cosa tan bonita?.

Frunció el ceño con agonía y suspiró.

- Soy tan tonto por pensar así.

Tras reflexionar, se tumbó boca abajo sobre el estómago de Yeo-rok en posición insertada. Luego, tras colocar los dedos sobre las manos de Yeo-rok, comenzó a besarla. Chupó sus labios de arriba abajo. Entonces, los dedos de Yeo-rok se retorcieron y sus hombros se movieron. Mientras tanto, la lengua de Do-won cortó e invadió los labios de Yeo-rok. Cuando el sonido de masticar y tirar se volvió más oscuro, los párpados de Yeorok se levantaron.

- Ugh... Uh-huh.

Yeo-rok, cuya boca estaba bloqueada, respiraba por la nariz y emitía un sonido adorable. Dowon retiró la mano de Yeo-rok y la abrazó con fuerza. Después de chuparla tanto como pudo, sus labios se separaron suavemente.

- ¿Estás despierta, bebé?.

- Oh....

Yeo-rok gimió lentamente.

Los elegantes rasgos de Do-won aparecieron ante la vista de Yeo-rok. Hoy, su mirada era más intensa.

Al mismo tiempo, Do-won sacudió intensamente su cintura. Los genitales en su interior se retorcían hinchados y las paredes internas fluctuaban al ritmo de sus movimientos.

- To... ah.. Oh... Todavía...  está saliendo....

Yeo-rok sintió el semen de Do-won y su pelvis se estremeció ligeramente. Entonces, los genitales de Do-won se hincharon aún más.

- Quizás sea así toda la noche.

- Eso... Eso es demasiado....

-  ¿No te gusta? ¿Debería sacarlo?

Dowon comenzó a retirar los magníficos genitales que habían estado codiciando la pared interna de Yeo-rok. Sin embargo, debido a que estaban hinchados y en estrecho contacto, la salida fue acompañada de dolor.

- Oh... Ugh.

Además, el semen inyectado se filtró a través de un hueco en el que el vínculo se había soltado ligeramente. Yeo-rok sintió el semen fluyendo sobre su muslo. Una sensación de vacío y ansiedad se apoderó de su mente. Yeor-ok se abrazó con urgencia al cuello de Do-won y se aferró a él.

- No, no hagas eso. Quiero estar contigo.

Los ojos de Do-won se inclinaron con elegancia ante el juicio de Yeo-rok.

- Para mí es lo mismo.

Besó ligeramente la boca de Yeo-rok y luego volvió a introducir sus genitales. Una vez más, me sentí más seguro de quedarme atrapado que de escapar.

- Ojalá pudiera estar así todos los días.

- ......

- Aunque le pongas muchas de mis feromonas a Yeo-rok, no puedo saciar mi sed. Me pongo celoso cuando la veo hablando con otras personas estos días. ¿Soy solo yo?

Las pupilas de Yeo-rok se agitaron violentamente. Sentí la necesidad de expulsar los sentimientos que me invadieron al ver la escena de amor de Do-won desde mi pecho hasta mis labios.

- Yo... La verdad es que…

Pero cuando intenté decirle lo que pensaba, dudé. Temía que se sintiera incómodo. A Do-won le gustaba actuar y además era su trabajo diario.

- ¿Por qué lloras?

- ¿Qué?.

Yeo-rok sintió las lágrimas que se habían acumulado sin darse cuenta. Cuando parpadeó una vez, el mundo se veía húmedo y distorsionado. Confundida, Yeorok se secó las lágrimas con el dorso de la mano.

- Quédate quieto.

Do-won tiró suavemente de la muñeca de Yeo-rok y bajó la cabeza. Lamió y chupó los ojos llorosos con la lengua. Era como beber agua de manantial con la boca.

- Dime la verdad. ¿Por qué está tan triste mi bebé? Yo también me pongo triste.

Yeo-rok decidió que no podía dudar más. Yeo-rok se humedeció los labios con la lengua y se armó de valor.

- Yo... Cuando estás actuando...

- Sí.

- ... ¿De verdad estás haciendo una escena de amor?

- ¿Eh?

Do-won parecía desconcertado.

- ¿Por qué me preguntas eso de repente?

- No, no. He dicho algo extraño.

Yeo-rok se cubrió los ojos con ambas manos. Extrañamente, más lágrimas brotaron. Quizás por el alcohol, o porque mi cuerpo estaba caliente en ese momento, me sentía rara. Estaba enfadado porque sentía que había dicho algo inútil, y también sentía pena por la reacción de Do-won. Aun así, se obligó a sí misma a no hacerlo.

- Bueno…

Do-won abrazó a Yeo-rok con sus brazos.

- ¿Has visto mi último trabajo?

- Sí...

- ¿Hay alguna película reciente en la que haya hecho una escena de amor?

No ha habido romance en el trabajo de Do-won desde Love Cake, que Yeo-rok filmó cuando conoció a Do-won en el restaurante de un hotel. Todo era acción, misterio y suspense. Ni siquiera él tenía romance.

- No.

- Entonces, ¿qué pasa?

Yeo-rok bajó la mano con la que se cubría los ojos ante la tranquila pregunta de Do-won.

- No es eso, es ese viejo trabajo. Era principalmente romance... ¿Por qué actuabas así tan a menudo? Me duele el corazón sin motivo....

Yeo-rok se sentía infantil y estrecha de miras y me hacía sentir confuso. ¿Qué imagen de inmadurez daría al ser diez años más joven que Do-won y ahora llamarlo bebé? Yeo-rok se cubrió los ojos con las manos avergonzado.

Hubo un momento de silencio.

Era un silencio aterrador para Yeo-rok. Me preocupaba cómo lo miraría. En cierto modo, no era más que traicionar la conciencia profesional de Do-won.

Yeo-rok abrió los dedos con cuidado, con miedo.

Mis ojos se encontraron con los suyos.

- ¿Lo odiabas tanto?

Los ojos de Do-won estaban curvados como una luna creciente, contrariamente a las expectativas de Yeo-rok. Los grandes ojos de Yeo-rok se agrandaron aún más en una situación completamente inesperada.

- ¿Por qué no me respondes? ¿No te gustó?

- Oh...

En primer lugar, contrariamente a las preocupaciones de Yeo-rok, Do-won no parecía disgustado. Fue una suerte que fuera inesperado, y decidí ser sincero porque quería saber más sobre sus pensamientos.

- Sí... No me sentía cómodo.

- En la escena de amor solo finjo, ahí están el director y el equipo a mi alrededor. Fue muy difícil para mí porque tampoco quería hacerlo.

- ......

- Me he centrado en el romance debido a la coacción de la empresa, así que ahora quiero dedicarme a diversos papeles interpretativos. Él también quiere que haga lo que quiera, después de despertar me dijo que puedo dejar de actuar. Pero no pude dejarlo, ya que me gustaba actuar.

Como esperaba Yeo-rok, Do-won estaba orgulloso de su trabajo como actor.

- Pero no voy a tener más romances. Odio tener un hijo con otra persona, por mucho trabajo que suponga. Y gracias.

- ¿Qué? ¿Por qué me das las gracias?

- Me alegra que Yeo-rok parezca quererme mucho.

- No... Solo estoy siendo egoísta.

- Sé más egoísta, cuanto más egoísta seas, más hermosa serás».

Sacudió un poco más la cintura y pegó sus genitales cerca del interior de Yeo-rok. Su semen seguía saliendo como una cascada y llenaba la pared interior.

- ¿Por qué... sigue saliendo?

- No lo sé. Quizás sea porque Yeo-rok es muy lindo.

Do-won pensó en no hacer nada hasta la mañana siguiente, ya que se había llegado a esa situación. Así que miró el reloj de la pared para comprobar la hora

- Eh, ya es tarde...

Era poco más de medianoche. Ya era 14 de marzo. Hace un año no pudo felicitarlo, pero hoy por fin puede hacerlo.

- Ye-rok, feliz 23 cumpleaños.

- ¿Eh? Gra... gracias...

Yeo-rok también parecía darse cuenta ahora de que ya era tan tarde. A Do-won le parecía encantador la expresión de sorpresa de Yeo-rok.

- Sigue comiendo conmigo toda la vida.

- Ah...

A Ye-rok le pareció cálida la grosera declaración de Do-won. Pensó que estaba realmente loco. Finalmente, Do-won exhaló un aliento caliente y besó a Ye-rok. Por supuesto, Ye-rok lo aceptó con dulzura.

<Baby shower vertiginoso (Lunatic Gentleman) Fin>



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